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¡Qué guapa soy!

4,9
2.087
votos
Año
2018
País
Estados Unidos
Director
Reparto
Género
Comedia
Sinopsis
Una chica corriente (Amy Schumer), que se enfrenta cada día a sus inseguridades, despierta de una caída creyendo que de repente es la mujer más bella y segura del planeta. Con esta nueva confianza en sí misma se siente capaz de vivir su vida sin complejos ni limitaciones pero, ¿qué pasará cuando se dé cuenta de que su apariencia en realidad no ha cambiado?
Críticas ordenadas por:
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19 de junio de 2018
19 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pues mirar ¿Qué queréis que "sus" diga? Como dice un alma gemela de esta página. A mi me ha gustao... fundamentalmente al principio, así cuando la vida no le sonríe hasta que se lleva el osti... en el gimnasio.

Uno tiene que aceptar su realidad personal de persona humana, sea como sea. Mi abuela siempre decía: "La suerte de la fea la guapa la desea" Tampoco hay que exagerar.

Amy Schumer encarna con soltura su personaje, teniendo esos kilos justos para que la entendamos pero sin resultar grotesca.
ALIENTO
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16 de junio de 2018
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Puede que no estemos ante una super producción de Hollywood como las recientes Han Solo (Ron Howard, 2018) o Jurassic World: El Reino Caído (J.A. Bayona, 2018), pero, sin duda alguna, el visionado de este cinta protagonizada por la comediante y monologuista Amy Schumer me ha supuesto un soplo de aire fresco en la cartelera. El aire fresco va muy bien a veces, no siempre, pero sí cuando el calor hace estragos. La verdad es que he salido de la sala muy contento, me he divertido. No es una obra maestra, pero me ha resultado muy entretenida y encima contiene moraleja.
Como he dicho antes, la película está protagonizada por Amy Schumer, que no es precisamente un símbolo de belleza, pero consigue hacer suyo y creíble su personaje, el de una chica con dos buenas amigas que siempre la apoyan y que se siente insegura con ella misma hasta que un buen día, mientras está en una clase de bicicleta estática, sufre una caída desafortunada. Al despertarse y mirarse en el espejo se ve como una chica completamente diferente, una la mar de guapa y decidida. A partir de aquí, su vida va a dar un gran giro inesperado.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
josep
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22 de julio de 2018
18 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mi mente no entiende nada. Amy Schumer es una mujer guapa, para los standard de la sociedad esquelética es una mujer con curvas, pero atractiva, guapa y real. Entonces toda la película se basa en hacer bromas en las que va a un clip de striptease y nos tenemos que reír porque está "gorda" (que no lo está) y ¡Dios nos libre! ¡Cómo osa una gorda creerse guapa y sexy! Ella cree que es guapa porque se ha dado un golpe en la cabeza y nosotros nos reímos porque ¡¡¡¡Tiene una talla 40!!!! jajajajaja en una talla 40 se cree que puede bailar!!

Si encontrais en esa frase humor está película es para vosotros, pero antes visitad un psicólogo o tiraos por el puente más cercano (lo dejo a libre elección) porque realmente tenéis un problema. La película también se ríe de hombres que hacen Zumba, porque eso es de mujeres (no sé si gordas o no, la verdad), y de la gente con confianza en sí mismo (y ahi ponen una música inspiradora y triste) porque cómo te atreves a estar seguro de quién eres si eres gorda o haces Zumba.

Verdaderamente insultante, tóxica, dañina, venenosa, irritante, denigrante, vergonzosa y lo peor de todo: es que encima no hace gracia. La peor película del año y de mucho tiempo. Sus creadores deberían estar avergonzados de sí mismos
Ivovip
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14 de junio de 2018
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las intenciones no bastan. Las de los cineastas y guionistas Abby Kohn y Marc Silverstein y la comediante americana de Stand-Up Amy Schumer pudieron ser potables, también muy estratégicas, pero su más nueva comedia mainstream “I Feel Pretty” visita tantos lugares y caminos comunes del género tratando sus propósitos apológicos que acaba por girar en círculos, atascándose y perdiendo cuan mínimo ápice de efecto trasformador o conexión con la audiencia.

La nominada al Globo de Oro Amy Schumer principió en el mundo de las artes audiovisuales con series americanas de inclinación humorística que le sirvieron como pausada catapulta a la fama, un gran reconocimiento que vino en nombre de “Saturday Night Live.” Años después, se gestó el rol salvador, aquel volvió a sacarla a flote, esta vez alejada de la pantalla chica, era su tercera incursión en el cine Hollywoodense, una grande. Muchos coinciden en que el meteórico deterioro corresponde a una selección incorrecta de trabajos, pues la actriz y guionista conoce como brillar con roles e ideas personales, con las que se relaciona y entiende. Por tal motivo, se pensaba que su más reciente película, aun no estando escrita por ella, sería la excusa perfecta para regresar a las masas para pronunciar un importante y personalizado mensaje de amor propio, empoderamiento femenino y aceptación corporal por medio de un largometraje lo suficientemente inteligente e irreverentemente diferente que defendiera el pensamiento de que un gran cast femenino puede sacar adelante productos con propósito social y moral; decepcionantemente, esta es una excepción.

Schumer impregna a Renee de la malicia, afabilidad y magnetismo necesarios como para tejer un nexo solido entre la historia, el personaje y la audiencia, conllevando a que este mini-universo adquiera un liviano código de congruencia, es decir, los personajes y sus acciones no son ajenas o insertadas gracias a, amén de la siempre correcta protagonista, el trasfondo “distinto” del galán en función interpretado por Rory Scovel, asimismo del grupo actoral de soporte que proporciona interpretaciones que rozan lo aceptable, en especial Michelle Williams, ¿Qué haces tú aquí?

El gran problema no radica en sus actores, reside en un lugar mucho más perverso: su guion. El punto de partida para el filme es más que sugestivo, aunque un poco ventajoso teniendo en cuenta el acalorado panorama de género hoy en día en la industria, aunque, sin vistas demasiado profundas, se concluye que eso fue lo que motivó principalmente a STX Entertainment y a las dos casas productoras para formar, lo más rápido posible, un filme de tal calibre con una dama de amplia influencia social en primera plana, pues desde sus inicios la actriz ha sido una ferviente defensora de los derechos de la mujer, reflejando sus pensamientos en la mayoría de los roles que crea. La historia concebida a cuatro manos por los mismo directores, quienes ya pueden hacer gala de una experiencia medianamente aplaudible en el género de la comedia romántica, se conforma con presentar los puntos requeridos para hacer funcionar una típica comedia de amor sorprendentemente extensa, sin embargo, es apreciable que la historia hace sus mejores esfuerzos por no quedarse embarrada en medio de tal género, pues desde el inicio su principal móvil es esclarecer el dilema y, por tanto, el desorientado mensaje de aceptación que bombardea valiosas críticas hacia las compañías de “belleza.” Intentando lidiar con la imparable cascada de estereotipos, la película deja caer, sin recuperación, grandes oportunidades que se quedan en insulsas exposiciones mientras con el tiempo, aproximadamente en el interminable tercer acto, la situación se agrava ya que es perceptible como los guionistas luchan por dar con una resolución clara, precisa y supuestamente audaz al leitmotiv, discursos y charlas motivacionales con demasiadas mujeres entre la multitud ya no son suficientes para un verdadero impacto. Hay un pathos deleble y, sin rodeos, la esencia del filme es tan distorsionada y estirada que el poderoso debate que pudo haber provocado se esfuma en el caluroso y divertido aire matiné. Se vuelve excesivamente larga y narrativamente farragosa debido a que los guionistas optan por cerrar cuan mínima sub-trama infradesarrollada— sí, les hablamos a ustedes Emily Ratajkowski y Michelle Williams,— una decisión perjudicial e infundamentada.

No sería una película de Amy Schumer sin sus característicos gags visuales, que, a propósito, son de alcance desternillante, no obstante, la verdadera comedia yace en su premisa como tal, el propulsor de la historia es tan inherentemente cómico que miles de mejor aprovechadas situaciones hubieran reaccionado si se extrajera de la fórmula el “interés amoroso,” pero aun así, a costa de la innegable fuerza de la propuesta, cada momento adquiere un aire preestablecido de jocosidad, despreocupación y ocurrencia; la primera hora es un disfrute de intermitentes carcajadas que más allá de convertirse en la gran enseñanza (hazaña) femenina del 2018, consigue ser una cinta disfrutable, que basa sus fortalezas nuevamente en una glamurosa comediante.

“I Feel Pretty” de Abby Kohn y Marc Silverstein extravía su raison d'être a mitad de camino y revuelve sus propósitos neurálgicos, pero en recompensa, propone un regocijante pasatiempo en gran parte por el innegable carisma de su actriz protagonista y la absurdamente hilarante historia central. No es su nueva “Trainwreck,” ni tampoco el largometraje que redireccionará el alto índice de hombres y mujeres que presentan una baja autoestima a causa de una cada vez más superficial e indolente sociedad, pues derrocha sobremanera los poderosos mensajes que pudo haber producido. Al menos, no estamos en frente de un aparatoso bodrio cinematográfico, este es un filme desorientado que nunca se mira al espejo para conoce cuáles son sus principales fortalezas, unas que sabe aprovechar, otras que dejar pasar.
Pipe
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8 de junio de 2018
9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Abby Kohn y Marc Silverstein, (“Never Been Kissed,” “He’s Just Not That Into You,” “How to Be Single”) co escriben y dirigen Qué Guapa Soy, una película que a simple vista es una “comedia más acerca de empoderamiento femenino”. Lo innovador es que no se lanzan a las ligas del feminismo a ultranza, sino que se enfocan en percibir el nebuloso mundo del valor de la “auto apreciación” dado muchas veces en la mente de las mujeres. Para ello usan elementos que mezclan la fantasía, la comedia sexy y hasta hacen homenaje a tramas de “deseos cumplidos” (Oh sí, tienen hasta una especie de “hada madrina” un príncipe renuente y un hechizo roto… lo mejor es la misteriosa y secreta identidad del hada malvada).

Amy Schumer se hace cargo de encarnar a esta representante de las opresiones sociales sobre las mujeres. Y logra mayoritariamente llevarnos con Renee a un personaje que aparte de hacer reír trata que se haga consciencia sobre “lo que las chicas realmente quieren” y la cantidad de “expectativas” que se refuerzan y construyen a diario obligando a las mujeres a someterse a criterios de apreciación/aceptación basados primordialmente en… los deseos de los otros (rara vez se impulsa a las mujeres a ser ellas mismas y se les coloca en cánones que deben seguir a fin de ser consideradas “apetecibes, sexys, casaderas, dignas” ) Todo esto es el telón de fondo que Qué Guapa Soy maneja sobre el móvil de la comedia sexy/romántica.

Hay algunos críticos que han atacado el punto de usar el estereotipo corporal de Schumer para hacer funcionar la comedia. Pero tal vez se les escapa el hecho de que la mayoría del público no es talla “00” y el hecho mismo que Schumer pase por completo de si está burlándose de ella misma, o no.

Lo interesante es que Schumer no solo ataca lo obvio, sino también está haciendo una denuncia ácida sobre el tema y sus manifestaciones (que seguramente más de una vez ella misma tuvo que enfrentar). Eso le da a Renee una veracidad definitiva.

Schumer quien ha demostrado una y otra vez ese lado de humor ácido y preciso (En la televisión y en el cine) es una vía para en “tres sencillos pasos” poner las cartas sobre la mesa y demostrar que si la confianza fuera la indumentaria de rigor, las personas se manejaría el mundo de una manera completamente diferente.

Todo esto es meritorio pero la película, puede decirse, que cae en ciertos lugares comunes aunque en el fondo se esfuerza por mantener (a veces con más éxito que otras) su meta: qué tan válidos son los estereotipos y cómo es el escaparate de triunfo que da la seguridad.

Renee al sentirse triunfadora se mueve, respira y piensa como tal, aunque (y este es un acierto del guión) esté envasada en el molde antiguo sin saber. Pero esto no sería suficiente si el guión no diera una mirada más amplia.

No simplemente las mujeres promedio sufren de inseguridades, ni les cuesta trabajo verse de una manera clara; para eso Qué Guapa Soy nos pone otros casos que contrapesan la historia de Renee.

La hermosísima Avery Le Clair (Michelle Williams) una heredera que aparentemente lo tiene todo, pero que también tiene su lado “B”. Michelle Willliams, ha llevado una carrera ascendente y nos ha dejado ver muy claro que no tiene límites; ha hecho excelentes papeles en drama, en musical y ahora saca una vena cómica que rara vez le habíamos visto. Y no solo eso sino que se nota que la disfrutó enormemente.

Para complementar está la no menos hermosa, joven y popular Mallory (Emily Ratajkowski) a quien Renee dice que quisiera golpear en su perfecta cara cuando descubre que… (para escándalo de Renee) sí, ella también tiene sus inseguridades. Algo así como “La suerte de la fea, la bonita la desea”

La cinta también nos ofrece la oportunidad de ver a la famosa exmodelo Lauren Hutton haciendo de la abuela que fundó la compañía de cosméticos hace… bueno, muchísimo tiempo.

La trama romántica también funciona en ambos sentidos, Ethan (Rory Scovel) dista un millón de años de representar al macho alfa, lomo plateado, exudando hormonas y poderío; de hecho cae rendido ante la arrasante fuerza de Renee y su chispeante manera de seducirlo. Pero esto también gira los roles de cazador a presa, debido al arma secreta de Renee; su seguridad. Lo cual replantea la manera en la que la conquista funciona en estos tiempos.

Aún con todo esto, el guión tambien tiene algunos puntos flojos; dado que sigue su ruta para conducirnos al desenlace en el que eventualmente, por proporcionar un cierre con un toque de enseñanza, cae en resoluciones que pueden parecer demasiado simples para las expectativas que se plantearon antes.

Al final de cuentas Qué Guapa Soy queda en una comedia simpática, sin complicaciones con un buen soundtrack que le acompaña y con los cameos de varios famosos.

Eso sí, con un sarcástico mensaje de “confianza mata carita”, pero que se ve un tanto opacado por la búsqueda de una solución de “final feliz” que pone un poco en tela de juicio la fuerza de la tarea primaria de la trama.

Escrito por Fabián Quezada León
https://cinemagavia.es/que-guapa-soy-pelicula-critica/
Cinemagavia
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