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La Guía FilmAffinity

La historia del cine en sus principales etapas y movimientos

El film noir estadounidense (1940-1958)
autor/a: Miguel Verdú
Qué es el film noir
El film noir es un movimiento cinematográfico que se desarrolló en EE. UU. en las décadas de 1940 y 1950 caracterizado por una mirada sombría y desesperanzada a la sociedad de su tiempo expresada con un lenguaje seco y tenebrista. Esta podría ser una sucinta definición aceptable por la mayoría de los estudiosos del tema, que a estas alturas son legión.

El término film noir fue empleado por primera vez en 1946 por el crítico cinematográfico francés Nino Frank a propósito de algunas películas estadounidenses que no se vieron en Francia hasta después de la Segunda Guerra Mundial, en las que encontró unas características comunes que relacionó con las novelas policiacas más sombrías que allí se publicaban bajo la denominación Série noire. Pero el término francés no fue adoptado por la crítica estadounidense hasta mucho más tarde, y ninguno de los autores de films noirs imaginó nunca que las películas que estaban haciendo pertenecieran a un género distinto a los ya existentes, como el thriller, el drama psicológico, el melodrama o, sobre todo, el de crime (delito). Y, de hecho, la definición del film noir que encabeza estas líneas implica que no se trata de un género, sino más bien de un estilo, un tono, o una actitud. El término “cine negro” utilizado generalmente en España no puede considerarse exactamente sinónimo de film noir, pues suele extenderse a un ámbito geográfico y temporal más amplio y remitirse básicamente a un determinado género, el del “cine policiaco”.

El film noir, como el wéstern, es un fenómeno “genuinamente americano”, y existe un amplio consenso en considerarlo uno de los movimientos más creativos y de mayor interés de la historia del cine; pese a circunscribirse a un determinado periodo ya lejano, sus mejores obras siguen vivas, no han envejecido, y han influido notablemente en el cine posterior.

Pacto de sangre

Contexto histórico
En las décadas de 1920, 1930 y 1940 del siglo XX la sociedad estadounidense vivió acontecimientos de importancia trascendental, como la Ley Seca (1920-1933), la Gran Depresión (1929-1939) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945; 1941-1945 para EE. UU.). Como es lógico, todos ellos tuvieron su reflejo en el cine, de una u otra manera, pero el film noir fue el movimiento que vino a ofrecer su particular testimonio del estado moral de una sociedad que al final de ese largo periodo ya había perdido la inocencia que anteriormente pudo caracterizarla.

En el contexto estadounidense, el film noir puede considerarse heredero de la novela policiaca de autores como Dashiell Hammett, James M. Cain o Raymond Chandler y del “cine de gánsteres” de los años 30, y en el internacional, de otros movimientos cinematográficos europeos como el expresionismo alemán, llevado personalmente a EE. UU. por decenas de cineastas de origen centreuropeo que inmigraron a raíz del auge del nazismo, y el realismo poético francés.

Tras la Segunda Guerra Mundial se desató en EE. UU. la llamada “caza de brujas” (Witch-hunt) que, mediante el Comité de Actividades Antiamericanas del Congreso (House Un-American Activities Committee) y las investigaciones del senador Joseph McCarthy, llevó a cabo una persecución implacable contra toda persona del mundo del cine sospechosa de vínculos con el comunismo, creando una ominosa “lista negra” que supuso el fin de muchas carreras profesionales y un ataque directo a los derechos civiles y a la libertad de expresión. Muchos cineastas del film noir, al ser este, en general, un movimiento de ideología progresista volcado hacia el realismo y la crítica social, se vieron afectados por aquella barbarie paranoica.

Los amantes de la noche

Características fundamentales
El film noir supuso la revelación al espectador del reverso del “sueño americano”, es decir, la constatación de la existencia, en un mundo inestable, de una especie de “pesadilla americana” resultante de la búsqueda de una auténtica verdad oculta tras las apariencias. Las historias que narra se desarrollan generalmente en un entorno urbano, suelen estar relacionadas con la corrupción, y en ellas la violencia y la sexualidad tienen una importante presencia. Su perspectiva es casi siempre nocturna, pesimista, incluso fatalista, y moralmente ambigua, incluso cínica, lo que no favorece los personajes de una pieza o los casos de redención, ni los finales felices. Todo ello le hizo entrar a menudo en conflicto con la autocensura establecida por el Código de Producción de la Asociación de Productores Cinematográficos de EE. UU., o Código Hays (1934-1968), que describía minuciosamente lo que era considerado moralmente aceptable.

El film noir puede entenderse como un fascinante discurso del claroscuro, resultado de una audaz mezcla de lucidez y pesimismo, de documentalismo y onirismo, que se apoya en recursos formales como la iluminación tenebrista, la utilización de diálogos secos y precisos y la narración en flashback y con voice-over, y que muestra, ante todo, el comportamiento de sus personajes, muchas veces antihéroes perdedores o víctimas inocentes, adoptando frecuentemente su punto de vista. Los protagonistas suelen ser delincuentes, pero también abundan los policías, agentes del FBI o del Tesoro, detectives privados, periodistas, abogados, boxeadores o excombatientes, y en particular las femmes fatales, esas mujeres irresistiblemente atractivas que llevan sin remedio a la perdición a los hombres que se relacionan con ellas.

La serie B
Cabe señalar que bastantes films noirs pertenecían a la denominada serie B. En los comienzos del cine, este tipo de películas provenían de los mismos estudios que producían las consideradas importantes, o de serie A. Eran películas de bajo presupuesto y corta duración, con directores y actores no muy conocidos, que se rodaban en muy poco tiempo y se destinaban a complementar los programas dobles como “teloneras” de las películas de serie A. Más tarde se comenzó a denominar “de serie B” a todas las películas con esas características, y aparecieron estudios, algunos de corta vida, especializados en producirlas. La serie B tiene hoy día grandes adeptos que reivindican apasionadamente el talento visual que desarrollaron algunos directores de este tipo de películas para superar su evidente carencia de medios.

Los sobornados

Qué películas considerar como films noirs
Al definir el film noir como un estilo, un tono, o una actitud, y no un género, surge la cuestión de qué películas considerar propias de este movimiento. Si bien la mayoría de las películas noir giran en torno a la delincuencia, no puede decirse que sean siempre “policiacas”, en sentido estricto; muchas pueden considerarse thrillers o thrillers psicológicos, dramas o melodramas; algunas, de misterio, de terror o de ciencia ficción; e incluso hay wésterns que comparten la mirada sombría y desesperanzada propia del film noir. Por ello el corpus del movimiento puede variar mucho según los criterios de selección de las películas. TSPDT recoge 1.000, IMDb 807, Film Noir Guide 746, Wikipedia 571, Film Noir:The Encyclopedia 409; y otras recopilaciones, otras cifras. En todo caso, se trata de un legado de varios centenares de películas.

Otros aspectos secundarios de la cuestión son la inclusión o no de películas de Alfred Hitchcock y de películas en color. Si bien algunas películas de Hitchcock (y en particular Sospe- cha, La sombra de una duda, Encadenados o Falso culpable) pueden considerarse films noirs, el hecho de que formen parte de una obra tan extensa, coherente y poderosa como la del genio británico puede llevar a desvincularlas de este movimiento. En cuanto a las películas en color, es cierto que existen algunas (como Que el cielo la juzgue, Niágara, La casa de bambú o Ligeramente escarlata) que pueden considerarse plenamente noir, pero también cabe excluirlas al poseer una textura muy diferente a la de las obras principales del movimiento.

La selección que sigue se atiene a los criterios más estrictos adoptados por los especialistas en el tema: 1) solo se incluyen películas de EE. UU., al considerar el movimiento exclusivamente estadounidense; 2) solo se incluyen películas producidas entre 1940 y 1959, al considerar este el “periodo clásico”, y el anterior y el posterior a él proto noir y neo noir, respectivamente; 3) no se incluyen películas “de época” cuya trama no sea contemporánea a la época de su producción; 4) no se incluyen películas que puedan adscribirse con mayor rigor a un género determinado; 5) no se incluyen películas de Alfred Hitchcock; 6) no se incluyen películas en color.
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Películas esenciales
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Título original: The Maltese Falcon
    Dirección: John Huston
    La primera película dirigida por John Huston, una adaptación (la tercera) de la novela homónima de Dashiell Hammett, es para muchos también la primera película del film noir. Deudora del estilo y de la prosa de Hammett, con una trama compleja y escurridiza, en ella cristalizan algunos aspectos clásicos del movimiento, como el tono, los diálogos lapidarios o la figura de la femme fatale, y sobre todo la del detective privado con un código ético propio en un mundo corrupto (aquí Humphrey Bogart, convertido desde entonces en un icono).
  • Laura 1944 Estados Unidos
    Dirección: Otto Preminger
    En Laura no hay bajos fondos, ni sórdidas historias de corrupción, pues es más bien un relato casi fantástico, situado en un ambiente rico y sofisticado, que narra una enfermiza obsesión post mortem emparentada con las de Rebeca o Vértigo. Pero el clima de la historia sí es inequívocamente noir, y el misterio que envuelve a la bellísima Gene Tierney, así como el personaje de Clifton Webb, uno de los más cínicos de la historia del cine, acaban resultando fascinantes: Laura viene a representar el triunfo del estilo sobre la trama.
  • Título original: Double Indemnity
    Dirección: Billy Wilder
    Perdición parte de una novela de James M. Cain y de un guion que Billy Wilder y Raymond Chandler desarrollaron durante meses, una buena base de partida para la que muchos consideran la película perfecta (e incluso algunos demasiado perfecta) del film noir: una corrosiva historia de sexo y ambición narrada con una puesta en escena implacable, un ritmo de relojería y unos personajes potentísimos. Una obra maestra, a pesar de la peluca de Barbara Stanwyck y de la puerta del apartamento que, sorprendentemente, se abre hacia afuera.
  • Título original: The Killers
    Dirección: Robert Siodmak
    Esta “crónica de una muerte anunciada” parte de un relato breve que Ernest Hemingway publicó en 1927, The Killers (Los asesinos), considerado seminal para la “novela negra”, que más tarde fue también adaptado al cine por Andrei Tarkovski y por Don Siegel. El extraordinario film noir de Robert Siodmak supuso el espectacular debut de un Burt Lancaster de 33 años y la no menos espectacular presencia de una Ava Gardner de 24. La secuencia inicial y la del atraco a la fábrica son dos momentos cumbre del cine, no solo del cine negro.
  • Título original: The Big Sleep
    Dirección: Howard Hawks
    La enrevesada trama de El sueño eterno resulta difícil de entender; al parecer, ya en el rodaje nadie tenía del todo clara la historia, e incluso es fama que ni el propio autor de la novela en la que se basa la película, Raymond Chandler, pudo aclarar quién había cometido uno de los asesinatos incluidos. Pero, en realidad, eso no es tan importante: como en Laura, aquí lo que triunfa es el estilo, o la atmósfera, el arquetipo del detective noir, y, sobre todo, el seductor juego de seducción que practican Humphrey Bogart y Lauren Bacall en medio de un turbio clima.
  • Título original: Out of the Past
    Dirección: Jacques Tourneur
    En muchas películas del film noir el pasado resulta ser una pesada losa que acaba aplastando a quienes creen haberse retirado lejos de su mundo anterior. En esta obra maestra del noir un exdetective que disfruta de un feliz presente con un “amor sagrado” ha de enfrentarse a un antiguo “amor profano”, una auténtica y demoledora femme fatale, con grave riesgo de no salir del envite. El patetismo de la historia, su fatalismo y sus personajes (y las actuaciones de Robert Mitchum, Jane Greer y Kirk Douglas) resultan del todo memorables.
  • Título original: White Heat
    Dirección: Raoul Walsh
    James Cagney había participado ya en 46 películas, entre ellas las esenciales proto-noir El enemigo público (1931), Ángeles con caras sucias (1938) y Los violentos años veinte (1939), cuando protagonizó con su inimitable hiperactividad esta frenética historia de ambición, psicopatía, dolores de cabeza y complejo de Edipo. En un final apoteósico el perturbado gánster, cercado cuando está encima de un enorme depósito de gas que empieza a arder y está a punto de hacer saltar todo por los aires, grita jubiloso: “Made it, Ma! Top of the world!” (¡Lo conseguí, mamá! ¡En la cima del mundo!).
  • Título original: Sunset Blvd. (Sunset Boulevard)
    Dirección: Billy Wilder
    Este “Bulevar del Ocaso” (la mejor película jamás hecha en Hollywood sobre Hollywood, según el crítico Andrew Sarris) es un fascinante film noir sobre la realidad y la ficción, la ambición, la creación y el paso del tiempo, y, en última instancia, sobre el sentido del arte, que acumula escenas memorables y conmovedores homenajes a unos personajes y a un tipo de cine en trance de desaparición. La desmedida y patética historia, contada por un muerto, podría haber resultado inasumible en manos de otro cineasta, pero en las de Billy Wilder deviene algo sublime.
  • Título original: The Asphalt Jungle
    Dirección: John Huston
    Esta película, que pertenece al subgénero de “atraco que acaba mal”, muestra el fracaso de unos gánsteres de segunda fila a los que trata, con simpatía, como seres humanos con sus motivaciones personales. La perspectiva es coral, e inequívocamente de izquierdas, y viene a contraponer la corrupción imperante en las estructuras urbanas al anhelo de la pureza del espacio natural. Su tramo final, con la detención autoprovocada de Sam Jaffe y la muerte de Sterling Hayden desangrado junto a los caballos de su juventud, supone una de las cumbres del film noir.
  • Título original: The Big Heat
    Dirección: Fritz Lang
    Es la historia de un “justo”, un policía honrado asqueado por la corrupción que se ve obligado a salir de la institución y a investigar por su cuenta; una densa y compleja obra maestra en la que todo encaja a la perfección, y en la que Gloria Grahame, con su rostro mitad quemado, mitad no, se constituye en una perfecta metáfora de la ambigüedad moral (o de la moralidad dual) del film noir, completada cuando le explica a un apesadumbrado Glenn Ford por qué el dinero puede llegar a ser la causa de tanto crimen: “Yo he sido rica y he sido pobre. Créeme, rica es mejor”.
  • Título original: The Killing
    Dirección: Stanley Kubrick
    Atraco perfecto, a pesar de su título español, es la reconstrucción retrospectiva de otro “atraco que acaba mal”, y es una de las mejores películas que responden a ese esquema por su exacta estructura, que juega hábilmente con la utilización del tiempo, por la variedad y la riqueza de sus personajes y las motivaciones de estos y por la melancólica sensación de inevitabilidad que transmite. Y, además, cuenta con la poderosa presencia de algunos de los mejores actores fetiche del film noir, como Sterling Hayden, Elisha Cook Jr. o Marie Windsor.
  • Título original: Touch of Evil
    Dirección: Orson Welles
    Sed de mal, como el relato de Herman Melville Billy Budd, marinero, gira en torno al mal, la ley y la justicia, a través del enfrentamiento entre dos policías, el poderoso, corrupto y casi demoníaco Hank Kinlan (Orson Welles) y el honrado Mike Vargas (Charlton Heston), cuya inocencia y buenas intenciones acaban favoreciendo, involuntariamente, la catástrofe. A partir del deslumbrante plano secuencia que la abre, Sed de mal ofrece una continua lección de cine, y, para muchos, supone el epitafio del film noir, la película que agota el recorrido de todo un ciclo.
Otras películas relevantes
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Título original: High Sierra
    Dirección: Raoul Walsh
    “It’s my past life catching up with me” (Es mi vida pasada que me está alcanzando), se dice en El último refugio, un buen epítome para esta y tantas otras películas sobre el delincuente que pretende retirarse después de un “último golpe”. El último refugio, que algunos no consideran un film noir, sino la última película del “cine de gánsteres”, se distingue por su tono romántico y melancólico y porque intenta comprender y tratar con cariño a los delincuentes en cuanto que seres marginados y condenados a un trágico destino que no pueden controlar.
  • Título original: The Woman in the Window
    Dirección: Fritz Lang
    La historia del patético descenso a los infiernos de un anodino profesor (de psicología criminal, nada menos) que hasta entonces llevaba una vida rutinaria y sin demasias emociones (un excelente Edward G. Robinson), en la que la situación va complicándose y el atribulado personaje, moralmente inocente, se ve implicado en un asesinato y en un chantaje. Al final, “todo era un sueño”. Los que consideran facilón este final se enfrentan a quienes, freudianos ortodoxos, interpretan los sueños como una realización de deseos que la cultura moral del superyó reprime.
  • Título original: Mildred Pierce
    Dirección: Michael Curtiz
    Alma en suplicio, adaptación de una novela de James M. Cain, es un grandioso melodrama contado y teñido de negro con las mejores herramientas del film noir. Narra la historia de una mujer trabajadora (la gran Joan Crawford, que aquí ganó su único Óscar), una infatigable emprendedora que acaba siendo víctima de las circunstancias, pero, sobre todo, de su abyecta hija, una de las mujeres más malas que ha dado el cine (Ann Blyth). Y el personaje de Eve Arden tiene claro, en esta película protofeminista, que todos los hombres tienen instintos de canalla.
  • Título original: Detour
    Dirección: Edgar G. Ulmer
    Rodada en una semana, y terminada en poco más, Detour está considerada la quintaesencia del espíritu noir. Fue el primer film noir y la primera película de serie B en ser incluida, en 1992, en el Registro de la Biblioteca del Congreso de EE. UU. Es un oscuro y desolador relato que transmite una desesperanza existencialista y casi surrealista, en el que la puesta en escena y el lenguaje visual compensan de sobra la escasez de medios y los numerosos errores narrativos, de continuidad y técnicos. El plano final tuvo que ser añadido por exigencia del Código Hays.
  • Título original: They Live by Night
    Dirección: Nicholas Ray
    La primera película de Nicholas Ray, que comienza con un punto de vista entonces insólito, desde un helicóptero, se inscribe en el subgénero de “lovers on the run”, o “amantes huyendo”, iniciado por Fritz Lang en la proto-noir Sólo se vive una vez (1937) y continuado más adelante en las neo noir Bonnie y Clyde (1967), La huida (1972) o Malas tierras (1973). De todas ellas, Los amantes de la noche es sin duda la más poética y la más triste, con su melancólica manera de mostrar el lacerante contraste entre la sordidez del mundo real y la pureza de un amor condenado de antemano.
  • Título original: The Set-Up
    Dirección: Robert Wise
    Una de las mejores películas que se hayan hecho nunca sobre (y contra) el boxeo es también un tenso, duro y magnífico film noir, basado en un poema, en el que asistimos en tiempo real al combate que debe librar un maduro boxeador, en mitad del cual ha de tomar una decisión que puede implicar el fin de su carrera. El hiperrealismo de la narración, su dimensión moral, el cariño que el director muestra por los perdedores y el extraordinario arte del gran Robert Ryan resultan profundamente conmovedores.
  • Título original: Deadly Is the Female
    Dirección: Joseph H. Lewis
    Otra notable película de serie B y del subgénero de “lovers on the run” o “amantes huyendo”, aquí casi unos psicópatas, hiperactivos en su frenética carrera delictiva liderada por la poderosa figura femenina. La tensión y la eficacia del relato pasan muy por encima de sus carencias presupuestarias, como la niebla final que oculta la falta de medios acaba confiriendo a la escena un carácter casi fantasmagórico. Queda para la historia del cine el plano de un atraco de cuatro minutos de duración filmado desde el interior del coche de la pareja atracadora.
  • Título original: In a Lonely Place
    Dirección: Nicholas Ray
    En esta película dirigida por Nicholas Ray e interpretada por Humphrey Bogart (aquí también productor) y Gloria Grahame, tres nombres de referencia en el film noir, todo es paranoico, turbulento, amargo y violento, incluyendo el propio Hollywood en el que se desarrolla la trama. Al parecer, los personajes y las torturadas relaciones que mantienen entre ellos no eran algo del todo ajeno a algunas experiencias personales de quienes hicieron la película. En todo caso, la historia acaba siendo absorbente, aunque por momentos resulte hasta incómoda de ver.
  • Título original: The Prowler
    Dirección: Joseph Losey
    Antes de abandonar EE. UU. en 1952 a causa de la caza de brujas, Joseph Losey había rodado cuatro films noirs, incluyendo un notable remake de M, el vampiro de Düsseldorf. De ellos, El merodeador es sin duda el mejor; en él, quien arrastra a los infiernos a una mujer vulnerable es un hombre, un personaje resentido y contradictorio que finalmente cae víctima de su ambición. Está encarnado por el gran Van Heflin, quien contaba: “Louis B. Mayer me miró y me dijo que yo nunca conseguiría la chica al final. Así que me concentré en trabajar en la interpretación”.
  • Título original: Angel Face
    Dirección: Otto Preminger
    José Luis Garci define Cara de ángel como “esa maravilla de película en la que Jean Simmons está enamorada de su padre (un escritor sin talento, Herbert Marshall) y se compra un chófer (Robert Mitchum) para, entre otras actividades, matar a su madrastra (Barbara O’Neill). La vida misma”. Dicho esto, es cierto que en esta película todo tiene algo de patológico, aunque está contado con un curioso distanciamiento. La relación entre los protagonistas (ella, dulce por fuera y perversa por dentro, él, duro por fuera y tierno por dentro) resulta antológica para el noir.
  • Título original: Pickup on South Street
    Dirección: Samuel Fuller
    Algunos films noirs recogieron el clima de paranoia anticomunista vivido en EE. UU. en los comienzos de la Guerra Fría sustituyendo gánsteres o traficantes de drogas por agentes infiltrados del “terror rojo”. Manos peligrosas asume ese planteamiento, y pertenece al tipo de películas de tosca propaganda anticomunista, pero tiene el interés de que muestra la dura lucha por la vida, poco o nada relacionada con ideologías políticas, de un trío de curiosos personajes marginales. Y además, como es habitual en Fuller, está puntuada por algunos brillantes ejercicios de estilo.
  • Título original: Kiss Me Deadly
    Dirección: Robert Aldrich
    El detective Mike Hammer, creado por Mickey Spillane, es un personaje reaccionario, displicente y machista que poco tiene en común con los detectives de Hammett o Chandler. En El beso mortal un Hammer tratado poco favorablemente se ve envuelto en una paranoica historia, con el trasfondo de la Guerra Fría y la caza de brujas, en la que nada queda del todo claro, aunque parece que algo tiene que ver con la energía atómica. El Macguffin de la trama, una misteriosa caja de Pandora, fue brillantemente citado por Quentin Tarantino en Pulp Fiction.
Otras películas de interés
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Título original: Stranger on the Third Floor
    Dirección: Boris Ingster
    Quienes niegan a El halcón maltés la condición de ser el primer film noir de la historia sostienen que esta breve y modesta película, mucho menos conocida, es la que verdaderamente marca el inicio del movimiento. Y es cierto que en ella están ya presentes muchos de los aspectos clave del noir, entre otras cosas porque resulta directamente emparentada con el expresionismo alemán por su estética y su composición, la fotografía de Nicholas Musuraca y la presencia, breve pero intensa, de Peter Lorre, el protagonista de M, el vampiro de Düsseldorf.
  • Título original: Murder, My Sweet
    Dirección: Edward Dmytryk
    En Historia de un detective es la primera vez que el detective Philip Marlowe, creado por Raymond Chandler, aparece con su nombre, esta vez interpretado por Dick Powell, que hasta entonces siempre había estado vinculado a los musicales; la novela adaptada es Adiós, muñeca (Farewell, My Lovely). Una vez más, se trata de una trama compleja que se desarrolla en un mundo de corrupción generalizada con una atmósfera expresionista y un clima moral ambiguo: un laberinto donde el único hilo de Ariadna es el propio código ético del detective.
  • Título original: Scarlet Street
    Dirección: Fritz Lang
    Perversidad fue estrenada un año después de La mujer del cuadro, con la que comparte un argumento similar, director y protagonistas, y está basada en la misma novela que La golfa (1931), de Jean Renoir, así que todo vino a ser como darle otra vuelta de tuerca a algo ya hecho. Fritz Lang salió airoso de ese empeño en esta película en la que el descenso a los infiernos es real, “no era un sueño”, y todo resulta mucho más irónico y desesperanzado; de hecho, algunos censores la encontraron “licenciosa, profana, oscura y contraria al buen orden de la comunidad”.
  • Título original: The Postman Always Rings Twice
    Dirección: Tay Garnett
    Tercera adaptación al cine (y primera estadounidense) de la novela homónima de James M. Cain, que narra una tensa historia de sexo, ambición, crimen, culpa, autodestrucción y fatalidad, es decir, reúne casi todos los ingredientes de lo típicamente noir, por lo que se ha convertido en el paradigma de lo típicamente noir. Pero lo que en la prosa de Cain resulta absorbente en esta película se queda solo en algo bien contado, y el tratamiento del trío protagonista hoy día puede llegar a percibirse como un tanto ingenuo. Eso sí, los personajes secundarios son magníficos.
  • Título original: T-Men
    Dirección: Anthony Mann
    Uno de los modestos e interesantes films noirs con los que Anthony Mann comenzó su carrera, que narra, con un tratamiento casi documental, la violenta historia de dos agentes del Tesoro infiltrados en una banda de falsificadores. Fue rodada en unos exteriores reales de Detroit y Los Ángeles que parecen fantasmagóricos y en unos interiores de estudio en los que la fotografía de John Alton, como dice Paul Schrader, solo deja entrar en escena la luz en tiras extrañas, pedazos dentados y rayas verticales u horizontales.
  • Título original: Body and Soul
    Dirección: Robert Rossen
    Cuerpo y alma fue una de las primeras películas en mostrar un clima corrupto en torno al boxeo como sinécdoque de una sociedad corrupta, con una perspectiva claramente de izquierdas; de hecho, muchos de quienes participaron en ella fueron víctimas de la caza de brujas, si bien su director, un excomunista, acabó en 1953 “naming names”, es decir, delatando a otros ante el Comité de Actividades Antiamericanas. La historia está contada con un ritmo y una precisión muy notables, y las excelentes escenas de boxeo marcaron la pauta para películas posteriores.
  • Título original: Act of Violence
    Dirección: Fred Zinnemann
    Fred Zinnemann, cuyos padres perecieron en campos de concentración, dirigió varias películas sobre los desastres y las consecuencias de la guerra; entre ellas, esta excelente y poco conocida Acto de violencia, que posee todos los atributos del film noir. Aquí no se trata de la guerra en sí, ni del traumático regreso a casa de los excombatientes, sino del resurgir del pasado y el ansia por saldar cuentas pendientes, a través de un tenso enfrentamiento protagonizado por Robert Ryan y Van Heflin, dos maestros de la interpretación que nunca alcanzaron el estrellato.
  • Título original: Criss Cross
    Dirección: Robert Siodmak
    La sobria y eficaz puesta en escena de Robert Siodmak consigue manejar con mano maestra esta trágica historia típicamente noir con un triángulo de protagonistas (Burt Lancaster, Yvonne De Carlo y Dan Duryea, un “malo” recurrente en el film noir) en el que ninguno de ellos se fía de los otros dos. En la construcción del relato se acumulan la tensión creciente, la extraordinaria ambigüedad que sobrevuela todo y el sentimiento romántico del antihéroe a quien su amour fou lleva a la perdición. Como en Forajidos, la secuencia del atraco es excelente.
  • Título original: Where the Sidewalk Ends
    Dirección: Otto Preminger
    Subestimada por su comparación con Laura, Al borde del peligro aborda con un lenguaje clásico de gran riqueza visual la historia de un policía contaminado por la brutalidad de aquellos a los que se enfrenta; cínico y maltratador, e incluso asesino involuntario, cree en el fondo que su comportamiento se debe a que ha heredado la sangre de su padre delincuente. La corrupción, la violencia, la mentira, la culpa y la redención se agolpan en una narración repleta de primeros planos que desafían a quienes piensan que Dana Andrews era un actor inexpresivo.
  • Título original: D.O.A. (DOA)
    Dirección: Rudolph Maté
    Edmond O’Brien participó en un buen número de films noirs, pero quizá sea en D.O.A. (“Dead On Arrival”, o “Muerto al llegar”) en el que más y mejor se despliega el arte de este extraordinario actor. Aquí el habitual secundario es el protagonista absoluto de una complicada historia de corrupción en la que él mismo, víctima inocente, ha de proceder a la investigación de su propio asesinato con un veneno mortal de efecto retardado.Y así el suspense, curiosamente, se centra en el escaso tiempo que le queda para descubrir quién, y por qué, le administró el veneno.
  • Título original: Night and the City
    Dirección: Jules Dassin
    Jules Dassin había realizado algunos notables films noirs en EE. UU., como Fuerza bruta (1947), La ciudad desnuda (1948) o Mercado de ladrones (1949), cuando en su calidad de antiguo miembro del Partido Comunista fue víctima de la caza de brujas y acabó teniendo que exiliarse en 1953. Noche en la ciudad, una película estadounidense rodada en Inglaterra en 1950, ofrece un desolador retrato de su protagonista, un perdedor en constante fuga hacia adelante (Richard Widmark), en el marco de un siniestro Londres devastado por la guerra.
  • Título original: He Ran All the Way
    Dirección: John Berry
    Esta modesta película independiente narra los últimos días de un pobre antihéroe torpe e ignorante, incluso para delinquir (y no un asesino, como dice el título español), condenado desde su origen a un trágico destino. La tensa situación que se crea cuando el protagonista se refugia en la vivienda de una familia trabajadora está narrada con una concisión y una eficacia verdaderamente notables, y la ambigua relación entre este y la hija de la familia (John Garfield y Shelley Winters, magníficos) tiene algo de morboso y de romántico a la vez.
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México2017
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