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En la playa de Chesil

6,2
838
votos
Año
2017
País
Reino Unido
Director
Reparto
Género
Drama | Años 60
Sinopsis
Inglaterra, 1962. Florence y Edward, tienen poco más de 20 años. Ella de clase media alta, él de clase baja. Inocentes, vírgenes y enamorados cuando aún no se había publicado el primer LP de los Beatles y “El amante de Lady Chatterley” estaba prohibido, se casan y van a pasar su primera noche de bodas a un hotel, junto a la famosa Chesil Beach. Lo que sucede esa noche, entre sus palabras y sus silencios, cambiará sus vidas para siempre.
Críticas ordenadas por:
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30 de junio de 2018
26 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Saber y no saber. Poder y no poder. Querer y no perdonar… Soy un admirador casi incondicional de las novelas de Ian McEwan, uno de los grandes escritores contemporáneos británicos. Y aquí además firma el guion y produce la adaptación de su obra, lo cual despertaba aún más mi curiosidad, ya que me parecía muy difícil llevarla al cine por su mínima trama que se limitaba a unas pocas horas, a un momento muy preciso en la vida de dos jóvenes enamorados que se enfrentan a la consumación de su anhelado matrimonio tras la nada evidente boda que acababan de sellar. Lo más importante es recordar que estamos en 1962, en la imperceptible frontera entre la revolución sexual y la mojigatería verbal, en la orilla entre la sinceridad absoluta y las elipsis bienintencionadas y turbadoras.

Chico conoce chica. Se exploran, reconocen y enamoran. Parecen hechos el uno para el otro pese a sus procedencias dispares y sus anhelos diversos. Se casan. Y fracasan ¿o no? La importancia de las palabras – las que se dicen y las que se callan – cobra aquí un protagonismo agresivo y esencial… y nos confronta con el límite de lo que podemos aceptar, comprender o disculpar, siendo un opaco arcano que puede tener unas consecuencias irreversibles. Creemos saber lo que somos capaces de admitir y cuando nuestras propias inseguridades y aspiraciones nos impiden ver el sufrimiento del otro estamos abocados a la incomunicación y la soledad. A veces habría bastado poner freno a nuestra vehemencia o a nuestro despecho o a nuestra frustración; a veces habríamos necesitado algo más de empatía o de indulgencia para ser capaces de entender lo que nos queda demasiado remoto como para abrazarlo sin reservas; a veces naufragamos porque lo queremos todo ahora y ya.

Y las consecuencias de nuestros actos son una sombra densa y pesada que nubla nuestros deseos y tuerce nuestro destino. Cuando no basta con el amor quizás debamos confiar más en la escucha del corazón herido del otro o debamos sosegar la urgencia de nuestro corazón dolido antes de actuar por despecho o por ira, siempre malas consejeras que nos abocan al abismo del rechazo y del egoísmo. Creemos tener razón y nos avala nuestro resentimiento y nuestra furia, sin darnos cuenta que erigimos una muralla infranqueable con la que edificamos nuestro fracaso y sellamos nuestra tumba en vida. Hemos llegado al momento de la desnudez más absoluta, mostrando nuestra vulnerabilidad y penurias, pero somos incapaces de tender una mano auxiliadora por orgullo o por rencor… y zozobramos.

Impresionante actuación de Saoirse Ronan, modélico guion y sutil y envolvente puesta en escena. Pero no gustará a los idólatras de lo inmediato.
antonalva
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28 de abril de 2018
17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
No tiene la misma delicadeza del libro -imprescindible su lectura- aunque sí es una película delicada que explica, o trata de explicar, las vicisitudes de una joven pareja en plena noche de bodas, a principios de los sesenta, y como ello repercute en sus respectivas vidas -atención a lo de respectivas-.

Los actores se aplican (y especialmente la madre del protagonista en su desquiciado papel que, con poco, hace bastante) pero en lo referente a la historia el reflejo de ese amor nos contagia abatimiento a lo largo de su travesía, con guijarros, desde el oasis hasta su espejismo. No obstante también se tocan temas importantes como la presunta -atención a lo de presunta- frigidez, la importancia de una vocación o el peaje inevitable por la diferencia de clases.

Los tiempos han cambiado bastante y por tanto no chocan demasiado las risas -o sonrisas- del espectador actual avezado a otras lides, pero para unos jóvenes como ellos, con escasa formación sexual y más teoría que práctica, esa noche en Chesil Beach es un momento crucial…Y ya puestos a opinar, yo hubiese acabado la película con la aparición de Chloe -no puedo spoilear más- que, aún no ciñéndose al libro, sí hubiese sido un buen broche. Lo que es innegociable es el minuto final y como a veces un gesto puede cambiar una vida.
Rebeca
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28 de junio de 2018
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
“Una época distinta, un amor diferente”. Con este eslogan se publicita la ópera prima de Dominic Cooke, director que da su salto al cine tras realizar para televisión The Hollow Crown, miniserie británica basada en obras de Shakespeare. En la playa de Chesil nos presenta la historia de Florence y Edward, dos veinteañeros recién casados, a principios de los años 60, que pasan su noche de bodas en un hotel, junto a la playa que da título a la película. Allí, en el breve lapso de tiempo que transcurre entre la cena y su primer encuentro sexual, comenzarán a rememorar, poco a poco, el corto pero intenso romance que han vivido hasta el momento.

El prometedor punto de partida, íntimo, con dos personajes entre cuatro paredes, con sus miedos, sus inseguridades y algunos secretos, deja pronto paso a una historia sobre el primer amor algo más vista de lo que podríamos desear. No obstante, este drama se atreve, en ciertos momentos, a adentrarse en cuestiones más interesantes y complicadas, con una psicología de los personajes muy bien trabajadas, y con unas actuaciones principales de altura (Saoirse Ronan sigue demostrando ser una de las actrices del momento). En una narración compuesta por constantes flashback, donde vamos conociendo el entorno y la vida de nuestros protagonistas (sus clases sociales, sus problemas, sus miedos…), la película consigue cierto ritmo y energía, contagiándonos emoción y cariño hacia sus personajes. Los protagonistas tienen problemas reales, al menos de la realidad de aquel momento, aunque muchas cosas podrían trasladarse también a la actualidad. En definitiva, te identificas y viajas con ellos con cierto agrado, aunque también con pocas novedades.

En la playa de Chesil es lo que podría llamarse una película correcta. Su espíritu clásico, y de corte claramente académico, puede provocar que mucha gente tache a la película de acomodada, de tomar pocos riesgos. Sin embargo, Dominic Cooke sabe manejar bien los hilos de una narración como esta, y nos lleva, en ocasiones, a un cine de otra época, de esos dramas de gran sensibilidad que se hacían en la etapa del clasicismo, y que estaban filmados con gusto exquisito. Pero, por desgracia, no termina de emocionar como debería.

No he tenido la oportunidad de leer la novela en la que se basa el filme, por lo que no puedo acudir a comparaciones. Mi opinión radica únicamente en lo que veo en pantalla por primera vez, y que, por lo tanto, desconozco de primeras. Es por ello por lo que no puedo remitirme al libro, ni a su final. No sé si acabará del mismo modo que acaba la película, aunque, probablemente, y ciñéndonos al significado que adquiere la historia en este tramo, se acercará mucho. De todos modos, nos encontramos ante un final complicado. La película habla de arrepentirse, de los errores de la vida, de la inocencia y la ingenuidad, y ello explota en su último cuarto de hora de manera algo arriesgada y, por desgracia, claramente fallida.

Sin entrar en detalles (sin spoilers) la película tiene cuatro finales, casi todos erróneos, que además restan muchísimo impacto y agilidad al clímax de la narración. Los saltos en el tiempo se vuelven a suceder, aunque esta vez hacia el futuro. De manera rápida y algo chapucera, tirando de recursos fáciles y de cierto sentimentalismo, la película se sumerge en dos malas secuencias, importantes para entender a nuestros personajes y la repercusión de aquello que sucedió una noche en la Playa de Chesil, pero totalmente efectistas. Estoy seguro de que, en libro, tratándolo con más calma y delicadeza, el impacto emocional de lo que nos cuenta esta historia (desgarrador, sin duda alguna) será mucho más profundo y trabajado. Aquí, sin embargo, nos encontramos con unas elipsis mal ejecutadas, de impacto fácil en el espectador. Se quedan en la fachada de una historia que, hasta ese momento, había sido construida con bastante delicadeza y sensibilidad, aun sin salirse del camino de la máxima corrección académica.

Por suerte, su fallido tramo final se ve recompensado por un último plano magnífico, donde el dicho de “una imagen vale más que mil palabras” adquiere todo su significado. Es una pena que poco antes hayamos tenido que pagar un caro peaje para poder llegar a ello. De todos modos, resumiría En la playa de Chesil como un paseo rutinario por el parque: ya lo conoces, no es nada nuevo, pero no por ello deja de ser agradable. Es una película que se ve y se oye con facilidad, con cierto gusto, pero que, finalmente, te deja a medias en un relato que podría haber dado mucho más de sí.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Criswell
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2 de julio de 2018
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Personalmente, una de las cosas que más valoro en una película es la capacidad de emocionar y ésta logra transmitir un amplio abanico de emociones. No sé si es por la colaboración de McEwan en el guión, pero éste está bastante logrado en relación al libro y teniendo en cuenta la limitación del metraje. Es inevitable sentir los mismos temores, vergüenzas, inseguridades, rechazos, prejuicios... de los protagonistas, incluso recordar nuestra propia ignorancia, dudas e inseguridad ante el sexo y nuestra propia experiencia sobre los condicionantes sociales. Saoirse Ronan va ganando puntos como actriz, su actuación es notable, bien secundada por Billy Howle y un reparto que sirve de más que digno apoyo a la historia. La fotografía y ambientación también son notables. En fin, una película altamente recomendable.
MARIANA
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3 de julio de 2018
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es de estas películas que el director quiere ser el protagonista, y en vez de contar la historia con su principio, nudo y desenlace, parte de un punto crucial y cuenta la historia a través de flashback no consecutivos en el tiempo con la idea de crear un relato original y emocional, pero ni es original porque ya es un recurso que cansa sobre todo si se abusa de él como en este caso, que hace círculos haciendo flashback dentro de otro flashback , y porque al contarlo de esta forma no terminas de empatizar con los personajes.

Estoy segura que la historia hubiera sido mucho más real y emotiva y bonita, si se hubiera contado de forma gradual desde el comienzo en que los protagonistas, magistralmente interpretados, se conocen, quizá haciendo alguna retrospección a esos aspectos de la infancia y juventud que dan trascendencia a la historia y construyen la personalidad de ambos.

Con todo la historia de amor si se transmite con éxito y se dibuja la alegría de la juventud que ama por primera vez y todos los momentos que conlleva y también la pena del desencuentro. Y es una lástima que se diluya el mensaje con ese voy y vengo contando trozos, con ese afán de coreografía del montaje que oculta la carencia de quien no sabe contar una historia.

Y otra pega es la manía de utilizar maquillaje para avejentar a los protagonistas, no es que el efecto de la edad este mal hecho, pero no dejas de ver a dos personas maquillados para parecer viejos, no a dos ancianos. Con lo bien que quedaría escoger a dos actores mayores que hubieran bordado ese final, que si se hubiera contado de otro modo hubiera sido una explosión de emoción.
Maria de las Mercedes
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