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El merodeador

7,0
718
votos
Sinopsis
Un policía descontento con su trabajo, que culpa a los demás de sus problemas en el departamento, es designado para investigar el caso de un merodeador que ronda la casa de una mujer casada espiándola por la ventana del cuarto de baño. El policía se obsesiona por la mujer e imagina que si el marido muriera violentamente, el merodeador cargaría con las culpas. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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24 de junio de 2011
33 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
En anteriores ocasiones ya he manifestado mi aprecio por la obra cinematográfica de Joseph Losey, realizador al que principalmente conocía por sus grandes filmes europeos como "El Sirviente" o "The Go-Between". Sólo recientemente he tenido la oportunidad de conocer algunas de sus primeras películas, realizadas en EE UU antes de su marcha, motivada por su inclusión en la lista negra. Ésta es una de ellas, y francamente resulta una película notable que, encuadrada dentro del género negro, contiene sin embargo una ácida crítica a la moral y a las ambiciones frustradas que encierra -desde esta perspectiva- el sueño americano.

Tal argumento se debe sobre todo a la labor del guionista, Dalton Trumbo, que hizo uso de su amigo Butler como "tapadera", expresando en el filme ideas acerca de la sociedad americana que ya había apuntado en el guión de la excelente "Gun Crazy" y que reafirmará en el de la posterior "He Ran all the Way". Así, los protagonistas comparten la circunstancia de haber visto frustrados sus sueños de juventud, quedando "encerradas" sus vidas en la insatisfacción, ya sea por un matrimonio infeliz o por un trabajo aborrecido. El personaje de Van Heflin, Web, encarna toda la ambición y frustración del individualista que creyéndose destinado al triunfo ha visto sus esperanzas truncadas; cuando trabe conocimiento con la también frustrada Susan (de quien admira lo que tiene, no lo que es) verá por fin la posibilidad de construir un nuevo camino al éxito, camino en el que la moral debe ser apartada a un lado, cueste lo que cueste.

Aunque en algunos momentos las situaciones resulten un tanto forzadas, sirven en todo caso para transmitir la idea fuerza antes referida, que presenta a individuos obsesionados con lo que ellos entienden que debe ser el éxito o el reconocimiento social en la sociedad estadounidense; la persecución de ese sueño lo justifica todo, desde el engaño al crimen, pues es el empeño personal, la decisión de no detenerse ante nada, la que asegura su consecución (como bien apunta Web en un diálogo ya casi al final, en el que se justifica poniendo el ejemplo de los abogados y otros profesionales, cuya falta de moral comparte). Precisamente la carga subversiva del filme estriba en que Web no es ningún psicópata -discrepo aquí amablemente de mi predecesor- sino una versión corrompida del emprendedor americano.

Eficazmente rodada, con una acertada elección de exteriores en el tramo final (excelente la ambientación en la desolada ciudad de Calico) y unas interpretaciones notables de la pareja protagonista, la película parece advertirnos que quien merodea en torno al sueño americano, suele acabar despertando en la peor de las pesadillas.
Quatermain80
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20 de agosto de 2010
20 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es reconfortante para los cinéfilos descubrir joyas perdidas en el tiempo mientras el cine actual, salvo casos excepcionales, se hunde en su propia megalomania. La cinta que nos antañe se enmarcaría en el cine negro tardío (1951) y aunque tiene rasgos de tal género, la veo más como un thriller psicológico
donde el protagonista manipulará su entorno para conseguir su objetivo. La trama no luce por su originalidad, el presupuesto es escaso por no decir nulo.. pero ahí reside la magia de este tipo de películas. Un puñado de actores semi desconocidos y un director novel deciden poner la carne en el asador y crear una atmosfera incómoda y asfixiante. El protagonista es un psicópata en toda regla, en ningún momento se plantea la moral que sus actos conlleva y está convencido que todo lo hace por amor, ella por su parte solo desea un poco de afecto y...tener un hijo, la carga emocional será demasiado pesada y su huida hacia adelante no puede acabar bien. Especialmente brillante la ambientación del último tramo de película donde el esperado paraiso se convierte en infierno.
baldo
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1 de junio de 2015
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay mucha, muchísima gente, que está en la profesión equivocada, pero sigue allí porque “no tengo otra cosa que hacer”, “el empleo está muy escaso”, “ya me acostumbré a esto”… y otra variedad de excusas que, en definitiva, se resumen en una sola: ¡No tengo coraje para definir que es lo que me gusta y decidir hacerlo!

Además de inestabilidad, salarios misérrimos y condiciones laborales insatisfactorias, aquella es una de las principales razones por la que cada sociedad padece una enorme línea de profesionales incompetentes y apáticos, empleados negligentes y sin entusiasmo, y burócratas entre deshonestos, irresponsables y medio-sádicos.

Webb Garwood tampoco está conforme con su labor como policía, labor que asume tras ver frustradas sus aspiraciones como deportista… así que, cuando una atractiva coterránea se pone a su alcance, se entera de que no está casada precisamente por amor, y además sabe que cuenta con un significativo testamento a su favor, al policía le regresan sus aspiraciones de tener un motel propio y ser independiente… y entonces, va a hacer uso de todo su ingenio para que su sueño se haga realidad.

Este es el comienzo de una impactante historia de amor y otras conveniencias, que, el director Joseph Losey, ha realizado con los mejores patrones del cine de calidad. Sus personajes centrales Webb Garwood (un eficasísimo Van Heflin, en un rol desacostumbrado) y Susan Gilvray (Evelyn Keyes, con algo de biográfico en este cuento), están tan bien caracterizados que, con frecuencia, les basta un simple gesto o una mirada para que consigamos adivinar las percepciones e ideas que pasan por sus mentes. Esa óptima interiorización, hace factible que nos compenetremos muy hondo y nos mantengamos todo el tiempo alerta, logrando el filme envolvernos por completo, pues casi sentimos que respiramos sus emociones y que es a nosotros mismos a quienes suceden los hechos.

Un eficiente guión de Dalton Trumbo -firmado esta vez por el testaferro Hugo Butler para evitar la represión de un Estado en el más decadente de sus ejercicios: ¡Perseguir al Arte más excelso!- sirve de base a esta película, capaz de mostrar a los seres humanos en marcadas situaciones de decadencia moral, pero caracterizados de tal manera que logra nuestra comprensión, nos sensibilizamos con ellos, y como suele ocurrir en las obras de Trumbo, deploramos sin duda tal comportamiento, pero no conseguimos que nuestro corazón alimente la más mínima condena. A esto le llamamos Entendimiento… una razón tan poderosa que, de inmediato, desvanece toda intención de juicio.

Una vez más -ejercicio de Trumbo, ya recreado en otros términos en “The boss” y en “Lonely are the brave” y acogido a plenitud por el gran Joseph Losey- luce impecable la metáfora del hombre que lucha por alcanzar la cima… con sus equilibradas consecuencias.

Termino con uno de esos suspicaces diálogos que me hicieron reír:

Bud, el veterano policía, escucha a Susan quien describe lo sucedido cuando viera a un hombre merodeando por su casa:
-Pensé que si tomaba un baño me sentiría mejor –dice ella- y cuando me estaba poniendo el albornoz… ¡él estaba ahí, mirándome!
A lo que el policía comenta:
-Es mejor que cierre las ventanas. En los bancos no dejan el dinero a la vista, así evitan las tentaciones.

Título para Latinoamérica: “EL CÓMPLICE DE LAS SOMBRAS”
Luis Guillermo Cardona
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6 de abril de 2020
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las películas de Losey son muy curiosas y personales. Podrán gustar más o menos, pero no va a dejar a nadie indiferente, eso seguro.
" El merodeador" a mí me ha encantado.
Losey da una vuelta de tuerca al tan trillado tema del cine negro de hombre encoñado atrapado en las garras de la femme fatal y aquí, subvierte los papeles presentándonos a un prototipo masculino, policía para más inri, que utiliza su erótica y armas amatorias para camelarse a la mujer burguesa y aburrida, a la que utilizará para alcanzar sus fines.
Una especie de " El cartero siempre llama dos veces" pero al revés.
Van Heflin hace un papel estupendo como policía de vida frustrada, muy buen conocedor de la psicología femenina, que descubre una forma de salir de su mediocre vida, en cuanto se da cuenta de la soledad que acompaña a esa mujer casada, pero bien forrada.
Lo cierto es que es un chico listo. Muy listo. Y ella, bastante tonta. Pero siempre surgen circunstancias con las que uno no cuenta, que pueden hacer abrir los ojos hasta al que menos quiere ver.
Con un final estupendo, la peli va de menos a más, con lo que el espectador tiene asegurado un excelente entretenimiento.
Sólo por ponerle un pero, pequeñísimo, hay que ver que comprensivos son todos con la cuestión del accidente.
Están dispuestos a perdonárselo y a abrirle los brazos con excesiva facilidad, en mi opinión.
Por lo demás, una película estupenda. Que la disfruten.
Izeta
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15 de noviembre de 2020
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Susan Gilvray avisa a a la policía de que ha visto a un merodeador frente a su ventana. Uno de los agentes encargados de atenderla, Webb Garwood, se convertirá en su amigo.

Una esposa que se siente sola y un policía que detesta su trabajo unen sus destinos en un noir atípico dirigido por Joseph Losey. En esta ocasión será el personaje masculino quien atrapará a su víctima en una red de engaños. Sobre los protagonistas pesa una sensación de fracaso, ambiciones rotas, insatisfacción, la idea de haber sido engañados por falsas promesas. Dalton Trumbo puebla de perlas su guion en diálogos que nos hablan del individualismo americano, el deseo de triunfo a toda costa. Van Heflin da vida a una peculiar criatura que roza la sociopatía, un ser ordinario y retorcido, profundamente infeliz, calculador, quien lleva hasta el extremo la lógica del capitalismo. Rechazas su comportamiento y, a la vez, te gustaría que se saliera con la suya. Son reveladoras las primeras escenas cuando observamos que Webb, más que enamorarse de Susan, lo hace de su casa, de su posición social. Durante todo el metraje flota en el ambiente cierta ambigüedad que alimenta la cinta y le otorga una identidad propia. La intriga y el melodrama juntan sus fuerzas en un relato incómodo. Se trata de una de las películas favoritas del escritor James Ellroy.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Murray Franklin
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