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| 8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Zoraida
Huelva (España)
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Su valoración:  |
5 de Febrero de 2007 |
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Aquí comenzaba uno de los romances más famosos de la historia del cine. Se cuenta que, cuando se inició el rodaje, el director del film, George Stevens, tenía una relación sentimental con la mismísima Hepburn. Pero aquello no podía durar mucho tiempo a juzgar por la química que, desde un primer momento, surgió entre la pareja protagonista.
Tracy & Hepburn están realmente soberbios durante todo el metraje de esta historia que trae a colación la lucha de sexos, tema que sería el pilar de otra celebrada cinta protagonizada por ambos actores, "La costilla de Adán".
La temática resulta actual, ya que nos presenta una pareja en la que ambos trabajan y en la que, curiosamente, la mujer tiene mayores éxitos profesionales que el marido. Se plantea el dilema de si la esposa, al convertirse en tal, debe abandonar su carrera laboral en beneficio de la relación matrimonial. Una idea resulta revolucionaria para la época, y es que el protagonista masculino, en un momento del film, aboga porque la mujer sea capaz de compaginar ambas funciones, trabajo y hogar, en un equilibrio compensatorio.
En definitiva, un guión fresco y dinámico, lleno de frases y situaciones divertidas, al más puro estilo de la comedia hollywoodiense de la época. Y unas interpretaciones magistrales, en las que tanto Spencer Tracy como Katharine Hepburn demuestran sus increíbles dotes para la comedia, entre otras muchas. Muy recomendable es no perderse la secuencia final del desayuno, porque no tiene desperdicio.
Pocas parejas fílmicas han tenido una vida profesional tan fructífera, desde "La mujer del año" hasta "Adivina quién viene esta noche", la última en la que intervinieron juntos, que también sería la última del actor, ya que murió poco después de finalizar el rodaje. Una historia de amor que, hasta la muerte del actor, constituyó un gran secreto a voces. Tracy, casado y católico, nunca pidió el divorcio de su esposa. De todas formas, mantuvo con Hepburn una relación estable y profunda en la que su amigo común, el director George Cukor, fue su gran confidente y protector.
Zoraida 
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| 5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Katharine
Valencia (España)
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Su valoración:  |
5 de Enero de 2009 |
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Una pareja que rompe moldes ya que, por separado, son unos mosntruos del cine pero, si los juntas, el cócktail puede resultar explosivo, como ocurre en esta película.
Fue la primera vez que compartían escenas y de qué manera lo harían que no fue la última, ni mucho menos, sino que compartieron vida, dentro y fuera del mundo ficticio.
En la película, ambos personajes son famosos en su trabajo pero no sólo comparten mundo laboral, sino un sincero amor.
Las pinceladas de comedia ofrecidas por el maestro Tracy, el ritmo perfecto en el que se desenvuelven las escenas, ese blanco y negro nítido y brillante y, por supuesto, las fabulosas interpretaciones de ambos, hacen la película divertida, muy agradable de ver y absolutamente maravillosa.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Ella vive por y para su trabajo, cosa que él sabe diferenciar mejor, y después de ser nombrada mujer del año, descuida más, si cabe, el amor de su pareja. La firmeza de Tracy, su saber estar, sus expresiones de desilusión por los desaires que ella le hace, son, en contraposición a lo que se está acostumbrado que son desplantes hacia la mujer, de una credibilidad insuperable.
Ella, al ver que lo está perdiendo, pone toda la carne en el asador y saca todas sus armas de Hepburn para recuperar eso en lo que una vez creyó pero dejó de funcionar, su matrimonio.
Katharine 
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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En su película anterior, “Historias de Filadelfia”, el personaje que interpretó Katharine Hepburn se llamaba Tracy Lord. Traducido literalmente, este nombre significaría Señor Tracy, lo que podría haber sido premonitorio pues, curiosamente, en éste, su siguiente filme, la Hepburn conocería al que, desde entonces, sería el hombre de su vida y el único al que amaría incondicionalmente: Spencer Tracy.
La Hepburn admiraba al actor de carácter, entre recio y generoso, que había en el protagonista de clásicos como “Furia”, “Capitanes intrépidos” o “Forja de hombres”, pero aún no le conocía. Así es que, cuando consiguió que Louis B. Mayer comprara el guión de “LA MUJER DEL AÑO”, recomendó a George Stevens como director… y a Spencer Tracy como su co-estrella. Y cuando las cosas deben darse para satisfacer fervientes deseos, el universo hace lo preciso para que todo se cumpla: Tracy estaba justo comenzando otra película, lo que le impedía aparecer en ésta. Pero, de pronto, el rodaje es suspendido, el filme pasa a manos de Gregory Peck… y Tracy queda libre para acompañar a la Hepburn.
Lo demás ya es historia: en la redacción de un periódico se dará el primer encuentro fílmico de una pareja que terminará enamorada; y en la vida real, la química entre ellos será tan fuerte y poderosa, que los veremos juntos en nueve películas y se amarán en “secreto” por el resto de sus vidas.
“LA MUJER DEL AÑO” pareciera escrita basándose, parcial y soterradamente, en sus personalidades. Hepburn es la mujer triunfante, impetuosa, líder en la defensa de la causa femenina, y con un reconocimiento que ha llegado a las más altas esferas. Tracy es un modesto periodista deportivo, colega suyo, pero sin mayor deslumbre. Pero a cambio, sabe lo que quiere, se desprende sin conflicto alguno y sabe estar exactamente donde tiene que estar.
Aunque nos quedamos deseando mayor fuerza argumental y a los diálogos les falta un poco de agudeza (lástima que todavía no era el momento del por entonces productor Joseph L. Mankiewicz), el filme tiene un decidido tinte social y pone sin ambages el dedo en la llaga: No deseamos mujeres que se limiten a ser simples amas de casa para servir al marido, pero tampoco deseamos mujeres de vida pública que abandonen por completo sus deberes en el hogar. Lo dijo Buddha y es una regla de fuego: "En el punto medio se encuentra el secreto de la felicidad".
Katharine Hepburn y Spencer Tracy actúan como si se conocieran desde siempre. Fluyen como si se supieran el uno para el otro. Y, es éste precisamente, el pico más alto de una comedia que divierte, que tiene momentos deliciosos como la escena en la tribuna donde se juega un partido de béisbol o el de la Hepburn jugando a ser cocinera, y que, de paso, plantea una opción de vida que vale la pena mirar con perspectiva.
Luis Guillermo Cardona 
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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el chulucu
Zaragoza (España)
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Su valoración:  |
15 de Junio de 2011 |
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Primera de las nueve películas de la extraordinaria pareja Tracy-Hepburn y demostración indudable de su calidad y de la química entre ambos que sobresalen por encima de un guión muy poco verosímil y unas deficiencias evidentes en el montaje (no creo que haya sido la calidad de mi cinta).
"La mujer del año" cuenta la historia de Sam Craig y de Tess Harding. Ambos son periodistas y ambos aman su trabajo. Se enamoran y se casan, pero Sam se irá desencantando a medida que ve crecer la obsesión de Tess por su carrera profesional dejando de lado sus obligaciones familiares.
La primera parte de la película -donde nace y se consolida el romance- es muy poco consistente, difícil de creer, con buenos diálogos pero metidos con calzador en situaciones que carecen de un 'antes'. Es decir, no hay antecedentes sólidos para que se desarrollen esos diálogos. Pasada la mitad de la película las piezas por fin comienzan a encajar. La absurda guerra de sexos llega a su fin y Sam da un golpe en la mesa y decide acabar con tanta tontería. La historia comienza a cobrar sentido, consigue -al fin- emocionarnos y el espectador empieza a ver las cosas claras. La película termina con una secuencia antológica de una comicidad exquisita y que, al mismo tiempo, encadena una sucesión enloquecida de gags propios del cine mudo. Ni que decir tiene que dicha secuencia (instalada para siempre en nuestra memoria) es la demostración de la extraordinaria clase y del enorme talento que atesoraban estas dos grandes estrellas del Séptimo Arte.
el chulucu 
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| 5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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ANTOINE
PALENCIA (España)
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Su valoración:  |
26 de Noviembre de 2005 |
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Katahrine Hepburn y Spencer Tracy formaron un formidable dúo en comedias como ésta, de George Stevens, donde se plantea un conato de lucha de sexos entre un hombre y una mujer que se aman intensamente, pero sin renunciar cada uno a sus principios y forma de vivir la existencia (muy particularmente Katharine, famosa y resolutiva mujer de negocios, acostumbrada al stress y al ritmo frenético de trabajo, que son males de mucha antigüedad). Nombrada mujer del año (sencilla clave del título) debe aprender mucho para degustar la vida y el amor auténticos, labor que ha de asumir con paciencia y mano firme su oponente. Aunque el final es previsible, la historia es atrayente y divertida en muchos pasajes. Pura comedia USA de los cuarenta (en buen blanco y negro, como debe suponerse).
ANTOINE 
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