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La Guía FilmAffinity

La historia del cine en sus principales etapas y movimientos

El neorrealismo italiano (1943-1960)
autor/a: Miguel Verdú
Qué es el neorrealismo
El neorrealismo fue un movimiento cinematográfico que se desarrolló en Italia desde mediados de los años 40 hasta finales de los años 50 del siglo XX, es decir, desde los últimos años de la Segunda Guerra Mundial hasta la recuperación económica y social del país. El término, acuñado por el crítico Umberto Barbaro, alude a la respuesta del cine italiano a la situación de un país devastado por la guerra: un afán de reflejar del modo más fiel posible la realidad (algo que nunca hizo el cine del fascismo) utilizando el arte cinematográfico como un instrumento crítico de conocimiento para crear la emoción. En la historia del cine el neorrealismo está considerado uno de sus movimientos más importantes y el hecho capital de la posguerra.

Características fundamentales
El neorrealismo, según el crítico André Bazin, es una estética de la realidad, una victoria del realismo sobre el esteticismo. Su base documental llega a crear una veracidad y una autenticidad profundas que sobrepasan lo dramático, incluso lo melodramático, de las situaciones que narra.
Pero el neorrealismo implica sobre todo una posición moral ante la realidad: tanto una defensa de un humanismo de origen cristiano como un llamamiento a la toma de conciencia próximo a planteamientos comunistas. En síntesis, “un humanismo revolucionario”, como escribió Bazin. Pero, como es sabido, la solidaridad entre católicos y comunistas en la lucha antifascista de la guerra que muestra la película más emblemática del movimiento, Roma, ciudad abierta, no tuvo continuidad en la posguerra en las posiciones enfrentadas de la Democracia Cristiana y el Partido Comunista Italiano. Y quizá en esas diferencias ideológicas, en ese síndrome de don Camillo y Peppone, resida una de las razones por las que el neorrealismo no tardó mucho en dejar de ser un movimiento homogéneo, se ramificó en diversas variantes adjetivables y acabó disolviéndose en una Italia económicamente recuperada y políticamente normalizada. En todo caso, y al margen de Roberto Rossellini, el neorrealismo no se ocupó tanto de los años convulsos de la guerra como de las consecuencias de esta en los años posteriores a ella, adentrándose en el clima moral y social de un país deshecho y empobrecido en el que las clases desfavorecidas se encontraban con enormes dificultades cotidianas de subsistencia.

Alemania, año cero

En términos estrictamente cinematográficos el neorrealismo recibe, en cierto modo, la herencia del realismo poético francés; de hecho, Luchino Visconti y Michelangelo Antonioni habían sido ayudantes de dirección de Jean Renoir y de Marcel Carné, respectivamente. Como otros movimientos cinematográficos rupturistas con sus tradiciones, el neorrealismo suele contar historias de su momento protagonizadas por gentes anónimas, muchas veces interpretadas por actores no profesionales, no excluye la improvisación y favorece los rodajes en exteriores naturales. Si bien es cierto que en casi todo ello el neorrealismo vino a hacer de la necesidad virtud, pues tuvo que adaptarse a las precarias condiciones de producción del momento.

Contexto histórico
Benito Mussolini había llegado a la conclusión, como Lenin, de que “el cine es el arma más poderosa”, así que a partir de los años 30 decidió restringir la importación de películas extranjeras y potenciar la decaída “industria cinematográfica nacional”, con tan buenos resultados para esta que en 1942 llegó a ser líder de la producción europea con 120 películas. Algunos hitos de ese proceso fueron las creaciones del Festival de Cine de Venecia (1932), de una Dirección General de Cine (1935), del Centro Sperimentale di Cinematografia, una escuela de cineastas (1935), y de los grandes estudios cinematográficos Cinecittà (1937).

El cine de la época fascista se basó en la propaganda, la censura y la alienación. En 1929 se estableció la proyección obligatoria en todos las salas del país de los Cinegiornali Luce, un modelo tomado de los noticiarios de la UFA alemana y repetido más tarde en España con el NO-DO franquista. En el ámbito de la ficción, controlado por la censura, se favoreció un cine de evasión, de epopeyas y dramas históricos y de comedias ligeras y mundanas (denominadas “de teléfonos blancos”), filmado siempre en estudio y ajeno por completo a la realidad del país.

Así pues, se dio la paradójica situación de que en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial Italia era una potencia cinematográfica de primer nivel que producía, en general, un cine de poca calidad y con escasa repercusión internacional. Como también resulta paradójico que la intelligentsia cinematográfica del momento, que reflexionaba en torno a la cuestión del realismo y que fue el embrión del movimiento neorrealista, se agrupara en torno a la revista Cinema, dirigida de 1938 a 1943 por Vittorio Mussolini, hijo del Duce.

Crónica de un amor

El largo y complejo desarrollo de la guerra en suelo italiano (con conquistas aliadas y retiradas italianas y alemanas, territorios liberados y territorios ocupados, e incluso tropas italianas luchando a la vez en ambos bandos, hasta la rendición final alemana) acabó parcialmente con el fascismo en 1943, pero demoró el desenlace efectivo de la guerra hasta 1945.

Estos últimos años de la guerra y los primeros de la posguerra (1943-1948) son los del primer neorrealismo y los de sus obras más emblemáticas. A partir de 1948 y durante toda la década de los años 50 siguieron realizándose numerosas películas neorrealistas, que coexistieron con otras muchas producidas por una industria que fue recuperándose.

En 1948, con la llegada al poder de la Democracia Cristiana y el inicio del resurgimiento económico de Italia a partir del Plan Marshall, los poderes públicos comenzaron a sentirse incómodos y los espectadores a perder interés por la visión pesimista de un país mísero destruido por la guerra propia del primer neorrealismo y a promover o preferir un cine que abordara los aspectos dramáticos con toques de comedia y que tuviera una mirada más amable hacia las clases populares, capaces de superar con amor y alegría sus problemas. Así, en 1949 se promulgó una ley que establecía una censura previa para poder obtener subvenciones y la posibilidad de negar la exportación a las películas “que difamaran Italia”.

Todo ello favoreció lo que dio en llamarse el “neorrealismo rosa”, por oposición al “neorrealismo ortodoxo”, aunque, como dijo Luchino Visconti, la defensa a ultranza de esa ortodoxia corría el peligro de convertir el neorrealismo en una etiqueta y una regla que limitara la libertad creativa. También aparecieron a partir de entonces nuevos modelos cinematográficos que ya nada tenían que ver con el neorrealismo, como la más tarde llamada commedia all’italiana y el personaje de la maggiorata (término inventado por Vittorio de Sica que podría traducirse como “mayorválida”), una mujer de físico exuberante cuya sola presencia alegraba a los espectadores (varones y heterosexuales, cabe precisar). Silvana Mangano, Silvana Pampanini, Rossana Podestà, Sophia Loren y la Anita Ekberg de La dolce vita fueron las más celebradas encarnaciones de ese personaje.

Bellísima

Los cineastas
Los cineastas mayores del neorrealismo fueron Luchino Visconti, Roberto Rossellini y Vittorio de Sica, iniciadores del movimiento y autores de sus principales obras maestras; los tres fueron abandonando el modo de expresión neorrealista para seguir sus propios y diversos caminos. A esos tres gigantes del cine italiano habría que añadir uno más, Federico Fellini, que escribió una veintena de guiones para otros cineastas antes de comenzar a dirigir sus propias películas y que contribuyó al neorrealismo con algunas obras esenciales en los comienzos de su carrera. Otros cineastas notables que aportaron películas relevantes al neorrealismo fueron Alberto Lattuada, Luigi Zampa, Giuseppe de Santis, Pietro Germi, Luciano Emmer y Renato Castellani, además de Michelangelo Antonioni, cuyo primer largometraje puede considerarse una obra neorrealista. Ya en los años 60 el neorrealismo encontró una cierta continuación en algunas obras de Pier Paolo Pasolini, Francesco Rosi, Marco Bellocchio o Bernardo Bertolucci.

Los guionistas, entre ellos Sergio Amidei o Suso Cecchi d’Amico, ocuparon también un lugar muy importante en el cine neorrealista; de hecho, una figura clave de este fue el periodista, escritor y pintor Cesare Zavattini, un apóstol del realismo cinematográfico y en cierto modo el teórico e ideólogo del movimiento, además de su guionista más prolífico.
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Películas esenciales
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Título original: Ossessione
    Dirección: Luchino Visconti
    Estrenada en plena guerra en una Roma que poco antes había sido declarada "ciudad abierta", Obsesión es para muchos la primera película propiamente neorrealista. Violentamente rechazada tanto por la Iglesia como por el fascismo (al parecer Mussolini gritó enfurecido al verla: “¡Esta no es Italia!”), fue la segunda adaptación al cine (si bien no autorizada) de la novela de James M. Cain El cartero siempre llama dos veces. El debutante Luchino Visconti supo trasladar con mano maestra la trágica historia al deprimido contexto italiano del momento.
  • Título original: Roma città aperta
    Dirección: Roberto Rossellini
    «Todos los caminos llevan a Roma, ciudad abierta», se dice que dijo Jean-Luc Godard. Este monumento del arte cinematográfico que presentó al mundo el cine neorrealista, rodado en una ciudad devastada por la guerra con trozos de película conseguidos aquí y allá, es el más conmovedor homenaje que se haya filmado nunca a la resistencia antifascista y por extensión a la lucha del ser humano contra el mal. En principio iba a ser un documental, y de hecho lo es en cierto modo, un documento imperecedero que hizo mucho por el honor del pueblo italiano.
  • Título original: Sciuscià
    Dirección: Vittorio De Sica
    El sciuscià que anuncian los jóvenes protagonistas de esta película es una italianización del inglés shoeshine, “limpieza de zapatos”, que es a lo que se dedican para sobrevivir en la Roma de posguerra hasta poder realizar su sueño de comprar un caballo. La película, que tuvo un enorme éxito dentro y fuera de Italia, es casi un manifiesto neorrealista en el tratamiento de la historia, y su gran fuerza reside sobre todo en el amor y la comprensión con que Vittorio de Sica trata a sus personajes, en especial a los niños, algo que siempre caracterizó su obra.
  • Título original: Paisà
    Dirección: Roberto Rossellini
    Camarada está compuesta por seis episodios que siguen el avance de los aliados a lo largo de Italia desde Sicilia al delta del Po, seis historias que tratan del comportamiento de la gente en la guerra. Rodada con actores no profesionales, y en gran medida improvisada durante el rodaje, la película transmite con intensa emoción tanto los horrores de la guerra como las diversas situaciones humanas que pueden darse en un conflicto bélico. Las seis historias acaban formando un todo coherente que avanza hacia su clímax en el extraordinario y patético episodio final.
  • Título original: Germania, anno zero (Germany, Year Zero)
    Dirección: Roberto Rossellini
    La última película de la llamada “Trilogía de la guerra” de Rossellini, rodada en Berlín, es un desolador retrato de la Alemania de posguerra, una crónica demoledora protagonizada por un niño y una ciudad en ruinas que muchos consideran una auténtica película de terror. La brutal realidad es mostrada con un total despojamiento, pero sobre todo, como escribió el crítico José Luis Guarner, con un punto de vista moral que da su sentido último a la historia. Rossellini comenzó aquí a separarse de su anterior manera de narrar y a buscar nuevos caminos.
  • Dirección: Luchino Visconti
    La segunda película de ficción de Luchino Visconti fue una adaptación al cine de la novela Los Malavoglia, de Giovanni Verga, un escritor del movimiento literario verista de finales del siglo XIX que algunos consideran un antecedente del neorrealismo. La película fue rodada en localizaciones naturales, con actores no profesionales y en lengua siciliana (se proyectó con subtítulos en italiano), y siendo plenamente neorrealista en su planteamiento acabó resultando un refinado ejercicio estético que incluso prefigura la posterior inclinación operística viscontiana.
  • Título original: Ladri di biciclette
    Dirección: Vittorio De Sica
    Ladrón de bicicletas es sin duda la película más querida (y quizá también la más conmovedora y la más bella) de todas las del neorrealismo. Un hecho banal, cotidiano, que deviene una verdadera tragedia para un pobre hombre que pierde su único instrumento de trabajo era un argumento radicalmente nuevo cuando se estrenó esta película, que tuvo una enorme influencia internacional. Como también fue nueva la manera de contarlo, con una verdad y un humanismo desarmantes que culminan en el maravilloso plano final.
  • Título original: Bellissima
    Dirección: Luchino Visconti
    Tras el fracaso comercial de La tierra tiembla, Visconti tuvo serias dificultades para volver a rodar hasta que aceptó dirigir Bellísima porque su protagonista sería Anna Magnani, a quien admiraba. Esta cálida película es ante todo un retrato de mujer, y todo gira alrededor de esa inmensa actriz. Cuando a Visconti se le reprochó que con Bellísima hubiera abandonado el neorrealismo respondió que prefería atenerse al realismo, simplemente, sin añadir ningún romanticismo, como habían hecho en sus últimas películas Pietro Germi y Vittorio de Sica.
  • Dirección: Vittorio De Sica
    Para muchos, Umberto D. supone la cumbre del neorrealismo en cuanto a la concepción del relato. La película cuenta de un modo conmovedor la historia de un humilde jubilado y su perro, pero en ella no pasa gran cosa, e incluso podría decirse que “no pasa nada”, porque su realismo es el realismo minuciosamente descriptivo del propio tiempo, de un trozo de vida; es un cine de la “duración” que tiene su cenit en la secuencia de cuatro minutos del despertar de la criada, un momento que alumbra una manera de narrar seminal para el cine moderno.
  • Título original: I vitelloni
    Dirección: Federico Fellini
    La segunda película dirigida en solitario por Federico Fellini, parcialmente autobiográfica, narra la historia de unos personajes vagos y parasitarios, que se niegan a crecer, en el ambiente de una ciudad de provincias. Fellini se abstiene de juzgarlos y se limita a quererlos, a mostrar su comportamiento de un modo casi “fenomenológico”, como se ha dicho, creando una atmósfera llena de lirismo y melancolía. Como siempre, la música del gran Nino Rota acompaña las imágenes de la primera obra maestra de la larga carrera de este cineasta incomparable.
  • Título original: La strada
    Dirección: Federico Fellini
    “No es una película que se llama La strada, es La strada, que es una película”, escribió André Bazin. La strada es una obra de arte que nos llega a través del cine, una comedia humana que puede entenderse como cristiana en el sentido de ser profundamente espiritual y humanista, y que también es dura, poética e incluso protofeminista, con imágenes y personajes absolutamente inolvidables. Aquí Fellini comienza a despegarse del neorrealismo y a seguir su propio camino, acercándose a un mundo que le resultaba muy querido, el del circo y los artistas callejeros.
  • Título original: Rocco e i suoi fratelli
    Dirección: Luchino Visconti
    Luchino Visconti, que se había apartado del neorrealismo con Senso (1954) y Noches blancas (1957), volvió a él para clausurar todo su ciclo, en cierto modo, con Rocco y sus hermanos, una de las cumbres del melodrama de todos los tiempos y sin duda la gran tragedia neorrealista. Esta obra señera sobre la emigración, la familia, el bien y el mal y, en definitiva, sobre la condición humana, con un argumento, un guion, una puesta en escena y unas interpretaciones memorables, permanecerá para siempre como una de las obras mayores de la historia del cine.
Otras películas relevantes
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Título original: Il bandito
    Dirección: Alberto Lattuada
    La primera aportación al neorrealismo del director Alberto Lattuada es esta curiosa película de gánsteres ambientada en el Turín destruido de la inmediata posguerra. Partida en dos por una elipsis (más bien una grieta) que evade el hecho crucial de la historia, la transformación de un excombatiente de la Segunda Guerra Mundial en el carismático jefe de una banda criminal, la obra tiene interés por su tratamiento visual casi expresionista que a menudo parece remitirse al Raoul Walsh de El último refugio.
  • Título original: Anni difficili
    Dirección: Luigi Zampa
    Los “años difíciles” de los que trata este drama son los diez últimos del fascismo italiano. La película, primera parte de una trilogía completada con las comedias Años fáciles (1953) y El arte de apañarse (1955), narra con gran afecto y notable eficacia dramática las dificultades vividas por una familia de clase media-baja durante ese periodo en un pequeño pueblo de Sicilia. En la Italia de la inmediata posguerra levantó bastantes ampollas en importantes personajes públicos que se vieron retratados en la miserable conducta del hipócrita podestà del pueblo.
  • Título original: Riso amaro
    Dirección: Giuseppe de Santis
    El cineasta del Partido Comunista Italiano Giuseppe de Santis, que había sido guionista y ayudante de dirección de Visconti en Obsesión, logró con esta historia de unos trabajadores temporarios de los arrozales del valle del Po una de las películas neorrealistas de mayor éxito de público. También llegó a estar considerada una de las mejores de todo el movimiento, pero el tiempo le ha restado gran parte de su fuerza por su melodramatismo subido de tono que hoy día resulta muy forzado. Eso sí, permanece el potente erotismo que transmite Silvana Mangano.
  • Título original: Il cammino della speranza
    Dirección: Pietro Germi
    La primera película propiamente neorrealista de Pietro Germi cuenta la historia del largo y trágico camino de la emigración a Francia (clandestina, para más inri) de un numeroso grupo de mineros sicilianos que han perdido su trabajo y van huyendo de la miseria hacia una especie de tierra prometida. Contada con aliento épico y propósito didáctico, con un tratamiento próximo al documental dañado por concesiones melodramáticas, constituye un emotivo testimonio de la penosa situación de las clases trabajadoras del sur de Italia en la posguerra.
  • Título original: Cronaca di un amore
    Dirección: Michelangelo Antonioni
    El primer largometraje de Michelangelo Antonioni es quizá el único de los suyos que puede considerarse propiamente neorrealista, si bien la historia que cuenta no está centrada en la clase trabajadora sino en la burguesía milanesa de la posguerra, y por ello fue tildado de “neorrealismo burgués”. En realidad es un melodrama policiaco que va mucho más allá de su trama argumental y prefigura los grandes temas y los grandes rasgos estilísticos de la obra posterior de su autor, uno de los más influyentes de la historia del cine.
  • Título original: Domenica d'agosto
    Dirección: Luciano Emmer
    El documentalista, publicista y director de televisión Luciano Emmer debutó en el cine de ficción con esta película, una comedia costumbrista de factura documental sobre las gentes que acuden a la playa romana de Ostia un domingo de verano. La película, que puede inscribirse en el llamado “neorrealismo rosa”, no gustó a la crítica de izquierdas, que la consideró escapista, pero tampoco a la católica, que la encontró “poco edificante”. En realidad es una obra limpia y coral que hoy día puede verse como un afectuoso y entrañable testimonio de su momento.
  • Título original: Miracolo a Milano
    Dirección: Vittorio De Sica
    Después de Ladrón de bicicletas Vittorio de Sica se permitió un respiro rodando este cuento de hadas (o esta fábula de un “neorrealismo fantástico”, como se dijo en su momento) en el que un niño huérfano con poderes sobrenaturales lidera un grupo de indigentes. La película, que no gustó nada ni a la izquierda ni a la derecha, posee un especial encanto en su visión naíf, caricaturesca, alegre y llena de imaginación de un mundo estrictamente dividido en ricos y pobres en el que los pobres se afanan en sobrevivir siguiendo en grupo los rayos de sol.
  • Título original: Il cappotto
    Dirección: Alberto Lattuada
    Esta adaptación a la realidad italiana del relato clásico de Nikolái Gógol El capote trata de un humilde y solitario funcionario municipal (interpretado por un famoso cómico, Renato Rascel) que intenta subir en la escala social por medio de un abrigo que se ha hecho a medida. Es otra de las contribuciones al neorrealismo del cineasta Alberto Lattuada, y tal vez la más lograda de ellas, aunque se aparta de los estrictos cánones del movimiento al fluctuar entre el drama y la comedia y desembocar, siguiendo a Gógol, en un clima decididamente fantástico.
  • Título original: Due soldi di speranza
    Dirección: Renato Castellani
    Esta película cierra la llamada “Trilogía del amor joven”, de Renato Castellani (cuyas dos primeras partes son Bajo el sol de Roma, de 1948, y È primavera..., de 1950), que está considerada el comienzo del llamado “neorrealismo rosa”. El relato optimista de las aventuras amorosas de unos jóvenes sin recursos de un pequeño pueblo napolitano resulta fresco y muy divertido, sobre todo por el personaje femenino, que tiene una fuerza y una gracia inusuales en su determinación para superar las muchas dificultades a las que la pareja ha de enfrentarse.
  • Título original: Roma, ore 11
    Dirección: Giuseppe de Santis
    Roma a las 11 parte de un lamentable hecho real ocurrido en Roma en 1951, el derrumbe de una escalera en la que esperaban cientos de chicas que optaban a un puesto de mecanógrafa, para ofrecer un relato coral y costumbrista centrado en la situación laboral y personal de algunas de las jóvenes que sufrieron el accidente. Esta notable película con vocación de denuncia social, construida con elementos melodramáticos, pone de manifiesto las duras circunstancias de su momento, sobre todo el desempleo y la carencia de perspectivas de futuro de la juventud.
  • Título original: Il Ferroviere (Man of Iron)
    Dirección: Pietro Germi
    Este poderoso melodrama dirigido e interpretado por Pietro Germi fue fulminado por la izquierda “ortodoxa” por mostrar a un obrero sin conciencia de clase cuyo comportamiento era inadmisible y un pésimo ejemplo para la “verdadera” clase trabajadora. La película narra con fuerza los problemas familiares y laborales de este personaje, en gran medida a través de los ojos de un niño, mostrando las contradicciones generacionales y sociales de la Italia de su momento de un modo cercano y sin moralismos, algo que fue denominado “neorrealismo intimista”.
  • Título original: Il tetto
    Dirección: Vittorio De Sica
    Vittorio de Sica se despidió del neorrealismo con esta infravalorada película, que si bien es inferior a sus grandes obras anteriores comparte con ellas la misma honradez en su planteamiento y la misma ternura con sus personajes. El techo puede resultar hoy día demasiado ingenua y sentimental, y la extrema solidaridad entre los pobres que muestra (o propone) puede parecer “buenista”, pero la historia que cuenta, por lo demás muy bien contada, vino a denunciar que todavía en 1956 Italia sufría graves problemas sociales y en especial el de la vivienda.
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