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| 38 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Lo primero que uno piensa cuando está viendo “Caos Calmo” es que no será una película de Moretti pero tiene mucho de ello. Aún así, esta película va más allá. Sosiega al propio Moretti.
Grimaldi opta por contar una historia en el que el guión, es el punto fuerte. El guión de Moretti, adaptación de la novela de Sandro Veronesi, es de aquellos guiones que esconden mucho más de lo que parece. Y de eso va la película, del dolor escondido, de aquellos sentimientos a los que nos vemos incapaces de hacerles frente y caminan con nosotros disfrazados de quién sabe qué. Y se abren muchas puertas mientras visionamos esta película y no en todas, nos explican lo que esconden detrás de ellas. Y da gusto que uno tenga que esforzarse por completar las cosas, por descifrar aquellos hilos que conforman la existencia y la trama de esta historia.
Todo contado con mucha calma, con mucho sentimiento y sin caer en sensibilidades baratas. “Caos Calmo” es una película hermosa. Y lo es porque además de todo lo dicho arriba Paolo Buonvino compone una banda sonora igual de hermosa y porque sus actores saben mirar a la cámara sin vergüenza de que esta les devore: a eso se llama tablas. Experiencia de Golino por recrear ese tipo de mujer neurótica asociada a una mirada que siempre me ha impresionado, la experiencia de Gassman que lo tiene fácil porque se interpreta a sí mismo, la experiencia de Moretti que sigue siendo Moretti, pero como avisé sin tanto tic, sin tanta locura. Mucho mas “Calmo”.
Grimaldi consigue una cosa que veo complicadísima: evitar que percibamos que no nos movemos cuando más de la mitad de la película trascurre en una misma localización: un parque. Es como crear una historia sedentaria y que la cámara convierta en nómada.
Chagolate con churros 
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| 29 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
4 de Julio de 2008 |
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Tras la repentina muerte de su mujer, Pietro, un ejecutivo de mediana edad, decide tomarse un paréntesis y de pronto lo asalta un acaparador deseo de pasar todo el tiempo posible junto a su única hija, de bajarse del acelerado tren de vida que llevaba y de dedicarse, sencillamente, a no hacer nada.
Bueno, depende de qué entendamos por "nada".
"Nada" puede consistir en detenerse a reflexionar sobre todo lo que vale la pena y lo que no, sentado en un banco del parque que se halla a las puertas del colegio al que asiste tu hija, mientras esperas pacientemente a que ella salga.
"Nada" puede consistir en alegrarles el día a una serie de personas con pequeños gestos.
"Nada" puede consistir en dejar huellas en el paso de los días, sin hacer nada extraordinario. Sin darnos demasiada cuenta de que, lo que a nosotros a lo mejor no nos parece algo remarcable, puede ser muy importante para otras personas.
"Nada" puede consistir en reconciliarte contigo y con el mundo.
"Nada" puede consistir en aceptar con mejor disposición tu debilidad.
"Nada" puede consistir en la belleza de una rutina de la que tú eres el dueño.
"Nada" puede consistir, simple y llanamente, en vivir. En respirar. En observar. En aprender. En pedir perdón silenciosamente. En recibir un perdón que no se sabía que ya estaba concedido de antemano. En experimentar nuevas sorpresas desde cada nuevo amanecer. En amar defectuosamente, entrañablemente, irritantemente, adorablemente. Sobre todas las cosas, amar.
Grimaldi se abre un hueco entre el gran cine italiano del año con este drama sencillo y cotidiano, con más que agradables golpes de humor, sobre un hombre que elige su particular manera de afrontar una nueva y drástica etapa, la de la viudez.
De factura modesta, sin grandes pretensiones, "Caos calmo" se cuela en los corazones a fuerza de perseverancia y de cariño espontáneo.
Una pequeña joya sobre la superación y los replanteamientos personales.
Vivoleyendo 
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| 12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Luigi
Tarragona (España)
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Su valoración:  |
26 de Junio de 2008 |
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Decía Truffaut que si una película se centraba mucho en la acción, los personajes quedaban sin dibujar; sin embargo, si se detenía mucho en la descripción y desarrollo de los personajes, la acción se resentía mucho y se ralentizaba en demasía el ritmo de la película. Está claro que Grimaldi ha elegido esta segunda opción, pero para que esa elección hubiese tenido garantías de éxito, habría precisado que Moretti estuviera acreditado en los títulos de crédito como director y no sólo como actor principal.
De hecho, no creo que esta película se hubiese estrenado en nuestro país de no haber participado Moretti en ella. La película tiene un buen arranque y se plantea como reto hacer de una plaza urbana delante de un colegio el escenario principal del film. Al principio interesa, pero después se hace repetitiva en exceso. Reconozco que es un reto y se agradece en los tiempos que corren, pero a la película la acaba perjudicando mucho el “quietismo” de sus protagonistas, tanto físico como emocional; por ejemplo, las diferentes conversaciones sobre el futuro de la empresa tienen poco interés inicial, pero a medida que avanza el metraje pierde incluso ese poco inicial, por no hablar de la relación padre-hija.
Sobre la ya famosa escena de sexo explícito, no entraré sobre su onirismo o no, o sobre su oportunidad en función del guión, aunque incomoda un poco la sospecha de un cierto oportunismo en su inclusión.
En fin, y ya para acabar y concretar, una de tantas películas europeas, que dispara a un objetivo más alto o más lejano de lo que el calibre de sus balas puede permitirle.
Luigi 
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| 10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Después del fallecimiento de su mujer, Pietro Paladini (Nanni Moretti) alivia su caos interior con la calma que le transmite el esperar a su hija, diariamente, en un parque que se encuentra frente al colegio. El buen tiempo acompaña y el hecho de ser un alto ejecutivo de una importante empresa audiovisual no supone un obstáculo para Pietro, que hace de la calle su particular centro de operaciones, desde el que recibe a compañeros de su empresa, amigos y familiares.
Hace de la observación su principal pasatiempo, mientras a veces elabora mentalmente listados sobre cosas que debería hacer, ha hecho o no conoce, interrumpidos por su apetito que se ve saciado en un bar que se encuentra en el mismo parque y en el que se puede comer en su terraza.
Básicamente casi toda la trama se desarrolla en ese espacio, en el que ya empieza a ser conocido por los viandantes que le ven a diario sentado en un banco o paseando por sus alrededores. Es una película imperfecta, destacando quizá el fallo de la historia de la hija de Pietro, que no solo apenas nota algún sentimiento tras el fallecimiento de su madre, si no que recibe casi con alegría el acontecimiento. Pero la cinta no pretende reflejar el realismo de ese tipo de ramificaciones en su historia, ya que éstas solo son una excusa para permitir centrarnos en el personaje interpretado grandiosamente por Nanni Moretti, un hombre que logra transmitir al espectador la calma que él mismo quiere practicar, convirtiendo la película en una metáfora sobre esa paz interior que todos queremos y pocos logramos conseguir.
Un film agradable, con un resultado general notable y bonito, ideal para gente tranquila. Atentos a la aparición estelar de un tal Roman Polanksi en el rol de Steiner, dirigente de la compañía audiovisual que se fusionará con la empresa en la que trabaja Pietro.
Sandro Fiorito 
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| 10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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pablo
bruselas (Bélgica)
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Su valoración:  |
12 de Junio de 2008 |
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Tengo que reconocer que Moretti no es santo de mi devoción en su faceta como actor.
Las cosas cambian cuando el italiano se pone detrás de la cámara y firma con un pincel finísimo y emotivo películas tan soberbias como Abril o La habitación del hijo.
Grimaldi no es Moretti y por lo tanto esta película no llega a los niveles de pureza narrativa propios de un genio. Pero tampoco es un imitador simple. De hecho, consigue cierta personalidad a la hora de mostrar el devenir del extraño personaje de Moretti y mezclarlo con otros seres con gran calado emocional. La historia está bien contada, y pese a ciertos bajones en el ritmo, se ve con agrado y hasta cosquilleo en algunas escenas (y no me refiero a la archicomentada escena de sexo entre Moretti y Ferrari).
Es cine italiano en forma y fondo, ganando en la disección de los personajes y perdiendo algo de fuelle, desde mi punto de vista, al optar por Moretti como protagonista (Stafano Accorsi o Kim Stuart Rossi me hubiesen pegado más en el papel). Pese a todo, película notable que mantiene el nivel del actual cine italiano, que no se cansa de dar grandes películas en los últimos años (con esa obra maestra que es Romanzo Criminale a la cabeza).
pablo 
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