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Nitram

Thriller. Drama Se relatan los eventos que precedieron a la masacre de Port Arthur de 1996 en Tasmania, en un intento de entender el porqué y el cómo de tal atrocidad.
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Críticas 20
Críticas ordenadas por utilidad
14 de diciembre de 2021
28 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sobria pero no aburrida esquematización, no de lo que lleva a una persona a convertirse en una asesino de masas, sino de la circunstancia que rodeaba a Martin Bryant antes de convertirse en uno, masacrar a treinta y cinco personas en 1996 y dejar un reguero de heridos. Y que juzgue cada cual si todo ello es un atenuante o si le sirve como justificación.

Al finalizar la película no podía evitar acordarme de Joker, la exitosa cinta del archienemigo de Batman. En ella se nos contaba que la locura homicida del payaso venía tanto de sus problemas mentales arrastrados como de la escasa atención recibida por parte de las administraciones competentes. Y se añadían diversas escenas de humillaciones que no hacían sino terminar de componer el retrato, como construyendo el personaje en base a una serie de eventos reconocibles ante los que tener reacciones emocionales. En Nitram, tenemos algo de eso, pero no todo es tan cinematográfico.

Martin es un sujeto con cierta discapacidad intelectual, por lo que recibe una ayuda económica del gobierno. Su condición le ha granjeado burlas desde pequeño y está claro que representa una carga para sus padres, que con veintitantos años no son capaces de hacerse con él. En especial su padre, que termina sumido en la depresión, siendo la madre la fuerte de la familia. No obstante, el joven Nitram sale adelante, y se granjea una amistad que le termina otorgando independencia económica. Su vida no es un jardín de rosas pero tampoco es el cúmulo de infortunios del personaje de Joaquin Phoenix.

A lo que voy es que, lo que en Joker funciona tan bien desde el punto de vista dramático es muy válido como espectáculo visual, pero luego viene la realidad a explicarnos que las cosas no son tan simples ni tan extremas. La mente humana es muy compleja y no necesita que unos yuppies te muelan a palos en un callejón, que tu jefe te despida injustamente o que te humillen en TV para desarrollar un odio visceral hacia el ser humano. Basta con ser diferente, percatarte de que no encajas, ser un perpetuo outsider que nunca podrá incorporarse a lo que se conoce como "vida normal". Sentirse excluido lleva al rencor, y el rencor lleva al odio. Cuando se odia lo suficiente ya no se tiene mucho que perder. Y lo más dramático es que ni siquiera hacen falta circunstancias extremas, catárquicas, para llegar a este punto. Eso nos muestra Nitram, así de aterrador es lo que nos cuenta, narrado con pulso pero sin buscar el efectismo ni el impacto.

Bueno, eso y que en los 90 en Tasmania un discapacitado intelectual podía hacerse legalmente con un arsenal. Da tanto o más miedo que lo otro. Termino con una mención especial para todo el reparto, excepcionales todos, tremendo trabajo actoral. No se les ocurra perdérsela.
KlingonCome
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1 de diciembre de 2021
17 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Creo que la mayoría de espectadores se habrán preguntado alguna vez que pasa por la cabeza de los autores de masacres. Como han llegado hasta allí y la razón, si es que la hay, para perpetrar asesinatos en masa. Aunque parezca de Perogrullo, para poder hacer eso se necesitan armas y no precisamente tirachinas. En algunos países, entre ellos Australia, se podían comprar fusiles semiautomáticos sin necesidad de dar ningún dato, en cambio, comprar una “sencilla” pistola requería registrarla. A raíz de los hechos reales, ocurridos en 1996, que se relatan en este film, hubo bastantes restricciones para la adquisición de armas, con la paradoja que en la actualidad hay más armas que en ese año.

En 1996 sucedió una masacre en Port Arthur, Tasmania. Murieron treinta y cinco personas y veinticuatro resultaron heridas. Nitram nos intenta explicar el cómo y el porqué de esa atrocidad.

Justin Kurzel (Macbeth, Assassin’s Creed, The Snowtown Murders) parece que le ha cogido el gusto en filmar cintas basadas en hechos reales. En Nitram hace un ejercicio bastante dificultoso para recrear el antes de unos acontecimientos que dejaron KO a Australia de mediados de los noventa. Hay que dar el mérito que se merece al guion, obra de Shaun Grant (Mindhunter) y es que una cosa es inventarse una historia de la cual eres el único culpable, a recrear el proceso que lleva a una persona a cargarse a un montón de gente como si fuera una atracción de feria. Con un elaborado aunque algo lento, a nuestro entender, desarrollo, Nitram muestra al protagonista en el último tramo de esa evolución hasta el desenlace final.

Puede que más de uno ya se esté relamiendo esperando ver violencia a raudales. No adelantamos nada pero este no era el motivo principal de la cinta. En cambio ahonda en las relaciones interpersonales del protagonista con el entorno, con sus padres, con la sociedad en general. Retrata sutilmente, como fondo, la sociedad de los años que representa que ocurrieron los hechos. La Generación X hace su presencia en una sociedad que ya empezaba a dar síntomas de hastío. Nitram, el protagonista cuyo nombre real es Martin Bryant (Nitram es Martin al revés), no se aparta demasiado de ese estereotipo con el agravante de tener una galopante depresión.

Sin más dilación vamos a hablar de las interpretaciones. Encabeza el reparto un estratosférico Caleb Landry Jones (Antiviral, Get Out) en el papel de Nitram. Aparte de un físico bastante especial, tiene un bis trágico que lo hace ideal para interpretar a hombres desesperados y al borde de la locura. Le secundan, con bastante acierto, Anthony LaPaglia (A Good Marriage), en el papel de padre y con el que Nitram mantiene una relación muy cercana. Nombraremos también a Judy Davis (Barton Finck), como madre y a Essie Davis (The Babadook) como amiga entrañable.

Para finalizar decir que Nitram es una película de altura. De aquellas de las que cuesta olvidarse. Tanto las interpretaciones, el guion y la realización son para quitarse el sombrero. Para ver violencia en estado puro hay otras películas.

https://www.terrorweekend.com/2021/12/nitram-review.html
TerrorWeekend
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26 de diciembre de 2021
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Excelente filme australiano que narra las posibles razones que llevaron a un hombre joven a perpetrar la mayor matanza de civiles en la historia del país.
Justin Kurzel nos muestra la solitaria y desgraciada vida de un inadaptado desde su niñez, que no encuentra su lugar en la sociedad, siendo repudiado por todos excepto por su familia, aunque la madre sea una persona que no le muestra demasiado afecto.
Hasta que un día conoce a una mujer madura, solitaria también, rica, con la que comienza una historia de amistad mutua.
Kurzel narra la historia de forma que va inquietando al espectador según pasan los minutos, pues en todo momento, aunque no se sepa de qué va el argumento, algo raro en el ambiente nos va diciendo que nos adentramos en un camino sin salida que causará dolor y tragedia.
Ritmo que pudiera parecer algo parsimonioso, pero que no es lento por cuanto en todo momento suceden hechos interesantes.
Buen guión de Shaun Grant, que gracias a la sobresaliente composición de sus intérpretes, con un Caleb Landry Jones excelso, logran que el espectador esté involucrado en todo momento en la historia, resultando esta muy interesante aunque ciertamente perturbadora, amén de algo vergonzosa, como se muestra en la escena de la venta de armas al protagonista. Viéndola, se comprenden muchas cosas, que causan tantos males en forma de muertes.
Un filme con mucha calidad cinematográfica que no es alegría de la huerta precisamente, pero que merece la pena.

https://filmsencajatonta.blogspot.com/
Baraka1958
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6 de octubre de 2022
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como bien dice un usuario en su crítica de esta película, Kurzek hace su particular Badlands australiana. Es ese aire macilento, opresivo y asfixiante del sur, tanto de los Estados Unidos de América como de Australia, muy bien encontrado por el director de fotografía, que hace casi justificable cualquier acción escapista, por terrible que esta sea. La película, pues, tiende si no a defender, sí a que entendamos mucho mejor al "monstruo" porque, en cierta forma, sus acciones radicales tienen algo de artístico ya que expresan, en su brutalidad, unas ideas y una forma de entender el mundo y lo hace con un cierto estilo que será atolondrado o caótico, pero que es definitivamente diferente, es "creativo" guste o aborrezcamos de él. El director adopta un estilo expresiniosta nada gratuito utilizando la cámara en mano que otorga a muchos planos, junto el aspecto y la mirada entre vitriólica y colgada de medicamentos de Caleb, una inestabilidad que por supuesto es la del protagonista cuyas decisiones son completamente imprevisibles.

Solitario, excéntrico, extraño y raro es la definición que escuchamos en la televisión cuando el acto ya fue ejecutado. ¿No es en cierta forma la actividad artística algunas veces así?. Por lo tanto, hace que te preguntes si eres un espectador cabrón e indolente de unos asesinados que nunca aparecen, en un rasgo de elegancia de su director pero que también podemos entender como otra toma de posición para que el malo no lo sea tanto en su iniquidad psicópata, al ser acciones que no vemos explícitamente. No podemos decir que su director sea precisamente cobarde.

Te coloca en una posición difícil, no lo era tanto ni mucho menos en Badlands, era muy fácil querer a Sissy Spaceck que conseguía una interpretación memorable, histórica, por su ingenuidad romántica y su consiguiente pérdida de control hacia ese abismo escapista y muy dulce. Era adorable en su violencia infantil. Esa es la paradoja llena de poesía de la gran película de Malick.

Caleb Landry Jones hace un trabajo memorable, muy carismático, de esos que no veía en años. Entre la rebeldía estúpida y la enfermedad mental, su vulnerabilidad hace que le comprendamos, quizás necesitas un pueblo de mierda como ese para desarrollar tu vena "artística". El caso es que la película le acompaña a él y sólo se preocupa por él, y a unos secundarios de lujo: Essie Davis está tremenda, absolutamente genial, la castradora madre Judy Davis en su nivel de siempre y un sorprendentemente bueno padre cariñoso, luchador y finalmente fracasado Anthony LaPlagia.

Por lo tanto, es una película que tiene un enfoque muy diferente de la posesión de armas de fuego y de ese tipo de matanzas. Se centra en el "monstruo" pero quiere que le conozcamos y, en cierta manera, le comprendamos y en ese proceso infernal, casi le justifiquemos. Te pone en una posición incómoda como espectador y eso y las apabullantes interpretaciones, especialmente la de Caleb Landry Jones, y el buen hacer de su director, hacen de ella una de las pocas buenas películas del 2021.
Bartleby
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8 de noviembre de 2022
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Port Arthur es una antigua prisión y lugar histórico localizado al sur de la isla de Tasmania, perteneciente a Australia. Cualquiera que haya tenido la oportunidad de visitar Tasmania (precioso lugar, sin duda) sabe que es un lugar lleno de turistas a cualquier hora del día, además de un sitio lleno de leyendas sobre supuestos fantasmas (existe incluso un tour nocturno centrado en dichas leyendas, que incluye una visita al hospital psiquiátrico que una vez operó en las instalaciones).
Este fue el lugar elegido por Martin Bryant para perpetrar su masacre, que dejó 35 cadáveres y 23 heridos en el sitio histórico. Nitram nos cuenta precisamente su historia, la del atribulado Bryant. Pero lo hace con elegancia y sin abusar del sensacionalismo. De hecho, quien vaya buscando una secuencia a lo Tarantino que detalle el crimen, no la va a encontrar en la película de Justin Kurzel.
La narración, sobria e inquietante, se centra en los problemas mentales y familiares de Bryant y, sobre todo, en su peculiar amistad con Helen Harvey, una mujer madura que lo invitó a vivir con él en su casa, nombrándolo incluso su heredero.
No hay nada romántico en el retrato que hace Kurzel del asesino. Nitram se nos presenta como un chico con problemas, sí, pero también con mucha capacidad para la destrucción que finalmente causó. A esto ayuda la excepcional interpretación de Caleb Landry Jones (el Banshee de X-Men
Primera generación), premiada en Cannes, que está soberbio en cada plano. No hay que olvidar tampoco a Essie Davis como Helen, o a Anthony LaPaglia y Judy Davis, que dan vida a los desesperados padres del asesino.
Un notable drama sobre una de las peores masacres del mundo reciente, y sin duda la película más comercial y convencional en lo formal de Justin Kurzel (aunque no la mejor... Ese lugar aún corresponde a su Macbeth).

Lo mejor: Los actores, maravillosos, y el tono tan sombrío y sobrio.
Lo peor: Es algo larga, quizá, y el ritmo un poco irregular.
Sibila de Delfos
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