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Loving Pablo

5,2
2.512
votos
Sinopsis
Drama sobre el narcotraficante colombiano Pablo Escobar, basado en el libro 'Amando a Pablo, odiando a Escobar', escrito por la periodista colombiana Virginia Vallejo, donde cuenta la relación amorosa que mantuvo con el narcotraficante en la década de los 80. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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9 de marzo de 2018
28 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una película española sobre las andanzas y amores de un conocido narcotraficante colombiano, escrita y dirigida por un director sin ninguna experiencia en el género de acción ni en producciones de alto presupuesto, protagonizada por los dos actores más sobrevalorados del cine patrio que dan vida a sus personajes hablando no en español de Colombia sino ¡en inglés con acento latino!... ¿Qué podría salir mal?

Entiendo que Aranoa y sus productores hayan apostado por el inglés como idioma principal del rodaje para tratar de meter cuña en el mercado estadounidense (totalmente refractario a películas rodadas en cualquier idioma que no sea el inglés), pero, sintiéndolo mucho, el despropósito lingüístico es de tal envergadura (hay montones de expresiones coloquiales del español colombiano que son absolutamente intraducibles al inglés o que pierden su significado si se traducen tal cual, por ejemplo: "Píntemela a ver y yo le digo cuántos pares son tres moscas", que viene a ser la respuesta a un desafío, la divertida "Tengo un filo, que si me agacho me corto", que significa algo así como "estoy hambriento" o la curiosa "Bueno se me van bajando del bus aquí todos", que te la puede soltar un delincuente colombiano quiere que le des todo lo que llevas encima) que solo puedes reírte cuando ves en la pantalla a Escobar dando órdenes en un inglés con un forzado acento latino a sus secuaces en plena Colombia, cosa que te saca totalmente de la película.

En este sentido (bueno, y en todo lo demás), la serie "Narcos" de Netflix es mucho más realista y honesta, pese a que su actor principal sea brasileño. "Loving Pablo" va a ser una de esas raras películas a las que el doblaje al español le hace ganar puntos en lugar de devaluarla.

La película por lo demás no es gran cosa aunque por lo menos, a Bardem lo han caracterizado bien. En cuanto a Penélope pues... va de diva, somo siempre. La chica es como es.
palasaca
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14 de marzo de 2018
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Fernando León de Aranoa (Madrid, 1968) es un guionista y director que ha sabido radiografiar como pocos la realidad social española durante las dos últimas décadas, gracias sobre todo a su capacidad de introspección en los personajes a través de unos diálogos cargados de veracidad y sentido. Sin salir de nuestro país, su cámara ha retratado las emociones tóxicas que produce la soledad ("Familia"), la pérdida de identidad de una juventud suburbial sin futuro ("Barrio") o los zombis obreros creados por la reconversión industrial ("Los lunes al sol"), por citar sus mejores trabajos. Cuando se ha embarcado en proyectos más ambiciosos, como ese acercamiento a la guerra de los Balcanes en "Un día perfecto" (con una escena filmada cerca de Alarcón, en un hotel abandonado en la antigua N-III) el mensaje se difumina en la propia historia.
"Loving Pablo" nos acerca a la figura del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, personaje que desde su desaparición hace un cuarto de siglo se ha convertido, gracias al cine y la televisión, en un foco equidistante entre la fascinación del poder y la repugnancia del criminal monstruoso, como intenta transmitir el título del libro que ha inspirado el guion firmado por el propio director, “Amando a Pablo, odiando a Escobar”, escrito por Virginia Vallejo, famosa presentadora de televisión procedente de la alta sociedad colombiana que fue su amante durante casi un lustro, configurando la verdadera dimensión del mito de la Bella y la Bestia alejado de los cuentos infantiles.
La película de León de Aranoa se sirve de los aspectos más conocidos de la biografía del líder del cártel de Medellín para ilustrar de manera realista los perfiles del monstruo, sirviéndose de la capacidad de otro monstruo (de la interpretación en este caso) llamado Javier Bardem, el principal soporte de la historia, intentando alejar al personaje de cualquier tufillo de glamur, lo que deriva en que la composición que hace Penélope Cruz de la amante resulta un poco más impostada, quizás también en parte debido al doblaje.
Lo mejor de "Loving Pablo" es la capacidad para recrear, ambientar e ilustrar los momentos claves en la vida del “Rey del Narcotráfico”, su breve carrera política, el inmenso poder de su fortuna, sus lujos frente al estercolero, la maldad ilimitada ejercida desde el despacho de sus negocios desde una cárcel exclusiva y segura, capítulos que se siguen con interés pero sin pálpitos. Pinceladas que nos aproximan al rostro de aquel perverso asesino, completados con otros pequeños detalles de su biografía, como el que le tocó vivir a José Luis Perales de gira por Sudamérica: cuando en una de las fiestas para las que había sido contratado, el cantautor conquense se vio obligado a interpretar quince veces “¿Y cómo es el?”, cuando tras una decena de bises se negó a repetir de nuevo aquella balada, Escobar se limitó a sacar una pistola y colocarla sobre la mesa, a Perales no le quedó otra que seguir con la misma canción. La anécdota aparece recogida en el libro de memorias de Pablo Carbonell “El mundo de la tarántula”.
Pepe Alfaro
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15 de octubre de 2017
16 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Se puede ver más que nada por contener escenas de acción y tensión francamente bien rodadas por Fernando León de Aranoa, aquí un poco fuera de su ambiente cinematográfico (si es que lo tiene...), como el del aterrizaje en plena autopista del avión lleno de droga y la recogida de la misma por hombres de los carteles. Y también la escena en la que Pablo Escobar, con su hijo en brazos, pretende salir de la cárcel para comprarle un helado.
Sin embargo naufraga de forma humillante, haciendo incluso el ridículo en ciertas escenas íntimas, refiriéndome a las que sale Penélope Cruz, a la que hasta ahora siempre la había defendido. Cada vez que llora y gimotea Pe nos embarga un sentimiento de vergüenza ajena puesto que León de Aranoa no sabe cortar estas escenas donde debe, a tiempo, resultando excesivas y falsas. Jamás le he visto a Penélope Cruz trabajar tan mal como en estas ridículas escenas, muy dramáticas sobre el papel pero que en pantalla quedan vulgares y totalmente faltas de credibilidad.
Pero, bueno, dejando esto aparte, que es ciertamente importante y grave, la peli se puede ver puesto que tiene sus buenos momentos, algunos de ellos incluso divertidos como cuando Pablo Escobar, totalmente desnudo, corre a través de la selva para salvar el pellejo tras un ataque enemigo.
La verdad es que Javier Bardem sí intenta y logra en gran parte, transmitir la imagen de un buen padre y esposo de familia, y la crueldad como jefe del más sanguinario cártel de la droga de aquellos infaustos años que tantas muertes y dolor causó.
Muy irregular por tanto, no sé cómo será recibida por el gran público cuando se estrene. Como estará doblada, y por ello también Penélope Cruz, tal vez tenga algo de suerte.

https://filmsencajatonta.blogspot.com.es
Constancio
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10 de marzo de 2018
9 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una película que no tenía buena pinta, la crítica, sorprendentemente (según ellos la inmensa mayoría de las películas son buenas o muy buenas), no había dado el unánime y acostumbrado sí quiero. León de Aranoa estaba errante, ya no sabía si cine de monserga o explorar nuevas vías. Bardem y Pe ya no son lo que eran. A Pablo Escobar le han contado la vida tantas veces y tanta gente, ya solo falta que la escriba él mismo desde la tumba, que pocos temas más sobados había.
Y lo peor con diferencia de todo, la grotesca premisa que daba lugar a esta historia resumida en su nefando título, el amor entre una periodista, o así, y el tal Pablo que todavía nos alumbra como una estrella que murió hace tiempo y sigue todavía viva.
En fin, que había que atarse bien los machos, rezar todo lo conocido, rogar y esperar que la función no nos hiciera demasiado daño, a nosotros, pobres espectadores castigados con saña por el último cine que nos ha llegado directamente desde la parrilla de los Óscar hasta nuestras mejores salas. Cine abominable, Stalinista-Goebbelesiano- McCartysta, no sé si terriblemente conducido o simplemente aberrante. No todo. Solo un buen trozo.
Tanta palabrería para decir que nos salvamos por los pelos. Si logras soportar los primeros minutos de duro impacto, cuando te dan el primer sopapo, cuando descubres atónito, la ignorancia te había mantenido dichoso, que es una película sobre colombianos interpretada por españoles y hablada en... inglés (con algunas palabras o expresiones en español, manda madre), lo demás va solo. Malparíos. Obviamente el dinero manda, para poder hacerla y distribuirla, antes, durante y después, vive Dios. Pero pocos atentados/decisiones artísticas tan esclarecedoros y representativos de cómo está el mundo y funciona el cine. Como hacer una película sobe Rubén Darío interpretada por un mexicano y hablada en chino mandarín. En fin. Somos fuertes y lo pudimos resistir. Luego el ser humano se acostumbra a todo y casi no te das cuenta del crimen de lesa gravedad contra la humanidad.
Pero no son solo esos hechos perturbadores, hay que sumarle la aparición estelar de la Pe como trepa desaforada, frívola y pedorra sin parangón que se nos lleva al terreno de la pasión gavilanesca al tripudo Bardem (ay, la escena en la que corre con el culo al aire, y al viento, y rifle en ristre por aquellos andurriales me recordó, con perdón, a las hazañas nudistas del inefable Carlos Areces o al inverosímil Torbe en todo su apogeo cretino emitiendo sonidos de gorrino).
En esos momentos parecía/temía parodia sandunguera y platanera. Me preparé para una buena ración de risas (y un futuro gozoso escrito pinturero/portentoso).
Y no. Se van desarrollando los hechos, la petarda se hace a un lado y se cuentan cosas interesantes con ritmo intenso y entretenido. El Escobar se quiere hacer político para así evitar que los gringos le metan en la trena con la aplicación del tratado de extradición. Pero claro, una cosa es ser el jefe de la droga colombiana y otra muy distinta ser un importante gerifalte político. Lo primero lo puede conseguir cualquier psicópata con algo de inteligencia. Lo segundo es peor, mucho más complicado, tienes que ser un pele, un monigote sinvergüenza dentro de un monstruoso sistema. Lo mismo que Escobar pero sin mancharse las manos. Ahí se equivocó, confundió el valor del dinero. El cual es solo una herramienta, la más crucial pero no la decisiva, lo que manda es el poder, el conjunto de relaciones, ese entramado de los que verdaderamente mandan, el cual expulsa sin contemplaciones a los recién llegados o que no se pliegan, a los que se creen que se pueden saltar las reglas (como salvando todas las tremendas distancias de todo tipo les pudo pasar en España a dos elementos tan distintos y acojonantes como fueron Jesús Gil y Mario Conde, que en cuanto quisieron llegar a más y poder dominar, fueron eliminados, es decir, encarcelados y silenciados) inexorables del juego. Esos seres que rigen el mundo no necesitan enseñar la pistola o los billetes para tener el dominio.
Esa es la cosa, la película gana y crece en el aspecto criminal, temporal, político, drogadicto, sufre perramente con la Penélope y en los minutos en los que aparece la santa esposa y los queridos niños (aunque sirven para decir que distinguía y diferenciaba entre lo público y lo privado, entre el trabajo y la casa. Con sus vicios sexuales pero cada cosa en su sitio, como le hace ver a Pe cuando esta se quiere asemejar a su santa esposa).
Pero sobre todo hay que destacar y aplaudir como se merece al inmenso Bardem, con una interpretación abismal, graciosa, desbordada, arriesgada, creativa, exagerada, valiente y gigantesca. Siniestramente cómico. Hermosamente terrorífico. Fabulosamente patético. Con sus carnes morenas derrengadas y todas sus bajezas expuestas sin sutileza. Mentiroso, poderoso y medio loco. Desquiciado, familiar, brutal, implacable y fullero. Aunque no se profundiza demasiado y queda solo la carcasa, el arquetipo, es Bardem el que le insufla toda la vida que le falta a esa casi caricatura. Su destino es una huida hacia delante, hacia la nada. Hay momentos, pocos, tampoco nos pasemos, en los que casi me recordó a Tony Montana. El cubano, más encocado, Pablo, más borrachuzo, tragón y follador.
Y de lado, el retrato de un país y un tiempo. La Colombia de los años ochenta y primeros noventa. Sin ley y con (mucha) muerte. Una guerra civil y campal cada día. Se expresa bien la sensación de impunidad y vértigo. De un Estado sin derecho.
También se acierta con el tono cínico, ajustado, sin idealizar, más o menos neutral, para contar unos hechos tremendos.
Pe está ridícula. Pero no creo que lo haga mal. Simplemente retrata a una tipa que así apuntaba, a zorrón
desorejado con ínfulas, a caradura con gracia y salero, a choni felona de altos vuelos.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ferdydurke
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22 de marzo de 2018
7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es de suponer que Javier Bardem llevaba años soñando con encarnar a Pablo Escobar; después de todo ya estuvo a punto de hacerlo en "Killing Pablo", adaptación del libro homónimo que nunca llegó a hacerse realidad. Y se entiende: es un personaje lleno de chicha en todos los sentidos y, en teoría, capaz de generar atracción y repulsa a partes iguales.
Javier Bardem, el gran Javier Bardem es el actor se supera a sí mismo y ofrece lo mejor de sí, eso que lo convierte en uno de los mejores intérpretes de su generación. Así ocurre en esta aproximación la vida del narcotraficante Pablo Escobar, personaje que da vida en esta película y que se estrenó en la pasada Mostra de Venecia.

Pero desde ahora mismo el trabajo de Bardem como Pablo Escobar, desfigurado, gordo grasiento, violento y cruel por momentos, en otros un padre de familia atento, es para que le den cualquier premio ‘Loving Pablo’ gira alrededor del romance criminal que mantuvieron durante años Pablo Escobar (Bardem), el gran señor del narcotráfico colombiano, y la periodista Virginia Vallejo, en manos de una magnífica Penélope Cruz.

"Loving Pablo" es la nueva película de Fernando León de Aranoa, el artífice de películas tan buenas y dispares como "Barrio", "Los lunes al so"l o "Princesas". Es su segundo largometraje internacional tras "Un día perfecto", cinta protagonizada por Benicio del Toro, quien, recordemos, dio vida a Pablo Escobar en "Escobar: paraíso perdido" allá por 2014. Pero el "Robin Hood paisa" que todos tenemos en mente al enfrentarnos a esta película es por proximidad temporal y por ruido mediático el del hideputa huevón gonorreas Wagner Moura de la serie "Narcos".
El filme se basa libremente en el libro ‘Amar a Pablo, odiar a Escobar’,de la misma Vallejo. Ese punto de vista permite a Aranoa una aproximación al personaje de Pablo Escobar más íntimo que otras aproximaciones recientes, como la mencionada antes "Narcos", de Netflix (una serie que puede llevar con la película a un cierto hartazgo de la figura de Pablo Escobar), personaje que también estuvo presente en la magnífica Barry Seal: El traficante de Doug Liman con Tom Cruise como protagonista, el personaje de Escobar en esta ocasión era interpretado por Mauricio Mejía

‘Loving Pablo’ cuenta la historia de amor entre la periodista Virginia Vallejo y Pablo Escobar y describe desde dentro, desde la intimidad, los años de plomo de la guerra sucia de Escobar contra los Estados Unidos, el estado colombiano y, luego, los otros carteles de la droga de su país. Ha sido rodada en inglés, por necesidades de producción. Pero el castellano está presente en el inglés que habla Bardem, uno de sus golpes de maestría, que parece puro colombiano, cargado de giros y de manierismo de aquel país, hasta el punto que te hace olvidar el idioma en que esta rodado.

La película no es, o no pretende ser, un «biopic» del siniestro personaje, aunque subraya con el mismo lápiz su papel de benefactor social con el de impulsor del narcotráfico internacional y creador del Cártel de Medellín, sus dotes de manipulador político y sus «cualidades» familiares. También, sus arrebatos de crueldad combinados con sus bondades y maldades íntimas y sus grandes aportaciones estéticas a ese punto mucho más allá de lo hortera. Es el punto de vista de su ex amante, aunque no consiga Fernando León atarlo con lógica durante todo el relato (de hecho, es la voz en off de ella, Penélope Cruz, la que tiene que disimularlo en varias ocasiones).
Las secuencias más arriesgadas, como la del avión aterrizando en plena carretera para descargar coca, están filmadas de forma impecable; las relaciones entre los secundarios son convincentes y el esfuerzo por trasladar la historia de forma didáctica, con ritmo y de forma muy resumida, también.

Es la cuarta vez que Javier Bardem y Penélope Cruz trabajan juntos en una película, debutaron con "Jamón, Jamón" de Bigas Luna en 1992, luego llegó "Vicky Cristina Barcelona" de Woody Allen en 2008, y ahora el pasado 2017 "Lovin Pablo" de Aranoa y están en el reparto de la nueva del magnífico director Asghar Farhadi (cuya película "Nader y Simin, una separación " me parece una obra maestra), "Todos lo saben" y que espero que se estrene este año. Javier y Penélope compartían cartel en "Carne Tremula" de Almodóvar estrenada en 1996 y en "El consejero" de Ridley Scott estrenada en 2013 solo que no tienen ningún plano juntos, donde si lo tienen durante un momento es en "El amor perjudica seriamente la salud" de Manuel Gómez Pereira donde ella es protagonista y el hace un cameo, esto ocurrió en 1996, para terminar la pareja de actores no compartieron película pero si saga, la de "Piratas de el caribe" ella aparece en la cuarta y el en la quinta película de la saga.
Abro esta critica hablando del trabajo de Bardem y la cierro hablando del trabajo de Cruz, no sé quien es mas excesiva, Virginia Vallejo la amante de Pablo Escobar o Donatella Versace, el caso es que tanto una como la otra están magistralmente interpretadas por Penélope Cruz, dos trabajos bastante intensos de la actriz llenos de dorados, artificios, postizos y mucho maquillaje donde encima lo que hace es resaltar lo bien que está y lo bien que le sientan este tipo de papeles, personajes que no sé ven, ¡se disfrutan!. ¡Que bien le sientan estos trabajos a la actriz!
javi rojo
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