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Críticas de "El largo y cálido verano"
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| 9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jastarloa
Madrid (España)
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Su valoración:  |
9 de Noviembre de 2006 |
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Desde luego no es la típica historia de amor romántica y comercial. Newman, seductor él, interpreta modélicamente a un joven sinvergüenza materialista al que le viene de casta su fama de pirómano; Welles, con profesionalidad pero menos inspiración, a un estridente estafador que es dueño de medio estado; Woodward, a la joven hija prudente, intelectual e idealista de este último que no acaba de encontrar un marido a su gusto, a pesar de las presiones sociales y familiares; Anderson, al hijo acomplejado por las codiciosas exigencias paternales; y Lee Remick, a la atractiva mujer de Anderson.
Como bien se ha dicho, el guión comienza ofreciendo un gran material a los actores, en la senda del Tennessee William más conocido, con su sensualidad contenida que estalla en el momento menos pensado, con sus conflictos de identidad sexual, con sus problemas familiares, etc. Y así se mantiene hasta que en la parte final se buscan, de forma demasiado precipitada, desenlaces más o menos felices que rompen con el buen trabajo anterior.
jastarloa 
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| 8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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nickie2011
Madrid (España)
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Su valoración:  |
15 de Octubre de 2006 |
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... para comprender la carrera de Newman. ¿En qué otra película su salvaje sex-appeal brilló con más fuerza? Bien es cierto que en esta misma película se enamoró de la que sería posteriormente su mujer, Woodward, por lo tanto, es lógico tal ardor, pero es que el magnetismo que desprende esta pareja en la pantalla es brutal, saltan chispas literalmente.
Por otro lado, se trata de un claustrofóbico relato ambientado en el Sur de los EEUU, con todos los problemas de clase que había, y donde sólo unos cuantos listos podían aspirar a subir en la escala social.
Magnífica Lee Remick, una actriz tan etérea, pero al mismo tiempo con tanta presencia en la pantalla.
La que menos gusta quizá sea la propia Woodward, que no me acaba de caer demasiado bien por esa apariencia tan fría y frígida que tiene en pantalla, aunque se adivina un volcán por dentro.
En definitiva, una película maravillosa de los años 50, con unos colores y una fotografía soberbios, y unas interpretaciones electrizantes por parte de todo el elenco de actores que se dan cita.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La escena del beso apasionadísimo entre Newman y Woodward en la tienda es probablemente una de las más memorables del cine, por cuanto que traspasa literalmente la pantalla, por muchos años que pasen. ¡Qué pareja, señores!
nickie2011 
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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
9 de Abril de 2009 |
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Primero de los 6 films que Paul Newman protagoniza a las órdenes del realizador Martin Ritt (1914-90), del que había sido alumno en “Actor’s Studio”. El guión, de Irving Ravetch (“Con él llegó el escándalo”, Minnelli, 1960) y Harriet Frank Jr., adapta libremente dos relatos breves, “Spotted Horses” (1931) y “Barn Burning” (1939), y la novela “The Hamlet” (1940), del ganador del Nobel William Faulkner. Se rueda en escenarios naturales y en escenarios reales de Luisiana, en los últimos meses de 1957. Gana el premio al mejor actor (Cannes). Producido por Jerry Wald (“Tú y yo”, McCarey, 1957) para la Fox, se estrena el 3-IV-1958 (NYC).
La acción dramática principal tiene lugar en la pequeña localidad de Frenchman’s Bend (Mississippi), a lo largo del los meses de verano de 1957. Ben Quick (Newman), de unos 25 años, es recogido en la carretera por Clara Ana Varner (Woodward) y su cuñada Eula Varner (Remick). Había sido expulsado de su lugar de residencia, más al Oeste, al ser acusado, sin pruebas, de provocar un incendio. Es contratado como mozo de cuadras por el terrateniente y empresario sureño Will Varner (Welles), con el que simpatiza y del que se gana pronto la confianza. Ocupa una casa abandonada desde hace tiempo, sita en tierras de Varner. Oculta un pasado oscuro y triste, del que nunca habla. Clara, de 23 años, es prudente, inteligente, de espíritu independiente, guapa e idealista. Es la maestra de escuela del pueblo. Eula, casada con Jody Varner (Franciosa), hermano de Clara, es coqueta, atractiva, jovial y desenvuelta. Will, de más de 50 años, es rico, poderoso, prepotente y manipulador.
El film desarrolla un drama familiar ambientado en el sur más tradicional y profundo de los EEUU, dominado (1958) por caciques todopoderosos y autoritarios, relaciones de sumisión, prejuicios machistas y limitadas posibilidades para que la mujer pueda organizar su vida de manera autónoma e independiente. En este marco, el drama enfrenta a las personas por odios, envidias, recelos, resentimientos, despechos, deseos de venganza, amores y desamores, concupiscencia, codicia y ansias de poder. La narración se presenta bien desarrollada y construida con fluidez y claridad. Se apoya sobre todo en cuatro protagonistas: el ambicioso Ben, el caprichoso Will, el acomplejado Jody y la independiente Clara. Los guionistas rebajan acertadamente la densidad y complejidad de los textos de Faulkner. Gracias a ello se consigue que el film se adecue a las posibilidades y conveniencias del cine.
(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La interpretación de Newman, en su sexto film, es espléndida, con dos puntos de gran emotividad: la primera aparición en pantalla y la confesión de las causas de turbación interior que le afectan desde hace tiempo. La secuencia, ejecutada con maestría, es posiblemente la mejor del film en cuanto a interpretación y una de las más destacadas de la carrera del actor. Son excelentes las interpretaciones de Welles, Woodward y Remick. Por lo demás, es la primera de las 7 películas en las que intervienen Newman y Woodward. Forma parte de la trilogía oficiosa de los mejores dramas interpretados por Newman, que integra junto con “La gata sobre el tejado de zinc” (Brooks, 1958) y “Dulce pájaro de juventud” (Brooks, 1962). Es, además, una de las realizaciones más acreditadas de Martin Ritt.
El romance entre Woodward y Newman, que se conocían desde hacía algunos años, no perjudica las intervenciones de ambos. Más bien permite que las escenas conjuntas adquieran vibraciones imprevistas y un tono de sinceridad y autenticidad admirable. Newman inicia los trámites de divorcio de su primera esposa, Jackie Witte, y Woodward pone fin a su relación con Gore Vidal. Contraen matrimonio el 29-I-1958. La unión de ambos se mantiene durante 50 años, hasta el fallecimiento del actor el 23-IX-2008, a los 83 años de edad.
El film trata diversos temas, como las dictaduras emocionales de algunos padres sobre sus hijos, las diferencias de clase, la represión sexual, el peso del pasado y la fuerza de las inercias que arrastra, los derechos de la mujer, la lucha de sexos, los resultados saludables que puede tener para el interesado explicar los secretos que le atormentan, la posibilidad de superar grandes enfrentamientos con pequeñas concesiones acompañadas de afecto y respeto, etc.
La banda sonora, compuesta y dirigida por Alex North (“Un tranvía llamado deseo”, Kazan, 1951), aporta una partitura breve (9 cortes), pero intensa. De carácter orquestal, predominan en ella los instrumentos metálicos de viento. Compone pasajes descriptivos (“The Lynchers”) y de acompañamiento, de tonos dramáticos y colores oscuros, que culminan en el corte dedicado a la canción que cubre el arranque del film “The Long, Hot Summer”, con música de North, que define el tema principal y es interpretada por Jimmie Rodgers. El corte “Eula” evoca las melodías y los ritmos sureños. La fotografía, de Joseph LaShelle (“El apartamento”, Wilder, 1960), en color y escope, compone imágenes de sólida estructura y de composición imaginativa y brillante. La cámara se mueve con precisión y sobriedad, combina planos largos y breves, muestra preferencia por los encuadres generales y de media distancia. Hace uso de un cromatismo dominado por la presencia de una amplia gama de azules (celestes, marinos, claros, densos, saturados...), que se resaltan con detalles diversos (plato de cerámica, vaqueros, segmento de cielo...). La sinfonía de azules constituye probablemente un homenaje a Paul Newman.
Miquel 
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| 5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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William Faulkner; el escritor estadounidense de “la generación perdida”, ganador del premio Nobel, famoso por la novela “El Sonido y la Furia” y otras obras; fue, entre otras muchas cosas, un notable observador y, sobre todo, descriptor del Sur de los Estados Unidos, desde la perspectiva de un defensor de la causa sureña. Dentro de este contexto tenemos a la película “El Largo y Cálido Verano”, basada en tres historias del mencionado novelista.
Ben Quick (Paul Newman) es un hombre joven, sin fortuna y completamente libre que, luego de ser acusado de incendiar un establo, es desterrado del condado en el que vive. En Frenchman’s Bed, Mississipi conoce, en calidad de peón forastero, a los Varner, la familia dueña de prácticamente todo en ese pueblo, produciendo reacciones categóricas en cada uno de sus miembros. Will Varner (Orson Welles), el patriarca de la familia, lo ama y protege porque ve mucho de sí en él; Jody Varner (Anthony Franciosa), el hijo varón de Will, siente antipatía debido a la respuesta favorable de su padre hacia Ben; Clara Varner (Joanne Woodward), la hija educada y bella de Will, trata de dominarse ante los encantos de Ben porque presiente que no le conviene; y finalmente Eula Varner (Lee Remick), la coqueta esposa de Jody, no comprende por qué todo el mundo complica tanto las cosas cuando lo que hay que hacer es gozar de la vida.
Confieso que personalmente no soy un alentador de este tipo de adaptaciones basadas en obras literarias aunque tampoco me considero un ferviente opositor del tema, en este caso en particular el director Martin Ritt ha logrado un producto agradable, si bien no imperecedero, donde las mayores fortalezas se encuentran consignadas en una puesta en escena precisa y esmerada; un fabuloso manejo de la latente tensión sexual que se fermenta entre Ben y Clara; y las destacadas interpretaciones de Paul Newman, incomparable animal sexual lleno de carisma y expresividad; Joanne Woodward, hermosa y delicada criatura que oculta su languidez carnal detrás de una actitud excesivamente proba y recatada; y Lee Remick, la gran sorpresa, que con su pequeño papel se roba cada escena en la que aparece, es naturalmente sexy y lo disfruta, usted quedará extasiado ante tal despliegue de jovialidad y desenvoltura.
En resumidas cuentas, “El Largo y Cálido Verano” es un entretenimiento de corte estrictamente clásico y sin mayores innovaciones, un vistazo políticamente correcto de una época superada y una historia de amor sexy y entretenida.
Luigi De Angelis 
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| 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Esta entretenidísima superproducción, dirigida por Martin Ritt y basada en narraciones de William Faulkner, exhibe el esplendor del CinemaScope y el afecto del Hollywood de los 50s por el sensacional Sur americano; el score de Alex North (compositor de Un Tranvía Llamado Deseo) y eso definitivamente brandiano en Paul Newman, nos remiten a Tennessee Williams en lugar de Faulkner, por supuesto. Newman brilla de todas las maneras posibles en su rol, liderando un reparto que incluye a un especialmente imponente Orson Welles como el magnate que lo acoge como a su propio hijo, y a Anthony Franciosa como éste_ además de la gran Joanne Woodward, la sensual Lee Remick y la ‘reportera del crimen’ Angela Lansbury.
Christian Doig 
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