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Los demonios

Terror. Drama Controvertido, turbador y polémico film sobre un clérigo, en la Francia del XVII, acusado de herejía. La historia se basa en los hechos reales de la ciudad de Loudun, que son conocidos como el caso más grande de posesión diabólica jamás registrado dentro de la Iglesia católica. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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31 de mayo de 2009
45 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil
Narra esta película, basada en hechos reales, un suceso ocurrido en la Francia del XVII, en pleno reinado de Louis XIII y el cardenal Richelieu. Aunque lejos de ser esta una aventura de mosqueteros, lo que aquí se cuenta es la lucha entre católicos y protestantes. De cómo el sacerdote Grandier, protestante, asume el mando de su ciudad, Loudun, y hace frente a la presión católica que buscaba la unidad nacional de Francia. Pero su vida desmesurada y desordenada (debido a la sexualidad) pronto le creará enemigos dentro de su ciudad, quienes se aliarán con el enemigo para urdir un plan por el cuál se acusará a Grandier de satanismo y posesión diabólica (merced a la acusación particular de una monja despechada y torturada que es obligada a reconocer haber sido poseída por culpa del párroco). La historia seduce y el guión del film está a la altura de las circunstancias, regalando de manera velada críticas a la iglesia y su influencia en los poderes del Estado, a las torturas y, sobre todo, a la falta de libertad sexual.

Mención aparte merece la escenografía de este film. A pesar de ser un film histórico, la sensación que desprende el visionado de la película es de irrealidad, y todo ello conseguido por la ambientación y los decorados, todos ellos de corte 'daliniana', surrealistas e hiperbólicos: edificios pseudogóticos de color blanco que se alzan hasta el cielo, una cárcel-convento del mismo color con retorcidos pasadizos propios de la imaginería de Tim Burton, la vivienda del protagonista más próxima a la habitación roja de Twin Peaks que a un claustro cualquiera y las campiñas que rodean los muros de la ciudad; unos verdes prados desde los que se alzan estacas de 10 metros sobre los que se soportan ruedas que servían para crucificar a los reos (por supuesto los cadáveres no eran retirados). Esta ambientación grotesco-burlesca se realza por la deambulación de personajes histriónicos como la pléyade de monjas en celo, los ciudadanos enmascarados, las personas disfrazadas de pájaros o los verdugos (sin olvidar al exorcista católico, con una estética similar al joven Drácula de Gary Oldman), consiguiendo transmitir ese sentimiento onírico de pesadilla tan propio del Bosco.

Criticable puede ser la confusión que producen algunas escenas, que no se explican o resultan demasiado 'teatrales', como el ir y venir de las monjas, reconvertidas en putas o ninfómanas a mitad del film. Aunque personalmente esta sinestesia se perdona teniendo en cuenta el tono ciertamente surrealista de la obra.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
pachu
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19 de octubre de 2011
11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
He aquí una película que encuentra en la parte controvertida de su propuesta, situada en su momento de realización pues su tiempo ha pasado, la mejor baza que poder jugar, y visto lo visto cinematográficamente hablando y viéndola con la perspectiva que otorga el tiempo, incluso ahí se queda a medio camino, en ese arte de la provocación y el espanto, del revolver de tripas y mentes.
Bueno, hay que ser justos, Oliver Reed esta inconmensurable, enorme como Grandier, y la película no empieza a desbarrar hasta que aparecen en escena de los personajes de Laubardemont y los sacerdotes inquisidores, uno de ellos clavadito a Peter Fonda en Easy Rider. Eso si, aquí sin la moto, lo cual hace dudar de que pueda ser otro, ademas hay alguna escena sin gafas y parece que no es, pero uno ya no se puede fiar, cosas más raras se han visto.
Lo dicho, que estos personajes y situaciones convierten la película en un chiste sin demasiada gracia, y el despiadado perfil de la inquisición y de la iglesia en la película, es una caricatura descarada y burlesca, lo cual no seguramente no diste mucho del hecho histórico, pero plasmado con abuso y exceso, recurriendo a lo grotesco, extralimitando y siendo preso de la época en la que nació esta obra pretendidamente irreverente y de los desfases propios en el cine de Ken Russell.
La pena es que hasta la mitad la película resulta una interesante, con una recreación elogiable de la época, incluso con la turbia aproximación a la figura del rey Luis XIII, pero desemboca en unas escenas que buscaban el escándalo en su momento y lo consiguió, pero se antojan ridículas y se quedan en la mera anécdota cinematográfica. Amen, nunca peor dicho, de la censurada escena de la orgía monjil.
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JVMarq
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20 de junio de 2009
26 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
Abordar el tema de la Inquisición sin caer en maniqueísmos previsibles es tarea casi imposible en el cine progre, por lo que cualquiera que vaya a ver “Los demonios” de Ken Russell ya sabe quien serán las víctimas y los verdugos mucho tiempo antes de que ocurra nada especial. Ya saben, clérigos medio locos torturando a diestro y siniestro en nombre de Dios. Profundizar en las razones de por qué se hacía eso –que tampoco era así- ya es demasiado pedir para algunos.

Pero no es por ello por lo que le doy una nota de insuficiente, más bien al contrario, toda esa parte final desde el juicio –aunque rodada demasiado cinematográficamente, y con muy poco rigor histórico- hasta el final es lo mejor de toda la película. El problema es que para llegar ahí tendremos que soportar una hora larga de escenas estridentes, zafias, altisonantes y de muy dudoso gusto. Y cuando una obra elige el camino de lo nauseabundo y lo grotesco, casi nunca me encuentro entre sus pasajeros. Como dice otro compañero, tiene demasiados momentos tipo cine de John Waters, para unos eso será una virtud, para mí es un claro defecto.

Una lástima, hubiese podido ser una gran película si no hubiese querido ser un maldito moderno, pero la soberbia no casa bien con la claridad de ideas, y si una palabra define el cine de Ken Russell es la pretenciosidad, como en “Valentino”.

Con la música es mejor bajar el volumen, a lo que se añade uno de los peores papeles de Vanessa Redgrave de toda su carrera. En el lado positivo hay que quedarse con Oliver Reed, espléndido, que salva, solo en parte, la película cada vez que aparece en pantalla.

Como decía Baudelaire, lo que hay de embriagador en el mal gusto es el placer aristocrático de desagradar.

Nota: 4,8.
vircenguetorix
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31 de mayo de 2009
25 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
Narración deslavazada e irregular de las peripecias del padre Grandier, gobernador a su vez de la ciudad amurallada de Loudon (lugar próspero en el que reina la paz entre católicos y protestantes), quien intenta por todos los medios que el Cardenal Richelieu no prosiga con su caza de brujas derribando una tras otra todas aquellas ciudades amuralladas en las que los protestantes son mayoría.

Como Grandier goza del favor del rey, el Cardenal decide enviar a Loudon a un exorcista de la Inquisición para acusar de herejía al padre-gobernador y así poder eliminar su último obstáculo antes de tener el control absoluto de la Nación.

El método utilizado es hacer todo lo posible (todo) para convencer a las monjas clarisas de que han sido víctimas de una violación por parte del demonio, encarnado en la figura de Grandier, usando como primera cómplice a la madre superiora, la cual está enamorada del apuesto sacerdote y no soporta ver como éste se ha casado en secreto.

Lo mejor de la película es la interpretación sobria de Oliver Reed, en un papel atormentado por sus continuos devaneos con las feligresas hasta que se casa y encuentra la estabilidad. Y es precisamente en ese momento cuando todo se precipita y comienza la caza del hereje.

Sorprende también lo sobreactuado del papel de Vanessa Redgrave, que no logra dar credibilidad a esa monja torturada por su amor impuro para con el padre Grandier. Me saca de quicio esa risita continua a lo Pocholo y Borjamari, aunque supongo que en la versión original no dará tanto el cante.

En definitiva, film bastante flojo y grotesco, con buenas dosis de erotismo y violencia, que va de menos a más, pero que en ningún momento consigue levantar el vuelo pese a un final más que digno.
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Hrundi_Bakshi
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7 de febrero de 2010
12 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
No es fácil adivinar la fama de innovación y originalidad, y también transgresión, que tuvo esta película.
Como otros cronistas ya han relatado los detalles me abstengo sobre la historia.
Sólo que para ser original no hace falta ser histérico.
Para contar una historia "truculenta" no hace falta exagerar.
Si les interesa este episodio y, si lo encuentran, lean el libro de Huxley sobre este asunto.
Para los cinéfilos puede ser interesante por mostrar un estilo que no tuvo descendencia.
Bruno
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