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La Guía FilmAffinity

La historia del cine en sus principales etapas y movimientos

Entre el viejo y el nuevo Hollywood (1952-1968)
autor/a: Gorka Bilbao
El cine estadounidense de los años 50
El cine estadounidense de los años 50, situado entre el Hollywood clásico y la profunda crisis y renovación que culminaría a finales de los años 60, puede definirse como un cine de transición, sometido a un radical cambio de modelo industrial y económico que transformaría enteramente la producción de películas. Es la década de la madurez definitiva del wéstern, la culminación del melodrama, el éxtasis del musical, el ocaso del film noir y la edad de oro de un género en alza, el de la ciencia ficción. Es el cine que encumbra la cultura teenager, desde el mito de James Dean hasta el musical rock de Elvis Presley. Son los años del fenómeno Marilyn Monroe, que crea un mito del siglo XX, y también los del magnetismo de Marlon Brando.

La crisis del sistema de estudios y el auge de la televisión
Hollywood alcanzó su cenit en el año 1946: aquel año mágico e irrepetible fue el más rentable de la historia de la industria cinematográfica estadounidense. Sin embargo, en los años 50 los beneficios se redujeron drásticamente, el número de espectadores descendió hasta cifras alarmantes y el conjunto de la industria entró en una crisis sin precedentes que colapsaría el sistema de estudios. Varios fueron los motivos que contribuyeron al hundimiento del Hollywood clásico, y en primer lugar la decisiva sentencia de 1948 del Tribunal Supremo de EE. UU. que vino a poner fin a las prácticas monopolistas del sistema de estudios que hasta entonces había permitido a las grandes productoras cinematográficas conocidas como majors controlar la producción, distribución y exhibición de más del 90 % de las películas realizadas en EE. UU. durante los años 30 y 40. Pero el factor decisivo de la crisis lo constituyó el descenso imparable del número de espectadores, fruto de la feroz competencia desatada por un nuevo medio destinado a transformar completamente el horizonte de la cultura de masas: la televisión.

Un tiro en la noche

La revolución tecnológica y el auge de las superproducciones
La respuesta de la industria de Hollywood al desafío de la televisión consistió en diferenciar su oferta con un cine espectacular basado en la revolución tecnológica de los soportes y formatos cinematográficos: una potente estrategia comercial que generalizaría las películas en color con mayor resolución (Technicolor), los formatos panorámicos (Cinerama, Cinemascope, VistaVision) y la implementación de los efectos especiales visuales y sonoros; todo ello caracterizaría la década de los años 50 como la de las superproducciones, los grandes repartos, los suntuosos decorados y los fotogénicos exteriores. También influyó una relajación de la censura que potenció el erotismo de un nuevo star system. En definitiva, la respuesta a la crisis de la industria del cine estadounidense en estos años fue una apuesta por la innovación tecnológica y la superproducción formal para la creación de películas de alto riesgo económico, y también por la creación de mitos eróticos.

Marlon Brando y el Actors Studio. El nacimiento de un nuevo tipo de star system
Marlon Brando fue un mito erótico emblemático de los años 50, un actor revolucionario y un icono de la juventud. La genialidad de su actuación estribaba en los tipos que interpretaba, en su fisicidad y en el aura que desprendía: impregnó sus caracterizaciones de silencios sostenidos por su pura presencia fotogénica, que varias generaciones de actores copiarían después. Fue el rostro más visible del “Método” del Actors Studio, que partía de las premisas que el revolucionario director teatral ruso Konstantin Stanislavski había puesto en práctica con el Nuevo Teatro Ruso en Moscú y que aterrizaron en 1923 en EE. UU. cosechando un inmenso éxito. De la influencia de Stanislavski se derivan las experiencias del Group Theatre, germen del Actors Studio, y después de este mismo, que, fundado en 1947, alcanzó su máxima expresión a partir de 1951 bajo la dirección de Lee Strasberg, formando profesionalmente a un considerable número de estrellas del cine estadounidense de los años 50, 60 y 70.

Cleopatra

El cine estadounidense de los años 60
El cine estadounidense de los años 60 acusa la profunda crisis de identidad a la que se vio sometida la industria hollywoodiense desde 1947 en adelante. Es una década que evidencia el agotamiento definitivo de las fórmulas que habían renovado la oferta cinematográfica durante los años 50 y que, por ejemplo, certifica el ocaso del wéstern con películas que clausuran definitivamente el género a la manera de los clásicos. Es la década de la madurez de la ciencia ficción y del fenómeno del neo noir. Pero también es un cine que, de la mano de una nueva y creativa generación de realizadores, procedentes del medio televisivo o del panorama independiente (y además, por primera vez, de las escuelas de cine), sienta las bases de un renacimiento artístico, industrial y económico que hacia finales de la década transformaría por completo la manera de hacer películas.

El colapso de las superproducciones y la bancarrota de los estudios
La década de los años 60 fue de gran zozobra económica e incertidumbre en la industria estadounidense, como resultado de la crisis de las fórmulas genéricas del cine de masas y de los más sonoros fracasos artísticos y económicos que, en muchos casos, abocaron a las productoras a la práctica bancarrota. Fiascos de taquilla como Rebelión a bordo (Lewis Milestone, 1962), el caso paradigmático de Cleopatra (Joseph L. Mankiewicz, 1963) o el fracaso del fugaz imperio del productor Samuel Bronston en 1964, evidenciaron en última instancia el colapso del modelo de las superproducciones: el coste económico tan sumamente elevado que implicaban exigía que los ingresos de taquilla fuesen altísimos para garantizar la rentabilidad del producto, so pena de la quiebra y la bancarrota.

El Dorado

Los nuevos realizadores. La generación de la televisión irrumpe en Hollywood
Hacia finales de los años 50 se produjo un trascendental éxodo de profesionales del medio televisivo al cine de Hollywood. Conocidos como la “generación de la televisión” (de la que formaron parte John Frankenheimer, Sidney Lumet, Sam Peckinpah, Arthur Penn y Franklin J. Schaffner, entre otros), importaron un nuevo lenguaje expresivo desarrollado en ese medio (como el característico zoom) y también una gran experiencia que, en términos de producción, los hacía sumamente eficaces y resolutivos en la dirección de una serie de películas que, desde las seminales Marty (Delbert Mann, 1955) o Doce hombres sin piedad (Sidney Lumet, 1957) hasta El mensajero del miedo (John Frankenheimer, 1962) o El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968), terminaron siendo cruciales y definitorias de la modernidad de los años 60. Fue una generación que renovó géneros como el wéstern, el thriller o la ciencia ficción, y su estilo audiovisual fue un claro precedente del nuevo cine que surgiría en los años 70.

El fin de un tipo de censura. La abolición del Código Hays
El código de autocensura o Código Hays, instaurado en 1934, impuso a la industria del cine una serie de restricciones formales y de contenidos que afectaron profundamente a las películas que se realizaron en EE. UU. durante las décadas de los años 30, 40, 50 y 60. Sin embargo, en los años 50 películas como Un tranvía llamado Deseo (Elia Kazan, 1951) o De aquí a la eternidad (Fred Zinnemann, 1953) desafiaron la pertinencia del Código Hays y su escala de valores estéticos y morales. Pero fueron una serie de películas rupturistas realizadas en los años 60, como Bonnie y Clyde (Arthur Penn, 1967), las que redefinieron fundamentalmente los límites de la censura respecto a los dos temas tabú del código, el sexo y la violencia, y terminaron por derribarlo en 1968, lo cual supuso el fin de un tipo de censura que podría llamarse “clásica”. Esta liberalización de lo permisible y de lo visible a partir de 1968 se tradujo en una superabundancia de los contenidos violentos y sexuales que saturaron las propuestas del cine estadounidense y atrajeron sobremanera la atención del público, acabando por convertirse en un fenómeno sociológico.
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Películas esenciales
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Título original: On the Waterfront
    Dirección: Elia Kazan
    Polémica por cuestiones políticas y morales ajenas a su valor intrínseco, La ley del silencio, una película que denota la modernidad del cine estadounidense de los años 50, narra la historia de un boxeador fracasado que reivindica la dignidad de la verdad aun a costa de la delación. Nunca Marlon Brando interpretó a un perdedor con tanta fuerza dramática como en esta película plagada de silencios tensos en la que despliega toda su aura corporal, compuesta de miradas, gestos y matices de lenguaje no verbal.
  • Título original: The Night of the Hunter
    Dirección: Charles Laughton
    La noche del cazador fue la única película que dirigió el soberbio actor Charles Laughton, y lo cierto es que no se parece a ninguna otra; es radicalmente personal, inimitable e irrepetible. Cuento moral y película de terror donde los verdaderos protagonistas son los niños y su mirada, expresa la mezquindad del mundo de los adultos en una historia que aporta uno de los villanos más crueles, seductores y fascinantes de la historia del cine, magistralmente interpretado por ese actor de apariencia soñolienta que fue Robert Mitchum.
  • Título original: The Searchers
    Dirección: John Ford
    El cine de John Ford alcanzó nuevas cumbres de perfección en los años 50; esta madurez esplendorosa se expresó particularmente en el más querido de sus géneros, el wéstern. Narrado con una estructura episódica y circular, este wéstern legendario está considerado como una de las grandes películas de su director. Mención especial merece John Wayne en la que fue quizá su mejor interpretación. Con una resonancia mítica en la historia del cine, Centauros del desierto es una de las mejores películas de todos los tiempos.
  • Título original: 12 Angry Men
    Dirección: Sidney Lumet
    Considerada como uno de los grandes dramas judiciales de la historia del cine, Doce hombres sin piedad es una película de un solo decorado, la habitación donde doce hombres de un jurado deliberan sobre su veredicto. En principio todos parecen estar de acuerdo acerca de la culpabilidad del acusado, excepto uno de ellos que plantea una duda razonable. Basada en una obra de teatro para televisión de Reginald Rose, la película fue el primer trabajo cinematográfico de Sidney Lumet, miembro destacado de la denominada “generación de la televisión”.
  • Título original: Paths of Glory
    Dirección: Stanley Kubrick
    Senderos de gloria es una de esas películas emblemáticas de finales de los años 50 que anuncian cambios en las formas narrativas del cine estadounidense. Su influencia en el cine bélico es perenne por los revolucionarios travellings que recorren las trincheras, la rigurosa simetría de los encuadres en los que Stanley Kubrick expresa su maestría compositiva y su gran sentido fotográfico y la manera de mostrar la crueldad, displicencia y psicopatía de la casta militar durante el horror de la Primera Guerra Mundial.
  • Título original: Vertigo
    Dirección: Alfred Hitchcock
    En los años 50 y 60 se manifestó la verdadera dimensión autoral de Alfred Hitchcock con el ciclo de sus películas más personales y definitivas. Pero Vértigo es distinta a las demás: con su romántico lirismo, y también su halo trágico, las supera. Excelentes son la banda sonora de Bernard Herrmann y los títulos de crédito, obra de un genio como Saul Bass. Nunca Kim Novak estuvo tan radiante como en este que fue su mejor papel, de la mano de un James Stewart que abordó papeles complejos durante los años 50 y que en Vértigo alcanzó cotas de maestría.
  • Título original: Shadows
    Dirección: John Cassavetes
    John Cassavetes desarrolló una notable carrera profesional como actor, guionista, montador y director y fue uno de los más personales creadores del cine independiente estadounidense. Basada en la improvisación de los actores, pero también sostenida por una espléndida dirección, Sombras aborda el drama de las relaciones interraciales en el conflictivo marco social de EE. UU. Cassavetes no consiguió que ninguna distribuidora lanzara la película, que hubo de estrenarse en Europa, donde ganó el Premio de la Crítica en el Festival de Venecia.
  • Título original: Imitation of Life
    Dirección: Douglas Sirk
    Douglas Sirk fue un maestro consumado del melodrama de los años 50, llegando con la soberbia Imitación a la vida a la cumbre absoluta del género, a su película definitiva. Producida con todo lujo por la Universal Pictures (solo el vestuario de Lana Turner costó un millón de dólares), con una fotografía que es una obra maestra del tecnicolor, Imitación a la vida contiene la mejor interpretación de Lana Turner en un papel que guarda cierta relación con su vida personal, lo que contribuyó a aumentar el morbo de esta fascinante película.
  • Título original: Rio Bravo
    Dirección: Howard Hawks
    Howard Hawks acometió el rodaje de Río Bravo tras el disgusto que le produjo uno de los wésterns emblemáticos de la década, Solo ante el peligro (Fred Zinnemann, 1952): consideraba que el blandengue, dubitativo y asustado sheriff de esa película era un personaje indignante para el género. Fiel a su particular formulación de la profesionalidad concebida como una ética vital, Hawks nos legó la historia de un sheriff alcohólico y ruinoso que no se andaba con zarandajas. Una obra maestra, unánimemente considerada como uno de los mejores wésterns de la historia del cine.
  • Título original: West Side Story
    Dirección: Robert Wise, Jerome Robbins
    West Side Story, adaptacion del célebre musical de Leonard Bernstein y Stephen Sondheim (nuevos nombres para el índice), innovadora y de gran modernidad, compleja desde el punto de vista técnico y formal, fue una película pionera que apuntaba en buena medida en la dirección que habría de tomar el moderno musical. Retoma los personajes y la trama de Romeo y Julieta en el ámbito de la guerra de bandas teenagers en Nueva York. Siguiendo la estela de Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955), indaga en los conflictos adolescentes y encuentra en los lenguajes de la canción popular y de la danza contemporánea su adecuado cauce de expresión.
  • Título original: The Man Who Shot Liberty Valance
    Dirección: John Ford
    En la década de 1960 John Ford llevó a cabo la clausura definitiva del wéstern como género clásico del cine estadounidense a lo largo de una serie de películas. De todas ellas la más memorable es El hombre que mató a Liberty Valance, una obra crepuscular de gran lirismo y enorme belleza formal que indaga en los mitos fundacionales del wéstern como elemento constitutivo de la nación estadounidense: la leyenda que se imprime y las verdades individuales anónimas que se esconden tras de ella.
  • Título original: 2001: A Space Odyssey
    Dirección: Stanley Kubrick
    La complejidad de un proyecto emblemático como 2001: una odisea del espacio se evidencia por su elevado presupuesto y por el hecho de que la película contara con cuatro supervisores de efectos especiales, que redefinieron absolutamente las formas de la ciencia ficción cinematográfica moderna. Supuso un salto cualitativo en la filmografía de Stanley Kubrick, que culminaba su estilo carismático con la maestría de la que puede considerarse su mejor película.
Otras películas relevantes
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Título original: High Noon
    Dirección: Fred Zinnemann
    Solo ante el peligro es una película que destaca por su particular propuesta de adaptación del tiempo cinematográfico al tiempo real. Está considerada como un wéstern intelectual de carga metafórica que alude a la caza de brujas en Hollywood (su guionista, Carl Foreman, fue un represaliado de aquel proceso). Gary Cooper ganó merecidamente el Óscar al mejor actor por su composición de un sheriff abandonado por todos a su suerte que se debate entre la duda y el miedo, entre el deber y la responsabilidad, para terminar afrontando su destino.
  • Título original: From Here to Eternity
    Dirección: Fred Zinnemann
    Drama superlativo de espectacular reparto, ambientado en las horas previas al bombardeo japonés de Pearl Harbour, De aquí a la eternidad se convirtió en todo un fenómeno cinematográfico que lanzó a Burt Lancaster y Deborah Kerr como mitos eróticos indiscutibles de la década: la célebre secuencia de su largo y apasionado beso en la orilla de la playa al romper de las olas, sin más prendas que sus trajes de baño, escandalizó a la censura, que la consideró casi pornográfica.
  • Título original: Johnny Guitar
    Dirección: Nicholas Ray
    Wéstern absolutamente atípico producido por la modesta Republic y protagonizado por una madura Joan Crawford, Johnny Guitar trata de un pistolero que cambia las armas por la guitarra para reencontrarse con un imposible amor del pasado y se ve atrapado en el salvaje duelo de egos de las féminas protagonistas. La película narra una de las más intensas historias de amour fou de todos los tiempos con una gran fuerza interpretativa, una excelente fotografía en color de Harry Stradling Jr. y una brillante dirección de Nicholas Ray.
  • Título original: The Ten Commandments
    Dirección: Cecil B. DeMille
    Cecil B. DeMille fue un director superlativo; todo en él tiende al exceso. Dotado de un innato sentido comercial, definió como nadie el sentido espectacular del cine. Los diez mandamientos fue su última película y uno de los mayores éxitos de los años 50: representa la culminación del modelo de superproducciones del cine “colosal”. Es un remake de la película muda de 1923, realizada por el propio DeMille, que actualiza muchos de los presupuestos de la original, como el erotismo caro a su director.
  • Título original: Giant
    Dirección: George Stevens
    Gigante fue la última película de James Dean, su legado póstumo: estrenada tras la muerte del actor, consagró definitivamente su mito. Esa dimensión mítica de Dean tiende a fagocitar los logros de Gigante y el hecho de que es una película soberbia, uno de los hitos del cine estadounidense de los años 50 y una de las obras maestras de su director, George Stevens. Drama familiar de dimensiones épicas basado en una popular novela de Edna Ferber (1952), Gigante fue una de las películas más taquilleras de la década.
  • Dirección: William Wyler
    Si hubo una película que, a finales de los años 50, representó la culminación del modelo de los géneros cinematográficos, siendo a la vez un gran éxito económico que avalaba las superproducciones hollywoodienses, fue Ben-Hur. Dirigida con maestría por William Wyler y célebre por su carrera de cuadrigas en el clímax audiovisual de la película, que costó 90 días de rodaje, el estreno de Ben-Hur supuso un acontecimiento cinematográfico: su impacto fue similar en dimensiones al de Lo que el viento se llevó veinte años antes.
  • Título original: Some Like It Hot
    Dirección: Billy Wilder
    Billy Wilder siempre será recordado, antes que nada, como un maestro de la comedia clásica estadounidense. Basada en la película francesa Fanfare d'amour (Richard Pottier, 1935), Con faldas y a lo loco representa la cumbre de la popularidad del fenómeno Marilyn Monroe (con un coste de producción de 2,9 millones de dólares, recaudó 40 millones solo en EE. UU.) y es una de las mejores comedias de todos los tiempos. Acusada en su momento de violar el Código Hays, tuvo problemas con la censura por el elevado erotismo de alguna de sus imágenes.
  • Título original: Breakfast at Tiffany's
    Dirección: Blake Edwards
    Blake Edwards fue uno de los últimos grandes directores estadounidenses de comedias. Con Desayuno con diamantes inauguró un nuevo tipo de comedia basada en el encanto mundano y bohemio de sus personajes. Mítica es su secuencia de apertura, presentando a una morena y delgada Audrey Hepburn que preconizaba un nuevo modelo de feminidad, desbancando a las rubias platino de pechos grandes de la década anterior, y que se convertiría en una imagen icónica del cool de los años 60 al compás de la canción Moon River de Henry Mancini.
  • Título original: The Misfits
    Dirección: John Huston
    John Huston realizó un buen número de películas interesantes a lo largo de los años 60; de todas ellas, sin duda la más recordada es Vidas rebeldes con su elenco mítico. Desgarrador drama filmado en el desierto de Nevada, historia de perdedores e inadaptados, Vidas rebeldes parte de un guion que el dramaturgo Arthur Miller, entonces marido de Marilyn Monroe, había escrito premonitoriamente para ella. Lo cierto es que el personaje de Roslyn y su drama terminó por convertirse en el de la actriz en la que fue su mejor actuación y su última película.
  • Dirección: Joseph L. Mankiewicz
    Cleopatra es el paradigma del despropósito al que abocaba el modelo de superproducciones del cine “colosal”. Casi llevó a la bancarrota a la 20th Century Fox: su presupuesto se disparó de los iniciales 2 millones de dólares hasta los 44 que costó finalmente (Elizabeth Taylor luce 65 vestidos diferentes). Fue la película más taquillera de 1963, pero tardó más de un año en recuperar su desmedido coste. La idea original de Joseph L. Mankiewicz era un díptico, pero la Fox la rechazó y obligó a un montaje en exceso comprimido de esta hermosa y brillante película.
  • Título original: Alfred Hitchcock's The Birds
    Dirección: Alfred Hitchcock
    Los pájaros es la película más radical de Alfred Hitchcock, una obra maestra donde llevó al límite de sus posibilidades su particular lenguaje expresivo. Baste decir que Los pájaros redefine el concepto de banda sonora, de la que desaparecen los instrumentos y la música para llevar a cabo una profunda experimentación con el sonido y crear la atmósfera fantástica que define la película, de hipnótico montaje. Película de terror, incluso metafísico, contiene uno de los finales abiertos más brillantes de la historia del cine.
  • Título original: Planet of the Apes
    Dirección: Franklin J. Schaffner
    En 1968 la 20th Century Fox se encontraba en una situación tan desesperada que se vio obligada a reducir los costes de producción de El planeta de los simios, y ello afectó a los efectos especiales, que vieron reducida su presencia, y también a los decorados, que terminaron siendo más primitivos y esenciales. Paradójicamente, esos aspectos del diseño de producción definen la exitosa estética de esta película que de algún modo conectó especialmente con el espíritu de finales de los años 60: el hippismo, los movimientos contestatarios o el retorno a la naturaleza.
Otras películas de interés
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Marty 1955 Estados Unidos
    Dirección: Delbert Mann
    Este drama romántico de modesta producción fue una de las grandes sorpresas del año 1955: obtuvo un amplio reconocimiento por parte del público y de la crítica y se alzó con cuatro premios Óscar (mejor película, mejor director, mejor actor y mejor guion adaptado), además de conseguir la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Marty cuenta la historia de un solterón y bonachón carnicero del Bronx, interpretado por Ernest Borgnine, que encuentra el amor a través de una cita a ciegas.
  • Título original: Invasion of the Body Snatchers
    Dirección: Don Siegel
    Considerado como uno de los grandes títulos de ciencia ficción, La invasión de los ladrones de cuerpos es una de las películas que mejor recogen el ambiente de paranoia anticomunista de la Guerra Fría en EE. UU. durante los años 50. Es una película que plantea una defensa a ultranza del individualismo frente al colectivismo, inquietante y a ratos terrorífica, y que constituye una de las más poderosas metáforas elaboradas por el cine estadounidense acerca de la infiltración política y psicológica (ideológica) y la subversión social.
  • Título original: Forbidden Planet
    Dirección: Fred M. Wilcox
    En los años 50 el afianzamiento de la ciencia ficción como género rentable para la industria tuvo como consecuencia un aluvión de espléndidas películas que conformó la primera edad de oro del género. En este contexto la Metro-Goldwyn-Mayer se embarcó en la primera superproducción del género, la inmortal Planeta prohibido, inspirada en La tempestad de William Shakespeare. El resultado fue una película fascinante y futurista con un diseño de producción de espectaculares decorados y efectos visuales que terminó por definir una tendencia estética en el cine de ciencia ficción.
  • Título original: King Creole
    Dirección: Michael Curtiz
    Elvis Presley desarrolló una prolífica carrera como actor de cine en Hollywood (en poco más de una década meteórica actuó en 31 largometrajes), recordada sobre todo por las películas que encumbraron su imagen rebelde de estilo rockabilly y lo convirtieron en uno de los mitos eróticos de la década. Probablemente El barrio contra mí sea la mejor de todas ellas, sin duda por la dirección de Michael Curtiz y por una de las mejores bandas sonoras del cantante. Su secuencia de apertura es una lección magistral de cine musical moderno.
  • Dirección: David Lean
    Doctor Zhivago es una de las superproducciones más logradas de la década y también una de las mejores películas del director David Lean en su periodo de madurez. La película, una adaptación de la célebre novela de Boris Pasternak (1957), fue en su momento ninguneada por parte de la crítica por diluir el justificable tono antisoviético del texto original. Es una película río en la que los personajes se entrecruzan a lo largo del tiempo con el trasfondo de la Revolución bolchevique, que aplasta los anhelos individuales de los protagonistas.
  • Título original: Harper
    Dirección: Jack Smight
    Basada en la novela de Ross Macdonald El blanco móvil (1949), Harper, investigador privado fue una de las películas que resucitaron el género de detectives en los años 60 formando parte del denominado cine neo-noir. Lanzó definitivamente al estrellato a su protagonista Paul Newman, que retomaría el personaje del detective en su secuela Con el agua al cuello (Stuart Rosenberg, 1975). La película es un homenaje al film noir clásico, una revisión de la figura del detective privado a la manera de Sam Spade y Philip Marlowe.
  • Dirección: Howard Hawks
    El Dorado se inscribe en la última trilogía de wésterns con la que el veterano Howard Hawks clausuró su magistral visión del género. Forma un díptico fascinante con su obra maestra Río Bravo, de la cual es una revisión, una variante crepuscular. Retoma los presupuestos de la primera, pero ahora su mirada es más sombría y menos vitalista, ahondando en el cansancio de la figura del héroe, sometido al paso implacable del tiempo: es el ocaso del wéstern a la manera de los clásicos.
  • Título original: Seconds
    Dirección: John Frankenheimer
    John Frankenheimer retomó en esta película algunos de los planteamientos de su anterior e inmenso éxito El mensajero del miedo (1962), que había causado un enorme impacto en el público unos años antes. En Plan diabólico, una película vanguardista de intrincada narrativa y notable experimentación formal, llevó más lejos su juego con lo real y lo imaginario y su utilización de los temas de la paranoia, la manipulación y el control mental. El resultado es un thriller alucinatorio, con un audaz uso del gran angular.
  • Título original: Bonnie & Clyde
    Dirección: Arthur Penn
    Bonnie y Clyde supuso todo un acontecimiento en su estreno, que fue uno de los más polémicos de finales de los años 60; a efectos prácticos, la película dinamitó el tipo de censura del Código Hays por su elevado tono violento y sexual. Revisión del cine de gánsteres de los años 30, no exenta de elementos cómicos y paródicos, inaugura la variante retro del neo-noir en una historia que convierte en románticos antihéroes a dos sociópatas y su banda de atracadores, que en la vida real fueron considerados enemigos públicos, y por ello capturados y abatidos.
  • Título original: The Graduate
    Dirección: Mike Nichols
    El graduado preconiza una tendencia del cine moderno basada en utilizar una serie de canciones como telón de fondo en películas no musicales en el sentido clásico, pero donde la música juega un papel fundamental a la hora de definir su estilo y esencia. Película innovadora, con una popular banda sonora de Simon & Garfunkel, fue una muestra notable del cambio que estaba experimentando el cine de Hollywood. Lanzó al estrellato a su protagonista, Dustin Hoffman, que encarna a uno de los héroes juveniles de la década, típicamente existencialista.
  • Título original: Cool Hand Luke
    Dirección: Stuart Rosenberg
    La leyenda del indomable presenta a uno de los antihéroes más carismáticos del cine de la década interpretado por una de sus figuras más populares, Paul Newman. Película de género carcelario, despliega toda una serie de magníficos personajes secundarios en torno a un pícaro rebelde y sus constantes intentos de fuga. Memorables son la secuencia del desafío de los cincuenta huevos duros o el lavado de un coche a cargo de la sexi Joy Harmon, momento cumbre del erotismo cinematográfico de los años 60.
  • Bullit 1968 Estados Unidos
    Título original: Bullitt
    Dirección: Peter Yates
    Bullitt es la muestra culminante de una serie de thrillers que hacia finales de los años 60 se sumaron al movimiento conocido como neo-noir. En este contexto de renovación formal del film noir, Bullitt, dirigida con elegancia por el británico Peter Yates y con una excelente banda sonora de Lalo Schrifin, aporta a través del carisma de su protagonista, Steve McQueen, al volante de un legendario Ford Mustang GT-390 color verde oliva, la prueba definitiva de por qué el actor recibió justamente el nombre de King of the Cool.
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