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La Guía FilmAffinity

La historia del cine en sus principales etapas y movimientos

La era digital. El siglo XXI (2000-2026)
autor/a: Daniel Andreas
El cine del nuevo milenio está indeleblemente marcado por una transformación tecnológica –la digitalización– y otra social –la globalización– que, unidas de forma inextricable a través de Internet, han revolucionado la disciplina, al igual que el resto de nuestro mundo. Dentro de un panorama extremadamente complejo y heterogéneo, cabe señalar algunas líneas maestras, como el predominio del cine comercial dirigido al público joven, el auge del cine asiático y la explosión de la animación, el documental y, más recientemente, el cine de terror.

Por otro lado, la aparición este siglo de las plataformas de 'streaming' ha cambiado de forma sustancial la relación de los espectadores con las películas, pero muy especialmente con las series y miniseries, que viven una edad dorada y poseen sus propios códigos narrativos.

Mención especial merece la irrupción, tan fulgurante como disruptiva, de la inteligencia artificial (IA), que amenaza con revolucionar no solo el cine y el resto de artes visuales, sino casi todos los ámbitos de nuestras vidas.

Una transformación imparable
Coincidiendo casi exactamente con el nuevo milenio (Star wars: Episodio I - La amenaza fantasma , la primera película parcialmente rodada y exhibida en digital, se estrenó en mayo de 1999), la llegada de la digitalización supuso un vuelco radical para el medio, empezando por el propio nombre: en puridad, las “películas” (films) ya no existen, porque el soporte mismo del cine ha pasado del medio fotoquímico sobre un soporte físico al mero registro informático en código binario. En consonancia, el empleo de ordenadores, puntual en las últimas tres décadas del siglo XX y muy centrado en los efectos especiales, creció exponencialmente, hasta el punto de hacer  posible crear íntegramente una película prescindiendo del rodaje, puesto que la tecnología digital (Computer Generated Imagery, CGI) permitía ya reproducir fielmente la textura fotográfica del cine tradicional. Esta desmaterialización de la imagen en movimiento trastocó la disciplina en todas sus fases. La producción se abarató notablemente, dado el menor coste del equipo, el material y los procesos implicados, lo que permitió que el cine llegara a creadores y entornos hasta entonces inéditos. No fue menor el cambio en la distribución y exhibición. Aunque la digitalización de las copias facilitó su difusión en salas, esta también supuso la aparición de plataformas –ilegales o alegales– de compartición de archivos (P2P) que desataron una áspera pelea en torno a los derechos de autor y al espíritu supuestamente alternativo y democratizador de la red. El problema desapareció en buena medida en la segunda década del siglo XXI, con la proliferación de plataformas legales de descarga (Video On Demand, VOD) y streaming que permiten hoy ver cine en todo tipo de pantallas: televisores, ordenadores, tabletas o móviles. Las salas, lógicamente, son las grandes damnificadas.

El viaje de Chihiro

Como en el caso de anteriores revoluciones tecnológicas (la televisión, el vídeo, el DVD), lo que en un primer momento parecía una catástrofe que amenazaba de muerte al cine –la desaparición de la textura del celuloide, la gran pantalla y el ritual colectivo; el descenso de espectadores por la piratería; el fin de la crítica profesional– acabó por ser solo una transformación más en su ya larga historia. Cuando en la década de 2010 las plataformas de streaming cambiaron su modelo de negocio, pasando de la distribución y exhibición a la producción de contenidos, no hacían sino repetir paso por paso los orígenes, hace un siglo, de las futuras 'majors' de Hollywood. Cuando hace unos años la hasta entonces bestia negra de la vieja guardia, Netflix, producía obras de la talla de Roma (Alfonso Cuarón, 2018) o El irlandés (Martin Scorsese, 2019), estaba reproduciendo las sinergias entre cine y televisión en los EEUU de los años 50 y 60. Y cuando hoy se apunta a la posibilidad de que el consumo en el hogar acabe con las salas, cabría recordar que ya Edison, pionero –y para muchos verdadero inventor– del cine, apostó originalmente por el visionado individual antes de que se impusiera la proyección colectiva de los Lumière.

No obstante, es indudable que el abrumador éxito de las plataformas está teniendo un impacto profundo sobre la industria del cine. Por un lado, el carácter global de las empresas que dominan este mercado propicia tanto el (re)conocimiento internacional de obras que, de otra forma, apenas tendrían circulación en salas, como, paradójicamente, la homogeneización de unas producciones que aspiran a satisfacer a grandes públicos. Por otro, el modelo de consumo masivo –y a menudo compulsivo– que estimula el VOD ha hecho que las series hayan desplazado a las películas en las preferencias del espectador. Pese a la innegable calidad de muchas de estas producciones seriadas, su sobreabundancia y la consiguiente competencia por la menguante atención de un espectador saturado de estímulos audiovisuales ha acabado por habituarse a tramas cada vez más rebuscadas, con patrones narrativos de probada eficacia, ritmo rápido y constantes 'cliffhangers' y giros de guion, como expusiera Nanni Moretti en una hilarante escena de Lo mejor está por venir (2023). Acostumbrado a atracones de capítulos breves e intensos, al público actual le cuesta someterse a la duración, la cadencia y/o la exigencia de un largometraje. De hecho, la pandemia de Covid-19 y el confinamiento mundial de 2020, catalizadoras de este éxito global de las plataformas, llevaron a muchos a anunciar, a tono con el pesimismo apocalíptico que la enfermedad alentaba, el fin de las salas, cuando no del cine mismo.

Seis años después, los augurios no se han cumplido. Tras el desplome de la producción en 2020, se inició una lenta recuperación que pareció consolidarse en 2023 con el fenómeno Barbenheimer. Con este acrónimo se denominó el éxito planetario de dos películas muy distintas pero estrenadas comercialmente el mismo día, Barbie (Greta Gerwig) y Oppenheimer (Christopher Nolan), y ello tanto a la hora de atraer de nuevo al público a las salas como a la de suscitar intensos debates sociales en torno a cuestiones candentes como el feminismo, el consumismo o la energía atómica. Estos y otros taquillazos ratifican la buena salud de fórmulas ya testadas (el número de sagas cinematográficas vivas, a menudo basadas en abrumadores efectos especiales, supera largamente el centenar), en consonancia con una industria que intenta atraer a las salas al público, especialmente al más joven –hace años que los videojuegos desbancaron al cine como primera industria cultural por facturación, lo que a su vez explica la influencia de aquellos sobre este–, por la vía de la espectacularidad. Remedando una vez más las estrategias de las productoras en los años 50 y 60 para combatir a la televisión (Cinemascope, Todd-AO, Cinerama), muchos estudios apuestan por películas cada vez más largas y visualmente impactantes.

Hable con ella

Geografías
El cine estadounidense ha mantenido la dualidad entre la producción de raigambre autoral –vía Festival de Sundance– y el blockbuster destinado al público juvenil, a menudo centrado en largas sagas de luchas galácticas y superhéroes de cómic sostenidas por unos efectos especiales digitales bajo la consigna del “más-difícil-todavía”. No deja de ser sintomático, por lo demás, que muchas de las grandes compañías que elaboran este tipo de producciones (Marvel, Lucasfilm, Blue Sky, 20th Century Fox) hayan sido adquiridas en la última década y media por la antaño minoritaria e infantil Disney. La digitalización y la globalización favorecen la aparición de nuevos talentos, pero también la expansión de una concepción espectacular, escapista y a menudo superficial del cine y de la lógica capitalista neoliberal que en ella subyace, ambas de raigambre inequívocamente estadounidense. Por lo demás, esta tendencia a la concentración empresarial es la norma en un Hollywood sacudido por el nuevo paradigma digital: en 2021 Amazon compraba los míticos estudios MGM, y en 2026 Paramount Skydance anunciaba la compra (pendiente de ejecución y retrasada a 2027 por diversos litigios) de Warner Bros. Discovery, dueña a su vez de HBO Max. En el lado positivo, la concesión de los Óscar a la Mejor Película en la segunda década del siglo a un cineasta francés (Michel Hazanavicius), tres mexicanos (Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu), un coreano (Bong Joon Ho) y una china (Chloé Zhao) demuestra hasta qué punto las fronteras, en una cinematografía que siempre aspiró ser global y acogió con los brazos abiertos el talento extranjero, son cosa del pasado.

Las principales cinematografías europeas –Gran Bretaña, Alemania, Italia, Francia, España– parecen haberse visto menos afectadas por la digitalización, manteniendo una visión creativa del cine que, no obstante, no presenta muchas figuras de peso y da la sensación de haber vivido tiempos mejores. Otras antes modestas, como Rumanía o Bulgaria, viven una pequeña edad dorada.

Por el contrario, el éxito del cine asiático en este periodo es espectacular. A Japón, históricamente una de las grandes potencias fílmicas, se le han sumado otros países de Extremo Oriente como Corea del Sur –que ofrece uno de los cines más originales, visual y narrativamente, de la actualidad–, Hong Kong –desde 1997 parte de China, país que también está realizando un esfuerzo notable por hacerse ver en el panorama internacional– o Taiwán; pero también varios del Sudeste Asiático, como Filipinas o Tailandia. Dentro de un registro esencialmente autoral, las producciones de género tienen un peso considerable en los primeros, mientras que en los segundos predominan formatos más cercanos al slow cinema. Irán, cuyo cine asombró al mundo en los años 90, continúa ofreciendo en el nuevo siglo obras de enorme interés.

El secreto de sus ojos

Un auge similar experimenta el cine latinoamericano, dividido también entre un modelo más autoral –evidente por ejemplo en el “Nuevo cine argentino”, surgido a mediados de los años 90– y otro híbrido y más cercano a los planteamientos de su poderoso vecino del norte. Ambos son grandes éxitos de crítica; el segundo, además, de público. Dentro de la siempre escasa producción africana, el cine de los países árabes se ha acercado en este periodo con valentía a la compleja realidad local.

Géneros
En lo referente a los géneros, la digitalización ha supuesto un auge extraordinario de aquellos más directamente afectados por sus inmensas posibilidades, como el cine fantástico y de ciencia ficción. Ello se debe no solo al verismo de la CGI, sino también a las propias dudas de índole metafísica que suscitan los rapidísimos cambios a ella asociados, evidentes en obras clave de carácter distópico (Matrix , 1999) o quimérico (Avatar , 2009). Menos reflexivos, los géneros de acción y aventuras también se han visto reforzados por las nuevas tecnologías. Con todo, sin duda es la animación, realizada ahora mayoritariamente por ordenador, el género que más se ha beneficiado de estos cambios. Catalizadores del florecimiento de este formato lento y laborioso fueron el Studio Ghibli de Hayao Miyazaki e Isao Takahata y las complejas (a todos los niveles) producciones de la compañía Pixar, desde 2006 también en manos de Disney. A medio camino entre los viejos miedos y el mundo digital, el género de terror, en manos de creadores jóvenes y productoras independientes, ha sabido captar en los últimos años el interés de las audiencias por su capacidad de abordar en clave alegórica las preocupaciones de las nuevas generaciones.

Por contraste, cabe destacar el boom mundial del género documental, tanto en su variante tradicional como en hibridaciones de todo tipo. Favorecido por la asequibilidad de los equipos digitales, su éxito nace también de nuestra necesidad de saber qué ocurre en un planeta que cambia a velocidad vertiginosa y que, para bien y para mal, está cada vez más interconectado. En este contexto, no sorprende que la creciente tensión entre dinámicas globales de todo signo y las diversas realidades locales –con todas las opciones intermedias– sea, tanto en el nivel temático como en el formal, uno de los aspectos clave del cine del nuevo milenio.

Por último, hay que celebrar el cambio general de sensibilidad en cuestiones de género. En una industria tradicionalmente muy machista –no es casual que el movimiento #MeToo naciera en su seno, a raíz del caso Weinstein (2017)–, el aumento de películas escritas y dirigidas por mujeres ha enriquecido enormemente, como demuestra de forma palmaria el caso español, nuestra mirada sobre el mundo. Lo mismo cabe decir de aquellas obras que dan cuenta de identidades y orientaciones sexuales más allá de los modelos binarios y heteronormativos.

La vida de Adèle

El futuro
Los cambios mencionados al comienzo de estas líneas no han hecho sino comenzar, y su ritmo de progresión es exponencial. A finales de 2022 se presentaba en público Chat GPT, la primera aplicación de inteligencia artificial (IA). Hoy en día, son ya varios los programas capaces de generar secuencias de vídeo de textura fotográfica absolutamente realista a partir de unas simples instrucciones escritas. Dichas imágenes son “originales”, pero el software empleado se nutre de terabytes de datos escaneados, casi siempre sin permiso, de la red. La tensión entre estos avances vertiginosos y el modelo tradicional afloró muy pronto, tanto en términos laborales (huelga de guionistas de 2023 en Estados Unidos) como creativos (debates en torno a la legitimidad del uso de la IA en festivales). Como suele ocurrir en este ámbito, la rapidez de los avances hace casi imposible una reflexión que, sin embargo, se antoja imprescindible.

La IA va a suponer una disrupción innegable en todo los ámbitos de nuestra vida, incluido el mundo audiovisual. Sus dos cualidades principales –generar contenido “nuevo” a partir de (casi todo) lo creado por hombres y mujeres a lo largo de la historia, y hacerlo de forma casi instantánea en respuesta a unas simples instrucciones escritas– ofrecen unas posibilidades asombrosas en todos los campos, desde el audiovisual y guion hasta el doblaje, pasando por el rodaje, la música o el marketing. Este asombro, sin embargo, cuenta con un creciente número de detractores, y se ve cada vez más ensombrecido por la creciente sospecha de que ya nada de lo que pasa en la pantalla es “real” (signifique eso lo que signifique). Y aunque los contenidos realizados por la IA sean ya indistinguibles de los creados por la mano y el ingenio de hombres y mujeres, muchos seguimos creyendo –no necesariamente pensando– que la transmisión de sensaciones y emociones es patrimonio exclusivo de los humanos. A día de hoy, las mejores películas son aún el fruto del talento combinado de amplios y complejos equipos profesionales; pero no se puede descartar que en fechas no muy lejanas un puñado de personas, o una sola, o quizás incluso la propia IA (un agente), pueda crear casi autónomamente obras de un nivel hoy inimaginable, y que el público las consuma y aprecie, como de hecho ocurre ya con la música.

Los próximos años se verán sin duda marcados por intensos debates no ya sobre la calidad o cantidad de la producción audiovisual, sino sobre cuestiones abstractas como la autenticidad, el mérito o, como anticipaba en 1982 la fundacional Blade Runner , en qué consiste exactamente ser humano. Paralelamente, en un mundo en el que las máquinas pueden erigirse en creadoras, la ontología misma de la imagen se verá –se ve ya– inevitablemente cuestionada, y con ello su relación con una realidad cada vez más agitada por conflictos bélicos, tensiones sociales y migratorias, la polarización política y el cambio climático. En este contexto, el cine de los próximos años tendrá que mantener su “toque humano” si quiere seguir aspirando a comprender este mundo y a hacerlo un poco más habitable.
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Películas estadounidenses relevantes
nota: Ordenadas cronológicamente (este capítulo carece de películas "esenciales". Las elecciones son personales y, a diferencia de los listados del siglo XX, no pretenden establecer un canon de las películas que deben o no marcar la historia del cine)
  • Título original: Mulholland Dr.
    Dirección: David Lynch
    Esta película, narrada de un modo críptico próximo al surrealismo, fue definida por su autor como «Una historia de amor en la ciudad de los sueños», y según un crítico «parece surgir del mundo de la noche turbia del inconsciente». En su estreno la impresión que dejó fue que no se entendía, lo que llevó a muchos a verla sucesivas veces para encontrarle una explicación. Pero esta enigmática obra puede interpretarse como se quiera: su fuerza no procede tanto de su oscura trama como de la audaz creación de un complejo y fascinante mundo visual y referencial. MV
  • Shrek 2001 Estados Unidos
    Dirección: Andrew Adamson, Vicky Jenson
    Fiel a sus propias tesis y en frontal oposición a Disney, este brillante juego deconstructivo de los cuentos tradicionales apuesta por despertar la empatía del espectador no por su belleza exterior —la animación es magnífica, pero los dibujos poseen un punto grotesco—, sino gracias a su «buen rollo» interior: un guion muy ingenioso, progresista y feminista, pero que nunca cae en el sermón ni en la estéril corrección política. Consolidó la sección de animación de DreamWorks y abrió un filón que incluye tres secuelas, un spin-off y numerosos cortos y obras para televisión.
  • Título original: 25th Hour
    Dirección: Spike Lee
    Estrenada en EE. UU. a finales de 2002, esta es una de las primeras películas que transcurre en una Nueva York posterior al atentado de las Torres Gemelas, lo cual queda recogido de un modo colateral pero muy significativo en esta crónica del último día de libertad de un joven traficante de drogas que tiene que ingresar en la cárcel. La última noche es una obra muy bella, narrada con una maestría clásica y magníficamente interpretada, sobre el sentido de la amistad, la paternidad y la responsabilidad de cada uno en su propia vida y en la de los demás. MV
  • Título original: Adaptation.
    Dirección: Spike Jonze
    Spike Jonze, director de videoclips musicales en los años 90, se ha consolidado en el nuevo milenio como una de las figuras más originales del cine independiente estadounidense. Con un guion enrevesado pero redondo de Charlie Kaufman y un reparto muy bien engrasado, en el que destaca el doble papel de un Nicolas Cage aún muy en forma, Adaptation no solo es un profundo, inteligente y entretenidísimo análisis de las relaciones entre palabra e imagen y entre (meta)ficción y realidad, sino también una ácida sátira de los mundos literario y cinematográfico.
  • Título original: Bowling for Columbine
    Dirección: Michael Moore
    Con la masacre de Columbine (1999) como punto de partida, el documental que hizo famoso a Michael Moore indaga en el origen de la altísima tasa de muertes por arma de fuego en EE. UU. La mezcla de entrevistas, recreaciones, imágenes reales y de archivo, música ligera y dibujos animados apuntando en todas direcciones —las empresas armamentísticas, la política exterior del Gobierno, los medios, la NRA o los supermercados que venden munición— resulta ilustrativa, descarada y adictiva. También efectista y caótica, pero nunca dogmática ni simplista.
  • Título original: Lost in Translation
    Dirección: Sofia Coppola
    La segunda y muy premiada película de la hija de Francis Ford Coppola la convirtió inmediatamente en un icono indie: su cuidado relato del encuentro en Tokio entre un actor estadounidense venido a menos y una bella joven abandonada por su marido combinaba con acierto el esteticismo elegante con la expresión sutil y suavemente irónica de un spleen vital que tiene más de aburrimiento que de existencialismo. Pese a su condescendencia hacia la cultura japonesa posee un indudable encanto, subrayado por la brillante escena final.
  • Título original: Million Dollar Baby
    Dirección: Clint Eastwood
    Una de las grandes reflexiones de Clint Eastwood sobre la construcción de los ídolos y el papel seminal de la violencia, en este caso a través de la historia de una joven que se abre camino en el mundo del boxeo y la relación con su entrenador, interpretado por el propio cineasta. Million Dollar Baby es crepuscular desde su arranque, con las voces arrugadas de Eastwood y el narrador Morgan Freeman, pero en ella la amistad se presenta como forjadora de nuevos lazos y como oportunidad para superar viejos golpes y heridas que siguen sangrando. AE
  • Título original: Eternal Sunshine of the Spotless Mind
    Dirección: Michel Gondry
    Procedente, como Spike Jonze, del mundo del videoclip musical, el francés Michel Gondry se ha convertido en otro de los creadores más originales del cine independiente del nuevo milenio. Comparte con el guionista Charlie Kaufman fascinación por la borrosa frontera entre la realidad y nuestra percepción de la misma, tema que en su mejor película se transforma en una ingeniosa metáfora de la magia y las miserias del amor, como sugiere el bello verso de Alexander Pope que sirve de título original en inglés (y que desaparece en su horrible versión española).
  • Título original: Brokeback Mountain
    Dirección: Ang Lee
    Esta adaptación de un relato de la estadounidense Annie Proulx, dirigida por el taiwanés Ang Lee y rodada en Canadá, fusiona la revisión de un género clásico con la ampliación de las sensibilidades en materia de orientación sexual, dos tendencias del cine reciente. El resultado, sin embargo, resulta fascinante no ya por ser un «wéstern gay» o un ejemplo de las producciones globalizadas del siglo XXI, sino porque la elegante y contenida dirección convierte el explosivo cóctel en un bellísimo estudio de las emociones, tan sutil como universal.
  • Título original: A History of Violence
    Dirección: David Cronenberg
    La imagen del canadiense David Cronenberg suele asociarse a lo retorcido o lo patológico, pero en sus mejores obras, como esta, demuestra ser un notable cineasta capaz de expresarse con un limpio clasicismo. Esta película tan estadounidense rodada en Canadá está basada en una novela gráfica, es a la vez un thriller y un neowéstern y además recupera un tema propio del film noir, el pasado que vuelve a perturbar a quien intenta ocultarlo. Las dos escenas de sexo que remiten a la dualidad del protagonista son una buena muestra de la destreza de la narración. MV
  • Título original: No Country for Old Men
    Dirección: Joel Coen, Ethan Coen
    Los hermanos Joel y Ethan Coen poseen una filmografía inequívocamente personal pero fuertemente enraizada en el universo estadounidense. La mejor de sus obras en las últimas dos décadas es un fascinante retrato de la inexorabilidad de la violencia en la frontera: entre EE. UU. y México, sí, pero también entre el viejo y el nuevo Oeste, la sensatez y la locura, la realidad y los sueños. Magistralmente narrada y rodada, es hipnótica y redonda en todos sus aspectos, desde el tupé de Javier Bardem hasta el final abierto, pasando por el uso de los desolados paisajes.
  • Título original: There Will Be Blood
    Dirección: Paul Thomas Anderson
    Paul Thomas Anderson es uno de los narradores más sólidos e interesantes del último cine estadounidense. Basada libremente en una novela de Upton Sinclair, Pozos de ambición es un duro, intenso y amargo retrato de la dífícil convivencia entre los diversos principios morales y económicos sobre los que se funda los modernos EE. UU. Dentro de un conjunto denso pero muy armónico, destacan la poderosa y oscura fotografía, la interpretación de Daniel Day-Lewis –quizá el mejor actor de su generación– y la fuerza visual y narrativa de su dirección.
  • Título original: The Dark Knight
    Dirección: Christopher Nolan
    Desde que Superman (1978) inaugurara el cine moderno de superhéroes, este subgénero se ha ido consolidando como uno de los preferidos del público. En un contexto marcado por el pesimismo pos-11-S, la segunda obra dentro de la trilogía que el habilidoso Christopher Nolan dedicara a Batman se ganó también a la crítica por el músculo de sus escenas de acción, por su poderoso pulso narrativo y por ofrecer una imagen mucho más compleja y adulta de lo habitual tanto del héroe como de su antagonista, un Joker magnéticamente interpretado por Heath Ledger.
  • Título original: The Hurt Locker
    Dirección: Kathryn Bigelow
    Kathryn Bigelow retornó a las evasiones adrenalínicas de Le llaman Bodhi (1991) y Días extraños (1995) con la historia de un sargento adicto a la desactivación de bombas en la guerra de Irak. Rozando una ciencia ficción lisérgica y evocando los espejismos del cine bélico más fantasmal, especialmente La patrulla perdida (1934) de John Ford, En tierra hostil explora cómo las misiones de precisión se adueñan del cuerpo de jóvenes sin rumbo y acaban dictando su pulso vital. La película se alzó con seis premios Óscar, entre ellos los de mejor película y mejor dirección. AE
  • Título original: WALL•E
    Dirección: Andrew Stanton
    Una de las obras cumbre de Pixar, se trata de una distopía futurista protagonizada por robots con sentimientos y conciencia (no solo medioambiental), lo que los hace más humanos que muchos ídem. La primera parte carece de diálogo y se desarrolla con la sabiduría y poesía de una película muda de Chaplin o Keaton, y resulta tan deslumbrante que la segunda, en la que la humanidad coge el timón, se antoja algo convencional. Con todo, es una película mayúscula, en la que la perfección de la animación ha dejado de ser un mérito per se para ponerse al servicio del arte y la emoción.
  • Avatar 2009 Estados Unidos
    Dirección: James Cameron
    La película que, de la mano del megalómano James Cameron, iba a suponer la definitiva implantación del 3D, es un poco sutil alegato ecologista, humanista y pacifista envuelto en un ropaje audiovisual alienígena y barroco, mezcla de imagen real y CGI. Su visionado en sala produce un asombro similar al que sin duda generó la primera demostración pública del cinematógrafo de los hermanos Lumière en 1895; tras los fuegos de artificio, no obstante, se echa en falta un guion menos maniqueo. Récord absoluto de taquilla, Cameron ha anunciado cuatro secuelas, desde 2022 hasta 2028.
  • Título original: Two Lovers
    Dirección: James Gray
    James Gray ocupa una posición singular en el cine estadounidense actual, a medio camino entre la producción mainstream y la independiente, y representa de algún modo la continuidad de un cierto “clasicismo”. Después de tres notables thrillers cambió de registro para rodar su mejor obra, esta honda, pesimista y melancólica historia de amor, vagamente inspirada en Noches blancas de Fiódor Dostoievski, en la que el ritmo calmo y elegante, el cuidado por los detalles y la excelente dirección de actores exponen el conflicto dramático de un modo conmovedor. MV
  • Título original: The Tree of Life
    Dirección: Terrence Malick
    Quinto largometraje de Terrence Malick, El árbol de la vida parte de los conflictos de una familia tejana en los años 50 y en la actualidad para adentrar sus raíces en los orígenes del universo y abrir sus ramas para componer un mosaico sobre la existencia. Sus imágenes exploran cómo nos acercamos al mundo, lo tocamos, lo oímos y lo sentimos, y cómo a partir de ahí buscamos la trascendencia; para, finalmente, revelar cómo el pie de un bebé o el discurso de una madre pueden contener la savia de la vida. AE
  • Título original: The Wolf of Wall Street
    Dirección: Martin Scorsese
    Martin Scorsese, ya con una carrera de más de 40 años y más de 40 largometrajes y con la decisiva colaboración de su inseparable montadora Thelma Schoonmaker (que había ganado tres premios Óscar, dos más que él) y de uno de sus actores preferidos, Leonardo DiCaprio, rodó con su habitual maestría narrativa y un asombroso y frenético despliegue de energía esta deslumbrante, avasalladora y divertidísima película sobre la cultura de la ambición y la conducta corrupta y disoluta de un agente de bolsa neoyorquino (un personaje real) en los años 80 y 90. MV
  • Título original: The Grand Budapest Hotel
    Dirección: Wes Anderson
    Desde mediados de los años 90, Wes Anderson se ha ido construyendo una carrera de culto sobre un estilo absolutamente idiosincrásico: cuidada puesta en escena, planos simétricos, un reparto casi fijo y unos relatos que combinan inocencia, humor y extravagancia. Esta película de espíritu posmoderno y nostálgico recrea, inspirándose en la obra de Stefan Zweig, una Centroeuropa decadente en la que se suceden rocambolescos acontecimientos. Con un nutrido reparto de fuerte personalidad, obtuvo un sonoro éxito de crítica y público.
  • Título original: Moonlight
    Dirección: Barry Jenkins
    [Primera edición Guía] Moonlight es la historia de Chiron, hijo de una mujer drogadicta en la comunidad negra de un suburbio de Miami, primero como niño y luego como adolescente y adulto, y de su descubrimiento de la amistad y la sexualidad. Partiendo de la crónica social punzante, pero abriéndose al melodrama inspirado por Wong Kar-Wai, en Moonlight las tesis sociológicas sobre marginalidad, drogadicción y abusos escolares se deshacen ante un mundo mucho más opaco presidido por la violencia injustificada, los silencios apáticos y las miradas melancólicas. AE
  • Título original: Joker
    Dirección: Todd Phillips
    En EE. UU. suelen gustar mucho las películas de psicópatas violentos, y más si son víctimas de la sociedad, por ello no resulta extraño que 'Joker', con su deslumbrante despliegue visual, tuviera un enorme éxito y fuera nominada a once premios Oscar (consiguió dos, uno de ellos para el actor protagonista, Joaquin Phoenix, que realmente se lo merecía). Su personaje central, más que sacado de la saga de Batman, parece heredero de otros que interpretó Robert De Niro (que también actúa aquí) en películas de Martin Scorsese. En 2024 director y protagonista estrenaron una secuela muy inferior. MV
  • Dirección: Anthony Russo, Joe Russo
    Paradigma del blockbuster como producto temáticamente primario, pero diseñado con tanto mimo como asepsia para seducir a un público masivo –como demuestran los préstamos de los universos de La guerra de las galaxias y El señor de los anillos, las referencias al cine de los 80, su espíritu políticamente correcto o un nutrido reparto que incluye grandes estrellas, actores del cine independiente y viejas glorias–, Vengadores: Endgame es la apoteosis, perfectamente encarnada en la desmedida batalla final, de un Marvel Cinematic Universe que se ha adueñado de las taquillas de todo el mundo.
  • Título original: One Battle After Another
    Dirección: Paul Thomas Anderson
    Sin duda la película que mejor captura el 'Zeitgeist' de la convulsa época actual, esta magnífica obra de Paul Thomas Anderson deslumbra con una mezcla de géneros tan difícil como eficaz; una historia de terrorismo, melodrama familiar y sátira política (atención al delirante Christmas Adventurers Club) repleta de escenas memorables que arrasó en la temporada de premios. PTA, adorado por la cinefilia desde hace tiempo, por fin conquista al gran público de la mano del mejor Leonardo DiCaprio y un plantel de secundarios de lujo.
  • Dirección: Quentin Tarantino
    El talento de Quentin Tarantino nunca ha sido del todo reconocido por quienes veneran la «alta cultura» y no conciben que un genio pueda venir del mundo de la subcultura: llegan a negar el valor de su audaz transgresión de muchos códigos narrativos tradicionales, su poderío visual o sus magníficos diálogos, entre otras muchas cosas. Esta larga película, inicialmente estrenada en dos partes en 2003 y 2004 -de forma conjunta en 2026-, es un canto de amor al cine de serie B, en especial al de artes marciales, aunque en realidad se remite a sí misma y si se prescinde de prejuicios puede disfrutarse como un adolescente. MV
  • Título original: Backrooms
    Dirección: Kane Parsons
    Rodada por un youtuber de 20 años como expansión de una serie de cortometrajes que comenzó a publicar en Internet con solo 16, Backrooms es, junto con la aún más exitosa Obsesión (Curry Barker, 2025), un ejemplo paradigmático de la capacidad de una jovencísima hornada de creadores para sublimar en clave de terror las obsesiones de una generación marcada por el universo digital, la salud mental y las cuestiones sociales y de género. Los espacios liminales se convierten aquí en una metáfora de la mente gracias a un sabio uso de los recursos visuales y sonoros.
Películas europeas relevantes
nota: Ordenadas cronológicamente (este capítulo carece de películas "esenciales". Las elecciones son personales y, a diferencia de los listados del siglo XX, no pretenden establecer un canon de las películas que deben o no marcar la historia del cine)
  • Título original: Dancer in the Dark
    Dirección: Lars von Trier
    Lars von Trier es una de las figuras clave del cambio de milenio, y esta su obra maestra. Una trama melodramática e inverosímil le sirve al cineasta danés para, con una cámara al hombro, mucha inteligencia y más mala idea, manipular a su antojo las emociones del espectador hasta desarmarlo completamente con un final agónico. Por el camino deconstruye el musical clásico de Hollywood, desmonta los principios del American way of life, proletariza a la francesa Catherine Deneuve y logra una interpretación sublime de la cantante islandesa Björk.
  • Título original: Les glaneurs et la glaneuse
    Dirección: Agnès Varda
    Agnès Varda dirige este documental sobre las prácticas de reaprovechamiento de ayer y hoy, ofreciendo un fascinante abanico de experiencias que incluyen la recogida de comida en la basura de los supermercados y la escultura con materiales recuperados. En su trayecto por los márgenes del capitalismo, Los espigadores y la espigadora es también un tratado sobre cómo filmar la pintura y darle vida más allá del museo, así como un ensayo clave sobre el uso de las cámaras digitales como recolectoras de imágenes y como herramientas para el diario fílmico. AE
  • Título original: Russkiy kovcheg
    Dirección: Aleksandr Sokúrov
    En la Rusia de los grandes maestros del montaje Aleksandr Sokurov decidió rodar en un solo plano de 99 minutos este recorrido por el Museo del Hermitage de San Petersburgo que pasa por diversos periodos de la historia de su país y culmina en un fastuoso baile que recrea el último allí celebrado en 1913. El rodaje en tiempo real de este larguísimo plano, que por momentos resulta deslumbrante, necesitó una preparación sumamente compleja para coordinar a los miles de actores, extras y técnicos que participaron, y fue dado por bueno a la cuarta toma. MV
  • Dirección: Pedro Almodóvar
    Con esta película Pedro Almodóvar consiguió su segundo Óscar (esta vez al mejor guion original) y consolidó su posición como el cineasta español más conocido internacionalmente de la historia del cine después de Luis Buñuel. Hable con ella, un melodrama posmoderno bastante inverosímil, acaba atrapando al espectador con su lírica historia, sus conmovedores personajes y sus poderosos temas colaterales, y además contiene una pequeña joya, el cortometraje mudo “El amante menguante”, que puede entenderse como un bello y divertido epítome de la película. MV
  • Título original: Lilja 4-ever
    Dirección: Lukas Moodysson
    El cineasta sueco Lukas Moodysson siempre ha tenido predilección por las historias de jóvenes, y ha abordado algunas con un tono amable y costumbrista, pero en la impresionante Lilja Forever narra el terrible descenso a los infiernos de una adolescente rusa que se ve condenada a prostituirse, con una brutalidad y un crudo realismo solo en parte mitigados por sus connotaciones cristianas y sus elementos oníricos. Basada en una historia real, ha sido utilizada por organizaciones humanitarias en campañas de información contra el tráfico de personas. MV
  • Título original: The Pianist (Le Pianiste)
    Dirección: Roman Polanski
    Cuarenta años después de El cuchillo en el agua Roman Polanski volvió a Polonia para rodar esta película basada en las memorias del pianista polaco Wladyslaw Szpilman. Polanski no vivió, como Szpilman, el gueto de Varsovia, pero sí el de Cracovia, y vio cómo se llevaban a sus padres a campos de exterminio o de concentración. Por eso pocas películas sobre el Holocausto alcanzan la verdad, la hondura y la emoción de esta extraordinaria obra, que tuvo un inmenso éxito de crítica y público y le reportó a Polanski el único Óscar de su brillante carrera. MV
  • Título original: Les triplettes de Belleville
    Dirección: Sylvain Chomet
    Con trazo quebrado y atención a cada detalle, Sylvain Chomet construye un viaje terrible hacia las cloacas de Belleville, una amenazadora metrópolis vertical inspirada en Manhattan y otras ciudades futuristas, para contar el rescate de un ciclista secuestrado por la Mafia. La galería de personajes atroces es fascinante, y la falta de diálogo propicia una inagotable retahíla de expresiones corporales y sonidos extraños donde la figura de Jacques Tati planea como el principal referente, iluminando con su humor físico el estilo lacónico del animador francés. AF
  • Título original: Vozvrashchenie (The Return)
    Dirección: Andrey Zvyagintsev
    La primera película de Andrei Zvyagintsev, que ganó el León de Oro en el Festival de Venecia, supuso la revelación del talento de un cineasta que dijo haber querido ser director de cine desde que vio La aventura (Michelangelo Antonioni, 1960). Y algo de antonionesco hay en El regreso, una bellísima e inquietante película sobre la infancia, ambigüa y sombría, minimalista y casi abstracta, un cuento con una enorme fuerza visual que no da muchas explicaciones sobre lo mucho que oculta y que acaba resultando fascinante. MV
  • Título original: Caché
    Dirección: Michael Haneke
    La mejor película del austriaco Michael Haneke, aunque utiliza temas y modos recurrentes en su siniestra obra, es mucho más brillante y sugestiva que otras suyas, y desde luego mucho menos nihilista y morbosa. Caché viene a ser un oscuro e hipnótico cuento moral que admite diversas interpretaciones –incluida la metacinematográfica– y que procede a sacar a la luz, como la memoria reservada de los ordenadores, algunos niveles ocultos de la memoria del protagonista que esconden su mala conciencia, y, por extensión, la de todo un país, Francia. MV
  • Título original: Match Point
    Dirección: Woody Allen
    La primera película que Woody Allen rodó fuera de EE. UU. (en Londres) tiene la estructura de un thriller y carece de humor, es decir, para su público no era lo que esperaba; para él, es la mejor que ha hecho. Esta película de un Allen “serio”, repleta de referencias cultas, operísticas (Donizetti, Bizet, Verdi), literarias (Dreiser, Dostoievski) y cinematográficas (Un lugar en el sol de George Stevens, su propia Delitos y faltas), es una obra mayor, impecable y compleja sobre las diferencias de clase, el arribismo, la suerte y la culpa (o más bien la ausencia de esta). MV
  • Título original: Das Leben der Anderen
    Dirección: Florian Henckel von Donnersmarck
    A comienzos del siglo XXI el cine alemán comenzó a tratar con una perspectiva histórica la vida y la sociedad en la República Democrática Alemana. Entre las numerosas películas que han abordado el tema destaca sin duda esta, centrada en el trabajo de escuchas de un miembro del servicio de inteligencia estatal. Su gran mérito, no obstante, no reside tanto en la reconstrucción documental de las prácticas de un poder totalitario, que algunos consideran inexacta, como en la creación de una rigurosa y tensa estructura dramática con un memorable personaje central. MV
  • Título original: 4 luni, 3 saptamini si 2 zile (4 Months, 3 Weeks & 2 Days)
    Dirección: Cristian Mungiu
    Esta película, que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes, fue la más celebrada de las numerosas y muy notables que aportó el Nuevo cine rumano de la era poscomunista. La historia que narra, ambientada en los últimos tiempos del régimen de Nicolae Ceaucescu, es la odisea de dos amigas estudiantes cuando una de ellas quiere abortar, algo entonces prohibido. Es una dura, intensa y muy bella obra sobre la amistad, el miedo y el silencio, con una puesta en escena directa y realista que combina la cámara en mano con largos planos estáticos. MV
  • Título original: Persepolis
    Dirección: Marjane Satrapi, Vincent Paronnaud
    En Persépolis, basada en su propia novela gráfica, Marjane Satrapi cuenta su vida como niña y adolescente en el Irán de la recién instaurada República Islámica, su soledad en una Viena hostil y su retorno a casa como mujer joven. Este ejercicio de cine a través del cómic, o viceversa, combina los misterios de las sombras chinescas con la materialidad de los recortables para evocar y reconstruir historias de clandestinidad e inadaptación, filtrando los recuerdos con una rebeldía irónica mucho más compleja de lo que sus blancos y negros parecerían indicar. AE
  • Título original: Låt den rätte komma in (Let the Right One In)
    Dirección: Tomas Alfredson
    El antídoto a la creciente infantilización por parte de Hollywood del subgénero de vampiros consiste paradójicamente en llevarlo al universo de los niños. Este bello cuento sueco en clave absolutamente realista sobre la amistad entre una chica que necesita sangre para sobrevivir y un chico al que acosan en el colegio recupera el espíritu a un tiempo trágico y poético del género, ofreciendo en el proceso escenas de terror tan crudas y originales como el final en la piscina. Basado en una novela, fue a su vez objeto de un nada despreciable remake estadounidense.
  • Título original: Kynodontas (Dogtooth)
    Dirección: Yorgos Lanthimos
    La claustrofóbica historia que cuenta Canino ya la había contado Arturo Ripstein muchos años antes en El castillo de la pureza (1972), que el circuito “de prestigio” habría olvidado cuando cubrió de premios esta película griega que no es mejor que la mexicana, aunque sí más radical en términos estilísticos.Yorgos Lanthimos fue así lanzado a un mercado internacional en el que hoy día triunfa, si bien su obra ha ido perdiendo la innegable fuerza que posee Canino en favor de un molesto amaneramiento formal tal vez heredado de su formación inicial como publicista. MV
  • Título original: Le Havre
    Dirección: Aki Kaurismäki
    El director más famoso de la historia del cine finlandés vive en Portugal y no se caracteriza por retratar con mucho entusiasmo la vida en su país. Aki Kaurismäki ha construido un mundo propio e inconfundible con sus fascinantes comedias negras pobladas de insólitos personajes de clase trabajadora que hablan poco y fuman y beben mucho, al parecer como él mismo. El Havre, rodada en Francia, y en cierto modo un homenaje a los directores que él admira del cine francés, es un generoso canto a la solidaridad y quizá su obra más bella, optimista y conmovedora. MV
  • Título original: The Act of Killing
    Dirección: Joshua Oppenheimer, Christine Cynn, Anonymous
    La tensión entre ficción y realidad recorre buena parte del cine reciente más rupturista. Este aterrador documental sobre el genocidio indonesio de 1965-1966 es, junto con su pendant La mirada del silencio (2014), un excelente ejemplo y una de las obras cumbre del género. Mediante la grotesca escenificación fílmica de los crímenes de sus protagonistas, los autores desencadenan en ellos la catarsis aristotélica, iluminando así su entendimiento y su moral, y de paso, el sentido último del documental, del cine en su conjunto e incluso del arte en general. Terrible y magistral.
  • Título original: Holy Motors
    Dirección: Leos Carax
    El quinto largometraje de Leos Carax, una especie de enfant terrible del cine francés de escasa obra y amplio culto, provocó la admiración y el rechazo a partes iguales. Holy Motors, estructurada en diversos episodios que remiten a distintos géneros cinematográficos, puede verse como una alegoría del cine, del arte del actor o de la identidad personal, y como una búsqueda de la beauté du geste con un enorme poderío visual y un negro sentido del humor: es una obra poética, romántica, melancólica, experimental, excesiva, extravagante, feísta y apocalíptica. MV
  • Título original: La grande bellezza
    Dirección: Paolo Sorrentino
    Los herederos de Fellini se cuentan por doquier, aunque pocas películas han homenajeado de forma tan explícita a La dolce vita como La gran belleza. En este caso, el periodista vividor Jep Gambardella (Toni Servillo) hace balance de su vida, dando lugar a un fresco romano que lleva al exceso las voluptuosidades de su predecesor, con fiestas lisérgicas que esconden el vacío tras máscaras barrocas y un arsenal de personajes extravagantes, como la editora enana, la monja de más de 100 años que vive en Chad o la niña casi poseída que practica action painting. AE
  • Título original: La vie d'Adèle - Chapitre 1 & 2 (Blue Is the Warmest Color)
    Dirección: Abdellatif Kechiche
    Las largas y muy explícitas escenas de sexo, admiradas y criticadas justamente y por igual, han ensombrecido el verdadero valor de una película que retrata, con intensidad y verosimilitud nunca vistas, la ilusión y pasión iniciales, el difícil desafío cotidiano y la dolorosa agonía final de una relación de pareja desde el punto de vista de una persona entregada a su enamoramiento. Buena parte del mérito reside en la interpretación de Adèle Exarchopoulos, conmovedora hasta la médula, pero también en la habilidad de Kechiche para lograr que el cine duela como la vida.
  • Título original: Saul fia (Son of Saul)
    Dirección: László Nemes
    El hijo de Saúl es una película que aspira a transmitir, no a “representar”, la experiencia del horror en un campo de exterminio nazi, algo que elogió el autor de Shoah, Claude Lanzmann, convencido de que no es posible representar lo irrepresentable. El protagonista es un prisionero obligado a trabajar en las cámaras de gas y crematorios, un Sonderkommando, a quien la cámara persigue obstinadamente de tal modo que apenas puede verse lo que sucede a su alrededor, o se ve desenfocado, pero puede “vivirse” con el magistral uso del fuera de campo y del sonido. MV
  • Dirección: Maren Ade
    Las relaciones paternofiliales son un filón inagotable para el cine, pero pocas veces han sido abordadas con tanta inteligencia, humor e incluso cariño como en esta extravagante y magnética comedia alemana. Sin duda no es para todos los paladares, pero aquellos que admitan que los caminos de la revelación no pasan necesariamente por las convenciones o la razón –un dogma válido tanto para los personajes como para los espectadores– caerán desarmados ante algunas de las escenas más desconcertantes, hilarantes y sabias del cine reciente.
  • Título original: I, Daniel Blake
    Dirección: Ken Loach
    Real y muy humano retrato de la clase trabajadora británica y crítica del que difícilmente debería llamarse “Estado del bienestar”. La luz pálida y aséptica que emplea Ken Loach resalta el deshumanizado sistema que opera detrás de una Administración llena de obstáculos e implacable con aquellos que no han podido adaptarse a la nueva era digital. Loach construye muy bien el penoso calvario de sus protagonistas, pero al final recurre a sus habituales golpes de efecto para subrayar innecesariamente el drama y sensibilizar aún más al espectador. AF
  • Título original: Call Me by Your Name
    Dirección: Luca Guadagnino
    Este delicadísimo relato en torno al descubrimiento de la amistad, el amor y el deseo es un canto a la grandeza de la paternidad, a la nostalgia y, dado que ambos protagonistas son masculinos, también a la normalidad (ni siquiera procede hablar de “normalización”). Basada en una novela del escritor egipcio de origen judío André Aciman adaptada por el estadounidense James Ivory, el italiano Luca Guadagnino logra llenar la historia de toda la belleza, la serenidad y la sensualidad de ese mundo clásico y mediterráneo al que explícitamente remite.
  • Título original: Verdens verste menneske
    Dirección: Joachim Trier
    Esta comedia romántica posmoderna, posfeminista e incluso posromántica tampoco es exactamente una comedia, sino una historia de nuestro tiempo profundamente inmersa en él que trata de una treintañera indecisa y sus dos muy distintos amantes. La narración fluye con soltura y humor a través de una estructura en capítulos cuyo ritmo va adquiriendo una creciente intensidad dramática apoyada en el trabajo de tres actores en estado de gracia (la protagonista, Renate Reinsve, fue justamente premiada en el Festival de Cannes). MV
  • Título original: Anatomie d'une chute
    Dirección: Justine Triet
    Anatomía de una caída pertenece a la categoría de “películas de juicios” que el American Film Institute considera como un género en sí mismo, el “courtroom drama”, pero lo que la hace distinta y más sugerente que otras similares es su rotunda ambigüedad narrativa. Su antipática protagonista ni cae bien ni trata de caerle bien a nadie, de modo que lo más sustancial en este inquietante relato no es tanto si el público se identifica con ella o si es inocente o culpable, sino las rendijas que va dejando, por las que, según Robert Bresson, puede entrar la poesía. MV
Películas asiáticas relevantes
nota: Ordenadas cronológicamente (este capítulo carece de películas "esenciales". Las elecciones son personales y, a diferencia de los listados del siglo XX, no pretenden establecer un canon de las películas que deben o no marcar la historia del cine)
  • Título original: Fa yeung nin wa (In the Mood for Love)
    Dirección: Wong Kar-Wai
    Wong Kar-Wai era uno de los directores más celebrados del circuito cinéfilo internacional cuando rodó esta película, su obra maestra –junto a su episodio en Eros (2004)–, si bien desde entonces su presencia se ha difuminado un poco. Deseando amar, que cuenta una experiencia más que una historia, como gusta decir su autor, crea una exquisita y melancólica atmósfera con las emociones, los secretos, las pasiones ocultas y los deseos reprimidos de unos personajes que parecen perdidos en un mundo de escaleras, pasillos, espejos y puertas bressonianas. MV
  • Yi Yi 2000 Taiwán
    Dirección: Edward Yang
    Última película de Edward Yang y pieza clave del cine taiwanés, Yi Yi es la historia de una familia de clase media de Taipéi cuyo equilibrio vital se quiebra tras la boda accidentada del tío y la entrada en coma de la abuela. Transitando por espacios desangelados, o confundiéndose con los reflejos de la ciudad en los cristales, padres e hijos se enfrentan a vacíos existenciales, descubren o redescubren historias de amor y buscan nuevos caminos, como el benjamín, que se aficiona a indagar en lo desconocido con una cámara fotográfica. AE
  • Título original: Qianxi mànbo (Millennium Mambo)
    Dirección: Hou Hsiao-Hsien
    A lo largo de un túnel azul seguimos la danza de la bella Shu Qi agitando los brazos al aire al ralentí. Con esta secuencia hipnótica, la joven se precipita simbólicamente hacia un abismo personal. Ella misma nos contará su historia desde el futuro, refiriéndose a su yo pasado como si fuese otra persona. En ese año 2001 en el que transcurre el relato Hou Hsiao-Hsien hacía su primera película en digital, trabajando los planos secuencia de una forma mucho más orgánica, casi flotante, para construir este mambo nocturno y electrónico sobre el sentimiento de vacío de la juventud taiwanesa. AF
  • Título original: Sen to Chihiro no kamikakushi
    Dirección: Hayao Miyazaki
    Hayao Miyazaki y el Estudio Ghibli son en buena medida responsables de que el anime pasara de ser un género de culto para fans acérrimos a conquistar las pantallas de todo el planeta. Lo lograron mezclando la tradición fantástica japonesa con temáticas contemporáneas y dosis ingentes de imaginación, creando así universos mágicos que se encarnaban en una animación de trazo sencillo pero de enorme fuerza evocadora. Todo ello está presente en su obra maestra, un premiadísimo relato iniciático de resonancias universales anclado en los mitos japoneses.
  • Título original: Ten (Dah)
    Dirección: Abbas Kiarostami
    Si bien las películas más celebradas de Abbas Kiarostami datan de las décadas de 1980 y 1990, en 2002 realizó otra de sus obras mayores, este ejercicio cinematográfico entre la ficción y el documental que transcurre casi íntegramente dentro de un coche que circula por Teherán. Diez recoge otras tantas conversaciones entre la conductora del coche y los pasajeros que transporta, en las que salen a relucir los asuntos que verdaderamente preocupan a las personas y acaban conformando un retrato de la sociedad iraní de su tiempo, y especialmente de sus mujeres. MV
  • Título original: Oldeuboi
    Dirección: Park Chan-wook
    El cine coreano se ha hecho un hueco en el panorama internacional contando historias como si nunca nadie lo hubiera hecho antes. Lo logra recurriendo a desconcertantes puntos de vista, tanto en lo visual como en lo narrativo, a unos guiones enrevesados y a una estética muy depurada, con la que a menudo sublima escenas de enorme violencia. Todo ello se encuentra en Oldboy, un absorbente thriller que mantiene al espectador pegado a la butaca hasta el estremecedor final. Premiada en Cannes, contribuyó al reconocimiento internacional del cine coreano en el nuevo milenio.
  • Shara 2003 Japón
    Título original: Sharasoju (Shara)
    Dirección: Naomi Kawase
    Naomi Kawase escribe, dirige y protagoniza esta película hecha de gestos sutiles y luminosos para poner en escena el duelo de una familia que ha perdido un hijo. La cámara parece esconderse por pasillos y callejuelas, siguiendo a los personajes y sus movimientos como si se tratase del espíritu curioso de ese niño que desapareció una mañana mientras jugaba (aunque quizá se lo llevaron los dioses). Una serie de plegarias que culmina en un desfile catártico devuelve la felicidad al hogar y cierra un ciclo vital que aleja al viejo espíritu por los tejados de Nara. AF
  • Título original: Bin-jip (3-Iron)
    Dirección: Kim Ki-duk
    Hierro 3, quizá la mejor película del prolífico director surcoreano Kim Ki-duk, acaba con un rótulo en el que se lee: “Es difícil decir si el mundo en que vivimos es realidad o sueño”, por si el espectador tiene dudas sobre el grado de realismo de lo que acaba de ver. Pero queda claro que esta peculiar y silenciosa obra nada tiene de realista: es más bien una poética parábola sobre la soledad de los diferentes y la labor curativa del amor, filmada con una exquisita sensibilidad, que alcanza una sorprendente belleza sin parecer pretender mucho más que contar un cuento. MV
  • Agua 2005 India
    Título original: Water
    Dirección: Deepa Mehta
    En la India de 1938, Chuyia es una niña de siete años casada por conveniencia que al perder a su marido es recluida en un ashram, un centro para viudas marcado por el sacrificio, la prohibición del amor y la prostitución forzada. Agua es la última parte de la “Trilogía de los elementos” de Deepa Mehta, que trasladó su rodaje a Sri Lanka con un nombre falso por las presiones de grupos fundamentalistas hindúes, y constituye una reflexión sobre el choque entre tradición y modernidad a través de pequeños gestos de rebeldía, como comer un dulce o cuidar a un perro. AE
  • Título original: Waltz with Bashir
    Dirección: Ari Folman
    El cineasta israelí Ari Folman se encuentra con antiguos compañeros para escarbar en sus memorias y aclarar cuál fue su participación como soldado en la guerra del Líbano de 1982, cuyo recuerdo es ahora difuso. Dibujando conversaciones y flashbacks sobre la base de entrevistas reales, Vals con Bashir es una obra clave del documental animado, pues pone sobre la mesa sus posibilidades para transitar entre realidad y ficción y dar cuerpo a evocaciones volátiles, aquí con un relato edípico que busca enfrentarse a los traumas del pasado. AE
  • Título original: Kimssi pyoryugi (Kim's Island)
    Dirección: Lee Hey-jun
    La mejor película en la corta carrera de Lee Hae-jun cuenta, como es habitual en el cine coreano reciente, con un ingenioso punto de partida –un hombre queda varado en una isla deshabitada de Seúl tras intentar suicidarse– y un desarrollo no menos inesperado y atractivo –una hikikomori lo descubre y se enamora de él a distancia–. Bella historia en torno a dos personajes que viven de espaldas a la sociedad, es también una aguda reflexión sobre la naturaleza irreal de un mundo marcado por el consumismo, la crisis de 2008 y la superficialidad de las redes sociales.
  • Título original: Lung Boonmee raluek chat (Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives)
    Dirección: Apichatpong Weerasethakul
    Durante un tratamiento de diálisis un hombre enfermo recibe visitas de vivos y muertos y se pregunta por sus encarnaciones humanas y animales. Galardonada con la Palma de Oro en el Festival de Cannes, Tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas es una experiencia hipnótica, tanto como los ojos rojos de los hombres simio que la pueblan. En su convivencia de pasado y presente propone una reflexión sobre los espectros íntimos y políticos que anidan a nuestro alrededor, y que se nos aparecen, nos hechizan y nos abrazan casi sin que nos demos cuenta. AE
  • Título original: Jodaeiye Nader az Simin (A Separation)
    Dirección: Asghar Farhadi
    Si en la década de 1990 el cine iraní supuso una revelación para el público occidental, que descubrió a Abbas Kiarostami, Majid Majidi, Mohsen Makhmalbaf o Jafar Panahi, en el nuevo milenio el cineasta iraní más destacado es quizá Asghar Farhadi, que después de dirigir algunas series de televisión comenzó a realizar largometrajes en 2003 y alcanzó el reconocimiento internacional con esta obra extraordinaria que transciende la anécdota narrada para convertirse en un sutil acercamiento a las emociones y complejidades de la vida. MV
  • Título original: Tian zhu ding (A Touch of Sin) / Ciqing shidai
    Dirección: Jia Zhangke
    Jia Zhangke es el miembro más conocido internacionalmente de la que ha sido llamada la “sexta generación” de cineastas chinos. Tras sus comienzos más o menos “independientes” fue consiguiendo gradualmente el reconocimiento de las autoridades chinas. Un toque de violencia cuenta cuatro historias basadas en hechos reales de diversos entornos sociales y geográficos de la China de hoy día con un enfoque muy crítico que hurga en las contradicciones de una sociedad milenaria dirigida por un Partido Comunista y a la vez sumida en un capitalismo salvaje. MV
  • Título original: Kis Uykusu (Sommeil d'hiver)
    Dirección: Nuri Bilge Ceylan
    Aydin es un escritor y periodista que vive aislado con su esposa y su hermana en la Capadocia. Propietario de un hotel y varias casas, su rutina se altera a partir de una piedra que estalla en un cristal y desata un conflicto con unos inquilinos. Aunque parezca sublimarse con paisajes nevados o caballos al galope, Sueño de invierno no tiene nada de evasión, sino que es una película regida por los diálogos, tan graves como los de Bergman, que parten de lo cotidiano para abrir heridas y profundizar en temas como la culpa, la penitencia, el perdón y la caridad. AE
  • Título original: Kimi no Na wa. (Your Name.)
    Dirección: Makoto Shinkai
    El mayor éxito internacional del anime desde las obras de Hayao Miyazaki es un original y bien narrado alegato sobre la fuerza del amor por encima del tiempo y el espacio, protagonizado, como es habitual en el género, por dos adolescentes. Su estética preciosista, que en ocasiones deslumbra –la secuencia central– y en otras raya lo kitsch, se aleja notablemente de la simplicidad del Estudio Ghibli, pero su espíritu fusiona igualmente, y con similares dosis de audacia y originalidad, la tradición fantástica japonesa con los desafíos de la modernidad.
  • Título original: Manbiki kazoku (Shoplifters)
    Dirección: Hirokazu Koreeda
    Partiendo de la adopción clandestina de una niña perdida, Hirokazu Koreeda muestra la vida cotidiana de una familia pobre de Tokio que necesita robar para subsistir. La película habla de lo cotidiano y del propio concepto de familia, y de cómo están construidos social y cinematográficamente. Ante los relatos de la policía, la televisión o los trabajadores sociales, Koreeda propone pieles, gestos y miradas, pequeñas revelaciones que recuerdan a Chaplin y a Ozu y que toman cuerpo en comidas compartidas y risas colectivas. AE
  • Título original: Gisaengchung
    Dirección: Bong Joon-ho
    El surcoreano Bong Joon-ho tenía ya en su haber media docena de notables largometrajes cuando consiguió un enorme éxito en el Festival de Cannes y en los Óscar con Parásitos. Esta espléndida película, con una elaborada puesta en escena y un ácido sentido del humor, trata de la desigualdad en Corea del Sur desde una original perspectiva social, urbanística y arquitectónica. Solo cabe reprocharle a su autor que la alargue innecesariamente complicando la trama con nuevos giros, pues acaba perdiendo credibilidad y su cierre no resulta muy convincente. MV
  • Título original: Doraibu mai kâ
    Dirección: Ryûsuke Hamaguchi
    A partir de un relato corto de Haruki Murakami, Ryûsuke Hamaguchi construye una larga, densa y progresivamente seductora película sobre la pérdida, el duelo, el lenguaje, el silencio, la soledad, el dolor, el recuerdo, el olvido, el conocimiento de los demás y muchas otras cosas. De la mano sabia, amigable y melancólica de Antón Chéjov, sigue a un director de teatro que tiene que montar Tío Vania y que acaba proponiendo una nueva manera, conmovedora e insólita, de poner en escena el famoso monólogo final de Sonia en esta obra señera. MV
Películas relevantes de otros países
nota: Ordenadas cronológicamente (este capítulo carece de películas "esenciales". Las elecciones son personales y, a diferencia de los listados del siglo XX, no pretenden establecer un canon de las películas que deben o no marcar la historia del cine)
  • Título original: Amores Perros
    Dirección: Alejandro González Iñárritu
    El primer largometraje del mexicano Alejandro González Iñárritu, rodado en su país natal, le sirvió de pasaporte para su instalación en Hollywood al lado de sus compatriotas Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón. Amores perros, que sigue siendo para muchos la mejor película de Iñárritu, narra tres historias distintas que tienen en común la presencia de perros, un accidente de tráfico y otros detalles, y es una compleja mezcla de thriller, melodrama y cine negro llena de pasión y conducida con mano maestra por un cineasta que en absoluto parece un debutante. MV
  • Dirección: Fabián Bielinsky
    Egresado en 1983 de la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica), Fabián Bielinsky trabajó en diversos oficios cinematográficos hasta que con 41 años pudo dirigir su primer largometraje al ganar un concurso de guiones. Nueve reinas es una espléndida comedia muy divertida y llena de giros inesperados que refleja muy bien el clima social y económico de Argentina previo a la época del corralito. Después de realizar su segunda película, la excelente El aura (2005), Bielinsky falleció de un infarto a los 47 años. MV
  • Título original: The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring
    Dirección: Peter Jackson
    Esta colosal superproducción, que lleva al terreno del blockbuster de calidad el universo fantástico de J. R. R. Tolkien, es paradójicamente fruto de un empeño personal. Peter Jackson logró que las excelentes localizaciones, el impecable reparto y los impresionantes efectos visuales, combinación de tradición y CGI, hicieran creíble un relato de diez horas, en buena medida gracias a un pulso narrativo de aire clásico que solo descarrila en las excesivas batallas. Una trilogía para asombrarlos, para atraerlos a todos y atarlos en la sala de cine donde se extienden las sombras.
  • Título original: Cidade de Deus
    Dirección: Fernando Meirelles, Kátia Lund
    La película que, tras Amores perros (2000), confirmaba el nervio del cine latinoamericano a comienzos del siglo XXI combinaba como aquella la temática social y la mirada crítica locales con un envoltorio formal de innegable raigambre hollywoodiense, acelerado y deslumbrante como una obra de Martin Scorsese. La mezcla es tan arrolladora que apenas da tiempo a preguntarse si su tratamiento de la pobreza y la violencia no participa, siquiera parcial e involuntariamente, de esa “explotación de la miseria” que ya denunciaran los creadores del Nuevo cine latinoamericano.
  • Whisky 2004 Uruguay
    Dirección: Juan Pablo Rebella, Pablo Stoll
    Si el primer largometraje de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, 25 Watts (2001), debía mucho a Jim Jarmusch, el segundo vino a ser el intento de trasplantar a Aki Kaurismäki a orillas del Río de la Plata. “Whisky” es la palabra que se dice en gran parte de Latinoamérica para aparentar una sonrisa cuando se va a ser fotografiado, y algo de eso tiene esta lacónica, emotiva y triste comedia que narra con sutileza una sencilla historia sobre la rutina y la soledad. Juan Pablo Rebella se suicidó dos años después del estreno de esta película, a los 31 años. MV
  • Dirección: Mariano Llinás
    Esta memorable película, un hito del cine latinoamericano, es una gozosa celebración de lo puramente narrativo que sumerge al espectador en un clima casi onírico mediante dos poderosos recursos, la creación de un fascinante ritmo a lo largo de sus cuatro horas con unas historias que en principio son “de misterio”, pero que van entrelazándose y no acaban de resolverse, y la excepcional utilización de una voice-over continua de carácter literario que sustituye a los diálogos y que por momentos afirma o desmiente, complementa o adelanta las imágenes. MV
  • Dirección: Adam Elliot
    Por su naturaleza extremadamente lenta y trabajosa, la animación fotograma a fotograma con plastilina (claymation) suele recrear universos personales, formal y temáticamente muy alejados de la tradicional, como en los casos de Nick Park, Henry Selick o Adam Elliot. El primer largometraje de este último es un adulto y agridulce recorrido por la diferencia, la soledad, la crueldad y la amistad. Su humor negro, su estética feísta y su espíritu excéntrico pero tierno hacen de él una obra literalmente extraordinaria y sorprendentemente emotiva.
  • Dirección: Juan José Campanella
    El cine de Juan José Campanella combina el legado genérico y formal de Hollywood –se formó en EE. UU.– con unas tramas apegadas a su tierra. Su mejor obra es a la vez un absorbente thriller, una denuncia del oscuro pasado de Argentina y una bella historia de amor. Dentro de un conjunto con aires de clásico, los excelentes diálogos esquivan los clichés con humor y brillantez, mientras su inteligente guion enlaza sabiamente presente y pasado hasta el intenso final. Óscar a la mejor película de lengua no inglesa, su éxito propició un innecesario remake estadounidense.
  • Título original: Incendies
    Dirección: Denis Villeneuve
    El cineasta quebequés Denis Villeneuve saltó a la fama con esta adaptación de la extraordinaria obra de teatro homónima del canadiense de origen libanés Wajdi Mouawad, una tragedia moderna con elementos de tragedia griega basada en hechos reales relacionados con la guerra del Líbano. La película es sólida y muy intensa, con un fuerte contenido emocional, pero se limita a adaptar de modo realista el “argumento” de la obra teatral, sin explorar la enorme fuerza expresiva que esta encierra en su tratamiento de lo simbólico, del tiempo y del espacio. MV
  • Título original: Nostalgia de la luz (Nostalgie de la lumière)
    Dirección: Patricio Guzmán
    El desierto de Atacama chileno, por su gran altitud sobre el nivel del mar y su extrema sequedad y salinidad, garantiza a la vez un cielo sumamente nítido y una buena preservación de los restos humanos. Por eso allí están los más importantes observatorios astronómicos del mundo y allí van muchas mujeres a buscar los restos de sus seres queridos “desaparecidos” durante la dictadura de Augusto Pinochet. El autor de La batalla de Chile construye sobre estos dos hechos un bellísimo relato documental que reflexiona sobre la historia, la memoria y el universo. MV
  • Zama 2017 Argentina
    Dirección: Lucrecia Martel
    Después de tres largometrajes centrados en las contradicciones de la burguesía argentina contemporánea, Lucrecia Martel se trasladó al siglo XVIII para desentrañar los mecanismos del sistema colonial español. A través de las ambiciones de un funcionario de la Corona, y evocando a Joseph Conrad y Werner Herzog, Zama trata del lenguaje y sus rituales: palabras y discursos que se encarnan primero en normas, burocracia y escrituras, pero sucumben progresivamente ante la contundencia física de la enfermedad, el deseo y la locura. AE
  • Roma 2018 México
    Dirección: Alfonso Cuarón
    La entrada a mediados de la década de 2010 de las plataformas de VOD en la producción y distribución de cine en salas pilló con el pie cambiado a festivales y academias, pero sedujo rápidamente a unos creadores a los que se dio carta blanca para hacer, paradójicamente, puro cine de autor. Roma subsume, no sin problemas, los recuerdos personales de su guionista-director-productor-fotógrafo-montador en un logrado fresco de toda una época de la historia mexicana, con un acabado visual en blanco y negro tan cuidado como peligrosamente estetizante.
  • Dirección: Lucrecia Martel
    El retrato de la miseria moral de las clases privilegiadas argentinas que llevó a cabo en sus primeros largometrajes hizo que Martel fuera saludada por cierta crítica como la figura más importante del cine de su país, e incluso de toda Latinoamérica. La incómoda La ciénaga, considerada su obra maestra, explora las tensiones sociales y la decadencia vital a través de un lenguaje fílmico que privilegia los ángulos muertos, los vacíos, el fuera de campo y los sonidos con el fin de evocar y sugerir, antes que mostrar, y que a unos resultará original y a otros artificioso.
  • Dirección: Francisco Vargas
    El primer largometraje del cineasta Francisco Vargas es sin duda “cine político de denuncia social”, desde el momento en que toma partido por la guerrilla campesina en su lucha contra el ejército gubernamental, supuestamente en el México rural de la década de 1970. Pero la sencilla historia que narra de forma sumamente austera, en un bellísimo blanco y negro y con pocos pero excelentes diálogos, acaba cobrando una dimensión ubicua y atemporal, como un cuento o un poema visual entre neorrealista y documental sobre las venas abiertas de América Latina. MV
  • Título original: 678
    Dirección: Mohamed Diab
    El cineasta egipcio Mohamed Diab, muy comprometido con la llamada “Revolución Egipcia”, estrenó su primera película, El Cairo, 678, un mes antes del estallido de esta. Basada parcialmente en hechos reales (el título alude a una línea de autobús de El Cairo), narra con audacia, sin maniqueísmo y con excelentes actrices tres historias entrelazadas de mujeres de distinta procedencia social víctimas de acoso sexual. Tuvo un inesperado éxito internacional y se convirtió en una referencia, no sin controversia, para la lucha por la liberación de las mujeres egipcias. MV
  • Dirección: Damián Szifrón
    Esta singular comedia negra de episodios, formato más bien anticuado en la época, obtuvo no obstante un enorme éxito mundial de crítica y público, quizá porque exorcizaba en la gran pantalla el enfado, la frustración y la ira de unas clases populares gravemente golpeadas por la crisis de 2008. Inteligente, original, violenta y entretenidísima, cada una de las seis historias se apoya en un guion tan afilado como redondo, unas interpretaciones soberbias y una magnífica dirección que sabe encontrar siempre el punto adecuado entre la sátira, la crítica y la diversión.
  • Dirección: Ciro Guerra
    El abrazo de la serpiente, uno de los mayores éxitos internacionales del cine colombiano, es un canto a la agonía de la cultura de la Amazonia a manos del colonialismo, a través del relato de dos expediciones de distintos momentos históricos (1909 y 1940) relacionadas con un mismo personaje, único superviviente de una cultura indígena ancestral. Ambiciosa, lenta, majestuosa, poética, elegíaca y melancólica, aunque también a ratos algo confusa y cuestionable cuando se adentra en lo psicodélico, muestra una misteriosa selva amazónica con un innegable esplendor visual. MV
  • Título original: Bik Eneich: Un fils
    Dirección: Mehdi M. Barsaoui
    El cineasta tunecino Mehdi M. Barsaoui debutó en el largometraje con esta densa e intensa historia que a partir de una grave situación familiar transcurre por una difusa frontera entre el melodrama y el thriller sin dejarse llevar por sentimentalismos ni excesos. Aunque en principio se atiene muy de cerca a su contexto, va abordando con hondura cuestiones universales tan importantes como el sentido de la paternidad, la pareja, la cultura, la religión, la moral o la ley, con un notable sentido de la elipsis y de la ubicación y el movimiento de la cámara. MV
  • Dirección: Matías Bize
    El tema: La maternidad, la paternidad, la verdad, la mentira, la culpa, los diversos significados de la palabra “castigo”. El guion: Un texto limpio, exacto, para ser representado en un “teatro a cielo abierto”. Los actores: Tres principales (sobre todo una, extraordinaria) y dos secundarios. El lugar: Un coche, un bosque. La película: Un plano-secuencia de 86 minutos, rodado a mano, sin trucos, dado por bueno la sexta vez que se filmaba. Con esta singular obra Matías Bize logró una de las más interesantes películas de este siglo de América Latina. MV
  • Dirección: Maryam Touzani
    El caftán azul es la bellísima segunda película, tras la también muy notable Adam (2019), de la guionista y directora marroquí Maryam Touzani. Si bien apoyada por numerosas instituciones europeas, Touzani rueda en su país, en árabe, y trata temas actuales sumamente delicados para la sociedad marroquí (las madres solteras, la homosexualidad) con una valentía, una sensibilidad y un amor a sus personajes, a su honestidad y a su trabajo que son verdaderamente conmovedores y que anuncian el nacimiento de una gran cineasta. MV
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