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Simón

Drama Un joven venezolano y líder estudiantil, Simón, tras ser detenido y torturado en Caracas durante las protestas en Venezuela en 2017, huye del país y solicita asilo en Miami. Inmigración de los Estados Unidos le informa de que, una vez obtenido el asilo, no podrá regresar a su país. Simón deberá entonces tomar la decisión de si quedarse en Miami y empezar una nueva vida, o regresar a Venezuela para seguir luchando por la libertad contra ... [+]
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Críticas 7
Críticas ordenadas por utilidad
14 de septiembre de 2023
16 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tengo un problema con las películas venezolanas (siendo venezolano) y es que me recuerdan mucho a las novelas y novela-adolecentes que hacen acá, algo que me incomoda mucho (algo meramente personal). Pues, si bien, algo de eso tiene, quede sorprendido de buena manera con la actuación de las mayoría de los actores, en especial el actor principal, Christian McGaffney, quien se come la película junto a Roberto Jaramillo, que pareciera que tratara de disimular un poco su personaje ¨Boleta¨ de sus videos de comedia, pese a eso no me daño la experiencia.

La actuación de los policías, me la creí completamente (asi son, casi por completo) aunque no son de mucha risa.
El actor, Franklin Vírgüez cuando sale impone respeto y miedo, no voy a decir mucho sobre la antítesis del gobierno y del pueblo, que representa este personaje, pero su escena con el protagonista, resulto ser mi favorita, mucha tensión e intriga.

Una representación de la lucha estudiantil en periodo de guarimbas, tratando de pelear por sus derechos inútilmente (lamentablemente) y el poder del estado que por puro amor al poder (y no como tal al gobierno) no les importa las razones por la cual dicho estallido social-estudiantil ocurrió.

Sinceramente pensé que iba a ver algo de mediano-bajo presupuesto, algo ¨chimbo¨, pero quede conforme con esta producción que calidad no le falta. Errores, claro, los tiene (mayormente chirriantes en el uso de lenguaje para remarcar un personaje que a veces resulta de forma innecesaria o poco natural) pero sin duda que vale la pena.

8/10 Por la grata sorpresa que tuve al terminar de ver, y más porque siendo venezolano entendí a cada personaje, conecte con su protagonista y empatice con él, y también sufrí con la corrupción de los ¨oficiales de policía¨ que realmente le sirven al gobierno por mero interés, y el orden, la paz y la ley, no es algo que sea que tomen al pie de la letra.

Fue algo que viví también, aunque sin formar parte. Me entere de estudiantes que fueron... ¨silenciados¨ por la guardia en plena calle, en varias ocasiones.
Azzazel
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7 de noviembre de 2023
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vi esta película en un pase de la Academia de cine de Madrid, rodeado de amigos venezolanos. Al principio no sabíamos que nos íbamos a encontrar, y siempre hay la duda de que al ser una película pequeña y de origen latinoamericano, si el amateurismo iba a asomar. Que tampoco es que sea un gran problema para mí, pero al saber que las ambiciones de la historia que contaba eran grandes, sí podía acabar siéndolo.
Y nada más lejos de la realidad, la película de Vicentini respira cine de alto nivel por todos lados, con una factura técnica potente, escenarios creíbles y unas actuaciones más que solventes, destacando en especial la de McGaffney y Jaramillo.
Más allá de eso, la historia es atrapante, el juego de presente y pasado funciona bien, y si consigues empatizar con la historia de Simón, es posible que acabes muy emocionado, como les pasó a varios espectadores del pase, entre los que me incluyo.
Pese a ser una película con un tema político de fondo, tampoco es una obra ideológica ni adoctrinadora, aunque en algún momento incide en la problemática del país para poner en contexto a los más perdidos del tema. En definitiva, puro cine latinoamericano en el mejor sentido del término.
Yoryer
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4 de noviembre de 2023
6 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuenta la historia real de Simón, un estudiante de ingeniería venezolano que fue detenido en su país después de unas protestas en 2017 y cruelmente torturado. Tras escapar a Miami se encuentra pidiendo asilo político en USA, pero el trauma de haber dejado atrás a sus amigos y familia le está pasando factura.

El director Diego Vicentini, emigro a Estados Unidos con 15 años junto a su familia, allí estudio cine y tras entrevistar a muchas personas que fueron detenidas elaboro el guion y consiguió rodarla a modo de crítica para denunciar hechos graves que están ocurriendo en su Venezuela.

Es algo raro que la censura Venezolana no haya actuado sobre ella impidiéndole su estreno, al contrario, ha sido un éxito rotundo y es la película más taquillera de este año, incluso representara en los Goya en la próxima edición.

Todo un drama que critica abiertamente al régimen de Nicolás Maduro, y la pobreza sistémica de toda la población con escasez de comida y medicamentos. Donde la critica o revuelta contra el gobierno es castigado severamente. La película se desarrolla con flashbacks donde continuamente vamos viendo los recuerdos del pasado y el trauma que le asola junto a la culpa de no regresar o el fracaso de su lucha por intentar mejorar el país. 
Destino Arrakis.com
videorecord
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30 de noviembre de 2023
5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
*Simon, la película

Simón está basada en el cortometraje del mismo nombre del 2018, que realizó el director como tesis de grado en su Master en Cine en Los Angeles Film Academy. El éxito en varios festivales y la reacción de público motivaron al director a realizar un largometraje. La película fue presentada en el Festival de Cine de Florida y el Festival Internacional de Cine de Dallas de este año. Además, en el Festival de Cine Venezolano fue premiado como mejor película, mejor director, mejor actor de reparto, fotografía, edición y guion.

Cuenta con las actuaciones de Christian McGaffney, Jana Nawarstchi, Luis Silva, Roberto Jaramillo, Franklin Virgüez y, Prakriti Maduro. La película dura 100 minutos y fue filmada durante la pandemia en Florida, en el 2021.

Hay que resaltar que la primera fortaleza de Simón es la estética: la fotografía, la iluminación, el color y la composición de los planos. Se hace mención del silencio, que sirve para confrontar al protagonista consigo mismo. Simón usa algunas imágenes de archivo de las protestas en Venezuela durante el 2017, y también recrea el uso de las tecnologías (redes sociales) que ya es un hábito en la población.

Simón también recrea imágenes icónicas de dicha protestas (los escudos de cartón) que los venezolanos pueden identificar al instante. Esto también representa la segunda fortaleza de la película, pues es usado no solo como memoria sino también como recordatorio de un pasado histórico que todavía se vive las consecuencias en dicho país. Por tanto, es importante para el espectador entender que está ante una película basada en hechos reales.

*Dos lenguas, dos públicos

Simón tiene dos idiomas (inglés y español) porque el tema que quiere contar está proyectado sobre dos públicos: uno externo, extranjero; el otro interno, el venezolano. Con el público extranjero se busca recordarle estos hechos, la violaciones de derechos humanos durante las protestas, los daños psicológicos que padecen muchos ciudadanos y que, en Simón, es relatado por medio de su protagonista. La misión del director con este público es regar la voz sobre una realidad que está olvidada por los medios de comunicación.

En el caso del público interno, el venezolano, el mensaje tiene muchas aristas. La primera arista: Venezuela lleva protestando desde la entrada de Chávez al poder en 1999 con la primera protesta, contra la constituyente (que se pretendía cambiar la constitución). Por ende, tal vez de forma muy indirecta, el director busca reconfortar al público diciéndole que no se han rendido pese a los infortunios y las secuelas de dichas protestas.

La segunda arista apunta a la propia polarización dentro de Venezuela. Debido a la migración masiva de casi 8 millones de venezolanos, los ciudadanos que residen en el país recriminan a los que se fueron y menosprecian sus estilos de vida, argumentando que ellos sí sobreviven y que de alguna u otra manera luchan. Del otro lado de la polarización están los que se fueron. El inmigrante no solo ha perdido su propia identidad al irse del país, sino que alberga un sentimiento de culpa por seguir adelante o por no ayudar lo suficiente.

Ambos extremos han caído ambos en la trampa psicológica de la división a la que ha jugado el totalitarismo gubernamental durante todos estos años. Con Simón, el director busca reconciliar los dos grupos que no se escuchan. En ambos hay heridas y el dolor es colectivo y es válido, ante todo, recuperar la experiencia de una vida feliz.

La otra arista del público interno es una crítica a todas las gestas heroicas que bañan la historia de Latinoamérica y, en especial, de Venezuela. Estas gestas constan de próceres y epopeyas de las batallas y las victorias, del bien sobre el mal. El venezolano que ha visto la película en las salas de su país, le recuerda un pasado muy reciente donde ese discurso de epopeya (el sacrificio, la presión ciudadana tumba gobiernos, los héroes estudiantiles) contrasta de forma muy dramática con la realidad.

No existe sacrificio, presiones ni héroes más que inocentes asesinados, ciudadanos reprimidos y una población dedicada a vivir el día a día. Debe nacer el perdón propio por esta herida de la ilusión. Solo así la historia de cada uno se moverá hacia adelante. Estos metamensajes por medio del público representan la tercera fortaleza de la película.

*El tema de Simón

En Simón existen dos líneas narrativas. La primera se sitúa en Miami y es la principal. Ahí se desarrolla el presente del protagonista, Simón, quien busca asilo en los Estados Unidos. La segunda línea narrativa se presenta cuando Simón cuenta los motivos para el asilo. En ese momento, se recurre al flashback y se materializa el segundo ambiente, Venezuela, durante las protestas del 2017 y las torturas que padeció tanto él como un grupo de jóvenes. Por tanto, el tema de la película es el trauma.

Las escenas de las protestas y de las torturas físicas y psicológicas son suaves y sencillas comparadas con la realidad que vivieron y viven muchos ciudadanos venezolanos (actualmente hay 300 ciudadanos presos por persecución política).

La debilidad de Simón recae en el guion con respecto a la primera línea narrativa. Toda la acción y la violencia se encuentra en la segunda línea, por medio de los flashbacks. Esto representa el tormento interior de Simón que se asocia al ambiente hostil de la Venezuela de esos años. En contraste, Miami representa el ambiente sereno. Debido esa aparente serenidad, Simón confrontará su trauma del pasado. No necesitaba otros momentos de violencia como la persecución armada por unas medicinas en Miami pues la violencia se encontraba en su mente, que recrea el trauma. Este contraste está demás y distrae al espectador de la importancia de la superación del trauma, por medio de la aceptación del dolor.

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Escrito por Ana Carolina De Jesus Dos Ramos
Cinemagavia
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22 de enero de 2024
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dirigida por Diego Vicentini, "Simón" narra la historia de un joven venezolano y líder estudiantil que, tras ser detenido y torturado durante las protestas en Venezuela en 2017, busca asilo en Miami. La trama explora el dilema de Simón al enfrentarse a la decisión de quedarse en su nuevo hogar o regresar a su país natal para luchar contra el régimen dictatorial.

El guion se presenta como el punto fuerte de la película, abordando temas impactantes y relevantes, como la lucha por la libertad y los dilemas migratorios. La historia de Simón es conmovedora y resuena con la realidad de muchos migrantes. Sin embargo, la dirección de Vicentini se siente básica y poco incisiva, dejando la narrativa en la superficie y sin explorar a fondo la complejidad emocional de los personajes.

Las actuaciones no destacan, lo que afecta la capacidad de la película para transmitir plenamente la intensidad del conflicto. La falta de conexión emocional con los personajes disminuye la empatía del espectador hacia sus luchas y decisiones. Aunque el elenco es competente, no logra elevar la película por encima de su ejecución estándar.

El buen uso de material audiovisual real fortalece la autenticidad de la trama, proporcionando un contexto histórico y político necesario. Este enfoque agrega profundidad a la narrativa y contextualiza la lucha de Simón de manera efectiva. A nivel técnico, la película muestra un interés interesante en el manejo de estos recursos visuales.

Es una película con un guion potente que aborda temas importantes, pero que se ve limitada por una dirección básica y actuaciones que no logran destacar. A pesar de estas deficiencias, el buen uso de material audiovisual real y un aspecto técnico interesante contribuyen a la fuerza general de la película, brindando una experiencia cinematográfica que, aunque podría haber sido más profunda, logra transmitir un mensaje relevante sobre las difíciles decisiones migratorias y la lucha por la libertad.
Pablo Veiga
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