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Críticas de "El delator"
El delator
Notable
John Ford
(1935)


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48 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Sines Crupulos   Voy al cine (Emiratos Árabes)
Su valoración: Notable 30 de Septiembre de 2007
Es cierto.

Tiene aires de cine negro, decorados de cine mudo, romanticismo (eso sí es querer a una mujer de la calle, y no la apestosa "Pretty Woman"), rebeldía, heroicidad, debilidad y humor.

Es cruda, realista y tiene un ritmo frenético y endiablado hasta ahora inigualable.

Todos los personajes son importantes y son tratados con respeto. TODOS. Eso ya no existe. En NINGUNA película moderna. Incluso en El Padrino II, película de personajes por excelencia, se olvidan de algunos.

La trama es cíclica y simétrica. La actuación de Victor McLagen es soberbia, de lo mejor que se ha visto jamás. Creo que se llevó el Oscar, o por lo menos estuvo nominado. Aunque, sinceramente, eso no quiere decir nada.
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Sines Crupulos
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21 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil.
jastarloa   Madrid (España)
Su valoración: Notable 5 de Marzo de 2006
La traición, uno de los temas más interesantes a la hora de abordar una obra literaria o cinematográfica. Porque, quien más, quien menos, todos hemos delatado alguna vez (hagan memoria, remóntense a su niñez) y nos identificamos totalmente con el sentimiento de culpa.
En esta ocasión, el entrañable Gypo, hambriento y enamorado, sucumbe a la tentación de obtener fácilmente 20 libras por delatar a su mejor amigo. Lo que diferencia a esta película de otras de temática similar es la ingenua personalidad del delator, que logra que uno se compadezca de él. Todo un acierto.

Quizás la secuencia final chirríe un poco, y algunos recursos de la época que han quedado anticuados (como lo de acelerar la velocidad en ciertas peleas cuando en la edición se dan cuenta de que los golpes son muy falsos).

También en mi opinión es John Ford uno de los mejores "cuentacuentos" de la historia, por no decir el mejor. Domina el pulso narrativo y la calidad media de su extensa filmografía es altísima y bastante regular. Sin embargo, tiene muy pocos trabajos que realmente hayan llegado a los más profundo de mi alma. Yo prefiero, y es una opinión muy personal, a los directores que, aunque puedan tener un nivel inferior, incluso mediocre, en algunas de sus películas, me estremezcan en otras.
jastarloa
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25 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Bloomsday   AA-licante (España)
Su valoración: Muy buena 19 de Octubre de 2005
Cuando el personaje de Victor McLagen descubre que le han pillado tú descubres el cine en estado puro. Poco más puedo decir. Sólo que ojalá ese nivel de precisión, concisión, emoción y maestría a la hora de contar una historia haciendo uso de los elementos que el cine ofrece pudieran emularlo todos los directores.

Los hay más o menos virtuosos, más o menos comprometidos... pero cuando se trata de contar una historia no hay nadie más. Todos son menos.
Bloomsday
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Luis Guillermo Cardona   Medellín (Colombia)
Su valoración: Muy buena 23 de Diciembre de 2009
Sí, todos los hombres somos inocentes, pues cuando hacemos cosas indebidas es porque tenemos la conciencia adormecida, y cuando esto sucede, actuamos por instinto, apagamos la razón que nos alerta y nos dejamos engañar por el lado oscuro de nuestra psique. Muchas cosas influyen para que la conciencia se adormezca: la reiterada observación del mal ejemplo, la presión indebida que otros ejercen sobre nosotros, la falta de criterio, la debilidad de carácter, la ausencia de presencias de afectación positiva, el desarrollo cultural del medio en que se vive… Y así, otro sentir va estructurando la personalidad, hasta llevar al individuo por los senderos equìvocos.

Gypo Nolan tenía también sus razones para dar un paso en falso: el ejército republicano lo expulsó de sus filas cuando él demostró que tenía objeciones de conciencia para matar. Katie, la mujer que ama, se estaba perdiendo y tenía un gran sueño que él no podía ayudarle a materializar… y Gypo, claro, quería sentirse amado. Fueron estos, impulsos emocionales que adormecieron la conciencia, y a esta se despierta – por la premura de las acciones - cuando ya el daño está hecho. Pero entonces no se es malo, sólo se tuvo una confluencia de motivaciones que redundaron en una decisión errada. Desde la holística, esto lo vemos como una presión del universo que mueve un cierto número de energías que, por predisposición de ciertos individuos, los convierte, irremisiblemente, en instrumento de sus sabias y necesarias decisiones evolutivas… aunque a veces para nosotros, éstas nos parezcan incomprensibles o inaceptables.

Basado en una afortunada historia de Liam O’Flaherty, y con guión de Dudley Nichols, John Ford consigue una obra cinematográfica de gran tino, ya sea vista desde sus valores estéticos o actorales, pero, el acierto mayor, se aprecia desde la construcción de personajes enmarcados en una aventura de enorme solvencia moral.

Victor McLaglen resulta muy efectivo como Gypo, el hombre que hizo de Judas y que, tras su delito, despliega un profundo afán de redención con todos los que se cruzan en su camino. Su personaje nos llega muy hondo y se torna imposible condenarlo cuando, las razones que animan sus actos, nos resultan perfectamente claras.

Ford logra una puesta en escena de tinte sombrío y claustrofóbico, e inspirada sin duda en “M” de Fritz Lang y en otras obras alemanas de los años 20. Pero el resultado ha sido muy convincente y el cine norteamericano se ha beneficiado, como también lo beneficiaron tantos otros europeos que hicieron buena parte de su obra en la meca hollywoodense.

“EL DELATOR” es un buen ejemplo de cine existencial. Devela entendimiento de la vida y sirve al despertar de la conciencia humana. Bien que se merece nuestras ovaciones.
Luis Guillermo Cardona
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil.
manulynk   Barcelona (España)
Su valoración: Buena 5 de Abril de 2009
El realizador John Ford, muy recordado por sus excelentes westerns ubicados en Monument Valley tenía además una especial predilección por su país de orígen, Irlanda, como lo demuestran las bellísimas películas en las que volcó con mimo toda la poesía de que era capaz (que era mucha). Ambientado en Dublin, en el año 1922, toda la acción sucede en realidad durante una noche, en la que el bravucon Gypo Nolan (Victor McLaglen) se debate entre la fidelidad a sus ex-compañeros del IRA y la recompensa que ofrecen las autoridades británicas por uno de ellos que le permitiría iniciar una nueva vida.

La película, es excesivamente deudora del cine mudo, como lo demuestran los numerosos insertos que intentan dar explicación a determinadas situaciones, así como la excesiva expresividad del personaje principal, con una interpretación quizás un tanto exagerada por parte del genial Victor McLaglen, que compone un más que creible rol de personaje atormentado por la duda primero y los remordimientos después, a pesar de lo cual es inevitable sentir simpatía por él. Otro tema importante es la delicadeza con la que Ford, y su guionista Dudley Nichols, tocaron un tema tan peliagudo como la situación de Irlanda en los años 20, centrando el foco en la persona de Gypo Nolan, y eludiendo con habilidad una excesiva politización del asunto, a pesar que el tema podría dar pie a ello. A pesar de que es inevitable tocar el tema de una forma aunque sea indirecta, y desde luego quedan bastante claras las posturas de guionista y realizador pese a su aparente neutralidad, pese a la sutileza de su tratamiento el cual declina tomar partido de forma explícita.

También llama la atención es la influencia que tiene el film de la estética expresionista que le es muy util a Ford para recrear la noche que nos está contando casi como si fuera una pesadilla (sobretodo las vacias calles de Dublin), al mismo tiempo que le sirve para enfatizar determinadas secuencias (hacia el final de la cinta). A la hora de valorar el film, hay que tener en cuenta que se trata de uno de los primeros films sonoros de John Ford, en el que aunque apunta buenas maneras, no cabe duda que se trata de un film "menor". Uno además, que ha envejecido demasiado, y que hoy nos parece un tanto simplón, con unos personajes excesivamente unidimensionales y esquematizados, lo que le resta de profundidad al conjunto.

Además algunas asociaciones son demasiado simplistas como la de Gypo con Judas, intentando dar al film un cierto aire bíblico que no le pega en absoluto. Pese algún que otro buen acierto (sobretodo alrededor de la composición de su protagonista que pasa de la duda, al remordimiento y terminando en la compasión), el film dista mucho de las grandes obras que el realizador nos ofrecerá en los próximos años
manulynk
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