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| Jennie |
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| William Dieterle |
(1948)  |
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| 36 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bloomsday
AA-licante (España)
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Su valoración:  |
14 de Septiembre de 2005 |
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Fascinante y onírico cuento de hadas que logra una atmósfera muy especial y evocadora (magia, tristeza y ternura se conjugan en esta cinta). Una historia romántica sobre el tiempo, el amor y el destino. Película extraña por lo que cuenta, por esa atmósfera de irrealidad en que te sumerge y por su honda y enigmática belleza. En ella el presente y el pasado luchan por unirse para que triunfe el amor.
La panoplia de actores es inmejorable y la banda sonora es tan estremecedora como la cálida fotografía (el contraste de luces y sombras es portentoso, la luz lechosa y difusa que a veces tiene la cinta encaja perfectamente con lo fantasmagórico, logrando un ambiente de desasosiego que dota a la cinta de mayor empaque y sensación de ensueño). Todo ello te transporta a otro mundo durante el metraje, un mundo misterioso que te provoca cierta inquietud y melancolía a la vez. Nunca aquello tan repetido de "pequeña joya" estuvo tan justificado como en este caso.
Curiosidad: la canción que canta J. Jones en el parque es de Bernhard Hermman.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La película trata de la historia de amor entre un pintor estancado creativamente y un fantasma. El punto de partida ya es interesante, pero la realización ayuda a convertir un punto de partida original en una película única.
Bloomsday 
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| 25 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Gilbert
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
31 de Marzo de 2009 |
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"Jennie" parte de una brillante idea. Es como un cuento de hadas terrorífico sobre las musas, la inspiración, el concepto del arte, la intemporalidad, y la eternidad de la belleza y el amor.
Y la parte técnica es un portento. Muy bien realizada, una fotografía adecuadamente onírica y algunas secuencias realmente magistrales.
Pero en este terremoto artístico falla el epicentro. Las escenas de amor son empalagosas como ellas solas. No estoy en contra de unas buenas escenas melosas, pero éstas rezuman melaza por todos los poros. Y aunque Cotten hace lo que puede, lo de Jennifer Jones es de aurora boreal.
En resumen, una obra maestra echada a perder por culpa del exceso, no del defecto. Las sirenas no han de rozarse con los marinos, las hadas madrinas sólo usan la varita para tocar a los agraciados, y las musas no se abrazan con los artistas. Si llega a más, se sugiere pero no se muestra. Las reglas de los cuentos de hadas son estrictas.
Gilbert 
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| 18 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
26 de Diciembre de 2008 |
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Bellísimo y lírico drama romántico sobrenatural, que transporta al virtuosismo de la imagen y del sonido un relato tocado de atemporal romanticismo que habría hecho las delicias de los grandes literatos soñadores de la segunda mitad del siglo XIX.
Dieterle se deja llevar por el delirio de la imaginación que es el marco ideal para un romance sin tiempo ni edad. El romance perpetuo del artista y su musa.
Puede que ninguna película plasme, con la delicada brillantez de “Jennie”, el fluir del torrente creativo alimentado por la pasión, por el amor hacia esa fuente inspiradora intangible que todos los artistas llevan en su interior.
“Jennie” representa la comunión perfecta, la relación definitiva, esa unión más que cósmica, más que metafísica, más que palpable. Ese amor hacia la belleza que nunca muere, una belleza que sólo pertenece a los ojos obnubilados de su enamorado retratista. Una belleza incorpórea, que no conoce el transcurso del tiempo, que está hecha exclusivamente para arrebatar el corazón del artista y, a través de su genio creador, deslumbrar a esa parte que se alimenta de la sensibilidad que entra por los sentidos y que se extiende por todo el espíritu. Que colma esa necesidad de dejar algo hermoso de nuestro paso por este mundo extraño, y de experimentarlo por medio de una obra que emule y vaya más allá de las maravillas de la naturaleza y del universo, convirtiendo lo inmaterial en algo perceptible, atrapando la eternidad en un efímero envoltorio sensorial. Como si fuese un intento por asemejarnos a dioses que de la nada fabrican mundos.
Eben Adams malvive inmerso en su malhadada y autopregonada mediocridad, sin encontrarse a sí mismo, incapaz de encontrar el soplo de genialidad. El artista que yace en él está aletargado, no tiene acceso a esa fuente de energía, a esa vibración especial que mueve a un creador hacia su obra más querida. No sabe cuál es su musa. Y un pintor sin musa está perdido.
Hasta que ve aparecer a Jennie. Figura del pasado, del presente y del futuro, Jennie crece pero no tiene edad, cambia pero es siempre la misma, se aferra a su adorador y lo ama sin coordenadas temporales ni espaciales. Etérea y corpórea, esquiva pero siempre presente, consuelo y tormento.
Eben vive exclusivamente para ella. Para esperarla. Para los momentos perfectos en los que están unidos. Para agonizar lentamente cuando no está. Para pintar un retrato de ella que es el retrato mismo del amor inmortal, del eterno femenino, de la belleza absoluta. Una belleza de ojos tristes y de aura espiritual que no pertenece a este mundo material.
De fondo, un Nueva York encantado. Un blanco y negro y un sepia con sfumattos, texturas de lienzos, polvo de estrellas, velados claroscuros, crepúsculos de ensueño, brumas que difuminan suavemente los contornos, escenarios que parecen sacados de alguna litografía decimonónica.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Un marco que prepara los sentidos y la zona más sensible de nuestra psique para un festín emocional colmado de imaginería y de imaginación desbordada, en el que todos los elementos contribuyen a dar vida a ese clima de inmaterialidad, de sensaciones y de sentimientos puros.
Y, sobre todo, de contacto con lo que está más allá de lo que podemos ver, más allá de todo lo perecedero.
Vivoleyendo 
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| 23 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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chusco
El Olivar (Guadalajara) (España)
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Su valoración:  |
25 de Enero de 2006 |
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Y es que el verdadero amor es eterno. Como la verdadera belleza. Como el Arte, cuando es con mayúsculas. Y "Jennie" es auténtico amor y belleza y Arte. Por eso me enamora una y otra vez. Igual hoy que hace más de veinte años que la vi por vez primera. Y me voy a dar prisa en volverla a ver. Porque me quiero enamorar otra vez. Y otra. Y otra...
chusco 
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| 15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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tarkin
lorca (España)
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Su valoración:  |
31 de Agosto de 2006 |
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Un amor imposible e irreal, un film mágico. Sólo "Vértigo" fue capaz de crear una atmósfera onírica similar. Junto a la historia principal, ojo además al amor encubierto entre Ethel Barrymore y Joseph Cotten (tan magnífico actor como siempre ).
Pese a lo rebuscado del argumento, que en otras manos podría incluso haber caído en el ridículo, todo encaja y resulta extrañamente creíble.
Visualmente es una película arriesgada e impactante: una estética que recuerda el expresionismo alemán aunque más suave, combinación de blanco y negro y homenaje al cine de animación (la secuencia de Mickey Mouse).
Una obra maestra imperecedera.
tarkin 
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