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Críticas de Luis Guillermo Cardona
Ordenadas por:
2.986 críticas
10
12 de septiembre de 2021
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Durante La Guerra de Secesión, lo dice su hermano Tony, “Steve (Sinclair) fue miembro de la pandilla de (William C.) Quantrill”. Y ¿quién era Quantrill?, por si alguien se lo pregunta, fue un desadaptado paramilitar que se dedicaba a cometer atropellos y masacres en los caseríos a nombre de “la causa del sur”. En la película solo se menciona su nombre, pero, quien conozca estos datos, enseguida imagina qué clase de papel jugó Sinclair en aquella cuadrilla. Después, Steve fue un famoso pistolero que con su pistola “saddle the wind” (ensillaba al viento). Metáfora en alusión a la velocidad con que desenfundaba, lo que lo convirtió en el pistolero más rápido del oeste, y de esta manera, liquidó al menos a cinco hombres.

No obstante que, Steve viene desde hace años buscando redimirse y ser un hombre útil a la sociedad, en su hermano menor Tony -ahora hecho un hombre, pero no derecho-, se ha despertado el ansia de ser tan buen tirador como su hermano, pues, espera ser él el que, ahora, lo proteja.

A partir de ese momento, <<MÁS RÁPIDO QUE EL VIENTO>>, se convierte en un sólido estudio psicológico magníficamente escrito por, Rod Serling, a partir de una historia de Thomas Thompson; pero, lamentablemente, el título se convierte en una trampa, pues, tanto a Serling como al director Robert Parrish, no era darles a los pistoleros ocasiones de ostentar su rapidez con las pistolas lo que les interesaba, sino servirse de su choque de caracteres para caracterizar a una sociedad que, antes que avanzar, retrocede deplorablemente. El propósito, bien claro, era hacer un filme adulto con muy sólidos y progresistas personajes, a los que se suma el terrateniente Dennis Deneen, y también la guapa cantante, Joan Blake, quien ahora busca una vida en paz lejos de los vulgares manoseadores que se encuentran en los bares.

La historia es ejemplar, contada con una precisa puesta en escena en un cinemascope impecable; con unos diálogos muy fluidos y de la mejor cosecha; y sobre todo, con un deseo ferviente de que la sociedad estadounidense -dominada ¡desde 1871! por la ambiciosa e inescrupulosa Asociación Nacional del Rifle (NRA)- por fin un día, alcance la civilización. Esa búsqueda del respeto que la sociedad entera debe a los soldados de la Unión que, con su denodado esfuerzo y con su sangre, forjaron una sociedad más libre, resulta aquí admirable y, sin duda, es uno de los puntos más altos de la película.

Tengo que decirlo, la película por todo esto fue un fracaso de taquilla. Los críticos conservadores le hicieron la mala atmósfera, y los espectadores que solo esperan balaceras y tipos rudos, salieron desencantados. Pero, contra todo, estamos ante un western maduro, edificante y con unos personajes (Steve, Joan, Deneen, Clay… y hasta Manuelo) que quisiéramos ver con más frecuencia en nuestra sociedad.

El director, Robert Parrish -quien, cuando terminaba el filme enfermó y debió ser reemplazado en algunas escenas por John Sturges- atinó plenamente al escoger su reparto: Robert Taylor, muy preciso como el hombre dispuesto a escapar de su pasado; y mejor aún están, John Cassavetes como el obstinado Tony; Donald Crisp, el progresista y generoso terrateniente; Royal Dano, el oficial de la Unión que lucha por sus derechos; y Julie London, la atinada cantante que siempre comprende cuando es necesario elegir otro camino.

Título para Latinoamérica: FURIA MALDITA
Luis Guillermo Cardona
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8
11 de septiembre de 2021
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El adquirir un carro último modelo, una casa más amplia y moderna, una lavadora-secadora automática o un celular de avanzada, puede llamarse Progreso, pero, EVOLUCIÓN, es el crecimiento del hombre como ser humano y como ser sociable, y esto significa incrementar la capacidad de amar y comprender, y prodigarse con bondad, solidaridad y ternura. Es velar por el bienestar de los que poco o nada tienen; incrementar las cosas bellas que enaltezcan el mundo y crear, distribuir o difundir todo aquello -arte, ciencia, artesanía, técnica…- que promueva la reflexión, escudriñe la verdad y enriquezca el conocimiento. Cuanto más avanza la Evolución, el hombre se aproxima a La Gran Meta que es la UNICIDAD (cuando todo hombre, mujer o animal, se sienta por fin seguro, respetado y valorado por todo aquel con quien se cruce en su camino)… y será, solo entonces, cuando la especie humana, sin excepción, recupere, por fin, el paraíso perdido.

Pero, cuando uno contempla objetivamente a la humanidad, comprende que, 20 siglos después de la venida del maestro Jesús -sin contar los muchos siglos que transcurrieron atrás-, hay un valioso, aunque selectivo avance en el Progreso… pero tan escaso logro en la Evolución que, la Unicidad, sigue a años luz de poder alcanzarla. Me pregunto entonces, ¿Qué es lo que nos hace ser la “raza superior”? Estoy por creer que este es un título que nosotros mismos nos atribuimos sin haber pasado por la valoración de alguien superior.

Con su película, <<LA NUBE>>, el director Fernando E. Solanas, vuelve a dar en el blanco con una creativa alegoría del atraso que significara para la nación Argentina el gobierno de Carlos Menem. La nube, es el sol oculto (progreso) de la nación, donde viene lloviendo 1600 días sin cesar (el tiempo que, a la fecha, llevaba Menem en el poder) y la sociedad comienza a caminar como el cangrejo (para atrás) por las privatizaciones, la represión, el saqueo… y el nivel de oscurantismo al que se ha llevado el arte.

Como consecuencia de la soga que se le viene poniendo en el cuello a la cultura, el Teatro Espejo, está a punto de ser vendido… y probablemente desalojado y demolido, como ya ha ocurrido con tantísimos espacios culturales. Para su director y sus actores, son 75 años de arte y patrimonio los que se tirarán por la borda, pero, el gobierno no es capaz de entender que, “el arte no es gasto ni ganancia sino inversión” -en el conocimiento, la ocupación sana, el redireccionamiento de inclinaciones, la estética y la ética…- y el proceso sigue adelante porque la cultura es siempre una de las grandes bajas en los gobiernos de ultraderecha.

La película la protagoniza, Eduardo Pavlovsky, médico psiquiatra que, influenciado por el teatro de vanguardia europeo, en 1960 fundó el grupo de teatro Yenesí, con el cual llevó a escena obras de Samuel Beckett, Bertolt Brecht, Eugene Ionesco, Harold Pinter y otros grandes cuyas imágenes podremos ver en el decorado del Teatro Espejo de la película.

Actor de teatro y cine, y también autor de obras como, El Señor Galíndez (1973), Telarañas (1976), El Cardenal (1991), y entre otras, Rojos Globos Rojos (1994), fue esta última la que sirvió de inspiración a Solanas, para sacar adelante este afinado y doloroso alegato contra el maltrato a las artes escénicas.

Con un guion escrito por el propio Solanas, con insertos de una puesta en escena de, “Rojos Globos Rojos”, que protagoniza el propio Pavlovsky, la película avanza con numerosas metáforas y críticas sociales que reclaman, como es habitual en su cine, nuestro sentido crítico y la más atenta observancia de todo lo que sucede. Mención para, Ángela Correa, por su sentido rol como la brasileña Fuló, y para, Franklin Caicedo, como el escritor Enrique.

Veremos al director en un breve cameo jugando billar y, <<LA NUBE>>, se propone dejar sentado que, el arte no puede morir porque eso significaría la muerte lenta de cualquier sociedad.
Luis Guillermo Cardona
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9
9 de septiembre de 2021
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
En sus, “Cuadernos de la Cárcel”, el filósofo Antonio Gramsci decía que, “parece posible afirmar que, buena parte de la sedicente 'superhumanidad' nietzscheana, tiene como único origen y modelo doctrinal, no Zaratustra, sino el personaje de la novela de Dumas: El Conde de Montecristo”. No sabría decir cuánto de cierto hay en estas palabras, pero, lo que si se puede comprobar en el carácter de, Edmond Dantès, es una voluntad de poder como la que tanto alabara, Friedrich Nietzsche, en sus mejores obras filosóficas… y es indudable que los hombres así nos despiertan admiración y un gran deseo de emularlos. Razón ésta por la que, “El Conde de Montecristo”, se convirtió -y sigue siendo- una de las novelas más leídas y valoradas de la historia.

El jefe de archivo de la policía de París, Jacques Peuchet, convertía en efectivas narraciones los expedientes que más le llamaban le atención y uno de estos personajes, François Picaud, interesó sobremanera al famoso escritor, Alexandre Dumas, pues, se trataba de un hombre que, a comienzos del siglo XIX, se comprometió con una bella mujer de clase alta… pero algunos de sus amigos, ansiosos de arrebatarle a la muchacha, más otros intereses, conspiraron para que se le acusara de ser un espía al servicio de Inglaterra. Picaud, estuvo encarcelado 15 años y en prisión conoció a un generoso hombre que, a punto de morir le reveló la existencia de un tesoro escondido en Milán... y cuando al fin fue liberado en 1814, encontró el tesoro, cambió de identidad y regresó a París en plan de cobrar la deuda con quienes le causaron tanto mal. Pero, para redondear su personaje, Dumas tomó también algunas características de, Jean-Paul Bendit, Conde de Monte-Cristo, un reconocido defensor de los principios de La Revolución Francesa y también colaborador en la redacción de la Constitución de 1791.

Son ya numerosas, y casi siempre interesantes, las versiones cinematográficas que se han hecho de la novela que, Alexandre Dumas, publicara en 1844…. y, por supuesto, también <<EL CONDE DE MONTECRISTO>> que, con un guion escrito por Jean Halain, realizara, Claude Autant-Lara. Este filme -estrenado en dos partes- mantiene un marcado propósito de ser la versión francesa definitiva y claramente es, hasta ahora, la más relevante. Su diseño de producción es impresionante; la fotografía a color y en Dyaliscope, supremamente cuidada; el diseño de vestuario impecable; la edición muy rigurosa, logrando una gran dinámica en los 180 minutos de duración… y con un reparto que impone admirable vigor en sus actuaciones, redondeando, así, una superproducción que ha hecho historia.

Louis Jourdan, consigue la que podría ser una de sus mejores interpretaciones, y como Dantès, nos ofrece a un ser con una sorprendente claridad en sus propósitos. Yvonne Fourneaux, es Mercédès, la atractiva novia frustrada que, por su condición de clase, parecerá acomodarse a lo que má$ le conviene. Pierre Mondy, muy efectivo en su rol de Caderousse, el hombre volátil dispuesto a vender el alma por un fajo de billetes ¡o unos cuantos diamantes!… y necesario decir que, el resto del reparto (Bernard Dhéran, Jean-Claude Michell, Henry Guisol…) está a la altura de los protagonistas.

Frases para reflexionar:
“No me compadezco de la derrota de un hombre cuyas victorias fueron despiadadas”.
“La pena de muerte solo hace reflexionar a la gente honesta, pero la experiencia ha demostrado que los canallas persisten”.
“Las nubes no deben impedirte creer en las estrellas”.

Título para Latinoamérica: <<LA VENGANZA DEL CONDE DE MONTECRISTO>>
Luis Guillermo Cardona
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10
9 de septiembre de 2021
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Novelista, dramaturgo y periodista sirio, Vahé-Karnik Khatchadourian -mejor conocido como Vahé Katcha (Վահե Քաչա) (1928-2003)-, consiguió publicar en su vida 25 novelas y dos obras de teatro, habiendo sido varias de ellas adaptadas, principalmente, en Francia, país a donde había emigrado en el año 1945. La primera obra teatral que escribió, “Le Repas des Fauves” (La Comida de las Fieras, 1960), se convirtió en un gran éxito que atrajo enseguida a numerosos grupos para llevarla a las tablas y el cine no fue la excepción, siendo el director, Christian-Jaque, quien decidió adaptarla en compañía de Claude Marcy y Henri Jeanson, y el resultado es un magnífico estudio de caracteres que saldrán a flote bajo presión.

Se trata aquí, de un grupo de amigos que, en 1942 (en el transcurso de la II Guerra Mundial), para celebrar los 22 años de la linda Sophie, asisten a su casa donde ella les recibe en compañía de Victor, su marido. Pero, cuando ya la amistad y el parentesco entre algunos los une satisfactoriamente, un incidente callejero hará que haga su entrada un grupo de militares alemanes, cuyo comandante -pretendiendo encontrar a los asesinos de dos de sus hombres-, dice que se llevará a dos testigos de cada piso del edificio para interrogarlos… pero, en plan de proporcionar un “juego diabólico”, pone a los asistentes a que ellos mismos decidan quiénes serán las dos personas a las que se llevará.

Lo que se deriva de aquí, sacará a flote las debilidades y las fortalezas humanas... y se iniciará un fluir de temperamentos y caracteres que van a dejar muy claro que, bajo presión, es cuando fácilmente se sabe quién es quién. Además de que ésta confrontación resulta bien aleccionadora, lo más interesante es que los espectadores no conseguiremos permanecer al margen… y poco a poco, vamos tomando partido hasta sentir quiénes nos repugnan y a quiénes consideramos sensatos y justos en su proceder.

Y cuando hemos definido esto, ¿Qué es lo que sentimos? ¿Qué ideas pasan por nuestra mente?, ¿Somos mejores que, el comandante Kaubach, al momento de tomar decisiones? ¿Compartiremos o nos molestaremos con lo que él decide? ¿Lo que sentimos nos hace verdaderos y generosos seres humanos… o acaso seremos uno más entre aquellos que piensan egoístamente?

La pluralidad de caracteres que se encuentran en aquella casa, hará inevitable que sintamos conexión con alguno (o algunos) de aquellos personajes… y también sabremos que hemos sido parte de un juego que, con gran eficacia, desnuda nuestras almas.

Considero que con, <<LA CENA DE LOS COBARDES>>, estamos ante una obra y una película de la más alta trascendencia, pues, además de que, el director, ha logrado un set muy relevante, la trama nos envuelve por completo porque hay mucha amenidad en las acciones; se mantiene todo el tiempo la eficacia de los diálogos; y las interpretaciones resultan envolventes y con suficientes matices como para que seamos debidamente benévolos. Bajo presión, lo que se esconde en el alma sale a flote… y ya las apariencias no logran engañarnos.

El reparto es estupendo y lo encabezan, Francis Blanche (el tío Francis), Boy Gobert (el comandante, Kaubach), Antonella Lualdi (Françoise), Claude Rich (Claude, el filósofo), y France Anglade como Sophie.

Con, <<LA CENA DE LOS COBARDES>>, Christian-Jaque se abona otro importante título en su filmografía.
Luis Guillermo Cardona
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10
8 de septiembre de 2021
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando un hombre suelta frases como: “¡No he sido feliz ni un maldito día de mi vida!”… “Lo peor que puede pasarte al tener un trastorno mental, es que la gente actúe como si no lo tuvieras”… “Solo espero que mi muerte tenga más sentido que mi vida”… lo que está queriendo decir es que viene siendo tan golpeado por el entorno que, ya él mismo ha comenzado a devolver los golpes y está recorriendo el doloroso camino del no-retorno.

Una serie de situaciones muy bien descritas (asalto y paliza, burla y nueva paliza, risa espontánea e incontenible que nadie tolera, “rechazo paterno”…) y algunas comentadas (abuso infantil, madre alucinadora y enferma) para no añadir sal a la herida, van mostrando el largo y espinoso camino que recorre un hombre -en este caso, Joker o Guasón- hasta finalmente salirse del sendero. Esto permite sostener que ningún individuo elige ser un delincuente, son las circunstancias las que lo incitan (u obligan) a serlo.

Cuento chimbo para excusar la exclusión, la discriminación y las desigualdades sociales, ese de “los genes de la criminalidad” que dizque poseen algunos, pues, sin excepción, todos nacemos con potenciales para hacer el bien o para hacer el mal, y es según las experiencias, la formación y los senderos que cada uno recorra, que saldrán a flote unos u otros potenciales. A mejor trato mejor respuesta y lo mismo vale para lo contrario.

Arthur Fleck, quiere ser bueno porque intuye que, solo en esta elección hay inteligencia. Ama a los niños y a su madre, y se solidariza con ellos; admira a Murray Franklin, el presentador; hace un espacio en su corazón a Sophie, la vecina; y siente aprecio por Gary, el chico del bar, porque ha sido bueno con él… pero se vuelve “malo”, porque, al ser puestas en la balanza, hay cosas que pesan más que otras. Sin embargo, según lo ve cada sector de la sociedad consigue ser héroe o villano.

Creo que, <<JOKER>>, es una efectiva recreación de la suerte de senderos que determinan la vida de un hombre. En tal sentido, nos da razones, a unos y a otros, para que decidamos qué entender y cómo ver a los seres humanos. La trama tiene una fuerte carga psicológica, y lo que obtiene gran valor y alto peso narrativo, es que nos permite aproximarnos muy de cerca al alma humana. Lo externo demarca lo interno… y lo interno programa respuestas que, forzosamente, brotan luego hacia el exterior, y así, el hombre vuelve a ser poseso de unas fuerzas que no logra controlar.

Joaquín Phoenix, tiene aquí el rol de su vida. Con pleno convencimiento y compenetración con el personaje, lo asume como si fuera parte suya. Él es el Joker, por dentro y por fuera, desde el cuerpo y el alma, y afianzado por esa mente abierta que consigue comprenderlo a plenitud. Ese, “quisiera ser comediante”… esas miradas que transmiten más que cuando habla… y esa constante ambivalencia entre el chico bueno y el chico malo, son definición precisa del homo sapiens con todas sus contradicciones. El premio Oscar y el premio BAFTA, no fueron más que obligados reconocimientos.

Con un guion escrito por él mismo, en colaboración de Scott Silver, el director Todd Phillips, consigue con, <<JOKER>>, una impecable precuela de lo que mucho antes conociéramos como, “Batman” - la serie y las películas- en las cuales ya veíamos al Guasón como uno de los más potentes enemigos de El Hombre Murciélago; y cuando un director consigue sobrepasar la epidermis ahondando más en las motivaciones que en las acciones, con esto alcanza a remover el ser íntimo del espectador y lo obliga a reflexionar, y así, el cine alcanza la condición de arte y tendrá bien merecida la trascendencia.

Es indudable que, <<JOKER>>, cala muy hondo. Es un filme que permanecerá en la historia del arte cinematográfico.

Título para Latinoamérica: <<GUASÓN>>
Luis Guillermo Cardona
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