arrow
Haz click aquí para copiar la URL
Críticas de Vivoleyendo
Ordenadas por:
1.729 críticas
10
26 de enero de 2020
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
No soy fan de los cómics de superhéroes. Yo siempre he sido mucho más de los dos descacharrantes agentes de la T.I.A., los antihéroes Mortadelo y Filemón, pero también a menudo de los divertidos vecinos del edificio de 13 Rue del Percebe, y de lejos les siguen otros títulos. En general, he seguido mucho ese tipo de cómics que reflejan las miserias de la vida con grandes dosis de humor e ironía. Por eso yo nunca estuve muy familiarizada con la historia de Batman, ni me llamó nunca la atención. Hasta que surgió la saga de Christopher Nolan, que consiguió humanizar al personaje hasta un punto en que se me hizo interesante.

Será que yo, que nunca me he sentido especialmente atraída hacia los superhéroes, no busco un enfoque clásico y maniqueísta del justiciero con superpoderes o habilidades especiales, al menos no a estas alturas de mi vida. No me interesa demasiado ver a un tipo cachas disfrazado haciendo por ahí el saltimbanqui y salvando el mundo. Me gusta más que me muestren lo que hay detrás del disfraz.

Por suerte, estamos en una época en la que ya todo el universo de los superhéroes está tan trillado que están explorando nuevos enfoques. Dándoles la vuelta para adentrarse en por qué y cómo se convirtieron en lo que llegaron a ser.

Y aquí hay otra vuelta de tuerca más. Batman ni siquiera es el protagonista, después de haber chupado cámara durante décadas. De hecho no existe aún. Le iba tocando el turno a su futura némesis, uno de esos grandes incomprendidos. Hasta ahora era lo más normal asociar el Joker al hombre murciélago como supervillano versus superhéroe, pues todos los “buenos” deben tener su antítesis en los “malos” en las historias convencionales. Pero como yo ya no creo en los extremos ni me trago que los buenos sean tan rematadamente buenos ni los malos tan rematadamente malos, salvo en muy contados y dudosos casos, me apetece ver los matices que hay en medio. ¿Cómo surgió el archienemigo? ¿Es que al hombre payaso se le rompió una tripa y por eso se volvió tan avinagrado? ¿Es que ya sorbió la maldad con la leche materna? ¿Es que Batman es buenísimo y perfecto y Joker lo que tiene es envidia cochina del ricachón? No cuela.

Tan sólo Nolan me invitó a preguntarme alguna vez por qué el Joker es como es. Consiguió humanizarlo, no limitarse a presentarlo como una caricatura. Heath Ledger, espléndido, abrió el camino al extraordinario papel que ahora Joaquin Phoenix ha bordado bajo la angustiosa batuta de Todd Phillips. De tal manera que yo ya no veo la caricatura. Ni siquiera veo un solo rastro del universo Batman de las películas anteriores a Nolan. Y muy poco, poquísimo, de las de éste. Y no veo al villano, no en el sentido que se le suele atribuir a esa palabra.

Yo creo que Joker fue una mera excusa del director para representar un alma torturada y vapuleada hasta la locura. Y Gotham, un mero escenario que podría haber sido perfectamente cualquier gran ciudad corrupta hasta los huesos. Ese Gotham hipnótico con vistas nocturnas apabullantes de otras producciones, aquí es poco más que un estercolero gris y húmedo con toneladas de basura amontonándose en calles cochambrosas, el metro amenazante cubierto de graffitis y pintadas, y deprimentes bloques de apartamentos que hace mucho que no han visto una buena mano de pintura ni una reforma.

Ahí se desenvuelve Arthur Fleck como un fantasma patético, tan patético que creo que pocas veces he visto una sonrisa tan dolorosa como la suya, ni he oído una risa con menos humor.

Porque, pese a que él quiere hacer reír a la gente, no hay un solo momento cómico. Ni uno solo.
¿Cómo puede hacer reír alguien que no ha sido feliz ni un solo minuto de su puta vida, citando sus propias palabras?

Esto es un espectáculo de puro dolor. De pura miseria. De pura locura. La inútil y estéril lucha de un hombre pisoteado una y otra vez, ninguneado, aplastado por un mundo demasiado cruel.

Gotham es un nido de corrupción, se gesta el odio de la mayoría desfavorecida hacia la minoría acomodada, elevada en su pedestal, representada por un altivo Thomas Wayne (padre de Bruce Wayne, un crío de ocho años) con un palo en el culo que se gana a pulso el desprecio de las masas con comentarios esnobs y desafortunados.

Olvidaos los que pretendéis ver a un villano a la antigua usanza. No lo hay por ningún sitio. Lo que sale aquí es un tipo muy, muy triste, tan triste que su risa nerviosa, producto de su enfermedad mental, es como un llanto grotesco. Un tipo contra el que se conjura la peor mala suerte, y al que se le van hinchando las pelotas de que haya tanta falta de humanidad a su alrededor.
Un nacido don nadie al que la sociedad trata peor que a la basura de las calles, a pesar de que él, hasta el momento en que ya no puede más, siempre ha sido una buena persona. Objeto de burlas, palizas y humillaciones por ser peculiar, por su risa extraña, por gustarle vestirse de payaso y hacer el tonto para que la gente se ría.

Quiere que la gente sea feliz aunque él no lo sea.

Pero le van a ir robando hasta esa pizca de ilusión.

Yo también acabaría hasta los huevos.

Yo también querría ver arder más de media ciudad.
Vivoleyendo
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
8
1 de octubre de 2019
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vaya, no puedo creer que hayan pasado doce años y medio desde que voté esta película. El tiempo se ha ido en un suspiro y la pobre se quedó ahí en mi limbo de las películas que he votado sin añadirles una crítica, simplemente porque se me pasó hacerlo. Y no porque pensara que “Un horizonte muy lejano” no merecía un poco más de mi tiempo, qué va. De hecho, me gusta mucho. Y hace pocos días, al volver a verla, recordé por qué me gusta. Es divertida, es irónica, Joseph es un patoso redomado pero encantador y Shannon es una niña rica y soñadora con alma de pionera ingenua y con ese endiablado mal genio irlandés que tanto se suele pregonar pero que seguro que se exagera mucho y no es más que otro estereotipo cultural, como el que pone a todos los españoles vestidos de flamenco, bailando sevillanas y yendo a los toros. Estereotipos de los que ninguna cultura se libra, pero el sentido del humor y el desenfado que derrocha esta película hacen que el prejuicio resulte simpático en lugar de chocante. Un ejemplo claro de cómo lograr lo totalmente opuesto lo sufrí en "El hombre tranquilo”. Si me guiase por ese clásico del cine, Irlanda me habría parecido detestable, pero por suerte no tengo la mollera tan cerrada como para juzgar una cultura a través de una película que no le hace justicia en absoluto.
“Un horizonte muy lejano” carece de pretensiones de grandeza, y a mi parecer sólo busca suscitar la sonrisa y apaciguar esa culpable sed de accidentada aventura épica y romántica. No desluce para nada el resultado el lucimiento de los archiconocidos protagonistas que formaron una de las parejas más explotadas por la prensa rosa, ni la previsible atracción entre la chica rica y el chico pobre que lo único que tienen en común es la cabezonería, el imán para atraer la mala suerte y su sueño de empezar de nuevo en una tierra donde no haya terratenientes abusivos ni encorsetadas costumbres sociales.
No es un peliculón, ni por asomo. Pero cómo lo disfruto.
Me habría dado igual que nominaran a los Razzie a Kidman, a Cruise o a quien les hubiera dado la gana. Pero, ¿que nominaran “Book of Days” a peor canción? Es como si hubieran nominado la música de John Williams a peor banda sonora. Yo creía que ni siquiera los de los Razzies se atreverían a pegar semejante patinazo. Que es ENYA, señorías. Si consideráis que su música es mala, os invito a que la comparéis con lo que nos aporrea en la radio.
Imagino que querían castigarla por rebajarse a ceder una canción suya para un bodrio hollywoodiense sobre irlandeses pioneros. Eso le pasa por ser irlandesa.
Vivoleyendo
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
10
24 de agosto de 2019
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
No le pongo un 10 a “Outlander” porque sea perfecta. No lo es. A medida que la ves, te das cuenta de que tiene sus fallos, como los tiene “Juego de tronos” por poner otro ejemplo de serie que tengo puntuada con un diez. Me doy cuenta de que yo no busco la perfección, tal como entendemos ese concepto (que si nos ponemos estrictos, entonces nada en este mundo es perfecto, tan sólo lo que conjuramos en nuestra imaginación), y además, hasta el modo de percibir la perfección es subjetivo. Así que no, no le doy la máxima nota a “Outlander” porque considere que es perfecta. Se lo doy porque en mi ránking emocional, es la serie que más lejos ha llegado hasta ahora. Yo creía que era muy difícil, por no decir prácticamente imposible, superar a “Juego de tronos”. Vaya si lo era. Incluso con todos sus fallos, la recreación en la pantalla del universo de “Canción de hielo y fuego” me removió las entrañas como ninguna. Hasta que un buen día una amiga me metió “Outlander” por los ojos literalmente y se lo agradeceré toda la vida.
Ante todo, es una gran historia de amor, pero contada como nunca había visto antes. Lo de los viajes en el tiempo a lo “Doctor Who” no choca en absoluto. Es tan sólo un misterioso y algo hipnótico recurso accesorio, como lo era la magia en “Juego de tronos”, pero ni por asomo el punto central ni fuerte de la trama. Porque aquí enseguida te atrapan esas actuaciones descomunales de Caitriona Balfe y Sam Heughan. Y junto con ellos, las de otros protagonistas y secundarios que demostraron unas dotes interpretativas inmensas. Por poner un ejemplo, Tobias Menzies (que pasó sin pena ni gloria por “Juego de tronos”, con un papel que no le hacía justicia para nada), ha contado con un doble rol de hombre corriente/villano que es uno de los más destacables de la serie, alcanzando unos niveles de complejidad psicológica que dan escalofríos. No voy a nombrar al resto del elenco relevante, por falta de espacio en esta simple crítica, y simplemente dejaré que quienes os animéis a ver la serie juzguéis por vosotros mismos la calidad actoral.
Y si la historia de amor principal os atrapa, no digamos ya la ambientación y la banda sonora. Los creadores han cuidado con excepcional esmero tanto el apartado creativo como el técnico. No se pueden encontrar paisajes más espectaculares ni una recreación más minuciosa ni realista de distintos lugares y épocas, logrando que los saltos temporales entre el siglo dieciocho y el veinte y los cambios de localizaciones sean tan naturales como respirar. Te crees perfectamente que estás tanto en un siglo como en otro en cualquier sitio en el que se desarrolle la acción. Te crees esos tartanes y esos kilts casi siempre comidos de mugre o la sofisticada moda francesa de antes de la Revolución junto con otros despliegues de vestuario de época, te crees los modelos de ropa que sacan desde 1945, esos castillos compactos y casas sin electricidad ni agua corriente, los coches que hacían furor a mediados del siglo pasado, ese Inverness encantador que ya recibía los coletazos del turismo, ese Edimburgo de calles húmedas con multitud de faldas y enaguas susurrantes y sombreros tricornios deambulando... Y muchos sitios más, tanto en el pasado como en el presente de la historia de Claire. Todo te transporta sin esfuerzo alguno.
La música es otro apartado que sobresale, adaptándose a todos los climas emocionales, a las distintas culturas y a siglos tan dispares. Gaitas, banjos, tambores, folklore y pop/rock en un diverso desfile de ritmos, melodías y voces que evocan toda clase de sentimientos, desde los más melancólicos hasta los más divertidos, desde los más lúgubres hasta los más felices.
Y es que “Outlander”, si te atrapa, te agarra del corazón y ya no te suelta. Es un viaje emocional desde lo más profundo del horror hasta lo má sublime de la alegría, en esa épica aventura que es el amor entre los dos protagonistas. Un amor que, quedáis avisados, es uno de los más desgarradores que se puedan presenciar, porque hay que ver lo mucho que padece esa pareja en su perseverante y muy accidentado camino hacia una felicidad que, en el mejor de los casos, es bastante esquiva.
Por ahí hay algún dicho cuyas palabras exactas no recuerdo pero que debe de afirmar que las mayores historias de amor son las que se consiguen con mayor esfuerzo.
Y si queréis más que una historia de amor, ahí tenéis todo el minucioso trasfondo social y político, sin los cuales “Outlander” no podría existir, porque son la otra gran baza argumental de la serie. Escocia en torno al levantamiento de 1746 contra Inglaterra, Francia pre-revolucionaria, la América colonial con sus conflictos territoriales, la esclavitud, los rescoldos actuales de los abusos imperialistas, los prejuicios de raza y de sexo... Un viaje vertiginoso e impactante por algunas partes relevantes de la historia de la humanidad más o menos reciente.
Advertidos quedáis de que esta no es una serie blanda para todos los públicos. Hay escenas muy violentas de gran dureza y crudeza (algunas de las que aparecen no tienen nada que envidiar a “Juego de tronos”), hay sexo, hay entramados políticos, hay elaboradas traiciones y retorcidas mentiras... No es para verla en familia si hay niños en casa. Y hay que tener una mente abierta y un estómago a prueba. Si superasteis ver la mencionada “Juego de tronos”, podéis apechugar con “Outlander”. Y hasta puede que os llevéis la sorpresa de vuestras vidas.
Como me ha pasado a mí. Aunque no sea, ni mucho menos, perfecta.
Vivoleyendo
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
4
7 de noviembre de 2018
3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿¿¿Más de cien millones de dólares de presupuesto para... esto??? Yo alucino en colores. Incluso si ya la segunda película de la saga pegó un bajón con respecto a la primera en cuanto a calidad, no me esperaba que la tercera me resultase tan deplorable. Han cogido un planteamiento prometedor (el de la intriga acerca de lo que habría fuera de Chicago) y lo han tirado por la taza del wáter. Todo ese batiburrillo sobre la genética es infumable, la mayoría de las escenas están metidas con calzador y se desarrollan sin ton ni son y la acción es mala como mucho. Nada me llega, nada me emociona, ni me divierte, ni me provoca intriga ni tensión. Bueno, con una pequeña excepción, el único que me ha robado alguna sonrisilla desganada ha sido Peter, que sigue como pez en el agua en su rol de chaquetero o tránsfuga aprovechado que se arrima al bando que le conviene en cada momento.
Como película de ciencia ficción es pésima y como película de acción no es mucho mejor. Es una pena ver al guapísimo Theo James repartiendo leña a diestro y siniestro para nada (en parte por él va mi puntuación que coincide con su alias, “Cuatro”, que si no aún le habría puesto menos nota), y Shailene Woodley no se luce, no porque la chica lo haga mal, sino porque apenas tiene jugo que exprimir en uno de los papeles más sosos que un género distópico ha dado últimamente. Y eso que empezó muy bien con “Divergente”. Hasta la relación entre Tris y Cuatro se advierte mecánica, cansada, no veo apenas chispa ni pasión.
Ni los actores y actrices veteranos logran salvar el desaguisado.
Los efectos especiales son un despliegue hueco y agotadoramente artificioso, que en lugar de servir como complemento espectacular para una buena historia, lo único que hacen es tratar de esconder la chapuza, sin éxito.
Qué desperdicio. No me extraña que Lionsgate se haya pegado un batacazo tremendo con la taquilla. Después de esto, dudo que la cuarta entrega llegue a ver la luz en las salas de cine. Me apuesto a que como mucho no superará el presupuesto de una peli o minieserie de televisión.
Estas cosas pasan por la manía de creerse que lo que está por venir o lo que está ahí fuera es necesariamente mejor que lo que ya se ha hecho o lo que ya se tiene. Y por desgracia, no siempre es así.
Vivoleyendo
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
10
3 de noviembre de 2018
4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los Juegos del Hambre no han desaparecido en realidad. Ahora han adoptado la forma de la guerra, en la que la arena ya no es un bosque perdido ni una isla remota. Es todo Panem con su centro en el Capitolio. Los tributos son los rebeldes y los inocentes, y los vigilantes son los que controlan y manipulan el desarrollo de la contienda.
Katniss sigue siendo el símbolo del Sinsajo. El problema es que algunos, sobre todo la presidenta rebelde Alma Coin, pretenden reducirla a simplemente eso, un símbolo, una marioneta que pose para las cámaras y proclame discursos incendiarios. La imagen de la revolución sin tomar realmente una parte activa.
Pero Katniss es una chica endurecida que se ha criado semisalvaje en los bosques de la Veta del Distrito 12. Aprendió muy pronto a tomar las riendas, ya que nadie las tomaría por ella y tenía que cuidar de su familia. Su instinto le ha dictado siempre el camino. Ha sobrevivido a dos Juegos del Hambre.
El Sinsajo no puede ser enjaulado.
Y por otro lado, Katniss ya apenas reconoce a Peeta. Sus torturadores lo han convertido en un extraño programado para odiarla y atacarla. Lo más doloroso es tenerle miedo, a él que antes la amaba. Pero puede que aún quede algo de él por ahí dentro. Los médicos hacen cuanto pueden por devolverle su identidad. Es la única esperanza de recuperarlo.
A eso tiene que aferrarse Katniss en lo más hondo. A eso y a su única fijación: matar a Snow. El fuego de la rabia que arde en su interior le dice que esa es la clave para acabar con la guerra, no que los distritos y el Capitolio se masacren entre sí. Eso es lo que pretende quien quiere sacar provecho de la catastrófica situación. Que todos sigan siendo tributos en la gran arena. Marionetas desechables.
Por eso, para Katniss el objetivo es sencillo. Ponerlo en ejecución, no tanto. Es una misión prácticamente suicida en una arena llena de trampas.
El Sinsajo ya ha perdido demasiado en su vida. A su padre. A Rue. A Cinna. A sus vecinos del Distrito 12. Seguramente también el amor de Peeta.
Las noches sin pesadillas.
La inocencia. La alegría. La libertad.
Es un Sinsajo herido y con las alas atadas.
Katniss no está dispuesta a permitir que le roben nada más.
No olvides quién es el verdadero enemigo.
La moneda tiene dos caras.
Vivoleyendo
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
Preguntas más frecuentes | Política de privacidad / condiciones de uso | Configuración de privacidad | Ir a Versión MÓVIL
© 2002-2020 Filmaffinity - Movieaffinity | Filmaffinity es una página de recomendación de películas y series, y es un medio totalmente independiente cuya principal prioridad es la privacidad y seguridad de los datos de sus usuarios.
All Rights Reserved - Todos los derechos reservados