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La ley del deseo

6,6
7.885
votos
Sinopsis
Pablo (Eusebio Poncela) y Tina (Carmen Maura) son dos hermanos, dedicados al mundo del espectáculo, que están marcados para siempre por la separación de sus padres y, sobre todo, por un oscuro secreto de Tina. Pablo, que malvive enamorado de Juan (Miguel Molina), conoce a Antonio (Antonio Banderas), pero entonces su vida se complicará aún más. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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7 de septiembre de 2008
24 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me encanta esta película por el retrato que hace del Madrid nocturno del mes de agosto durante los ochenta: el calor, el asfalto, los andamios, los garitos de copas, los señores del Ayuntamiento regando la calle... Todo es como un cuadro de Ceesepe, que por cierto, hizo el cartel de la película.

La historia homosexual que es el eje de la trama no me acaba de convencer, pero la película funciona porque el universo Almodóvar tiene una fuerza plástica fabulosa. Las escenas de sexo gay son estupendas, y de lo más audaz que se ha hecho hasta ahora.

La banda sonora, un poco jazzística, acompaña muy bien la sensación de verano urbano que lo impregna todo.

Esta película es Carmen Maura. Sin ella, no se hubiera podido hacer. Su interpretación de la transexual es absolutamente magistral. La escena en la que entra en la iglesia cantando himnos con voz de cazalla, es para recordar.
toblerone
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19 de marzo de 2009
30 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pablo: director de cine homosexual con mucho éxito entre el género masculino y que se tira a todo lo que se menea, con mucha suerte hasta ahora al no haber pillado ni unas ínfimas ladillas. Su hermana es travesti.

Tina (la hermana): La Maura. Transexual. Antes era Tino. Es actriz y nunca se acuesta con nadie porque el ultimo hombre con el que se enrollo y con el que huyo a Marruecos, que por cierto era su padre, la dejó más tirada que una colilla.

Antonio (el Banderas): Psicópata. Y gay, huelga decir. Vive con su madre que es coplera. Siempre que ve una película de Pablo va ipso-facto al baño a correrse.

Juan: Micky Molina antes (o durante) de acabar yonki perdido. Es un bohemio que vive en un pueblo costero. Y aunque parezca raro, le gustan los hombres.

Bibi Andersen: antes era Manolo. Tiene una hija con Tina, a pesar de que la naturaleza tiende a pensar que por detrás no se puede procrear. Es travesti. Almodóvar escribió el papel pensando en ella. Desconozco si por alguna extraña teoría matemática travesti más travesti acaba siendo igual a heterosexual, lo que nos daría una nueva visión del personaje.

La niña: capaz de ponerte la carne de gallina representando el “Ne me quitte pas” de Jacques Brel, vive con su madre Tina. Aún no le ha dado tiempo a volverse loca como todos los demás, debido a su corta edad. De mayor será transexual, como mamá y mamá.

Los policías: Los Guillén-Cuervo frente a frente. A cargo de ellos el mejor diálogo del film ( “He encontrado un cuarto de gramo” “Con eso no nos da para acusarle de tenencia” “No, pero nos da para dos rayas, ¿Quieres?). El toque hetero de la película, para que no quede todo demasiado recargado.

Mucha loca, mucho sexo y mucha droga. Diálogos hilarantes y mucho colorido. Una clásica almodovariana de los ochenta y por extensión del cine español. Sólo le falta a Chus Lampreave.
Favio Rossini
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11 de mayo de 2009
16 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como se nota que Almodóvar ya es su propio jefe en este film y se toma libertades personales a la hora de crearlo. El guión mas parece sacado de un culebrón colombiano, con accidentes, triángulos amorosos, incestos,madres que abandonan a sus hijos, asesinato y hasta amnesia, pero esta película te atrapa por su naturalidad y desparpajo, te da igual lo que les pase a los personajes, solo te apetece seguir viendo sus vidas, sus juergas y sus relaciones personales. lo que menos creativo me parece es su banda sonora que consiste en cuatro o cinco canciones del propio Almodóvar & Mcnamara y lo que mas me extraña es que ponen una y otra vez en este film, la melodía principal de "¿que he hecho yo para merecer esto?" de Bernardo Bonezzi. Geniales Carmen Maura, Fernando guillen y sobre todo Antonio Banderas, que fue irse a América y perder todo su encanto. Es curioso ver a Manuela Velasco haciendo sus pinitos con Almodóvar y la verdad es que no lo hace nada mal. Tina (el personaje de Maura) es una premonición de zahara de "la mala educación". El gran final redime las anteriores torpezas en guión.
Andy Ruiz
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11 de octubre de 2006
21 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Personalmente me considero una enorme seguidora de Almodovar, tengo que reconocer que siento debilidad por todo lo que hace. No digo que sea estupendo, ni académico, ni correcto, pero que le vamos a hacer, a mí me va la sinceridad de sus películas, y la suya propia como persona. Me parece un tío estupendo y su trabajo también (aunque unas pelis más que otras). Esta es la película que más me gusta de todas, es más me emociona. Se me ponen los pelos de punta de recordar memorables escenas de Maura y de Poncela en este film, que ya son clásicos de nuestro cine, aunque les pese a muchos de los detractores de Almodovar. No soy ciega con respecto a toda la cinematrogafía de Pedro, porque he de reconocer que salí decepcionada de Kika, Carne Trémula y la Mala Educación, pero me encanta ir al cine a ver lo nuevo de Almodovar, para mí es como una religión.
Volviendo a la peli, totalmente recomendada para almodovarianos sin complejos, amantes de los dramones con chispa, de la España de los 80 y de Poncela y Maura. El único que no me da la talla en la peli es Miky Molina, pero vaya nadie es perfecto.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
umaestef
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28 de julio de 2007
11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
La Ley del deseo sigue, como lo hacía la que podría ser su hermana almodovariana ¡Átame!, los intrincados caminos del amor según la personal visión de su director, que pierde a sus personajes en un auténtico laberinto de pasiones, en el que las pruebas más grotescas pueden tener lugar y depararán los resultados más inesperados. Como todas las cintas de Almodovar, habrá quien no las soporte, pero el estilo del manchego es de sobras conocido, y para ver una cinta suya hay que meterse en su juego costumbrista, liberal en cuanto al sexo y la sociedad, lleno de sentido del humor propio y autoreferencial que en ocasiones roza el surrealismo y repleto de personajes completos y perdidos en si mismos, que, como en ¡Átame! transitan por una película que habla de la soledad, del amor y de lo que somos capaces de hacer por llegar a conseguirlo, algo representado en ambas cintas por un talentoso Antonio Banderas que muestra en estas su versatilidad como actor, adoptando recursos dramáticos, cómicos y desquiciados.
En el adocenado panorama del cine español de los 80, Almodóvar consigue construir cintas elegantes como esta, que además de poder entretener al gran público se convierten, en este caso en certeros análisis sociales de la época (La Movida Madrileña; los puntos intemporales para su director: esa mujer sentada en su puerta en un pueblo al sur de la península, la madre protectora, los policías del tricornio), presentados con un estilo único gracias a una espléndida y arriesgada fotografía y puesta en escena, que no duda en este caso en mostrar escenas de sexo homosexual con una naturalidad y ausencia de morbo excepcionales (algo a apreciar en nuestro cine, y más en los 80). Pero como siempre, si algo hay que destacar de las cintas de Almodóvar es su descripción de personajes y el tamiz que les dan sus actores. Director e intérpretes son capaces de crear personajes realmente inolvidables gracias a la labor de ambos. Eusebio Poncela da la mejor interpretación de su carrera con un personaje rico en matices, que consige mantener el interés a lo largo de la cinta sin que todos los demás personajes, más espectaculares en algunos casos, les hagan sombra. Antonio Banderas consigue esa variedad de registros regalándonos, como al principio de su carrera, interpretaciones aparentemente sencillas pero cargadas de sinceridad, creyéndose un personaje límite y emocionando a los espectadores. Y Carmen Maura, por este y otros muchos papeles se merece un lugar de honor en el cine, porque su caracterización de transexual solitaria y glamurosa es realmente fantástica, regalándonos unos momentos cómicos y dramáticos sobrecogedores (la confesión en el hospital).
jaly
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