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Críticas de Cinemagavia
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80 críticas
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7
29 de noviembre de 2017
42 de 60 usuarios han encontrado esta crítica útil
Perfectos Desconocidos es la nueva comedia, con un carácter un tanto peculiar, del director español Álex de la Iglesia. Tras haber arrasado con su penúltima película “El Bar”, Álex se ha lanzado a hacer un remake de la cinta italiana “Perfetti Sconosciuti” de Paolo Genovese. En este caso, sigue teniendo la misma trama en cuanto a historia y personajes, pero con un toque especial de nuestro querido director.

De la Iglesia nos sorprende, una vez más, con su obra. Esta vez se trata de una comedia negra en la que destacan cosas como: un buen guión; grandes interpretaciones; una exquisita puesta en escena, haciendo que cada plano, cada frase y cada movimiento de los personajes queden inmortalizados de una forma muy original.

Lo que caracteriza la cinta es su versatilidad en los recursos de cámara y en su agilidad narrativa. El director nos introduce en la vida de estas siete personas mostrándonos la relación que tiene cada pareja en la intimidad, lo que resulta de ayuda para sacar nuestras propias conclusiones a la hora de adentrarnos en la idea principal de la obra.

El reparto, con Belén Rueda en lo alto, hace un gran trabajo tratando temas complicados como la relación que se tiene con los adolescentes, los padres, las infidelidades o el rechazo por la orientación sexual, creando prejuicios hacia los homosexuales.

Toda la historia se narra en un acto único. Una noche en la que todas las parejas organizan una cena que coincide con el eclipse lunar, consigue que el cielo se tiña de rojo y la vida de los personajes cambien después de que se sepa toda la verdad sobre cada uno de ellos. ¿Pero tanto importará la verdad?

En la entrevista que hizo Álex de la Iglesia en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Complutense, mencionó que él prefiere no conocer la realidad en algunas situaciones, algo que se refleja en la película. ¿Pero qué preferirías tú, taparte los ojos y vivir en la caverna de Platón, o enfrentarte a la realidad pese al dolor que te pueda provocar?

Lo mejor: el toque humorístico que tiene una historia tan triste, además de ser una narración muy simple que hace que uno se lo pase muy bien.

Lo peor: la sobredosis de fantasía que se introduce en el film haciendo que pierda casi toda la seriedad.

Escrito por Elene Batsanadze

https://cinemagavia.es/perfectos-desconocidos-pelicula-critica/
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7
30 de diciembre de 2017
20 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cocodrilo lleva a Black Mirror a uno de esos episodios en los que la tecnología futurista queda de lado (aunque sigue siendo parte importante) para presentar una trama más propia del thriller. ¿Qué tiene que aportar este tercer episodio? Coloquemos el pequeño chip junto a nuestras cabezas y descifremos lo que se proyecta en esa diminuta pantalla. Estreno el 29 de Diciembre.

En primer lugar, cabe destacar la ambientación norteña, los paisajes nevados nos traerán ciertos recuerdos a otras obras en las que la nieve es protagonista. La dirección se apoya en esos paisajes, y John Hillcoat lo explota con bastante estilo, a lo largo del episodio podemos sentir como el frío comenzará a salir de nuestras pantallas.

A lo largo de Cocodrilo, se puede leer la unión de diversas influencias, hay elementos de “La Conversación” de Coppola, utilizados de una manera completamente diferente, y sobretodo hay alusiones al cine negro: al del gato y el ratón, aunque, de nuevo: buscando un nuevo enfoque.

La trama principal y el motivo por lo que todo despega se me antoja un poco enrevesado o exagerado, podría imaginar un par de situaciones un poco más “ortodoxas” que las realizadas por la protagonista (interpretada con solvencia por Andrea Riseborough), pero, como siempre, tenemos a estos personajes absolutamente al límite emocional que tanto le gustan a Brooker muy a mi pesar.

Es importante también destacar el trabajo de casting al que Black Mirror nos está acostumbrando. En el medio audiovisual actual, no es raro sentirse confuso ante una diversidad racial, de sexo o sexualidad que se puede antojar algo forzada. En Black Mirror las sensaciones son diferentes, hay una naturalidad, los personajes no son simples “panfletos” publicitarios o ideológicos, están verdaderamente integrados a su mundo y es algo que habría que aplaudir.

La utilización de la tecnología se despega de la actitud crítica, lo cual veo como un punto positivo. En este caso, la tecnología es esgrimida como una herramienta, cómo algo normal, y esto le da un puntito de “naturalidad” al episodio, alejándolo de las connotaciones éticas evidentes que muchas veces Brooker nos vomita (aunque con estilo) a la cara (véase ‘Arkangel’, el primer episodio de esta cuarta temporada). En el caso que nos ocupa, la tecnología servirá como “mano en la oscuridad”: cómo un pequeño hilo del que vamos tirando mientras pensamos (esta vez no con desidia, sino con tensión), que esta historia sólo puede terminar de una manera.

Este suspense está realmente bien conseguido en la trama que propone Cocodrilo, con ciertos momentos de verdadero “pánico” para el espectador mientras el ruido blanco de esa pequeña pantallita se va desvaneciendo. Este episodio genera unas sensaciones que quizá deberíamos exigirle más a la serie. No se recrea en sí mismo, simplemente se centra en contar una historia, y aunque no se trata de una historia excesivamente original, sí está apuntada desde un enfoque muy propio: nunca olvidamos, en ninguna de sus escenas, que nos encontramos ante un episodio de Black Mirror.

Cocodrilo supone un tercer paso en esta cuarta temporada, en este caso, hacia adelante. No olvida de dónde viene y propone una mirada algo más sobria que sus predecesores en cuanto a la narrativa un poco más clásica. Una vez más, por descontado, asistimos a buenas interpretaciones y una dirección con clase, pero esta vez, contando con un guion más sólido a lo que estábamos acostumbrados.

Escrito por Daniel González Fernández

https://cinemagavia.es/black-mirror-cocodrilo-critica-netflix/
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7
7 de octubre de 2017
11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dos importantes actores británicos, Idris Elba e Kate Winslet, son los protagonistas de La Montaña entre Nosotros. Se trata de un drama de superviviencia al tiempo que romance aparentemente forzado ambientado en un paisaje de hielo y nieve. La película basada en la novela del mismo nombre del escritor Charles Martin está dirigida por el realizador holandés-palestino Hany Abu-Assad (Paradise Now, Omar). Estreno 6 de Octubre.

Cualquiera que vea por casualidad o por interés, el tráiler de esta cinta va a saber de inmediato todo el contexto de la película. Un avionazo en medio de las cumbres nevadas de las Rocallosas y como se puede imaginar, ambos sobrevivientes deben pasar las de Caín para salvar su vida, y sí, en el proceso de salvarse, se enamoran.

El tema de sobrevivencia tras una tragedia sigue siendo una arena deseable para realizar historias y esto es básicamente porque interviene la puesta a prueba del espíritu humano, ante un acontecimiento se siguen rutas, se idean soluciones, se cae en el error, aumentan las tensiones, hay un receso donde se cree haber encontrado la solución y esa solo era una salida falsa; sobreviene una prueba mayor para los protagonistas y eso los conducirá a la verdadera solución del problema de acuerdo a las enseñanzas a las que hayan sido receptivos después de su prueba a la adversidad.

Entonces, en La Montaña entre Nosotros , subyacente a la trama de tragedia se pinta además la trama romántica. El éxito que tenga la cinta en taquilla deberá atribuirlo directamente a su reparto y a su director.

Winslet como siempre está bien actoralmente y tal vez el único elemento a subrayar en la estructura del guión es que su personaje sufre una transformación puntual, de ser la tomadora de decisiones, tras del accidente y con la pierna herida, pierde ese espíritu y la mayoría del tiempo asume el rol de desprotegida. Y algunas de sus decisiones son tomadas por mero impulso, sin pensar las consecuencias.

Mientras que Elba, reservado y fuera de elemento al principio, va asumiendo liderazgo y aunque no es un Indiana Jones, solo aparece en pantalla y reafirma su imagen cinematográfica de macho Alfa.

Si a esto agregamos que es un romance interracial surgido en medio de la inclemancia de la tragedia y que además hay un bonito y retozón perro, el cuadro es perfecto.

Hany Abu-Assad entra con La Montaña entre Nosotros a las ligas Hollywoodenses internacionales después de sus anteriores películas (Paradise Now y Omar) ambas nominadas como mejor película extranjera en el Oscar. Así que demuestra que puede, además de tratar temas de conflicto en medio oriente, hacerse cargo de una cinta de romance de una manera sobria. Mientras aprovecha al máximo las locaciones y a dos excelentes actores.

El guión de Chris Weitz y J. Mills Goodloe no es de mucha ayuda porque es previsible al cien. De hecho, pareciera que en momentos el romance pasara a un segundo plano y se enfocaran demasiado en los pormenores del tema supervivencia en lugar de comprometer más a los personajes entre sí en esa atracción que deben sentir.

Pero en eso entra la mano de Abu-Assad narrando visualmente y dirigiendo a sus protagonistas y sobre todo creando un entorno donde aun en medio de la tragedia cabe un instante de alivio de humor, plus lo magnífico del paisaje y las ventajas de (por ejemplo, no tener que comer pescado crudo o almorzarse al perro).

Crítica escrita por Fabian Quezada Leon
https://cinemagavia.es/pelicula-critica-la-montana-entre-nosotros/
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9
7 de octubre de 2017
14 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
La humanidad esperó 35 años para saber la suerte de Rick Deckard… y cada año de la espera valió la pena.

Aunque en la historia han pasado un poco menos, 30 para ser exactos. KD6-3.7 (Gosling) es un oficial de la policía de los Ángeles y es un blade runner que se dedica a atrapar y “retirar” a modelos viejos (los Nexus-8) que pudieran andar aún por ahí.

El planeta y la sociedad han pasado por un gran apagón en el 2022. Tyrell, la poderosa empresa que creaba a los replicantes sufrió una bancarrota, pero se ha recuperado y su nuevo amo, Niander Wallace (Leto) ha logrado alcanzar la demencia de sentirse dios, apoyado en su propio ángel de la destrucción: Luv (Hoeks). Tyrell sigue creando nuevos modelos de replicantes, pero no los suficientes para que Wallace logre sentirse lo suficientemente satisfecho de ser el dueño del universo de esclavos.

Será que el mundo ha cambiado desde el 2019?…

Los nuevos blade runners como K son los encargados de la tarea de “retiro de unidades” potencialmente peligrosas, pues atentan contra el poder instituido y sustentado por una imperante jefa de la policía: la teniente Joshi (Wright).

Siguiendo la ruta de un replicante, Sapper Morton (Bautista) K encuentra los últimos vestigios de pruebas que pueden romper el sistema desde sus bases; un “milagro” y una misteriosa desaparición que sucediera hace 30 años y de los cuales él está más cerca de lo que imagina.

Cuando se supo que la película estaba en proceso, muchos levantaron la mano clamando justicia; cómo podría alguien introducirse en el universo de una cinta de culto tan reverenciada? Pero aún así la producción se llevó a cabo y el resultado es un prodigioso canto de amor y respeto. Es seguir escuchando la historia en nuevos labios, es preservar la llama entendiendo el espíritu del fuego desde dentro, eso es lo que Villaneuve y los escritores Fancher y Green logran.

Siguen rigurosamente los trazos de Scott y Philip K. Dick; se transforman en manieristas perfectos y sobrepasan su estatus trenzando sus propios corderos electrónicos en los sueños de los androides, le hacen el amor a la historia en un lecho con sábanas limpias.

Toman no solo la existencia de K y de Joi (De Armas) y la de su mundo, sino que siguen la cadena hasta Rick Deckard (Ford), Gaff (James Olmos) y… Rachel (Young). Qué mejor DNA que saber lo qué pasó después del origami… o del viaje de Rachel y Rick? Qué tan lejos queremos llegar? Bueno, solamente queremos encontrar el presente después de aquel “time to die”.

Villeneuve se lanza con todo en Blade Runner 2049, entrando al núcleo de la célula primigenia y entendiéndola. Llena su mundo de bruma, de anuncios espectaculares que como parte de su existencia líquida, llegan a interactuar en segundos como una fantasía en megapantalla de LED, que repiten (o sincronizan?) conversaciones íntimas, reacciones secretas. O se transforman en la absoluta necesidad de dejar de ser un holograma para ser corporeo y poder sentir como es amar, aunque sea en el cuerpo de otro… sobreponiéndose en segundo plano en él.

Cuánto del deseo se puede concentrar en un nanochip? qué tan real es ese deseo? O será que un fragmento de información se transformó en amor y se insertó en el corazón del LED?

Gosling y Ford conforman una pareja increíble. Son dos íconos de la historia que relatan, comparten un destino y una profesión pero son diametralmente opuestos; la angustia absoluta de K y su aparente inexpresividad inescrutable lo colocan en un status aparte, donde cubre la huella del pasado de Rick o hasta su presente, con la ironía inscrita junto, donde el lado humano impera profundamente desolado.

Ford es la piel y el habitante interno de Blade Runner, la quintaescencia del tiempo distópico, la añoranza atónita contemplando aún como todo se pierde “como lágrimas en la lluvia” que se mezcla en el polvo rojo (como paisaje marciano) de una ciudad del pecado, carcomida y arrodillada, reducida a excesos fatuos y escombros de lujo. Inundada de licores y placeres que no habrá quien disfrute nunca más.

Entonces, cuando sucede el encuentro entre ambos, las membranas de mundos se tocan y se traspasan, la realidad se biloca.

Blade Runner 2049 no irrumpe en la pantalla con extrema violencia, o persecuciones que quiten el aliento cada segundo. Los tiene, pero usa sus recursos con maestría cuando debe, usa la fuerza de la imagen, se sustenta en un guión poderosamente bien escrito y se toma su tiempo, moviéndose en la penumbra del recuerdo y del sabor de historias de cine detectivesco, con atmósferas casi sofocantes, donde la vida y la mente de sus protagonistas son tan insondables como los ojos de un androide.

Y esto nos deja caer al vacío en la confrontación de esta modernidad líquida, donde el momento sigue siendo fugaz, pero puede inmortalizarse solo para ser olvidado en medio de una nube de recuerdos que navegan incorporeos y anónimos -por millares- por ahí. Por eso cuando K encuentra esos datos es esperable que rompan su mundo, porque lo hacen regresar sobre su eje y empezar una búsqueda que va a cerrar ciclos.

Sueñan los Androides con ovejas electrónicas? Puede ser. No lo sabemos aún o tal vez lo sabíamos y nunca estaremos seguros de si ese conocimiento era propio, o era parte del sueño de alguno.

Lo que si nos queda claro es la exquisita delicadeza del trabajo de la dirección de Villeneuve porque logra esa profundidad sin prisa, que conmueve, que intriga y que hace cada cuadro un deleite, sobre todo porque no sigue un trazo, copiando la estética de Scott, sino que se fusiona con ella y la enriquece en un intachable diseño de producción y como si fuera poco, Benjamin Wallfisch y Hans Zimmer rinden su tributo sónico a Vangelis -aunque si se extrañen de pronto las atmósferas del trabajo de este-.
................... continua

Escrito por Fabian Quezada Leon
https://cinemagavia.es/pelicula-critica-blade-runner-2049/
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6
16 de septiembre de 2017
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si hay algo de lo que todo el mundo habla actualmente es de la nueva adaptación de la novela It, escrita por el maestro del horror Stephen King. La cinta, alabada por gran parte de la crítica y del público, nos regala el título de terror del año envuelto de la nostalgia ochentera que últimamente invade a numerosas producciones. Estreno el 8 de septiembre.

Andrés Muschietti, quien ya había explorado los miedos infantiles con su ópera prima Mamá, regresa cargado de pesadillas en este entretenido pasadizo del terror lleno de sustos que no dejan descanso al espectador.

Como no podía ser de otra manera, el remake abre con la escena más icónica del relato, la muerte del adorable Georgie mientras juega en un día lluvioso con su barco de papel. La escena, más fiel a la novela que la miniserie de 1990, en parte al elevado presupuesto, muestra sin filtros el fatídico desenlace del pequeño presentándonos al demoniaco payaso y sus crueles intenciones. Un año más tarde, seremos testigos de los horripilantes hechos que sufrirán Los Perdedores, una compañía de simpáticos y exploradores adolescentes entre los que es inevitable sentirse identificado.

Es aquí donde rebosa el gran acierto de It, una elección de casting sobresaliente, donde destaca principalmente la talentosa Sophia Lillis (¿O es Molly Ringwald?) otorgando más matices a su personaje que sus compañeros de reparto, y el retrato del director de esa etapa de la vida tan difícil que viven nuestros protagonistas que se fusiona a la perfección con la obra de King.

Sin embargo, en el plano formal, los continuos desaciertos del largometraje restan dramatismo a la obra convirtiéndola en un artificio obvio y, en ocasiones, ridícula (las constantes subidas de volumen para propiciar el grito fácil no ayudan en absoluto). Y qué decir del disparatado momento en el que Beverly se convierte en la típica damisela en apuros que es liberada del embrujo gracias al beso de amor verdadero…

Lo cierto es que Muschietti ya demostró ser capaz de jugar con las convenciones del género, pero su escasa visión revolucionaria de él estereotipa la película. A pesar de todo, It ofrece lo que el espectador busca. De la segunda entrega esperamos madurez, un film más cercano al thriller psicológico que al terror facilón. Lamentablemente, esta primera parte se ha quedado en cosa de críos. Si alguien pregunta: ¿qué es lo mejor de la película?, diré: Stephen King.

Crítica escrita por Antonio Fuentes Belando
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