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Críticas de Luis Guillermo Cardona
Ordenadas por:
3.098 críticas
9
24 de marzo de 2009
83 de 104 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hace algún tiempo, tuve en terapia holística a una muchacha que me trajeron con un alto grado de depresión, bajo el supuesto de haber sido "victima de reiteradas violaciones por su propio padre".

En un ejercicio de anamnesis con la joven, describió lo que ocurría en cada acercamiento de su progenitor… y al final, pudimos concluir que nunca hubo violación y tan solo fueron leves actos de irrespeto a los que se veía inducido su padre por la soledad y el rechazo que recibía de su esposa. Hubo entonces catarsis y la joven se quitó pronto ese gran peso moral que la impedía aceptar a otro hombre.

Hago referencia a esta experiencia, para dejar constancia de que, lo que se expone en “LA CALUMNIA”, es perfectamente viable. Algunas personas puede autoengañarse cuando, por falta de discernimiento, malinterpretan lo ocurrido, y así como hay tantas y tan dolorosas víctimas de los más atroces abusos, también hay que admitir que hay unos cuantos menores mitómanos, manipuladores y con capacidad de sostener una mentira hasta las peores consecuencias. ¿Y qué pretenden con esto? Defender intereses muy particulares; evitar un presunto castigo... o quedar bien con alguien que representa mucho para ellos.

La obra de Lilian Hellman (escritora de relevante presencia en películas como “The Little Foxes”, “The Chase" o “Julia”, entre otras), ha sido llevada al cine, en segunda ocasión, por el calificado director William Wyler, quien readapta una historia que, el oprobioso código Hays, había transformado en otra cosa cuando la hizo con el título, “These Three” en 1936.

La historia nos habla de dos emprendedoras y agradables mujeres: Karen Wright y Martha Dobie, quienes han fundado una exitosa escuela para niñas. Se graduaron juntas y ahora sostienen una gran amistad que les permite trabajar con armonía entre ellas, y sobrellevar las incomodidades que alguna empleada siempre produce. Karen es la novia del médico Joe Cardin, y están próximos a casarse cuando, una de sus alumnas, Mary Tilford, queriendo escapar de la escuela donde se han descubierto sus continuas mentiras, y para quedar bien con su rígida abuela, decide contar con morbosos añadidos, algunas cosas que escuchó y que, sabe, comprometen la dignidad de las dos damas que dirigen el colegio.

Lo que Wyler recrea, con gran eficacia, es el efecto que la intolerancia genera cuando se obstaculiza el libre desarrollo de la personalidad y cuando una sociedad hipócrita se ensaña con aquellos que, por alguna diferencia, se salen del marco de lo convencional.

<<LA CALUMNIA>>, es una valiente apología sobre el derecho a la autodeterminación, la cual fue mal acogida en su momento por el conservadurismo de la época... y ahora, quizás resulte un poco rezagada por las libertades, supuestamente, alcanzadas en nuestra cultura.

Un brillante reparto que incluye a Audrey Hepburn, Shirley MacLaine, Fay Bainter y Miriam Hopkins, recrea un drama que impacta y que sacude con fuerza nuestros más rezagados prejuicios frente a los sentimientos y derechos de los demás.

Titulo para Latinoamérica: LA MENTIRA INFAME
Luis Guillermo Cardona
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7
22 de octubre de 2009
53 de 60 usuarios han encontrado esta crítica útil
“El hombre sabio sube a la montaña y desde allí contempla a la gente… Luego desciende y convive con la gente”. (Anthony de Mello)

Resulta “casi milagroso” que, en una película que no pudo acabarse, a la que le faltaron numerosas escenas para que Buñuel desembuchara y aclarara todo lo que quería decir, y que concluye con un final forzado y decididamente abrupto, uno pueda encontrar tanta riqueza narrativa y un alegato, en definitiva, coherente.

Los estilitas eran famosos anacoretas que, asumiendo una “total renuncia del mundo”, vivían en lo alto de una columna. Se alimentaban con lechuga y agua que les traían algunos de sus devotos, y llevaban una vida de extraño aislamiento de un mundo al que consideraban pecador. Hubo muchos de ellos, sobre todo en oriente, a lo largo de varios siglos, y uno de los más conocidos fue San Simón, en cuya historia se ha basado Luis Buñuel para demostrar la vana experiencia de un aislamiento al que llaman santidad.

Y así, lo que vemos en este agudo filme, es a un hombre barbudo y sucio, subido a una columna (falo), y rodeado por un simulacro de ring protector, desde el cual lucha, solo, contra las tentaciones del mundo. Tiene un grupo de adeptos que lo proveen de su escaso alimento, y a ellos predica, y con ellos ora cada tanto, para cumplir con su “sagrada misión”. Entre tanto, el diablo, metido en el precioso cuerpo de Silvia Pinal, decide tentarlo, de las más diversas formas, para convencerlo de que no renuncie al mundo.

Nuestro “santo” comete, entonces, varios errores de procedimiento que pueden leerse en su proceso: 1. Al subirse a la columna (quizás para sentirse más cerca del cielo) expuesta al aire libre y a la vista de todos, se muestra superior y con esto denota arrogancia en su pretendida humildad. 2. La columna se convierte en símbolo de un gran falo porque, al negar la sexualidad y reprimirla, ésta se convierte en un poderoso y urgente reclamo difícil de vencer. De ahí las agradables y provocativas visiones que constantemente tiene. San Agustín decía algo así: “Si Dios no juzgara nuestras acciones sino nuestros pensamientos, yo mismo estaría ya condenado”. 3. No se lucha contra el mundo huyendo de él, sino aprendiendo a verlo y a asumirlo de otra manera. La fortaleza se demuestra al tener de frente la ocasión de pecar y conseguir resistirla. En la huida hay, casi siempre, más debilidad que fuerza moral.

Creo que hubiera preferido a Manuel “Loco” Valdez en el rol que hizo Claudio Brook. Pero, Silvia Pinal, me resulta bastante convincente jugando, como la Dietrich, a demostrar que el diablo es una mujer.

La vida se hace plena cuando te mezclas entre la gente. El hombre es un ser sociable, porque es con el otro que se salva o es con el otro que se condena.
Luis Guillermo Cardona
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8
3 de enero de 2009
39 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es, éste, uno de esos viajes hacia el pasado que algunos hombres logran con autohipnosis y con el imperativo afán de consumar la entrega afectiva con ese ser maravilloso que, alguna vez, hemos soñado; es un retorno a lo que nunca se ha encontrado, a la esperanza divina de amar y ser amado; y con sumo esfuerzo, es un franquear la barrera tortuosa que imponente nos niega el derecho a nuestra dicha.

La historia, escrita por el famoso guionista Richard Matheson, quién se basó en su novela de ciencia ficción, "Bid Time Return" (1975), comienza en el Colegio Millfield, año 1972. Se está celebrando una obra de teatro y una anciana se acerca al joven dramaturgo, Richard Collier, le entrega un reloj de bolsillo y le dice: “Vuelve a mí”. Ocho años después, en el gran hotel de la isla Mackinac, en el Estado de Michigan -lugar en el que se han forjado grandes historias-, el joven dramaturgo descubre un retrato que lo deja obsesionado.

Matheson contaba que se inspiró en ésta historia viendo un retrato de la actriz, Maude Adams en la Opera de Piper en Nevada, del cual quedó sorprendentemente prendado. Como su personaje, Mathison investigó, desde entonces, sobre la vida de la actriz; pasó largo tiempo en el hotel del Coronado (donde se desarrolla la novela); y el título original, “Bid time return” (Pide al tiempo que vuelva), lo tomó del “Ricardo III” de William Shakespeare que, en la escena 2 del acto III dice: “Oh, llama de regreso al ayer, pide al tiempo que vuelva”

Para quienes crean en la reencarnación, en que se tienen otras vidas y otros tiempos, esta película reafirmará todas sus expectativas. Richard Collier y Elise Mckenna, pasarán el túnel del tiempo y una maravillosa historia de amor vivirán en 1912, sesenta años antes de aquel último encuentro.

El sueño idealizado se hace realidad. Se transparenta aquel afecto magnánimo arrinconado y obstaculizado por incomprensibles circunstancias. ¡Qué importa si todo no es más que un sueño! ¡Qué importa que el reencuentro apabullante con el mundo de la materia niegue a ultranza lo que nosotros sentimos y lo que nuestra mente imagina! Contra todo lo inexequible, la consumación - como haya sido- es todo un hecho llevado a cabo en el más allá, en la dimensión desconocida del pensamiento, los sentimientos y las emociones.

Unos impecables decorados; una pictórica y ensoñada fotografía; una banda sonora que nos acaricia las fibras más recónditas (memorable, John Barry) y un ambiente general de singular romanticismo, resultan sobrecogedores para cualquier espectador que desinhiba su sentir y se entregue complacido a este viaje de ensueño.

Protagonizada por Christopher Reeve, Jane Seymour y Christopher Plummer, <<EN ALGÚN LUGAR DEL TIEMPO>>, obtuvo, merecidamente, la Licorne d’Or en el festival internacional de cine fantástico de París. Un filme que te hará salir caminando por las nubes, y esto de vez en cuando es bueno, ¡porque no es solamente tierra lo que existe en el universo!

Título para Latinoamérica: PIDE AL TIEMPO QUE VUELVA
Luis Guillermo Cardona
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6
8 de diciembre de 2009
35 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
Este es un western trágico… y hubiese sido muy eficaz como una tragedia-western. Se convirtió en un filme impersonal porque, sin el beneplácito de su director John Huston, los productores –Lancaster como principal sugerente– decidieron cortar un buen trecho de su metraje y sacrificaron escenas que preservaban el sentido de alegato contra la discriminación, el fanatismo y la segregación racial, dando lugar a una historia ambigua que podría interpretarse como "un llamado al extermino de los indios para que la paz pueda llegar al fin" (¿?)
Tan sólo resulta esperanzador el hecho de que se anuncie boda de integración racial, pero, el tijeretazo que se le da al interesante personaje de Portugal, tira por la borda las intenciones del director de dejar sembrado un firme propósito unificador con respeto por la diferencia.

Contra todo -sumado el crítico accidente que padeció, Audrey Hepburn, el cual le costó la pérdida del hijo que llevaba en su vientre-, el filme se mantiene como una obra de alto interés porque tiene personajes muy bien orientados en su estructura psicológica, dándole al espectador la argumentación necesaria que explica el comportamiento extraño o “malvado” de cada uno.

Los hechos y emociones que carga en su psique cada personaje resultan accesibles a nuestra capacidad de razonamiento, y así es como entendemos el afán de venganza de ese onírico e intrigante personaje que resulta Abe Kelsey; comprendemos el miedo que induce al acto extremo a Mathilda Zachary; podemos explicarnos el exacerbado odio que Cash siente hacia los indios; validamos el afán de rescate que tiene el jefe Kiowa… y entendemos el intenso y profundo sentimiento que, Ben y Rachel, se cuidan –sin lograrlo- de mantener en reserva.

“UNFORGIVEN” (los títulos para España y Latinoamérica no atinan a su verdadero sentido), alude a aquellos seres que no encuentran el perdón, pero, que bien lo merecen cuando se llega comprender sus más hondas motivaciones y su humano comportamiento.

El reparto, nos deja también plenamente satisfechos, pues, se trata de estrellas del más alto profesionalismo. Particularmente: Joseph Wiseman, interpretando a Kelsey, el fanático religioso; Lilian Gish, la abnegada y valerosa madre; y Charles Bickford como el patriarca Zeb Rawlins, dispuesto a la verdad contra todas las consecuencias, resultan dignos de los mayores aplausos… y por supuesto, Audrey Hepburn, una vez más, resulta fascinante.

Como obra cinematográfica, “UNFORGIVEN”, tenía madera para alcanzar la cima artística... ¡lástima que, la injerencia de los productores, con tanta frecuencia resulte en detrimento de grandes realizaciones.

Título para Latinoamérica: “LO QUE NO SE PERDONA”.
Luis Guillermo Cardona
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8
27 de enero de 2009
33 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Realizar esta película, costó la irrisoria suma de ¡$630.000 dólares! Es un cuento, un melodrama, una narración idealista… pero, desde que la vi por primera vez, por allá en los años mozos, me resultó, y me sigue resultando, encantadora.

Los tiempos han cambiado... y aumentan, cada día, los que se vanaglorian de no amar, de no llorar, de no enternecerse. La dureza y la frialdad, se han convertido en los sentimientos básicos de ya muchos sombríos corazones... y lo más lamentable, es que el intelecto, en vez de ablandarnos siempre como debería hacerlo, muchas veces endurece el alma hasta convertirla en piedra.

La principal cualidad de, <<EL BRAVO>>, es, precisamente, que nos devuelve el sentimiento. Es un oasis de ternura en éste inmenso desierto de indiferencia.

Un niño, un toro, un viejo camionero, un padre y una joven, confluyen en una sociedad donde también hay muchos corazones duros, pero, al tiempo es todo un mundo colmado de vivencias simples, de entrega, bondad, respeto y dulzura... pequeñas, pero, grandes cosas que dan sentido a la existencia.

En 1957, la película obtuvo el premio Oscar a Mejor Guion Original. Cuando se llamó a, Robert Rich, para que recibiera la estatuilla, éste no pudo presentarse en el escenario. Los inquisidores del macarthismo lo tenían en la lista negra... era uno de, Los Diez de Hollywood, que se negaron a declarar ante el Comité de Actividades Antiestadounidenses. Su verdadero nombre: Dalton Trumbo, uno de los escritores más importantes con que contaba el cine hollywoodense. "Five Came Back", "Roman Holiday", "Spartacus", “The Fixer”, "Papillon" y "Johnny got his Gun", serían, antes y después, algunos entre sus muchos notables créditos.

Para poder conciliar con los requerimientos del lamentable gobierno mexicano de aquellos sombríos años, el guion fue retocado por otros, para incluir unos cuantos gestos patrioteros y exaltar la bondad de los poderosos... y es aquí, cuando el idealismo hace de las suyas, pero, sin conseguir empantanar una obra de gran valor social.

Lo que, para nosotros, trasciende de ésta película, es su inmenso contenido humano, pues, además de que exalta a la naturaleza animal, es un canto a la solidaridad, hace un clamoroso llamado a defender con ahínco nuestros mayores ideales... y nos recuerda que, por sobre todo, el hombre es un ser sensible.

La historia es muy sencilla: Leonardo, es un chico que se encariña con un becerro, al que él llama Gitano, el cual pertenece a la hacienda donde su padre trabaja. Con el toro, el niño mantiene una estrecha relación de cuidados y jugueteos, hasta que, por fin, el animal crece convirtiéndose en un fuerte toro de lidia… y entonces comienza una odisea en la que, el pequeño lucha por recuperar al animal que, un día, le obsequiaran.

Ese restante trozo de cine, trasciende cualquier tiempo; el drama alcanza la cúspide y el pequeño, Michel Ray, se roba el corazón del más duro de los espectadores con su valiente caracterización.

Una película inolvidable.

Título para Latinoamérica: EL NIÑO Y EL TORO
Luis Guillermo Cardona
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