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Los dos papas

Drama Explora la relación que mantuvieron el Papa Benedicto XVI y su sucesor, el Papa Francisco, dos de los líderes más poderosos de la Iglesia Católica, que abordan sus propios pasados ​​y las demandas del mundo moderno para que la institución avance.
Críticas ordenadas por:
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22 de diciembre de 2019
63 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estamos ante una interpretación magistral de dos actorazos. Deliciosa. Fantasía o realidad?. Ficción: no es cine histórico, obviamente. Ficción muy amable y respetuosa. Y trata de dos genios en la vida real. Que no me extrañaría se relacionen entre sí de ese modo: es mucho lo que llevan entre manos y no creo, en absoluto, que los diferentes acentos y personalidad les lleven al distanciamiento y trato bronco propio de políticos. Y esta es la virtualidad que, en mi opinión, más se destaca en el film: ambos tienen una finalidad idéntica. Aman lo mismo. Y lo aman de verdad. Y por muy diferentes que sean no inciden en su acento propio hasta el punto de distanciarse. Porque saben que lo que está en juego es muy superior a su propia óptica... y la trasciende. Y que serían unos canallas si por soberbia se pudiera romper el jarro.

Deliciosos los diálogos de madurez -senectud- de ambos intérpretes. Deliciosa la sabiduría que emana de uno y otro. Y delicioso el recurso a la fina ironía, todo un recurso y quizá el más apropiado, para solventar lo que podría haber sido un auténtico choque de trenes.

Y los tristes: a lo de siempre. Te dicen: oportunidad perdida para señalar a la Iglesia por los casos de pederastia!!! Simplemente no se dan cuenta de que, incluso para los no católicos, existe la saturación. Ánimo: disfrutad de algo amable y de una interpretación asombrosa, que merece la pena.
juanbranders
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12 de diciembre de 2019
41 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
La carrera del director brasileño Fernando Meirelles es bastante irregular, en donde alterna grandes trabajos, en especial "Ciudad de Dios (2003)", por la que logró la nominación al Óscar en la categoría de dirección, y otros trabajos menores, en donde al menos siempre demuestra su talento.
En esta ocasión aborda un proyecto producido por Netflix, y que intenta contarnos de la manera más fidedigna posible la reunión entre Benedicto XVI, el que en ese momento era el Papa, y un aspirante argentino llamado Bergoglio, que es el actual Sumo Pontífice, y por otro lado a partir del primer tercio ir introduciendo el pasado de este último en una especie de retrato biográfico desde que era adolescente hasta la actualidad.

La película mantiene el interés hasta el final, pese a sus más de dos horas de metraje, y lo hace principalmente gracias al trabajo interpretativo de Jonathan Pryce, en el papel del que en ese momento era el Cardenal argentino y posteriormente fue elegido Papa, y Antonhy Hopkins como Ratzinger.
La propuesta se inicia con una llamada de una persona anónima que quiere mandar una carta al Vaticano, para posteriormente volver hacia atrás para mostrarnos el momento en el que fallece Juan Pablo II y el posterior proceso de elección del nuevo Pontífice, lo que se hace de manera minuciosa, mezclando imágenes de archivo de tono documental de las reacciones de los asistentes a la Plaza de San Pedro para esperar el momento en el que una fumata blanca precederá al anuncio del nuevo Papa y de declaraciones de periodistas presentes en ese escenario, con una recreación cinematográfica de esos acontecimientos históricos con la votación incluida por parte de los cardenales.


Entonces hay un salto temporal de 7 años para llevarnos a 2012, y centrar la historia en ese encuentro programado entre el Papa Benedicto XVI y el Cardenal Bergoglio, con unas conversaciones muy interesantes mientras pasean o se sientan par descansar, y salen a relucir temas como la renuncia planteada por el segunda y las preocupaciones del primero por los escándalos internos dentro de la Iglesia Católica. Esa parte de la película es magnífica, y cuenta muchas cosas en poco tiempo gracias a buen guion escrito por Anthony McCarten, y a las interpretaciones de los dos protagonistas. Se introducen unos flashbacks que nos van contando a modo de pinceladas los momentos claves de la vida del actual Papa, y que nos permiten entender su posicionamiento en 2012 y lo sus métodos de actuación una vez que ha llegado a ser el jefe de la Iglesia Católica.
Pienso que se podían haber reducido esa parte del pasado del Papa argentino, ya que nos hace abandonar esa parte tan interesante con las conversaciones en 2012 entre los dos protagonistas, y la otra opción hubiera sido hacer una miniserie de 3 o 4 capítulos en donde se podía abordar igual o mejor la vida de Bergoglio, y al mismo tiempo no abandonar esas escenas tan interesantes con Pryce y Hopkins. El otro aspecto negativo es que no deja bien a Benedicto XVI y por contra retrata a un Francisco mucho más cercano a la gente y con preocupaciones sociales, y no estoy muy de acuerdo con es posicionamiento de la película, aunque en la escena final que se desarrolla durante los títulos de crédito se humaniza a los dos durante un visionado conjunto de la final del mundial de 2014.

La película está bastante bien dirigida, ya que que sabe colocar la cámara en el lugar adecuado para dejar a los intérpretes la libertad para expresarse, y varias secuencias del pasado que están rodadas a mayor ritmo y que demuestran el talento del cineasta brasileño para rodar escenas de acción, teniendo en cuenta que dirigió "Ciudad de Dios". Además hay una buena recreación de los escenarios y el diseño de los vestuario es destacable. Recomiendo ver la película en versión original, lo que es posible dentro de unas semanas ya que a partir del día 20 formará parte del catálogo de Netflix, ya que se emplean diferentes lenguas o idiomas como el latín, español, inglés, italiano, portugués, francés y alemán, y para apreciar mejor las interpretaciones de Jonathan Pryce y Anthony Hokpins, y tampoco lo hace mal Juan Minujín como Bergoglio cuando era más joven.

LO MEJOR: Las actuaciones de Jonathan Pryce y Anthony Hopkins.
LO PEOR: Los flashbacks son necesarios, pero demasiado alargados.

Pueden leer esta crítica con imágenes y contenidos adicionales en: http://www.filmdreams.net
WILLY74
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13 de diciembre de 2019
43 de 61 usuarios han encontrado esta crítica útil
*Solemnidad y Elegancia

Los dos papas puede presumir que reúne solemnidad en su libreto y elegancia en su puesta en escena, consiguiendo así un equilibrio digno de aplausos por la cantidad de aristas que abarca sin perder el foco y maravillando la visión del público cuando tiene oportunidad. El guión es sumamente ambicioso al tocar temas tan diversos y complejos como la naturaleza humana, la fragilidad de la fe, la relación del ser humano con la religión (cualquiera que sea) así como la crisis de la iglesia católica ante una horda de fieles cada vez más escéptica ante su mensaje.

Los dos papas ahonda en estas cuestiones permitiéndose ser sobria, pero no pesada. Los dilemas filosóficos están bien esbozados sin caer en la pedantería intelectual en la que pudo haber tropezado fácilmente (ejemplo de ello la serie «The Young Pope«, con la que comparte bastantes ejes por obvias razones). Sobretodo, porque se permite sus golpes de humor, muy bien dosificados de manera que sirvan como un respiro ante el existencialismo vertido en los diálogos.

Eso sí, la comedia es bastante mesurada y acomedida con sus protagonistas, ya que esquiva la sensiblería en el tono de las «good feeling movie´s» que no es el más idóneo para el propósito de esta cinta.

Por el contrario, es loable que busquen acercar al público a dos personajes que, por los papeles que han desempeñado en la historia, a veces suelen perciben lejanos o ajenos al plano terrenal (sobretodo en el caso del Papa Benedicto XVI). Lo que hacen en este filme es dibujar dos perfiles sólidos y respetuosos, pero a los que se les dota del carisma y personalidad que muchas veces estos personajes no se permiten exhibir.

*Un estudio de personajes

Nada más con ver el trailer de Los dos papas, es fácil inferir que no se trata de un filme de argumento o cuya fortaleza radique en una trama a seguir. Realmente el acontecimiento sobre la renuncia de Ratzinger al papado y el respectivo ascenso de Bergoglio como líder de la Iglesia Católica es el pretexto bajo el cual nos asomamos a conocer los motivos de los personajes para concretar cada uno sus acciones.

En resumidas cuentas, para efectos del guion, poco importan los pormenores alrededor de tan polémico asunto y la película no se va a centrar en ellos. En cambio, ofrece un exquisito estudio de la psique de dos personajes de manera que su evolución sea plausible por medio de diálogos en los que se exponen sus diferentes puntos de vista sobre la fe y los demás temas antes expuestos.

Un intercambio de ideas tan profundo y provocador que se desglosa con una agilidad tan potente de manera que ver a dos veteranos mantener largas conversaciones durante dos horas no resulte nada aburrido.

Mención especial la labor de Fernando Meirelles que logra dejar su sello aún cuando es una película cuya mayor baza es el guión siendo difícil que destaque la dirección. Aunque siempre al servicio del libreto, Meirelles es responsable de imprimir la elegancia y solemnidad necesaria en las imágenes que se ven en pantalla.

Es destacable que aunque la historia podría contarse simplemente con el intercambio de diálogos entre Pryce y Hopkins, el director siendo consciente de que lo más potente de esta producción es el libreto y las interpretaciones, se pone en un segundo plano sin absorber protagonismo, pero rematando con planos bien conseguidos en que además de los actores destaque el Vaticano como un personaje más. El arranque y las últimas secuencias recuerdan la energía que alguna vez exhibió en «Ciudad de Dios«.

*Dos Papas: dos interpretaciones milagrosas

Si bien por sí sola esta película es valiosa, lo que la convierte en una experiencia inolvidable es que Jonathan Pryce y Anthony Hopkins, en un duelo actoral que se percibe más bien fraternal, toman un guion de por sí destacable y lo elevan de manera que las notas celestiales se quedan cortas ante este milagro cinematográfico.

Es curioso lo que sucede, ya que aunque la historia está sobretodo al servicio del Papá Francisco interpretado por Pryce, a nivel interpretativo el que roba-cámaras es el Benedicto de Hopkins. Lo anterior resulta irónico, porque la película pareciera que es más condescendiente y amorosa con Bergoglio (incluso por momentos parece un semi biopic de éste ya que nos muestran varios pasajes de su pasado), haciendo de él un personaje más cálido y carismático centrándose en él como ser humano antes que en su estatus papal.

En cambio es un tanto más severa y menos generosa con Ratzinger del que a duras penas ahonda en su pasado y solo se centra en su figura de Papa. Al primero lo idolatra, mientras que al segundo únicamente lo justifica.

Sin embargo en el plano interpretativo, sucede a la inversa. Pryce está más al servicio de la historia, siendo un noble histrión canalizando la sobriedad el guion, pero sin el material de lucimiento que su co-protagonista sí tiene. La parte más exquisita se la lleva Hopkins, ya que partiendo de que Benedicto XVI es una figura un tanto más misteriosa y hierática que el Papa Francisco, su evolución es más paulatina, beneficiándose de tener las mejores líneas y la parte más dramática en la que su humanidad, más oculta que la de su par, sale a relucir de manera conmovedora.

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*Por limitación de extensión no se puede poner la crítica completa

Escrito por Víctor López Velarde Santibáñez
Cinemagavia
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20 de diciembre de 2019
32 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una conversación entre dos curas. Una premisa que de primeras podría parecer un tostón, pero que en manos de Meirelles se torna en una conversación intensa, emocionante, enriquecedora, edificante.

Me gustó casi todo. El parecido físico y de gestos de Francisco es sorprendente, el repaso por su biografía, los flashbacks, un tratamiento no demasiado cruel y que intenta ser comprensiva con la Iglesia católica (cosa poco frecuente en estos tiempos)... todo eso y más cosas, me gustaron.

No me gustó la imagen algo vanidosa, geniuda, de Benedicto XVI, Papa prejuzgado por los medios desde el principio al que, por tanto, se escuchó poco y se apreció menos. No estoy muy seguro de que se corresponda con la realidad.
Tampoco me gusta que la conversación sea ficticia. Me habría encantado que hubiera sido basada en un hecho real, para poder decir que todo esto realmente pasó.
Ni verla en Netflix en lugar del cine. Me parece una plataforma poco digna para estrenar algo de esta calidad. Lo hace parecer un producto más, que engorda la lista de este dispensador de series a granel.

Muy recomendable.
p3rd3d0r
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22 de diciembre de 2019
19 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
“Los dos papas” (Fernando Meirelles, 2019) confirma la abrumadora posición que está ocupando Netflix en el panorama cinematográfico actual.
El film da testimonio de uno de los hechos más fascinantes de la historia reciente: la coexistencia de dos papas en el seno de la Iglesia Católica. E impresiona por su estilo al filmar el boato y artificiosidad del Vaticano, complementando la canallesca visión de Sorrentino en “The Young Pope” (HBO, 2016).
Destila detalles de auténtica magia cinematográfica. Sus tomas cenitales, primeros planos, zooms y travellings desvelan una maestría inigualable a la hora de retratar espacios que se convierten también en personajes.
Combina con sabiduría dos partes bien diferenciadas: una de corte documental, realista y objetiva; y otra mucho más teatral, intimista y personal. El resultado es que el espectador asiste con veracidad a los entresijos que propiciaron un esperanzador cambio al frente de la Iglesia Católica.
Probablemente decepcionará a los que esperaban del comprometido Fernando Meirelles un relato mucho más crítico con los erráticos comportamientos recientes de la Iglesia. Incluso algunos percibirán una visión demasiado complaciente con las sombras de Ratzinger o el comprometido pasado de Bergoglio. Pero su actitud timorata a este respecto se ve de sobra compensada con las celestiales interpretaciones de Hopkins y Price (ambos candidatos al Globo de Oro). Ellos sostienen el peso de la película con un duelo interpretativo que aborda cuestiones teológicas y humanas con toques de ternura y de comedia geriátrica. Al fin y al cabo, un papa es un hombre como cualquier otro. Y Meirelles parece recordarnos que lo importante es que ese hombre, con sus imperfecciones, no olvide nunca de dónde viene.
Fernando Garín
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