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La Guía FilmAffinity

La historia del cine en sus principales etapas y movimientos

El final de un siglo. Los cines estadounidense y europeo (1980-1999)
autor/a: Albert Elduque
Las últimas dos décadas del siglo XX estuvieron marcadas por la última fase de la Guerra Fría, el colapso de la Unión Soviética y los regímenes comunistas de Europa del Este y las consiguientes tensiones geoestratégicas. Se confirmaba así la hegemonía militar, política y económica de EE. UU. a nivel planetario, y con ella el dominio ¿definitivo? del modelo capitalista, que interpretaciones conservadoras como la de Francis Fukuyama llegaban a considerar “el fin de la Historia”. En Europa, y pese a la reaparición de los viejos fantasmas nacionalistas del pasado, los mismos acontecimientos fueron percibidos como una oportunidad para reforzar y consolidar la posición internacional de la Comunidad Económica Europea, luego Unión Europea.

Desde un punto de vista cinematográfico, el periodo puede ser quizá leído como una época de transición entre la agonía de la modernidad cinematográfica y las nuevas fórmulas del cine digital. La proliferación de los equipos domésticos de vídeo permitió un acceso a la historia del cine más anárquico que el que habían proporcionado las filmotecas. En consecuencia, el trabajo multirreferencial con la memoria cinéfila, en boga en el cine de autor desde los años 50, se reforzó, y el cine como imaginario susceptible de ser citado, homenajeado o incluso parodiado será la base de una nueva generación de directores fascinados con el pastiche posmoderno, como Quentin Tarantino, Pedro Almodóvar o Tim Burton, por citar solo tres ejemplos.

En líneas generales, podría decirse que mientras la década de los años 80 –quizá la menos interesante de la historia del cine– supone un cierto “retorno al orden”, la de los 90, mucho más sugerente, parece anunciar ya la efervescencia posterior.

Blade Runner

El cine estadounidense. Retorno al clasicismo y nuevas voces
La progresiva hegemonía global estadounidense fue de la mano de un refuerzo de su cine comercial. El éxito de La guerra de las galaxias en 1977 representó el triunfo de la variante más amable del Nuevo Hollywood, el retorno de los modelos narrativos clásicos y la imposición de la lógica del blockbuster. En casi todos los géneros dirigidos al público joven las películas no solo se expandían en sagas, sino también en franquicias con series de animación, videojuegos, libros, juguetes e incluso parques de atracciones. Con todo, la solvencia narrativa y la visión comercial de cineastas como Steven Spielberg, George Lucas y Robert Zemeckis permitió recuperar el espíritu optimista de “la fábrica de sueños” y consolidó nuevos mitos populares como Indiana Jones, la princesa Leia o Marty McFly. Con el mismo espíritu, películas como La bella y la bestia (1991) y El rey león (1994) devolvieron al cine de animación de Disney una centralidad que había perdido en las décadas anteriores, solo para pasar el relevo a la animación digital de Pixar a mediados de los años 90.

Desde un punto de vista temático, el cine comercial estadounidense de los años 80 reflejó impecablemente las políticas neoliberales de la administración conservadora de Ronald Reagan. Los principales éxitos de la época mostraban el mundo de los brokers, el dinero fácil y el rápido ascenso social no solo en obras abiertamente críticas, como Wall Street (Oliver Stone, 1987), sino también en películas románticas protagonizadas por yuppies redimidos por el amor, como el Richard Gere de Pretty Woman (Garry Marshall, 1990), auténtico icono de la época. Aunque en la primera década todavía encontramos numerosos –y casi siempre olvidables– títulos centrados en la Guerra Fría y el enemigo comunista, también surgen voces críticas con la autocomplacencia estadounidense. En este contexto destaca Oliver Stone, con sus revisiones de la guerra de Vietnam –Platoon (1986) y Nacido el cuatro de julio (1989)– y el asesinato de Kennedy (JFK. Caso abierto, 1991), así como la figura de Spike Lee, principal portavoz de la comunidad afroamericana, con títulos como Haz lo que debas (1989) y Malcolm X (1992).

Paralelamente, cineastas clave de los años 70 continuaron explorando tanto los límites de lo que podría denominarse un “clasicismo tardío” como las posibilidades de los géneros clásicos en sus obras de madurez, como Martin Scorsese y Brian de Palma con el cine de gánsteres, Woody Allen con la comedia y Clint Eastwood con el wéstern y el melodrama. Al mismo tiempo, en los márgenes de la industria, pero a menudo apoyándose en un Festival de Sundance convertido en brújula del cine independiente, surgieron directores como Jim Jarmusch, Gus Van Sant, Todd Solondz, Kevin Smith, Joel y Ethan Coen, Steven Soderbergh o Abel Ferrara, cuyas poéticas personales exploraban territorios geográficos, culturales, musicales, sexuales y estéticos que el cine mayoritario dejaba de lado. El éxito de estos y otros autores favoreció el surgimiento de productoras especializadas en cine indie, en ocasiones al amparo de las grandes majors.

La imagen, y no el mundo real, se convertía en el principal referente dentro de la lógica posmoderna. De este modo, al final del siglo, mientras la épica clásica gozaba de buena salud gracias a Titanic (1997) y Salvar al soldado Ryan (1998), obras como El show de Truman (1998) y Matrix (1999) tomaban el simulacro como eje central de sus historias. En todos estos casos el cine de Hollywood encontraba nuevos modelos épicos con los que seguir renovándose.

Cinema Paradiso

El cine europeo. Integración comunitaria y poéticas particulares
A la postre, los acontecimientos de 1989-1991 –caída de los regímenes comunistas, reunificación de las dos Alemanias, desmembramiento de la Unión Soviética– supusieron un reforzamiento y ampliación de lo que, tras el Tratado de Maastricht de 1992, pasó a denominarse Unión Europea. Como respuesta a la expansión del blockbuster estadounidense, las instituciones comunitarias europeas pusieron en marcha planes de apoyo financiero para tejer lazos culturales y de producción entre países, como Eurimages (1989) y el subprograma MEDIA de Europa Creativa (1991), pero el cine europeo continuó siendo un espacio frágil ante el gigante estadounidense: la babélica diversidad cultural se reflejaba en dificultades de circulación, más allá de casos aislados como La vida es bella (Roberto Benigni, 1997). De hecho, el concepto mismo de “cine europeo” resulta difícil de definir. Retrospectivamente, es posible identificar en algunas obras con vocación continental un interés compartido por la relación entre memoria e historia, evidente, por ejemplo, en las que abordaron el Holocausto. Un enfoque similar tenían las ganadoras del Festival de Cannes de 1995: Underground, de Emir Kusturica (Palma de Oro) y La mirada de Ulises, de Theo Angelopoulos (Gran Premio del Jurado): ambientadas en la guerra de los Balcanes (1991-2001), ambas se retrotraían hasta la Segunda Guerra Mundial para proponer una reflexión sobre la construcción de la identidad y el devenir histórico de esta zona de Europa, la misma en la que a principios del siglo que entonces declinaba comenzara la Primera Guerra Mundial.

Por otro lado, el cine de autor, que había cimentado el prestigio de Europa a nivel internacional, vivía un momento de renovación. La modernidad llegaba a su ocaso y se estrenaban obras testamentarias de cineastas que o bien murieron prematuramente, como Rainer Werner Fassbinder, Jean Eustache, François Truffaut y Andrei Tarkovski, o bien dejaron de hacer cine, como Ingmar Bergman y Robert Bresson. A la vez, surgía una nueva generación que asumía el legado de la modernidad, con nombres como Pedro Costa, Claire Denis, Arnaud Desplechin, Luc y Jean-Pierre Dardenne, Michael Haneke, Aki Kaurismäki, Nanni Moretti, Aleksandr Sokurov, Béla Tarr, Lars von Trier y, en España, Pedro Almodóvar. En muchos casos esas nuevas figuras estaban fuertemente enraizadas en sus países de origen, pero establecían diálogos transnacionales tanto con la tradición europea como con los géneros de Hollywood.

Titanic

Cien años de cine
En 1995 se celebró el centenario de la primera proyección cine- matográfica pública. En ese año, la mencionada La mirada de Ulises exploraba la arqueología del celuloide, Lars von Trier y Thomas Vinterberg lanzaban su Manifiesto Dogma 95 y se estrenaba Toy Story, el primer largometraje realizado íntegramente con animación por ordenador. Era un momento en el que empezaban a percibirse fuertes mutaciones: la sala oscura perdía vigencia frente al alquiler de películas en el videoclub, que a finales de los años 90 daría paso a las descargas por ordenador, y la tecnología digital empezaba a pisar fuerte, primero en la producción y luego en la distribución y la exhibición. El centenario de 1995 fue, pues, un momento de conmemoración, pero también de nuevos retos y desafíos que adquirirían consistencia analógica o digital en el nuevo siglo.
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Películas estadounidenses esenciales
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Título original: Raging Bull
    Dirección: Martin Scorsese
    Toro salvaje es a la vez un recorrido existencial y una metáfora del sueño americano, dos temas clave de las películas de boxeo condensados a partir de la historia del campeón mundial de los pesos medios Jake LaMotta. Martin Scorsese alterna la estilización escénica de los combates con el registro paciente de los conflictos cotidianos y de aquellos momentos en los que LaMotta se queda solo, ya sea sumergiendo las manos en una pila con hielo, dando puñetazos contra la pared de una celda o repasando el guion frente al espejo de su camerino.
  • Título original: Sex, Lies and Videotape
    Dirección: Steven Soderbergh
    Este fenómeno del cine independiente, que convirtió a Steven Soderbergh en el cineasta más joven en ganar la Palma de Oro en el Festival de Cannes, es esencialmente una película sobre la palabra, ya sea en persona, por teléfono o ante la cámara. Mentiras conyugales, terapias psicoanalíticas, bofetadas verbales y confesiones íntimas densifican el pasado y abren el futuro a posibilidades inesperadas para un matrimonio en crisis, la hermana de ella y un viejo amigo que filma a mujeres contando sus experiencias sexuales.
  • Título original: Reservoir Dogs
    Dirección: Quentin Tarantino
    Vista a la luz de las obras posteriores de Quentin Tarantino, Reservoir Dogs se recuerda por marcar un antes y un después en cuanto a desórdenes cronológicos y derroches hemoglobínicos. Pero lo importante yace en otras cuestiones: en su casi total concentración en un espacio único, en su sencillez escénica y, sobre todo, en la historia de amistad entre los personajes de Tim Roth y Harvey Keitel. Amistad apasionada, hecha de compromisos que, a la postre, pueden romper el corazón. Porque esta ópera prima lleva sangre, lleva sudor, pero, sobre todo, lleva lágrimas.
  • Título original: Carlito's Way
    Dirección: Brian De Palma
    Pese a lo que su título español pueda sugerir, Atrapado por su pasado no habla tanto del pasado como de los planes de futuro, y no tanto de trampas como de lazos: los que Carlito Brigante, recién salido de la cárcel, mantiene con su abogado, a quien considera un hermano más allá del bien y del mal, y los que recupera con la bailarina Gail, con quien quiere empezar una vida honrada alquilando coches en las Bahamas. La película, un proyecto acariciado por Al Pacino desde los años 70, reunió de nuevo a este con Brian de Palma tras El precio del poder (1983).
  • Dirección: Tim Burton
    De todos los homenajes que Tim Burton ha realizado a la serie B, este biopic del llamado «el peor director de la historia del cine» es seguramente el más triste: Edward Davis Wood Jr. ansía ser lo que no puede, ya sea mujer o cineasta, y su amigo Bela Lugosi, atrapado por deudas y morfina, vive en la bancarrota moral del olvido. De ese modo Ed Wood cree en los sueños pero muestra su reverso trágico, contrapesando la ingenuidad adolescente con el abandono; y es en esa ambigüedad donde conjuga su particular ternura hacia el fracaso de los diferentes.
  • Título original: Seven (Se7en)
    Dirección: David Fincher
    Obra clave del cine de serial killers, la lluviosa Seven conmocionó al público por llevar al extremo algunas de las constantes del género, especialmente el juego del gato y el ratón entre un policía y un psicópata y la concepción del crimen como un arte orquestado. La búsqueda de un asesino que mata inspirándose en los siete pecados capitales se convierte aquí en un ritual que no se resuelve como un puzle, sino que se desarrolla como una liturgia: cuevas sagradas, incursiones en la oscuridad, sermones, sacrificios y, finalmente, cadáveres convertidos en iconos plásticos.
  • Dirección: John Lasseter
    El debut de Pixar en el largometraje fue esta fábula sobre una comunidad de juguetes en la que un cowboy y un astronauta se disputan el trono de muñeco favorito. Alegre y melancólica, Toy Story plantea preguntas sobre la amistad, el autoconocimiento y la asunción de nuestro lugar en el mundo. Tras su éxito volaría hacia el infinito y más allá, con tres secuelas y una franquicia de éxito. Desde entonces Pixar ha producido una serie de obras maestras sobre el crecimiento y el prójimo que han sacado para siempre a la animación comercial de su tradicional nicho infantil.
  • Dirección: James Cameron
    Este cruce de cine de catástrofes y melodrama clásico consolidó como estrellas a Leonardo DiCaprio y a Kate Winslet, ganó once premios Óscar y batió récords históricos de presupuesto y taquilla. De la mirada de una anciana emerge una historia de adulterio protagonizada también por el coloso insumergible que articula diferencias de clase, prisiones sentimentales y escenas de pánico colectivo. La banda sonora de James Horner, de inspiración celta, parece rendir homenaje a los inmigrantes que cruzaron el Atlántico persiguiendo sus sueños en la tierra de las oportunidades.
  • Título original: Saving Private Ryan
    Dirección: Steven Spielberg
    Salvar al soldado Ryan es, como algunos de los mejores clásicos del cine bélico, la búsqueda de alguien perdido en el corazón de las tinieblas, en este caso el único superviviente de cuatro hermanos tras el desembarco en Normandía. Steven Spielberg construye así un relato sobre la camaradería, el aprendizaje, el liderazgo y la piedad, brillando en las secuencias de acción, como la de apertura en la playa de Omaha, pero también al filmar la intimidad del temblor de una mano o al recrear un momento de pausa templado por una canción de Édith Piaf.
  • Título original: The Truman Show
    Dirección: Peter Weir
    Reverso tragicómico de los reality shows que proliferaron en los años 90, El show de Truman es el nombre de un programa sobre un Juan Nadie que habita en un plató y cuya vida se transmite 24 horas al día sin él saberlo. Dibujando relaciones de amor o dominación a través de las pantallas, la película de Peter Weir reflexiona sobre la televisión, pero va mucho más allá: pone en escena una sátira sobre nuestra cotidianidad, un viaje al descubrimiento del padre, un enfrentamiento entre el hombre y Dios y un pulso con las fuerzas del destino.
  • Dirección: Paul Thomas Anderson
    He aquí el encuentro fortuito entre un concurso de niños prodigio, la agonía de un hombre con cáncer y un macho alfa gurú de la autoayuda, en una matriz meteorológica cosida a partir de casualidades y tan tempestuosa como las relaciones entre sus personajes. Paul Thomas Anderson compuso en Magnolia una fascinante sinfonía narrativa sobre las ambiciones, las oportunidades perdidas y el perdón, en la que actores como Tom Cruise y Julianne Moore brindan memorables interpretaciones y Jason Robards se despidió del cine.
  • Matrix 1999 Estados Unidos
    Título original: The Matrix
    Dirección: Lilly Wachowski, Lana Wachowski, Hermanas Wachowski
    Un fenómeno del fin de siglo que generó dos secuelas y una franquicia de éxito: la historia mesiánica de Neo hacia el autoconocimiento combina Alicia en el país de las maravillas con la caverna platónica, el oráculo de Delfos, el mundo hacker y el cine de artes marciales. Su kung-fu antigravitatorio y sus balas ralentizadas calaron hondo en el imaginario popular, así como su concepto de los mundos virtuales, hasta el punto de que el filósofo Slavoj Žižek tituló uno de sus libros a partir de una frase de la película: «Bienvenidos al desierto de lo real».
Otras películas estadounidenses relevantes
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Título original: Raging Bull
    Dirección: Martin Scorsese
    Toro salvaje es a la vez un recorrido existencial y una metáfora del sueño americano, dos temas clave de las películas de boxeo condensados a partir de la historia del campeón mundial de los pesos medios Jake LaMotta. Martin Scorsese alterna la estilización escénica de los combates con el registro paciente de los conflictos cotidianos y de aquellos momentos en los que LaMotta se queda solo, ya sea sumergiendo las manos en una pila con hielo, dando puñetazos contra la pared de una celda o repasando el guion frente al espejo de su camerino.
  • Título original: Sex, Lies and Videotape
    Dirección: Steven Soderbergh
    Este fenómeno del cine independiente, que convirtió a Steven Soderbergh en el cineasta más joven en ganar la Palma de Oro en el Festival de Cannes, es esencialmente una película sobre la palabra, ya sea en persona, por teléfono o ante la cámara. Mentiras conyugales, terapias psicoanalíticas, bofetadas verbales y confesiones íntimas densifican el pasado y abren el futuro a posibilidades inesperadas para un matrimonio en crisis, la hermana de ella y un viejo amigo que filma a mujeres contando sus experiencias sexuales.
  • Título original: Reservoir Dogs
    Dirección: Quentin Tarantino
    Vista a la luz de las obras posteriores de Quentin Tarantino, Reservoir Dogs se recuerda por marcar un antes y un después en cuanto a desórdenes cronológicos y derroches hemoglobínicos. Pero lo importante yace en otras cuestiones: en su casi total concentración en un espacio único, en su sencillez escénica y, sobre todo, en la historia de amistad entre los personajes de Tim Roth y Harvey Keitel. Amistad apasionada, hecha de compromisos que, a la postre, pueden romper el corazón. Porque esta ópera prima lleva sangre, lleva sudor, pero, sobre todo, lleva lágrimas.
  • Título original: Carlito's Way
    Dirección: Brian De Palma
    Pese a lo que su título español pueda sugerir, Atrapado por su pasado no habla tanto del pasado como de los planes de futuro, y no tanto de trampas como de lazos: los que Carlito Brigante, recién salido de la cárcel, mantiene con su abogado, a quien considera un hermano más allá del bien y del mal, y los que recupera con la bailarina Gail, con quien quiere empezar una vida honrada alquilando coches en las Bahamas. La película, un proyecto acariciado por Al Pacino desde los años 70, reunió de nuevo a este con Brian de Palma tras El precio del poder (1983).
  • Dirección: Tim Burton
    De todos los homenajes que Tim Burton ha realizado a la serie B, este biopic del llamado «el peor director de la historia del cine» es seguramente el más triste: Edward Davis Wood Jr. ansía ser lo que no puede, ya sea mujer o cineasta, y su amigo Bela Lugosi, atrapado por deudas y morfina, vive en la bancarrota moral del olvido. De ese modo Ed Wood cree en los sueños pero muestra su reverso trágico, contrapesando la ingenuidad adolescente con el abandono; y es en esa ambigüedad donde conjuga su particular ternura hacia el fracaso de los diferentes.
  • Título original: Seven (Se7en)
    Dirección: David Fincher
    Obra clave del cine de serial killers, la lluviosa Seven conmocionó al público por llevar al extremo algunas de las constantes del género, especialmente el juego del gato y el ratón entre un policía y un psicópata y la concepción del crimen como un arte orquestado. La búsqueda de un asesino que mata inspirándose en los siete pecados capitales se convierte aquí en un ritual que no se resuelve como un puzle, sino que se desarrolla como una liturgia: cuevas sagradas, incursiones en la oscuridad, sermones, sacrificios y, finalmente, cadáveres convertidos en iconos plásticos.
  • Dirección: John Lasseter
    El debut de Pixar en el largometraje fue esta fábula sobre una comunidad de juguetes en la que un cowboy y un astronauta se disputan el trono de muñeco favorito. Alegre y melancólica, Toy Story plantea preguntas sobre la amistad, el autoconocimiento y la asunción de nuestro lugar en el mundo. Tras su éxito volaría hacia el infinito y más allá, con tres secuelas y una franquicia de éxito. Desde entonces Pixar ha producido una serie de obras maestras sobre el crecimiento y el prójimo que han sacado para siempre a la animación comercial de su tradicional nicho infantil.
  • Dirección: James Cameron
    Este cruce de cine de catástrofes y melodrama clásico consolidó como estrellas a Leonardo DiCaprio y a Kate Winslet, ganó once premios Óscar y batió récords históricos de presupuesto y taquilla. De la mirada de una anciana emerge una historia de adulterio protagonizada también por el coloso insumergible que articula diferencias de clase, prisiones sentimentales y escenas de pánico colectivo. La banda sonora de James Horner, de inspiración celta, parece rendir homenaje a los inmigrantes que cruzaron el Atlántico persiguiendo sus sueños en la tierra de las oportunidades.
  • Título original: Saving Private Ryan
    Dirección: Steven Spielberg
    Salvar al soldado Ryan es, como algunos de los mejores clásicos del cine bélico, la búsqueda de alguien perdido en el corazón de las tinieblas, en este caso el único superviviente de cuatro hermanos tras el desembarco en Normandía. Steven Spielberg construye así un relato sobre la camaradería, el aprendizaje, el liderazgo y la piedad, brillando en las secuencias de acción, como la de apertura en la playa de Omaha, pero también al filmar la intimidad del temblor de una mano o al recrear un momento de pausa templado por una canción de Édith Piaf.
  • Título original: The Truman Show
    Dirección: Peter Weir
    Reverso tragicómico de los reality shows que proliferaron en los años 90, El show de Truman es el nombre de un programa sobre un Juan Nadie que habita en un plató y cuya vida se transmite 24 horas al día sin él saberlo. Dibujando relaciones de amor o dominación a través de las pantallas, la película de Peter Weir reflexiona sobre la televisión, pero va mucho más allá: pone en escena una sátira sobre nuestra cotidianidad, un viaje al descubrimiento del padre, un enfrentamiento entre el hombre y Dios y un pulso con las fuerzas del destino.
  • Dirección: Paul Thomas Anderson
    He aquí el encuentro fortuito entre un concurso de niños prodigio, la agonía de un hombre con cáncer y un macho alfa gurú de la autoayuda, en una matriz meteorológica cosida a partir de casualidades y tan tempestuosa como las relaciones entre sus personajes. Paul Thomas Anderson compuso en Magnolia una fascinante sinfonía narrativa sobre las ambiciones, las oportunidades perdidas y el perdón, en la que actores como Tom Cruise y Julianne Moore brindan memorables interpretaciones y Jason Robards se despidió del cine.
  • Matrix 1999 Estados Unidos
    Título original: The Matrix
    Dirección: Lilly Wachowski, Lana Wachowski, Hermanas Wachowski
    Un fenómeno del fin de siglo que generó dos secuelas y una franquicia de éxito: la historia mesiánica de Neo hacia el autoconocimiento combina Alicia en el país de las maravillas con la caverna platónica, el oráculo de Delfos, el mundo hacker y el cine de artes marciales. Su kung-fu antigravitatorio y sus balas ralentizadas calaron hondo en el imaginario popular, así como su concepto de los mundos virtuales, hasta el punto de que el filósofo Slavoj Žižek tituló uno de sus libros a partir de una frase de la película: «Bienvenidos al desierto de lo real».
Películas europeas esenciales
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Dirección: Rainer Werner Fassbinder
    La adaptación televisiva de la novela de Alfred Döblin permite a Rainer Werner Fassbinder convocar los fantasmas de la Alemania de entreguerras y tejer un melodrama glacial sobre la figura de Franz Biberkopf, un exconvicto que solo quiere que lo amen, pero cuyo cuerpo y alma son cercenados por la explotación de sus semejantes y por el recuerdo de un crimen pasado que reemerge con la ferocidad de un trauma. Tras trece episodios llega un epílogo sorprendente que se adentra en las entrañas del inconsciente alemán y las dispara hacia el futuro.
  • Título original: Fanny och Alexander (Fanny and Alexander)
    Dirección: Ingmar Bergman
    Con Fanny y Alexander, una serie de televisión después condensada en un largometraje, Ingmar Bergman evoca el mundo de su infancia, un universo donde la realidad y la ensoñación se confunden sin cesar, como en la linterna mágica que el pequeño Alexander maneja para contar historias. En ese teatro de marionetas de fuertes blancos y rojos circulan represiones religiosas y travesuras amorosas, azotes y danzas, fantasmas y títeres; todo ello da cuerpo a los muertos, a lo que pasó, pero siempre cantando gozosamente a la vida y a los poderes de la fabulación.
  • Título original: Bez solntsa Sunless Sans soleil (Sunless)
    Dirección: Chris Marker
    Obra clave del cine ensayo, Sans soleil se construye a partir de la lectura de las cartas del cineasta ficticio Sandor Krasna, alter ego de Chris Marker, hablando de sus viajes a Cabo Verde, Guinea Bisáu, San Francisco, Islandia y, sobre todo, Japón. Su diario fílmico caza al vuelo imágenes aparentemente banales y trenza con ellas una reflexión personal, política y filosófica sobre la memoria, que se interroga sobre el pulso de la muerte, la trivialidad del poder y los traumas de la historia, y explora la capacidad del cine de dar cuenta de todo ello.
  • Shoah 1985 Francia
    Dirección: Claude Lanzmann
    El mayor documental sobre el Holocausto es una pieza de más de nueve horas sin una sola imagen de archivo, construida solo a partir de entrevistas a supervivientes y trabajadores de los campos de exterminio, así como a las comunidades polacas que convivieron con las fábricas de la muerte. Shoah se convierte así en una indagación hablada por las memorias, los olvidos y los silencios, en un viaje en tren hacia el corazón vacío de las ruinas, y también en una exploración de cómo el ser humano lidia con las tragedias propias y ajenas.
  • Título original: Offret
    Dirección: Andrei Tarkovsky
    Película testamento de Andrei Tarkovski, que murió meses después de su estreno, Sacrificio empieza con un intelectual en crisis hablando sobre la civilización a su hijo, que ha enmudecido, y tiene la forma de una parábola sobre unos personajes enfrentados al fin del mundo. Rodada en la landa de la isla sueca de Gotland, y abierta a los poderes del viento, el fuego y el sol, constituye un canto al amor en tiempos de apocalipsis, a la palabra primigenia frente a los discursos construidos y a lo esencial de la naturaleza frente al progreso técnico.
  • Título original: Au revoir les enfants
    Dirección: Louis Malle
    Siguiendo los pasos de Jean Vigo y François Truffaut, Louis Malle se inspiró en su propia vida para construir este relato sobre un internado de niños de clase alta durante la Segunda Guerra Mundial. De este modo, episodios de adolescencia como las novatadas o el despertar sexual se dibujan sobre el fondo del mercado negro y de la persecución antisemita, que van tomando el poder sobre el centro educativo. La secuencia en el bosque y, sobre todo, la mirada final, representan con justeza algo tan complejo como el descubrimiento de la amistad.
  • Título original: Tulitikkutehtaan tyttö (The Match Factory Girl)
    Dirección: Aki Kaurismäki
    Tercera entrega de la «Trilogía proletaria» de Aki Kaurismäki, tras Sombras en el paraíso (1986) y Ariel (1988). La vida de Iris transcurre entre los ritmos impasibles de la maquinaria industrial, el silencio emocional de su familia y el sueño de un viaje a la felicidad que nunca llega. Aderezada con telediarios y canciones melancólicas, esta fábula sobre perdedores callados y los golpes que les caen sin tregua ni piedad, como las cajas de cerillas en la cadena de montaje, es también un grito desesperado a favor de los actos radicales, tan silenciosos como revolucionarios.
  • Dirección: Béla Tarr
    Con planos secuencia coreográficos pero esenciales, a lo largo de sus siete horas el tango infernal de Béla Tarr tan pronto se acerca a los rostros de sus personajes, trabajadores de una granja colectiva en ruinas, como se aleja de ellos, dejando que se pierdan en llanuras regadas por la lluvia o peinadas por la niebla. Bailes, paseos, caídas y golpes; campanas invisibles, trueques susurrados, discursos políticos y silencios desesperados. «Una revolución cósmica», escribe en su diario el doctor alcohólico interpretado por Peter Berling.
  • Título original: Trois couleurs : Rouge (Three Colours: Red)
    Dirección: Krzysztof Kieślowski
    Krzysztof Kieslowski cerró su trilogía dedicada a la bandera y los valores de la República Francesa con este relato sobre la relación entre una joven modelo y un antiguo juez que escucha obsesivamente las conversaciones telefónicas de sus vecinos. Abierta con un acto de piedad ante un perro atropellado, construye una radiografía sobre la curiosidad, el espionaje y la vigilancia, desde los celos a distancia hasta las imágenes de los telediarios; y en sus diálogos, siempre sobrios, acaba reflexionando sobre la justicia y nuestra relación fraterna con el prójimo.
  • Título original: To Vlemma tou Odyssea (Ulysses' Gaze)
    Dirección: Theo Angelopoulos
    Obra clave del centenario del cine y del fin de siglo, La mirada de Ulises narra el viaje de regreso de un cineasta griego a su tierra natal para localizar tres bobinas no reveladas que acaso constituyan la película más antigua de su país. Su pesquisa arqueológica lo lleva por los Balcanes hasta Sarajevo, en un viaje por recuerdos personales y memorias colectivas que dibuja una historia de amores perdidos y luchas fratricidas. La dureza de las ruinas se combina con evocaciones fantasmales y neblinosas, tan evanescentes como el fulgor del celuloide.
  • Título original: Underground
    Dirección: Emir Kusturica
    Emir Kusturica se alzó con la Palma de Oro en el Festival de Cannes con esta historia de amistad situada en Belgrado que abarca desde la invasión nazi hasta la década de 1990. Juergas que se descontrolan jalonan el relato, pero lo que subyace es una mordaz reflexión sobre la historia y sus representaciones, ya sea en un sótano clandestino donde la guerra no ha terminado o en una película de propaganda, así como un melancólico relato sobre las relaciones entre hermanos y entre padres e hijos, muy significativas en el contexto de la guerra de los Balcanes.
  • Título original: Breaking the Waves
    Dirección: Lars von Trier
    Contemporánea al manifiesto Dogma 95, pero no incluida en su canon, Rompiendo las olas es un melodrama deslomado sobre la fidelidad sexual y el sacrificio amoroso, en el que Lars von Trier confronta, sin ofrecer soluciones, la palabra de Dios y la de la ciencia. Emily Watson es una joven desequilibrada que debe reaccionar ante la parálisis física de su nuevo marido en el seno de una conservadora comunidad presbiteriana en Escocia. La película entera pasa por el cuerpo de la joven y por su rostro, sumiso o histérico, donde se dan cita lo divino y lo humano.
Otras películas europeas relevantes
nota: Ordenadas cronológicamente
  • Título original: Das Boot (The Boat)
    Dirección: Wolfgang Petersen
    Wolfgang Petersen se dio a conocer internacionalmente y ganó dos premios Óscar con esta película bélica ambientada en un submarino alemán durante la Segunda Guerra Mundial, en la batalla del Atlántico. El estrecho pasillo del U-96 se convierte en un personaje más y vertebra situaciones de espera, pánico, fiesta o desesperación que conviven con el potencial dramático de sus entrañas mecánicas: el suspense sonoro de un radar, el movimiento angustioso de un indicador de profundidad o el estallido de los pestillos a causa de la presión.
  • Dirección: Werner Herzog
    Una de las obras cumbre de Werner Herzog, así como uno de sus mayores fracasos. Los sueños de un empresario del caucho que quiere construir un teatro de ópera en medio de la selva amazónica y que acaba remontando un barco por encima de una montaña fueron también los de un cineasta dispuesto a mezclar documental y ficción para volver reales imágenes imposibles. La ambición desmedida en los ojos del actor Klaus Kinski termina en una «conquista de lo inútil», el título que Herzog dio al diario de un rodaje que marcaría un antes y un después en su trayectoria.
  • El Sur 1983 España
    Dirección: Víctor Erice
    El segundo largometraje de Víctor Erice, situado en el norte de España bajo la sombra de la posguerra, es el viaje de una adolescente a los secretos de su padre a través de revelaciones furtivas y carteles de cine, así como un tratado sobre la luz y el tiempo. La película debía completarse con una segunda parte situada en Andalucía, que nunca llegó a rodarse y condujo a la ruptura de Erice con el productor Elías Querejeta. Quedó así como la mitad de un enigma no resuelto sobre los silencios familiares, las deserciones sentimentales y las frustraciones políticas.
  • Dirección: Mario Camus
    Los santos inocentes, basada en una novela de Miguel Delibes, muestra sin tapujos la vida en un cortijo extremeño en los años 60. Utilizando pájaros explora las relaciones de explotación y servilismo entre señoritos y campesinos, y en algunas imágenes recoge acciones desgarradoras, como arrastrarse por el suelo para husmear una perdiz u orinarse en las manos para que no se agrieten. En el Festival de Cannes la película obtuvo una mención especial del jurado y Alfredo Landa y Francisco Rabal ganaron ex aequo el premio a la mejor interpretación masculina.
  • Título original: Sans toit ni loi
    Dirección: Agnès Varda
    «Sin techo ni ley» vive Mona, una joven anárquica que deambula por la campiña francesa, y Agnès Varda convierte la investigación policial sobre su última semana de vida en un retrato existencial esquivo con más preguntas que respuestas. Además de la franqueza y la libertad que exuda la actriz Sandrine Bonnaire, brillan las pequeñas acciones: aquellas que hacen visibles el azotar el viento, el calor del fuego, el sabor de la comida y el olor de la basura, y que dibujan su relación matérica con los paisajes, el clima y las gentes de Languedoc-Rosellón.
  • Título original: Nuovo Cinema Paradiso
    Dirección: Giuseppe Tornatore
    Galardonada con numerosos premios, y con un sonoro éxito internacional, Cinema Paradiso parte de la relación entre un niño y el proyeccionista del cine de su pueblo para tejer un sentido y nostálgico homenaje al cine como acompañamiento vital, inspiración amorosa y fuente de complicidades. Con una famosa banda sonora de Ennio y Andrea Morricone, rememora las proyecciones de cine como encuentros comunitarios desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la década de 1970, y presagia el negro destino de las salas de cine veinte años después.
  • Dirección: Pedro Almodóvar
    La película que más ayudó al conocimiento internacional de Pedro Almodóvar y le reportó su primera nominación a un Óscar es un vodevil noir sobre dos actores de doblaje cuyas voces se desencuentran en los contestadores telefónicos. A partir de ahí, el ático del personaje de Carmen Maura se convierte en escenario de un sueño (o locura) de verano, por donde personajes y animales corretean, los amores fluctúan, varios objetos se despeñan cornisa abajo y el rojo gazpacho hace las veces de pócima mágica.
  • Dirección: Agnieszka Holland
    Esta coproducción entre Alemania, Francia y Polonia está basada en la novela autobiográfica de Solomon Perel, un adolescente alemán judío que se hizo pasar por nazi para sobrevivir durante la Segunda Guerra Mundial. Agnieszka Holland enhebra un drama sobre la identidad y cómo esta se define a partir del nombre, el idioma, los escarceos amorosos, los rituales educativos y, en última instancia y sobre todo, a partir del propio cuerpo. En una polémica decisión, Alemania decidió no presentar la película como candidata a los Óscar.
  • Título original: Un coeur en hiver
    Dirección: Claude Sautet
    A partir de la relación entre una violinista y un lutier, Claude Sautet confeccionó una pulida pero terrible pieza sobre la precisión de los gestos, las miradas y las palabras, y el inesperado pizzicato de los sentimientos. Emmanuelle Béart y Daniel Auteuil brillan no solo en sus diálogos, sino también en las secuencias de la grabación en estudio del Trío en la menor para piano, violín y violonchelo de Maurice Ravel, y Sautet contrapuntea su historia con una reflexión sobre el paso del tiempo a través de la calidez crepuscular de Maurice Garrel.
  • Título original: Secrets and Lies
    Dirección: Mike Leigh
    Junto a Ken Loach, Mike Leigh ha sido el gran analista de las desigualdades y las tensiones que anidan en la sociedad británica. Comprendida entre un funeral y una fiesta de cumpleaños, Secretos y mentiras se centra en la historia de una familia londinense para realizar un viaje a la búsqueda de las verdades escondidas. A través de sus diálogos, con frecuencia improvisados por los actores, se revelan conflictos de clase y de raza y se replantea el significado de conceptos como familia y maternidad. Entre muchos otros premios, se alzó con la Palma de Oro en Cannes.
  • Título original: La vita è bella
    Dirección: Roberto Benigni
    El gran fenómeno del cine italiano de los años 90 fue este cuento sobre la necesidad de los cuentos, un canto a la imaginación que homenajea a Charles Chaplin y Federico Fellini para transmutar los elementos del mundo (una llave que cae, un caballo ultrajantemente pintado, un campo de concentración nazi) en las piezas de un gran juego, irreverente y soñador al mismo tiempo. Roberto Benigni, director y protagonista, robó los corazones de medio mundo y recogió multitud de galardones, entre ellos tres premios Óscar y el Gran Premio del Jurado en Cannes.
  • Título original: Conte d'automne
    Dirección: Éric Rohmer
    Cuarta y última entrega de los «Cuentos de las cuatro estaciones» de Éric Rohmer. Magali, viuda de mediana edad, vive dedicada a la producción vitivinícola en el valle del Ródano, y aspira, como su vino, a envejecer bien. Llegan tiempos de vendimia, y a su alrededor jóvenes y maduros tratan de encontrarle un nuevo amor. En Cuento de otoño las decisiones fijas se dejan balancear por la posibilidad de los nuevos comienzos, como los viñedos mecidos por el viento, y el sol brilla siempre, alumbrando bellos encuentros fortuitos o planeados.
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