arrow
Haz click aquí para copiar la URL

La Guía FilmAffinity

La historia del cine en sus principales etapas y movimientos

El Free Cinema británico (1953-1968)
autor/a: Miguel Verdú
Qué es el Free Cinema
Acerca de qué es el Free Cinema, uno de sus fundadores y quizá su más conspicuo representante, Lindsay Anderson, dijo en una ocasión: “Ya sea como un movimiento histórico específico, como un género, o como una fuente de inspiración, se lo ha definido, se ha escrito sobre él y se lo ha atacado en términos tan diversos que no es sorprendente la actual confusión sobre qué implica exactamente semejante término”.

Y es que, en rigor, el término Free Cinema solo alude, específicamente, a los programas de cortometrajes y mediometrajes documentales británicos exhibidos con ese título común en el National Film Theatre (NFT) de Londres entre 1956 y 1959. En aquel ciclo, promovido por un grupo de cineastas encabezado por Lindsay Anderson y del que formaban parte Tony Richardson, Karel Reisz, entonces programador del NFT, y Lorenza Mazzetti, el adjetivo free (“libre”) hacía referencia a un trabajo casi amateur situado fuera del marco de la industria cinematográfica y de la presión de lo comercial.

Sin embargo, la denominación Free Cinema suele utilizarse, por extensión, para referirse no solo a esos programas documentales, sino también al conjunto de largometrajes de ficción que algunos de sus directores y otros cineastas realizaron a partir de 1959 dentro de la industria cinematográfica, casi todos encuadrados en una corriente que reivindicaba un nuevo realismo social; algo que también es conocido como la British New Wave o Nueva ola británica, en relación con la Nouvelle vague francesa.

La bahía del tigre

Principio y fin del Free Cinema
El grupo fundador del Free Cinema consideraba escapista el cine británico de los años 50; le reprochaba que ignorara completamente la realidad de la vida cotidiana del país y que tuviera una visión estereotipada de su clase trabajadora, y reivindicaba el documentalismo poético de los años 30 y 40 de Humphrey Jennings, la incorporación de puntos de vista personales y una actitud “vital y refrescante”. Así, las primeras películas del Free Cinema fueron en general cortometrajes y mediometrajes documentales que observaban a gente anónima en lugares públicos. Sus condiciones de producción eran espartanas (escaso presupuesto, trabajo no remunerado y equipamiento elemental), pues se trataba de defender una “estética de la economía” sin renunciar a una voluntad poética y a la experimentación en el tratamiento de la fotografía, el sonido y el montaje. En este sentido cabe señalar la importante contribución de algunos técnicos como Walter Lassally (fotografía) y John Fletcher (fotografía, sonido y montaje).

El primer programa del Free Cinema, que se proyectó en el NFT en febrero de 1956, incluía O Dreamland (1953), de Lindsay Anderson, Momma Don’t Allow (1955), de Tony Richardson y Karel Reisz, y Together (1956), de Lorenza Mazzetti. Lo acompañaba un “manifiesto” que decía: “Estas películas no se rodaron a la vez, ni se hicieron con la idea de proyectarlas juntas. Pero una vez reunidas apreciamos que tienen una actitud común. Implícita en esa actitud hay una creencia en la libertad, en la importancia de la gente y de la vida cotidiana. Como cineastas, creemos que ninguna película puede ser demasiado personal. La imagen habla. El sonido la amplifica y comenta. El tamaño es irrelevante. La perfección no es un objetivo. Una actitud significa un estilo. Un estilo significa una actitud”.

Este primer programa tuvo un enorme éxito, lo cual facilitó que hubiera cinco más, todos acompañados de sus respectivos manifiestos. El último de estos programas, titulado The Last Free Cinema, se proyectó en marzo de 1959, y en su manifiesto se decía: “Han pasado ya tres años desde que presentamos nuestro primer programa […] como un ‘desafio a la ortodoxia’”. Causó un cierto revuelo. Nos llamaron ‘esperanza blanca’, ‘rebeldes’, ‘una empresa muy prometedora’… El público fue amplio y entusiasta. Y en gran medida, como resultado de esta repuesta favorable, el asunto se convirtió en un movimiento. […] Hemos decidido que este movimiento, bajo este nombre, ha servido ya a su propósito”.

Los seis programas del Free Cinema, que contaron con la financiación y el apoyo del British Film Institute, no solamente estuvieron dedicados al cine documental británico, sino también a los comienzos de la Nouvelle vague francesa (incluyendo como precedente el documental de 1949 La sangre de las bestias de Georges Franju) y del Nuevo cine polaco, al cine experimental de Norman McLaren y al cine político de Lionel Rogosin.

Un lugar en la cumbre

Principio y fin de la British New Wave
El Free Cinema derivó hacia lo que se conoce como la British New Wave, denominación que trasciende su origen meramente documentalista, cuando sus cineastas más representativos, a partir de 1959, comenzaron a pasarse de los cortometrajes y mediometrajes documentales a los largometrajes de ficción, lo cual supuso una continuación por otros medios del movimiento original, cuya base ideológica era mayoritariamente de izquierdas.

En la British New Wave el fondo documental persiste en unas historias cuyos protagonistas suelen pertenecer a la clase obrera y se desarrollan a menudo en ciudades industriales del norte de Inglaterra (y en particular del condado de York), personajes y escenarios hasta entonces muy infrecuentes en el cine británico. La mayoría de las películas plantean conflictos de clase y de poder tratando temas de la vida cotidiana (sin rehuir los entonces considerados “escabrosos”, como la sexualidad y el aborto) y reflejando la problemática de una joven generación de trabajadores enfrentada a un futuro poco prometedor férreamente controlado por los representantes del sistema establecido y por las convenciones sociales. Este realismo social de las clases trabajadoras, que fue denominado Kitchen sink realism, o “realismo de fregadero” (según Lindsay Anderson, la expresión fue acuñada por los críticos de clase media, es decir, todos, por definición), tuvo en general un enorme éxito de público.

Como movimiento cultural, el cine de la British New Wave fue contemporáneo de otros que surgieron paralelamente en los ámbitos teatrales y literarios británicos, especialmente el de los Angry Young Men o “jóvenes airados”, cuyas figuras más representativas fueron John Osborne, Alan Sillitoe o Arnold Wesker. De hecho, la mayoría de las películas del movimiento están basadas en novelas y obras de teatro, de estos u otros autores, lo cual puede relacionarse con su, por lo general, sólida construcción narrativa.

La British New Wave no sobrevivió a los grandes cambios sociales y estéticos que se produjeron a partir de 1968. Para entonces algunos de sus más destacados representantes, como los directores Tony Richardson y John Schlesinger o los actores Julie Christie y Albert Finney, prosiguieron unas carreras internacionales de mayor o menor éxito y en general alejadas de los orígenes estéticos e ideológicos del movimiento.

El knack... y cómo lograrlo

Apreciación
El Free Cinema y la British New Wave ocuparon una importante posición en la renovación general que experimentó el cine de su tiempo, no solo en Gran Bretaña, y aportaron, entre otras cosas, “la salida del cine a la calle” con una nueva mirada sobre la realidad. Una perspectiva histórica permite apreciar el verdadero valor de las mejores películas de estos movimientos: si los documentales del Free Cinema forman un poético conjunto que ofrece un impagable testimonio de su tiempo, los poderosos dramas de la British New Wave, protagonizados por unos excelentes actores, son piezas de un corpus que conserva enteramente su vigor.

Por lo demás, la huella dejada por el Free Cinema y la British New Wave es aún claramente visible en la corriente de realismo social que recorre el cine británico hasta nuestros días, con autores tan conocidos como Ken Loach, Terence Davies, Mike Leigh o Michael Winterbottom.

La selección que sigue incluye cortometrajes y mediometrajes documentales del Free Cinema y largometrajes de ficción de la British New Wave.
ver texto completo
Películas esenciales
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Título original: O Dreamland (S)
    Dirección: Lindsay Anderson
    Este documental de 12 minutos sobre un popular parque de atracciones británico, rodado en 1953, no fue exhibido en público hasta el primer programa del Free Cinema, en 1956, marcando así la referencia inicial del movimiento. Las escenas del parque y sus atracciones están mostradas sin comentarios, y de tal manera, por medio del sonido y del montaje, que parecen más bien escenas de pesadillas. Aunque todo resulta feo, lúgubre y deprimente, la mirada del cineasta acaba aportando una compasión y un humanismo (sin sentimentalismo) conmovedores.
  • Dirección: Lorenza Mazzetti, Denis Horne
    Proyectada en el primer programa del Free Cinema, esta película de 49 minutos no es exactamente un documental, sino un triste y poético cuento sin palabras, narrado como un documental, sobre dos estibadores sordomudos de los muelles de Londres. La estudiante italiana Lorenza Mazzetti llevó a Londres desde su país natal una visión neorrealista que emparentaba totalmente con los postulados del Free Cinema, y pudo contar con la ayuda de Lindsay Anderson para completar la película, que causó sensación cuando fue exhibida.
  • Dirección: Lindsay Anderson
    Proyectado en el tercer programa del Free Cinema, titulado Look at Britain (Miren a Gran Bretaña), este documental de 38 minutos, financiado por la empresa Ford y rodado a lo largo de cuatro semanas, muestra un día de actividad en el mercado de frutas, verduras y flores de Covent Garden. En la línea de los documentales de Humphrey Jennings que tanto apreciaba Lindsay Anderson, se atiene a lo que este llamaba “la poesía de la vida cotidiana” y constituye un bellísimo homenaje al trabajo diario y a la dignidad de la gente anónima.
  • Título original: Room at the Top
    Dirección: Jack Clayton
    Si bien Jack Clayton no formó parte, en rigor, del Free Cinema ni de la British New Wave, Un lugar en la cumbre está considerada como la película pionera del “realismo de fregadero”. Basada en una novela y protagonizada por Laurence Harvey, es un melodrama social que trata abiertamente algunas cuestiones clave de la sociedad británica de su tiempo (el sistema de clases, la sexualidad, el arribismo) de las que entonces casi no se hablaba. Su éxito demostró que una película que no seguía las líneas tradicionales del cine británico también podía ser comercial.
  • Título original: Look Back in Anger
    Dirección: Tony Richardson
    La obra teatral de John Osborne Mirando hacia atrás con ira, seminal para el movimiento de los “jóvenes airados”, fue estrenada en 1956 en un montaje dirigido por un joven Tony Richardson. Para su adaptación al cine este creó con Osborne una empresa, Woodfall Film Productions, que después produjo algunas de las películas más emblemáticas de la British New Wave. Richard Burton, ya entonces una estrella internacional, fue el agrio protagonista de esta historia realista, dura e intensa en la que el conflicto de clases se centra en un ámbito familiar.
  • Título original: Saturday Night and Sunday Morning
    Dirección: Karel Reisz
    Esta película, basada en la novela homónima de Alan Sillitoe, siendo un melodrama social y un claro ejemplo de “realismo de fregadero”, posee a la vez un tono documental, una autenticidad y una verosimilitud que el público supo apreciar. De hecho, aportó una mirada sobre la realidad que venía a mostrar una especie de ética de los barrios periféricos y una vindicación de sus personajes desplazados que resultó absolutamente nueva en el cine británico. La actuación de Albert Finney causó sensación y lanzó al actor al estrellato.
  • Título original: A Taste of Honey
    Dirección: Tony Richardson
    Un sabor a miel es la adaptación al cine de una obra teatral homónima de 1958 escrita por una autora de 19 años, Shelagh Delaney, que obtuvo un éxito arrollador. Narra las singulares relaciones de una adolescente (Rita Tushingham, en su debut en el cine) con su madre, el novio de su madre, un amante ocasional y un amigo leal. Esta historia de personajes marginales (unos encantadores, otros lamentables) en medio de una sombría realidad acaba siendo, en manos de Richardson, un poético y delicioso cuento y un admirable canto a la tolerancia racial y sexual.
  • Título original: A Kind of Loving
    Dirección: John Schlesinger
    El primer largometraje de John Schlesinger, basado en una novela de éxito, cuenta la relación entre un delineante (Alan Bates) y una mecanógrafa (June Ritchie); trata de la familia, el trabajo, el futuro, el deseo, la frustración y la responsabilidad, y puede decirse que supone un compendio de los personajes, escenarios y conflictos recurrentes de la British New Wave. Pero en esta película todo parece contado por primera vez: es una de las más sutiles del movimiento, e incluso una de las más bellas y melancólicas que se hayan hecho nunca sobre la vida misma.
  • Título original: The Loneliness of the Long Distance Runner
    Dirección: Tony Richardson
    Basada en un relato de Alan Sillitoe, La soledad del corredor de fondo trata de un delincuente (un soberbio Tom Courtenay) internado en un reformatorio cuya capacidad como corredor (“En nuestra familia siempre hemos corrido, sobre todo huyendo de la policía”, dice) le procura la promoción del director de la institución. Esta película, tan poética y hermosa como sus imágenes rodadas con luz natural, sobre el sentido de clase, la toma de conciencia y la rebeldía, es sin duda una de las obras maestras de la British New Wave.
  • Título original: Billy Liar
    Dirección: John Schlesinger
    Esta película, adaptación de una novela y una obra teatral basadas a su vez en el relato estadounidense La vida secreta de Walter Mitty, fue la primera comedia de la British New Wave. En ella, Billy, un joven empleado de una funeraria (Tom Courtenay), combate su anodina existencia provinciana creando con su fantasía un mundo propio en el que todo es muy distinto. La película es simpática, y francamente divertida, aunque parece que viene a concluir que, como Billy, la mayoría de la gente acaba siendo incapaz de escapar de verdad de la realidad de su vida.
  • Título original: This Sporting Life
    Dirección: Lindsay Anderson
    El tardío debut en el largometraje de Lindsay Anderson resultó un fracaso comercial, quizá porque hizo una de las películas más sórdidas y desesperanzadas (y también una de las mejores) de la British New Wave. Basada en una novela, trata de un rudo minero que juega en el equipo de rugby de su ciudad (Richard Harris) y de su tormentosa relación con su casera (Rachel Roberts). De ella se ha dicho que su ritmo, su estética y su mirada a la incomunicación y a los traumas emocionales la acercan más a la obra de Ingmar Bergman que al realismo social británico.
  • If.... 1968 Reino Unido
    Dirección: Lindsay Anderson
    Esta película contracultural e iconoclasta, contemporánea del Mayo de 1968, ataca alegre y despiadadamente al núcleo del sistema educativo, eclesiástico y militar británico, y puede ser entendida como la última de la British New Wave, en la que la fantasía social sustituye al realismo social. La imagen del alumno rebelde que lidera una revolución en su colegio de élite (Malcolm McDowell en su debut), armado hasta los dientes en el tejado de la capilla de este, se convirtió en icónica para unos “jóvenes airados” que venían a sustituir a los de diez años atrás.
Otras películas relevantes
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Dirección: Karel Reisz, Tony Richardson
    Proyectado en el primer programa del Free Cinema, este documental con toques de ficción, de 21 minutos, recoge una noche en un club de jazz al que acude gente de clase obrera y eventualmente de clase media-alta. Fue fotografiado por Walter Lassally, como él decía, “con una cámara Bolex y una escalera” (para poder filmar planos en picado). Más amable que O Dreamland en su punto de vista sobre las clases populares, viene a ser un afectuoso retrato de la emergente “cultura joven” británica de los años 50.
  • Dirección: Lindsay Anderson, Karel Reisz
    Este documental de 30 minutos recoge la marcha de 1958, de cuatro días de duración, de Londres a Aldermaston (lugar de fabricación de las armas nucleares británicas), dentro de la Campaña para el Desarme Nuclear que se inició en 1957 cuyo logotipo (un círculo con tres barras) se convirtió en el símbolo pacifista universal por antonomasia. Narrado por Richard Burton y dirigido en la sombra por Lindsay Anderson y Karel Reisz, este documental militante y algo ingenuo es un vívido testimonio de un momento inicial de la lucha antinuclear.
  • Dirección: Karel Reisz
    El último programa del Free Cinema, titulado The Last Free Cinema, incluyó este documental de 48 minutos financiado por la Ford que sigue a los miembros de un club juvenil del sur de Londres en su trabajo, en las actividades del club y en su tiempo libre. En cierto modo supone una extensión del anterior documental de Tony Richardson y Karel Reisz Momma Don't Allow y de su mirada a la juventud trabajadora británica del momento: una mirada humanista, empática y sin pretensiones sociologistas teñida de un cierto “buenismo” paternalista.
  • Título original: Tiger Bay
    Dirección: J. Lee Thompson
    La bahía del tigre es una notable película, “moderna” para su tiempo en algunos aspectos, que no comparte la corriente de realismo social predominante en la British New Wave. Narra la peculiar relación de una niña (el debut de una Hayley Mills de 12 años) con un hombre que ha cometido un crimen pasional (Horst Buchholz). No carece de una cierta voluntad documentalista (retrata bien el paisaje industrial de Cardiff), pero posee un carácter más propio de una película de aventuras, con una trama policiaca en la que incluso asoma un punto romántico.
  • Título original: The Entertainer
    Dirección: Tony Richardson
    El segundo largometraje de Tony Richardson, también basado en una obra teatral de John Osborne y también producido por su empresa Woodfall, contó con la presencia del legendario Laurence Olivier (de hecho, todo gira alrededor de él) y supuso el debut cinematográfico de Alan Bates y Albert Finney. La película, que oscila entre lo documental, lo costumbrista y lo patético, narra una amarga historia sobre la decadencia y la nostalgia encuadrada en el mundo en descomposición del teatro de variedades más cutre, con la crisis del canal de Suez al fondo.
  • Título original: The L-Shaped Room
    Dirección: Bryan Forbes
    Otra película notable que no sigue exactamente los postulados de la British New Wave, sino que se adscribe a un tipo de realismo más “romántico” que algún crítico británico calificó como endearing (entrañable). La historia que cuenta, basada en una novela, es la de una mujer francesa soltera y embarazada (Leslie Caron) que llega a una pensión londinense y establece diversas relaciones con los variopintos personajes que allí viven. Si bien el punto de vista de la película es abierto y tolerante, su puesta en escena es más bien tradicional.
  • Título original: Girl with Green Eyes
    Dirección: Desmond Davis
    La primera película de Desmond Davis, que había sido operador de cámara con Tony Richardson, fue producida por la Woodfall de este, y se basa en una novela sobre la relación entre una ingenua joven de origen rural y un maduro y sofisticado escritor. La película es sencilla, sin pretensiones, y su ambientación irlandesa no rehúye los tópicos habituales, pero su tono tierno y humorístico y las interpretaciones de los actores (Rita Tushingham y Peter Finch) componen un agridulce relato alejado de los grandes dramones de la British New Wave.
  • Título original: A Hard Day's Night
    Dirección: Richard Lester
    El cineasta estadounidense afincado en Gran Bretaña Richard Lester fue el elegido por los Beatles para dirigir la primera película protagonizada por ellos. El resultado fue ¡Qué noche la de aquel día!, que inmediatamente se convirtió en un emblema de la cultura popular británica de los años 60. La película tiene un débil hilo narrativo que sigue a los Beatles en una de sus giras con un peculiar “humor inglés”, pero brilla en las escenas musicales, en las que estableció unas pautas de filmación y montaje que después seguirían masivamente todos los vídeos musicales.
  • Dirección: John Schlesinger
    John Schlesinger retoma el personaje de la chica que aparece brevemente al final de Billy, el embustero cuando se ha convertido en una modelo dispuesta a todo para alcanzar la fama y el ascenso social. Aquí desaparecen los personajes de clase obrera y los sombríos entornos industriales, sustituidos por periodistas, playboys e incluso príncipes, y los ambientes glamurosos y sofisticados de la jet-set. La ácida crítica social y moral de la ambición que la película pretende no resulta un prodigio de sutileza, y el encanto de la bella Julie Christie, paradójicamente, sale indemne.
  • Título original: The Knack... and How to Get It
    Dirección: Richard Lester
    Tras el enorme éxito de ¡Qué noche la de aquel día!, Richard Lester pasó a realizar una comedia pop, basada en una obra teatral de Ann Jellicoe, sobre las vidas y las relaciones sexuales de unos jóvenes en el Swinging London de los años 60. La alegría, el desenfado, los montajes curiosos, los trucos visuales, los chistes verbales y la presencia de Rita Tushingham (y también bastantes tonterías) caracterizan la película, claramente fechada en sus días. Jane Birkin, Charlotte Rampling y Jacqueline Bisset aparecen en ella, como extras, por primera vez en el cine.
  • Título original: Morgan, a Suitable Case for Treatment
    Dirección: Karel Reisz
    Esta comedia, basada en una obra teatral para la televisión, viene a ser el reverso cómico de Mirando hacia atrás con ira al centrarse en las relaciones de un personaje de clase obrera (David Warner) con su exmujer de clase media-alta (Vanessa Redgrave). Aquí el protagonista está loco de remate y obsesionado con los gorilas (una locura que alguien definió como “alienación social enmascarada”), y todo tiene un carácter disparatado y caricaturesco. El paso del tiempo no ha beneficiado al sentido del humor de esta curiosa parodia, muy celebrada en su momento.
  • Dirección: Bryan Forbes
    Esta desoladora película sobre la vejez, la soledad y la pobreza es como un cuento de terror. Basada en una novela, trata de la vida de una anciana solitaria que vive miserablemente de la Asistencia Nacional en una desvencijada ciudad del norte de Inglaterra. La interpretación de la gran Edith Evans lleva todo el peso de una tremenda historia que va perdiendo fuerza a lo largo de un desarrollo que tiende en exceso a lo melodramático. Como dijo Roger Ebert, podría haber sido una obra maestra si todo hubiera sido narrado como en sus primeros veinte minutos.
arrow