Trampa mortal
4,9
875
13 de octubre de 2008
13 de octubre de 2008
42 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil
Difícil lo tenía Tobe Hooper tras "La matanza de Texas", había dejado el listón muy alto. Así, "Trampa mortal" fue injustamente ignorada por el público y despreciada por la crítica. Hooper vuelve a retratar los ambientes rurales del Profundo Sur, esta vez situando la acción en los pantanos de Louisiana. Lo que antes era realidad ahora se vuelve onírico (esa niebla, esos sonidos chirriantes, esos violentos colores, esa música "country", esa vegetación enmarañada, ese cocodrilo de cartón piedra). Los diálogos son surrealistas. Los personajes demenciales (no sólo el sádico hostelero interpretado por Neville Brand). La atmósfera extremadamente sórdida y malsana. En definitiva, la película se parece mucho a un mal sueño. La cinta se inspira lejanamente en "Psicosis" y en los DC Cómics, pero Hooper sabe darle vida propia a su obra gracias a su agudo sentido cinematográfico y su aliento subversivo. Destaquemos su prólogo, realmente sobrecogedor, de los que dejan petrificado por lo cruel y por su inusitado sadismo. También resulta significativo el magistral uso del ralentí en otro momento especialmente desagradable. Aparte del ambiente totalmente alucinógeno, la historia tiene ciertos destellos de humor negro que la hacen aún más rocambolesca. Ayudan bastante esos actores, de William Finley (uno de los habituales de Brian De Palma) a Mel Ferrer (en uno de sus muchos trabajos alimenticios), pasando por Marilyn Burns (la heroína de "La matanza de Texas"), Robert Englund (antes de convertirse en Freddy Krueger), Neville Brand y la veteranísima Carolyn Jones (véase "La invasión de los ladrones de cuerpos"). "Trampa mortal" es un título modesto y "descuidado", pero para quien esto suscribe se trata de uno de los grandes logros de su director. La posterior trayectoria de Hooper dejó bastante que desear, aunque hasta finales de los 80 nos entregó un puñado de películas, cuando menos, memorables.
18 de febrero de 2015
18 de febrero de 2015
22 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ésta es una versión retorcida, cutre y violenta de Psicosis el clásico de Hitchcock, me pareció interesante verla ya que hace parte de la filmografía de Tobe Hooper director de peliculas que marcaron precedente y tan diversas entre sí como: The Funhouse (1981); Lifeforce (1985) y Poltergeist (1982).
Es 1977 Tobe Hooper ya había sacado Eggshells (1969) y la aclamada The Texas Chain Saw Massacre (1974) se respiraba una exagerada expectativa por lo nuevo, sin embargo Eaten Alive no tuvo la repercusión ni la importancia de su antecesora, la realidad es que Eaten Alive carece de varios factores primando el bajo presupuesto con que fue realizada.Cuenta con la participación de Robert Englund (A Nightmare On Elm Street)y en el papel protagónico Neville Brand, actor de amplia trayectoria recordado por el papel de Al Capone en los intocables,también cuenta con Marilyn Burns la protagonista de The Texas Chain Saw Massacre una Scream Queen muy recordada por todos ya fallecida.
La pelicula aunque puede ser tachada de pésima comparándola con otras de Tobe Hooper es divertida, cruel y sangrienta, también roza entre lo morbosa y pervertida.
Si eres un melancólico amante de los filmes viejos y muy violentos, es tu película.
Es 1977 Tobe Hooper ya había sacado Eggshells (1969) y la aclamada The Texas Chain Saw Massacre (1974) se respiraba una exagerada expectativa por lo nuevo, sin embargo Eaten Alive no tuvo la repercusión ni la importancia de su antecesora, la realidad es que Eaten Alive carece de varios factores primando el bajo presupuesto con que fue realizada.Cuenta con la participación de Robert Englund (A Nightmare On Elm Street)y en el papel protagónico Neville Brand, actor de amplia trayectoria recordado por el papel de Al Capone en los intocables,también cuenta con Marilyn Burns la protagonista de The Texas Chain Saw Massacre una Scream Queen muy recordada por todos ya fallecida.
La pelicula aunque puede ser tachada de pésima comparándola con otras de Tobe Hooper es divertida, cruel y sangrienta, también roza entre lo morbosa y pervertida.
Si eres un melancólico amante de los filmes viejos y muy violentos, es tu película.
27 de agosto de 2020
27 de agosto de 2020
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tobe Hooper -director- y Kim Henkel -guionista- finiquitan su trilogía advenediza de corte independiente con lisergia hippie, rednecks trastornados y monstruos reptilianos de la América profunda. Tal vez los 70 fueron una década en la que las líneas divisorias entre Hooper y Wes Craven se apreciaban más difusamente.
¿Y si aglutinamos a todo el clan Sawyer ('La Matanza de Texas') en un único personaje, un 'caracuero' dotado del raciocinio que se le presupone al regente de un hotelucho en Louisiana junto a la ciénaga donde acecha un cocodrilo gigante ávido de zamparse a sus clientes, a paletos provocadores y bellísimas sureñas en bolas? ¡Pues ahí lo tienes!
Repite Marilyn Burns. Pero la dupla Henkel/Hooper, a base de la repercusión y ruido generados por su segunda película, amasó el caché suficiente para unir a su troupe a los televisivos Neville Brand -Al Capone en 'Los Intocables' y protagonista de 'Laredo', aquí demonizado y poseído por los arranques persecutorios de Leatherface-, y a una destartalada Carolyn Jones -Morticia en 'La Familia Addams-.
Los pobres Mel Ferrer y Stuart Whitman se agarran a un clavo ardiendo con tal de seguir trabajando; y en su 6° película, empezando a prodigarse como actor habitual del género grindhouse, un jovenzuelo (y putero) Robert Englund al que Quentin Tarantino rendiría homenaje, 27 años después, en una escena romántica de 'Kill Bill Vol. 1':
"Me llamo Buck, ¡y he venido a follar!"
Demencialmente sádica, brutal, violenta y divertida.
¿Y si aglutinamos a todo el clan Sawyer ('La Matanza de Texas') en un único personaje, un 'caracuero' dotado del raciocinio que se le presupone al regente de un hotelucho en Louisiana junto a la ciénaga donde acecha un cocodrilo gigante ávido de zamparse a sus clientes, a paletos provocadores y bellísimas sureñas en bolas? ¡Pues ahí lo tienes!
Repite Marilyn Burns. Pero la dupla Henkel/Hooper, a base de la repercusión y ruido generados por su segunda película, amasó el caché suficiente para unir a su troupe a los televisivos Neville Brand -Al Capone en 'Los Intocables' y protagonista de 'Laredo', aquí demonizado y poseído por los arranques persecutorios de Leatherface-, y a una destartalada Carolyn Jones -Morticia en 'La Familia Addams-.
Los pobres Mel Ferrer y Stuart Whitman se agarran a un clavo ardiendo con tal de seguir trabajando; y en su 6° película, empezando a prodigarse como actor habitual del género grindhouse, un jovenzuelo (y putero) Robert Englund al que Quentin Tarantino rendiría homenaje, 27 años después, en una escena romántica de 'Kill Bill Vol. 1':
"Me llamo Buck, ¡y he venido a follar!"
Demencialmente sádica, brutal, violenta y divertida.
12 de enero de 2020
12 de enero de 2020
6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tras su enorme éxito comercial "La matanza de Texas", Tobe Hooper realizó esta "pequeña" película de horror, que tiene como su mejor bagaje el desprejuicio con que la dirigió y tener bajo sus órdenes a tres intérpretes veteranos que ya vieron pasar sus mejores días en el cine, pero todavía conservaban sus prestancia.
Sin embargo, y a pesar de que leo que algunos críticos la tienen bien considerada, debo decir que a mí, viéndola en pleno siglo XXI (noviembre 2019) me ha parecido muy mediocre. Vamos, que no me ha gustado nada y me ha aburrido, que es lo peor que puedo decir, personalmente, de una peli.
Considero que es repetitiva y tediosa a más no poder, amén de previsible, que en este caso de filmes es algo lamentable.
Neville Brand, el protagonista, un actor de carácter de lo mejor que ha dado Hollywood, aquí está excesivo, histriónico a tope y casi parece una caricatura de los psycho killers al uso. Supongo que estará dibujado así su personaje a propósito. De otro modo...
Técnicamente tiene elementos positivos como la fotografía y algún momento de tensión como cuando le sigue el cocodrilo a la niña y está a punto de zampársela.
Por lo demás, mucho rollo, a mi entender. Aunque es muy agradecida la presencia del más tarde súperpopular Robert Englund, que lo hace de maravilla.
https://filmsencajatonta.blogspot.com
Sin embargo, y a pesar de que leo que algunos críticos la tienen bien considerada, debo decir que a mí, viéndola en pleno siglo XXI (noviembre 2019) me ha parecido muy mediocre. Vamos, que no me ha gustado nada y me ha aburrido, que es lo peor que puedo decir, personalmente, de una peli.
Considero que es repetitiva y tediosa a más no poder, amén de previsible, que en este caso de filmes es algo lamentable.
Neville Brand, el protagonista, un actor de carácter de lo mejor que ha dado Hollywood, aquí está excesivo, histriónico a tope y casi parece una caricatura de los psycho killers al uso. Supongo que estará dibujado así su personaje a propósito. De otro modo...
Técnicamente tiene elementos positivos como la fotografía y algún momento de tensión como cuando le sigue el cocodrilo a la niña y está a punto de zampársela.
Por lo demás, mucho rollo, a mi entender. Aunque es muy agradecida la presencia del más tarde súperpopular Robert Englund, que lo hace de maravilla.
https://filmsencajatonta.blogspot.com
12 de julio de 2011
12 de julio de 2011
10 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tobe Hooper en sus inicios como director sorprendía por el alto contenido de violencia y gore que proponía en sus películas. Para confirmar ello no hace falta más que mirar “La matanza de Texas” o la película que nos ocupa en esta crítica. Luego con el paso del tiempo fue mermando la cantidad de sangre en sus películas, dando lugar a filmes donde el horror era más liviano, muchas veces combinado y diluido con ciencia ficción.
Hablando ya específicamente de “Trampa mortal”, tengo que decir que la cinta me gustó bastante, inclusive llegué a pensar en colocarle un 7 de nota, pero finalmente desistí de ello principalmente porque la historia es demasiado rústica y simplona como para merecer esa nota.
Si algo hay que achacarle a esta película es precisamente la trama, pues el argumento es demasiado grotesco y delineado con el sólo propósito de hacer pasar un rato de nerviosismo e inquietud al espectador.
La puesta en escena y el montaje también denuncian cierta rusticidad, ya que la narración por allí se hace un tanto entrecortada y se notan los cortes entre secuencias y secuencias.
Aún evidenciando algunos errores de inexperiencia del director, no puedo dejar de mencionar que para mí la película tiene muchas más virtudes que debilidades.
Empiezo destacando la ambientación de la cinta: sugestivos escenarios naturales (pantanos, densa vegetación, espesa niebla, pegajosa humedad ambiente), un hotel sumamente oscuro y siniestro (quizás más atemorizante que el de Norman Bates en “Psicosis”), un burdel donde se respira lascivia y degeneración sexual. En esas locaciones fílmicas se desarrolla una película visceral e intensa 100 %, donde es imposible aburrirte de tantas situaciones macabras y salvajes que visionamos (muy al estilo de “La matanza de Texas”).
La fotografía de la película es atractiva, para darnos cuenta de eso sólo hace falta mirar los distintos tonos rojizos que aparecen en muchos planos del exterior del hotel, los cuales generan una sensación un tanto surrealista y onírico que acentúa aún más el carácter demencial que se respira en el filme.
Si hablamos de locura, es menester mencionar que es tremendo el grado de trastorno mental que muchos personajes poseen, ello hace que la película sea una oferta con mucha atmósfera enfermiza y demencial, lo cual es potenciado con el hecho que en determinados pasajes también aparecen personajes depravados y degenerados (el de Robert Englund es el ejemplo más claro de ello).
Las interpretaciones de todo el elenco están conseguidas como para darle convicción al relato, pero destaco en particular la mejor actuación según mi criterio: la de Neville Brand encarnando a un encargado de un hotel (tan misterioso pero más enfermizo inclusive que Norman Bates) sumamente macabro y con conductas psicóticas. Un personaje antológico y para ser recordado en cualquier debate sobre personajes malignos y villanos.
Sigo en spoiler sólo por razones de espacio.
Hablando ya específicamente de “Trampa mortal”, tengo que decir que la cinta me gustó bastante, inclusive llegué a pensar en colocarle un 7 de nota, pero finalmente desistí de ello principalmente porque la historia es demasiado rústica y simplona como para merecer esa nota.
Si algo hay que achacarle a esta película es precisamente la trama, pues el argumento es demasiado grotesco y delineado con el sólo propósito de hacer pasar un rato de nerviosismo e inquietud al espectador.
La puesta en escena y el montaje también denuncian cierta rusticidad, ya que la narración por allí se hace un tanto entrecortada y se notan los cortes entre secuencias y secuencias.
Aún evidenciando algunos errores de inexperiencia del director, no puedo dejar de mencionar que para mí la película tiene muchas más virtudes que debilidades.
Empiezo destacando la ambientación de la cinta: sugestivos escenarios naturales (pantanos, densa vegetación, espesa niebla, pegajosa humedad ambiente), un hotel sumamente oscuro y siniestro (quizás más atemorizante que el de Norman Bates en “Psicosis”), un burdel donde se respira lascivia y degeneración sexual. En esas locaciones fílmicas se desarrolla una película visceral e intensa 100 %, donde es imposible aburrirte de tantas situaciones macabras y salvajes que visionamos (muy al estilo de “La matanza de Texas”).
La fotografía de la película es atractiva, para darnos cuenta de eso sólo hace falta mirar los distintos tonos rojizos que aparecen en muchos planos del exterior del hotel, los cuales generan una sensación un tanto surrealista y onírico que acentúa aún más el carácter demencial que se respira en el filme.
Si hablamos de locura, es menester mencionar que es tremendo el grado de trastorno mental que muchos personajes poseen, ello hace que la película sea una oferta con mucha atmósfera enfermiza y demencial, lo cual es potenciado con el hecho que en determinados pasajes también aparecen personajes depravados y degenerados (el de Robert Englund es el ejemplo más claro de ello).
Las interpretaciones de todo el elenco están conseguidas como para darle convicción al relato, pero destaco en particular la mejor actuación según mi criterio: la de Neville Brand encarnando a un encargado de un hotel (tan misterioso pero más enfermizo inclusive que Norman Bates) sumamente macabro y con conductas psicóticas. Un personaje antológico y para ser recordado en cualquier debate sobre personajes malignos y villanos.
Sigo en spoiler sólo por razones de espacio.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
En fin, es una película de Tobe Hooper injustamente desconocida, que para mí tiene el mismo nivel que el clásico de terror dirigido por el mismo cineasta unos años antes llamado "La matanza de Texas".
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