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Críticas de Cinemagavia
Ordenadas por:
299 críticas
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7
24 de octubre de 2018
126 de 167 usuarios han encontrado esta crítica útil
Behind the curtain, in the pantomime

¡Menudo festín! Bohemian Rhapsody escala la mesa, arrastra el mantel. Se coloca sobre la inmensa fuente entre las patatas, la manzana asada y la base de miel. El comensal, el crítico, saca su gorda lengua y la pasa alrededor de esos labios tan finos. ¡Qué gloria! Esos diálogos blandos y con pústulas, una delicia. El montaje, rayado por las líneas de las varillas del horno, otro manjar verdoso cortesía del pinche John Ottman (sospechosos habituales) –qué ganas tenía de clavarte estos amarillentos dientes-. Algunos trozos están en su punto y otros todavía supuran.

Las venas, las arterias y los tendones de una de las piernas de Bohemian Rhapsody relampaguean como goma elástica cuando el crítico la arranca. Muerde con sus ojos febriles e ignora los cubiertos mientras llena de baba a Rami Malek y a Bryan Singer. Mi querido Singer, a ti te voy a hacer responsable. Es un director extraordinario, pero cuando el crítico le abre el pecho a la criatura: hay una réplica, un corazón de vaca. Malek, –¡Ay Malek!- solo con leer tu nombre y ver tu fotografía en la carta ya sabía que ibas a poner todo tu empeño. El crítico ensancha sus fauces cuando las puertas del quirófano se abren.

Does anybody know what we are living for?

Sí. ¡Sí! Los diálogos no están a la altura. Sí, a veces el montaje se embarra. ¡Sí, la primera media hora es apresurada y áspera! ¡Y sí, la historia llena de tópicos te va a hacer la boca agua! No solo la historia. ¿Quieres que en una escena triste llueva? ¡Lloverá! ¿Quieres que haya clichés y momentos en los que llevarte la mano a la frente? ¡Los habrá! Te voy a hablar también de lo demás. Del fantástico reparto que te va a sacar los eructos. De la dirección de Singer que puebla la cinta de creatividad –aunque tú, que ya te has atiborrado, no has sabido verlo. Porque tú dirás que esta película debió dirigirla Damien Chazelle- y de brío, pero te daré la razón: Bryan Singer no se ha arrancado el alma, no dona su sangre a la criatura, pero tampoco le hace falta.

Ya lo has dicho; ya lo hemos dicho. Me veo reflejado en tus pupilas densas y veo que yo también soy un monstruo, soy igual que tú, crítico. Pero quiero traicionarte y pienso hacerlo. No te voy a hablar de fotografía, no te voy a hablar de guion ni de todas esas cosas que tanto te interesan. No te voy a dar un número para que te regodees en imbd. Yo tengo otra cosa que darte.

Todavía quieren escapar los pelillos poco masculinos de mis brazos. Vibra mi esternón mientras esos fantasmas ya bajan las escaleras del cine. También me reído. Me he emocionado, ¡yo que reprocho faltas a los diálogos, a la historia y al guion! Y joder, es que no me puedo levantar. No me puedo levantar mientras la voz de Freddy Mercury siga por los altavoces de la sala. Qué puto gusto. Ya sea el crítico, el aficionado o el proyeccionista. No os marchéis y fingid que no sois tan altivos y faltos de gusto.

I’m never giving in / On with the show

Tengo cientos de notas llenas de injurias que se repiten; también halagos. Las tengo porque es una película floja. Aprobada. Del montón, corriente. ¿Y qué hago ahora si no obligo al crítico a decir que me he pasado sonriendo los últimos quince minutos?, ¿y si no reafirmo claramente que me ha hecho reír y llorar? ¡Qué hipócrita es el crítico! ¿Acaso es posible no seguir sonriendo cuando acaba la película y todavía palpas la electricidad de tus nervios? Tengo que cerrar este juego estúpido de censor.

No puedo ir paso por paso analizando a cada miembro del reparto. Ni juzgar a Anthony McCarten por su guion adornado con badenes. Las emociones de Bohemian Rhapsody son más grandes que la calidad de la propia película. Más grandes que la fotografía de Newton Thomas Sigel (Drive) o que la caracterización de los protagonistas, pero no mayores que todos y cada uno de los temas elegidos de Queen –primera y última vez que menciono al grupo, están por encima de la crítica-.

Conclusión

Ve al cine a sentir, a disfrutar. No importa que seas crítico, que quieras devorar la película junto a tu acompañante, eso vendrá después. Mientras estés en la sala: escucha, huele, siente. Lee los detalles que no conocías de la historia, atiende a los acordes ya clavados en tu cerebro. Y sobre todo: canta, tararea, recita junto a una de las mejores bandas sonoras que vas a escuchar en toda tu vida. ¿Qué quieres saber? ¿Si merece la pena ir al cine a escuchar a este maravilloso grupo por los altavoces de la sala? Ve. Mata al crítico; que se atiborre.

Escrito por Daniel Gonzalez Fernández

https://cinemagavia.es/bohemian-rhapsody-critica-bryan-singer-pelicula/
Cinemagavia
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7
29 de noviembre de 2017
90 de 123 usuarios han encontrado esta crítica útil
Perfectos Desconocidos es la nueva comedia, con un carácter un tanto peculiar, del director español Álex de la Iglesia. Tras haber arrasado con su penúltima película “El Bar”, Álex se ha lanzado a hacer un remake de la cinta italiana “Perfetti Sconosciuti” de Paolo Genovese. En este caso, sigue teniendo la misma trama en cuanto a historia y personajes, pero con un toque especial de nuestro querido director.

De la Iglesia nos sorprende, una vez más, con su obra. Esta vez se trata de una comedia negra en la que destacan cosas como: un buen guión; grandes interpretaciones; una exquisita puesta en escena, haciendo que cada plano, cada frase y cada movimiento de los personajes queden inmortalizados de una forma muy original.

Lo que caracteriza la cinta es su versatilidad en los recursos de cámara y en su agilidad narrativa. El director nos introduce en la vida de estas siete personas mostrándonos la relación que tiene cada pareja en la intimidad, lo que resulta de ayuda para sacar nuestras propias conclusiones a la hora de adentrarnos en la idea principal de la obra.

El reparto, con Belén Rueda en lo alto, hace un gran trabajo tratando temas complicados como la relación que se tiene con los adolescentes, los padres, las infidelidades o el rechazo por la orientación sexual, creando prejuicios hacia los homosexuales.

Toda la historia se narra en un acto único. Una noche en la que todas las parejas organizan una cena que coincide con el eclipse lunar, consigue que el cielo se tiña de rojo y la vida de los personajes cambien después de que se sepa toda la verdad sobre cada uno de ellos. ¿Pero tanto importará la verdad?

En la entrevista que hizo Álex de la Iglesia en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Complutense, mencionó que él prefiere no conocer la realidad en algunas situaciones, algo que se refleja en la película. ¿Pero qué preferirías tú, taparte los ojos y vivir en la caverna de Platón, o enfrentarte a la realidad pese al dolor que te pueda provocar?

Lo mejor: el toque humorístico que tiene una historia tan triste, además de ser una narración muy simple que hace que uno se lo pase muy bien.

Lo peor: la sobredosis de fantasía que se introduce en el film haciendo que pierda casi toda la seriedad.

Escrito por Elene Batsanadze

https://cinemagavia.es/perfectos-desconocidos-pelicula-critica/
Cinemagavia
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7
30 de diciembre de 2017
31 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cocodrilo lleva a Black Mirror a uno de esos episodios en los que la tecnología futurista queda de lado (aunque sigue siendo parte importante) para presentar una trama más propia del thriller. ¿Qué tiene que aportar este tercer episodio? Coloquemos el pequeño chip junto a nuestras cabezas y descifremos lo que se proyecta en esa diminuta pantalla. Estreno el 29 de Diciembre.

En primer lugar, cabe destacar la ambientación norteña, los paisajes nevados nos traerán ciertos recuerdos a otras obras en las que la nieve es protagonista. La dirección se apoya en esos paisajes, y John Hillcoat lo explota con bastante estilo, a lo largo del episodio podemos sentir como el frío comenzará a salir de nuestras pantallas.

A lo largo de Cocodrilo, se puede leer la unión de diversas influencias, hay elementos de “La Conversación” de Coppola, utilizados de una manera completamente diferente, y sobretodo hay alusiones al cine negro: al del gato y el ratón, aunque, de nuevo: buscando un nuevo enfoque.

La trama principal y el motivo por lo que todo despega se me antoja un poco enrevesado o exagerado, podría imaginar un par de situaciones un poco más “ortodoxas” que las realizadas por la protagonista (interpretada con solvencia por Andrea Riseborough), pero, como siempre, tenemos a estos personajes absolutamente al límite emocional que tanto le gustan a Brooker muy a mi pesar.

Es importante también destacar el trabajo de casting al que Black Mirror nos está acostumbrando. En el medio audiovisual actual, no es raro sentirse confuso ante una diversidad racial, de sexo o sexualidad que se puede antojar algo forzada. En Black Mirror las sensaciones son diferentes, hay una naturalidad, los personajes no son simples “panfletos” publicitarios o ideológicos, están verdaderamente integrados a su mundo y es algo que habría que aplaudir.

La utilización de la tecnología se despega de la actitud crítica, lo cual veo como un punto positivo. En este caso, la tecnología es esgrimida como una herramienta, cómo algo normal, y esto le da un puntito de “naturalidad” al episodio, alejándolo de las connotaciones éticas evidentes que muchas veces Brooker nos vomita (aunque con estilo) a la cara (véase ‘Arkangel’, el primer episodio de esta cuarta temporada). En el caso que nos ocupa, la tecnología servirá como “mano en la oscuridad”: cómo un pequeño hilo del que vamos tirando mientras pensamos (esta vez no con desidia, sino con tensión), que esta historia sólo puede terminar de una manera.

Este suspense está realmente bien conseguido en la trama que propone Cocodrilo, con ciertos momentos de verdadero “pánico” para el espectador mientras el ruido blanco de esa pequeña pantallita se va desvaneciendo. Este episodio genera unas sensaciones que quizá deberíamos exigirle más a la serie. No se recrea en sí mismo, simplemente se centra en contar una historia, y aunque no se trata de una historia excesivamente original, sí está apuntada desde un enfoque muy propio: nunca olvidamos, en ninguna de sus escenas, que nos encontramos ante un episodio de Black Mirror.

Cocodrilo supone un tercer paso en esta cuarta temporada, en este caso, hacia adelante. No olvida de dónde viene y propone una mirada algo más sobria que sus predecesores en cuanto a la narrativa un poco más clásica. Una vez más, por descontado, asistimos a buenas interpretaciones y una dirección con clase, pero esta vez, contando con un guion más sólido a lo que estábamos acostumbrados.

Escrito por Daniel González Fernández

https://cinemagavia.es/black-mirror-cocodrilo-critica-netflix/
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6
14 de octubre de 2018
24 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
La prueba de valía de Chazelle

El joven director ha realizado un trabajo técnico soberbio, pero se ha dejado en el tintero todo lo demás. No voy a mentir ni voy ocultar mi decepción ante el resultado final. Aunque está lejos de ser una mala película, tampoco se halla cerca de la calidad a la que aspira. Me duele decir esto: First Man es un continuo quiero y no puedo en todos los aspectos de su producción. Cada vez que explora diversos campos se ve incapaz de llegar hasta el final y termina abandonándolo. Da la sensación de que la cinta está parcialmente incompleta, y el resultado habría sido mucho mejor de haber pasado más tiempo cocinándose en el horno.

Buen nivel en las interpretaciones

Ryan Gosling se mantiene en su línea. Yo siempre lo he considerado un buen actor, ya que su rigidez expresiva es única y nunca falla a la hora de comunicarme variadas sensaciones. En esta ocasión nos ofrece un buen trabajo (con ciertos planos dramáticos excelentes) que, desafortunadamente, no termina de convencerme. Si estuviéramos ante otro tipo de personaje mi opinión sería otra. No obstante, siendo Neil Armstrong alguien real, Gosling es incapaz de aportarle la profundidad necesaria para que lo veamos como una verdadera persona y solo consigue que lo reconozcamos como un astronauta, no como el auténtico Armstrong.

Eso sí, Claire Foy roba cada escena en la que aparece. Es una pena que no hayan desarrollado mejor a su personaje. De ahí podría haber salido algo grande.

First Man: víctima de un guion defectuoso

En el guion hallamos el mayor número de defectos. A mi ver, está demasiado distraído y no sabe dónde enfocarse para que la cinta resulte interesante. Se limita a contar la historia a base de escenas con poca cohesión entre ellas. Así, el producto final parece más un documental incompleto que una película con una narración fluída. Creo que si se hubiera concentrado en un único aspecto concreto de la historia verdadera podría haber sido más atrayente y mucho mejor en general.

Primero y principal, los personajes poseen una profundidad insuficiente para la excesiva duración del filme. Algunos son peligrosamente planos. En ningún momento logran que el espectador se identifique con Armstrong o con sus (¿inexistentes?) motivaciones. El personaje se mantiene igual a lo largo de la primera mitad, sin apenas recorrer un arco argumental definido. Los pequeños momentos de evolución quedan relegados a un plano secundario nada satisfactorio (la rabia por la muerte de sus compañeros, la necesidad de terminar el proyecto por ellos, etc).

No existe camaradería entre los astronautas. Ni comparten escenas relevantes ni se explora la relación entre ellos, así que al público le es indiferente cuando algún secundario perece. El drama familiar se siente ligero y vacío. Para terminar, las misiones espaciales iniciales pecan de repetitivas y contribuyen poco al progreso de la obra.

Demasiado tarde

El guion se excede con la duración de escenas que nada aportan, y deja lo mejor para una conclusión demasiado alejada en el tiempo. Todo mejora con los últimos 30-35 minutos. Ahí podemos apreciar lo buena que podría haber sido First Man si hubiera contado con una mejor estructura. En ese tramo final hay tensión, hay emoción, hay dilemas y hay maravillas técnicas que, tristemente, se sienten lastrados por la menos competente hora y media previa. En conjunto, la experiencia es extremadamente plana, nada del otro mundo.

El enfoque de Chazelle

Nuestro director abandona su precisión técnica habitual y presenta una dirección más mundana. En vez de la cámara estática, predominan los planos tomados a mano. Estos dan un toque de desequilibrio que no sienta bien a la película. Quizás Challeze haya optado por ese estilo intentando crear una mayor sensación de realismo e inmersión del espectador, pero a la larga termina sin funcionar para mí. En varias ocasiones, planos confusos y agitados en momentos innecesarios me distraían. Cuando tienen problemas en la nave no transmite de forma eficaz la angustia o la claustrofobia. Los culpables son una edición pobre y un torpe control del suspense. Esto último me resulta impensable, siendo Chazelle el director de “Whiplash” (una de las películas más tensas jamás rodadas).

Técnicamente es impecable, cierto, y la fotografía es majestuosa. Aun así, no me impresionó ni hizo que me sintiera honestamente cerca del espacio. Eso sí, el aterrizaje a la luna y el posterior regreso de los astronautas a la tierra bien podrían ser algunas de las mejores escenas que he presenciado en mucho tiempo. Una pena que, al no ser respaldadas por el metraje que las precede, no lleguen a ser tan emocionantes como deberían.

No es una mala película

First Man no es mala. Es… “correcta”. Pasable. ¿Entonces, por qué la critico tan negativamente? Precisamente por eso, porque solo llega a ser dolorosamente correcta. No destaca en ningún ámbito, no va más allá de lo mínimo esperable en una película. Ofrece lo justo y necesario para que no resulte infumable, y ya está. Carece de la pasión y fuerza necesarias, por lo que la experiencia en conjunto, aunque bella y bien realizada, es tan fría y vacía como el mismo espacio que los astronautas exploran.

Este problema es empeorado cuando uno se da cuenta de la ingente cantidad de potencial que ha sido malgastado.

Conclusión

La película intenta traer gran cantidad de temas interesantísimos que podrían dar muchísimo de sí (un drama familiar competente, reflexiones sobre el excesivo precio a pagar de ciertas acciones, y más), pero nunca las remata. Se quedan flotando en el aire y el espectador solo puede imaginar cómo cambiaría el resultado de haberlas aprovechado correctamente. Eso es lo que más me entristece de First Man: comparar todo lo que pudo haber sido, con todo lo que es.

Escrito por Alex del Arco
https://cinemagavia.es/first-man-critica-pelicula/
Cinemagavia
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6
25 de septiembre de 2018
25 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
*Creadores de éxito(s)

Quiero comenzar señalando que las posibles comparaciones entre la serie que nos ocupa y la felizmente recuperada “La casa de papel” (¡sé que las habrá!; no así con “Las chicas del cable” o “Paquita Salas”, otras dos producciones nacionales que se pueden disfrutar en la popular plataforma pero con las que no existe, ni se encontrará, más allá de alguna coincidencia en su reparto, conexión alguna) van a ser de lo más injustas. Ni el tono, las intenciones o la temática son comparables. Eso sí, ambas comparten actores. También intervienen rostros a los que hemos podido ver en series como “Vis a vis”, “El príncipe” o la ya nombrada “Las chicas del cable”.

Dicho esto, indicaré también que los creadores de esta mezcla de drama e intriga juvenil son expertos en, como diría la gran Paquita Salas, crear éxito. Ellos son Carlos Montero (“Física o Química”) y Darío Madrona (“Los protegidos”). Y sí, se nota la mano de ambos detrás del proyecto.

De hecho, diría que Élite es una suerte de “Física o Química” llevada al extremo más hipersexualizado (recordemos que estamos hablando de una serie que se ve en la plataforma Netflix) y psicopático. Sexo, drogas y pijerío (y también extorsión) debería ser su subtítulo.

*Una historia repleta de giros

Todo comienza cuando un colegio público se derrumba y sus alumnos, todos ellos de familias humildes (o sin recursos), han de ser reubicados. Tres de ellos acaban ingresando en Las Encinas, un colegio privado de lo más exclusivo. Los recelos entre los estirados estudiantes de dicho colegio no tardarán en hacer acto de presencia…

Pero aún hay más, ya que el primer capítulo nos lleva hasta un futuro cercano, mostrándonos que en Las Encinas se ha cometido un asesinato para, segundos más tarde, volver atrás en la historia, justo hasta el día en que los tres nuevos alumnos llegaron al lugar.

¿Quién ha sido asesinado y por qué? A lo largo de los ocho capítulos que componen esta primera temporadas iremos descubriendo los secretos que esconden cada uno de los principales protagonistas de esta historia. Y sí, digo desde ya que todos esos misterios y giros de guión (por muy inverosímiles que sean) acaban siendo, y con diferencia, lo mejor de esta serie, lo que nos mantendrá pegados a ella.

*Personajes odiables

Y no, no voy a revelar (o al menos lo voy a intentar) nada más de la trama de Élite, ya que, como no voy a parar de repetir, el factor sorpresa es imprescindible para su buen disfrute.

Lo que sí voy a hacer es presentar, de manera breve, a cada uno de los jóvenes personajes que la protagonizan. Personajes que, por una u otra razón, me acabaron resultando un tanto insoportables (empatizar con ellos o con su causa resulta de lo más complicado). Y es que, claro, a todos y cada uno de ellos se les puede poner algún (gran) pero (por mucho que nos despisten en un primer momento; eso sí, la evolución de algunos es brutal).

Samuel (Itzan Escamilla), quien vive con su madre y su hermano, Nano (Jaime Lorente), recién salido de la cárcel, Christian (Miguel Herrán), chuleras y mejor amigo de Nano, y Nadia (Mina El Hammani), de origen musulmán, son los tres alumnos nuevos.

De entre el alumnado privilegiado de Las Encinas destacan los siguientes nombres: Guzmán (Miguel Bernardeau) y Marina (María Pedraza), hermanos pero muy opuestos en sus pensamientos, Lu (Danna Paola, actriz y cantante mejicana), pareja de Guzmán (y villana que parece sacada de algún culebrón latinoamericano), Ander (Arón Piper), una promesa del tenis que no sabe cómo salir del armario, y la pareja (en crisis) formada por Carla (Ester Expósito) y Polo (Álvaro Rico).

El reparto juvenil lo completa Omar Ayuso, quien da vida al hermano traficante de Nadia.

*Segunda temporada

Rodada íntegramente en 4K, con un acabado francamente cuidado, una banda sonora de las que a servidor le gustan a rabiar (La casa azul y Christina y los subterráneos suenan durante el primer capítulo; La bien querida, + Joan Miquel Oliver, en el segundo; Dorian, con la colaboración de Santi Balmes, de Love of Lesbian, en el quinto; Rosalía en el sexto), mucha diversidad (cultural, religiosa y sexual) y un equipo técnico e interpretativo curtido y más que cumplidor, Élite se destapa como otra gran apuesta de Netflix.

Una apuesta tan fuerte que, incluso antes de su estreno, ha sido renovada por una segunda (y necesaria) temporada.

*Conclusión

Puede que la nota que le he dado a esta primera temporada, y que se puede ver un poco más abajo, parezca un poco baja (sobre todo tras haber alabado buena parte de sus apartados), pero en realidad no lo es tanto. Me explico: Élite ha logrado lo que ninguna otra serie juvenil española pudo, captar mi atención. Y eso, viniendo de alguien que nunca ha soportado la ficción juvenil nacional (a lo “Al salir de clase” o la mismísima “Física o Química”) es, sin lugar a dudas, todo un logro.

Lo mejor: Es adictiva. Engancha. Son tantos sus giros de guión y tan retorcidas sus subtramas que resulta imposible no querer ver un capítulo tras otro. También la pareja formada por ciertos personajes que prefiero no desvelar.

Lo peor: No hay que tomársela, ni mínimamente, en serio. Es un culebrón (con situaciones forzadas y diálogos trillados) de lo más rebuscado y, como tal, hay que verlo sin darle muchas vueltas a sus distintas resoluciones. Va recomendada a un público (joven) muy concreto y se nota. Además, hay dos personajes que, por distintas razones, me chirriaron un tanto: Nano y Lu.

Escrito por Javier Mazo
https://cinemagavia.es/critica-primera-temporada-elite/
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