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| 34 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Txarly
Qingoco (China)
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Su valoración:  |
16 de Febrero de 2006 |
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Imelda Staunton es toda la película. Interpreta a Vera Drake, una mujer que practica un tipo de aborto rápido e indoloro a mujeres que o bien han forzado o han sido adulteras o no tienen recursos económicos para criar un hijo, y los realiza desinteresadamente. Es una persona buena y feliz.
Así contado suena un poco ñoño, verdad? Pero claro, para dar vida a una mujer de ese tipo la interprete debe ser una actriz como la copa de un pino, porque sino nadie se lo traga. Imelda Staunton hace el papel de su vida aquí, ayudada de forma magistral por los técnicos de maquillaje, quienes la envejecen unos veinte años.
El director Mike Leigh nos va preparando el terreno durante la primera hora de film, mostrándonos el "hooby" secreto de Vera Drake hasta llegar al largo climax de la interrupción de la fiesta. Una dirección muy grande y bien mostrados los distintos tonos de luz y color que acompañan las distintas emociones que va experimentando la buena de Vera Drake. Me gustaría destacar el papel que interpreta el que será su yerno en la ficción. Con un rostro tan especial y unas frases siempre dichas en el momento exacto es uno de los personajes del film que no se te olvidan. Un papelón efímero pero que toca la fibra porque el tipo no es Brad Pitt... es mucho mejor.
Para terminar comentaré que Mike Leigh realiza una buena defensa del trabajo de Vera Drake y no del aborto. Él sostiene que las clases ultra conservadoras de EEUU quieren volver al pasado y prohibir todo tipo de aborto con lo que -según el irascible Leigh- personas como nuestra amiga aparecerían de nuevo como esporas con los riesgos consiguientes para sus pacientes. Mi parecer es que si la mujer quiere abortar es libre de hacerlo por las causas que sean. Es su cuerpo y me parece correcto, y nosotros tenemos poco que decir. Cómo decían aquellas... si el hombre pariera, el aborto sería sacramento. Un saludo.
Txarly 
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| 32 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Taylor
Terrassa (Polonia)
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Su valoración:  |
25 de Septiembre de 2007 |
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“Vera Drake” no es un peliculón, sin lugar a dudas, pero evidencia, a bote pronto, maneras de buen cine. Cine artesano, diría yo. La peli de Leigh se aferra a tres premisas básicas que gobiernan su proyecto y que culminan un trabajo de irreprochable factura: honradez, perfeccionismo y una lección interpretativa colosal por parte de Imelda Staunton. Porque esta señora, sin una lágrima de más ni una de menos, se echa a la espalda un film condenado a ser menor elevándolo, como poco, a la categoría de maduro y redondo. La fotografía, una esmerada ambientación y la particular cadencia narrativa de Leigh, en ocasiones deliberadamente exasperante, hacen el resto.
Pero como que a nivel más profundo no me apetece parafrasear lo que ya expuso Txarly en su día, aprovecho el título que encabeza esta crítica para hacer hincapié en otro “secreto a voces” que discurre por la página y que amenaza con extenderse de forma más rápida y letal que un brote de ébola. Vayamos al grano.
Txarly y antonio1004 ya denunciaron en su momento las actividades mezquinas y rastreras de ciertos usuarios que plagian artículos de revistas especializadas y de otros que duplican o multiplican sus cuentas con el objetivo de fusilar a diestro y siniestro a todo aquel que se les ponga por delante, normalmente con el objetivo de tocar los cojones a colegas que escriben mejor que ellos y cuyo “éxito” les mortifica insoportablemente. La envidia, por lo tanto, podría ser un posible móvil aunque yo tambien me decanto por otro posible pretexto. Un nick anónimo posibilita difundir comentarios gamberros, patéticos o sencillamente malolientes sin el riesgo que supondría desgastar una imagen labrada a base de cientos de críticas con cierto caché. Conste en acta que yo mismo he estado tentado en más de una ocasión de abrirme una cuenta de esas para desahogarme cometiendo alguna ridícula fechoría sin trascendencia. Sin embargo, jamás lo he hecho. No soy una persona ejemplar, ni mucho menos. Soy tan imperfecto como el que más, pero digo las cosas a la cara. Por lo tanto, como decía mi abuelo leridano, y en directa alusión a todos aquellos Maquiavelos de pacotilla que se dedican a tales menesteres: “Aneu a prendre per on carreguen els carros” ( traducción simultánea y gratuita: Iros a tomar por donde cargan los carros, o séase, por detrás y, por consiguiente, por culo ). Ah, y la coletilla es de mi otro abuelo, el de Almería: “Y con una caña rajá”.
Y qué coño, hoy me apetece saludar a algunos compis sin los que FA no sería lo que es. Una donostiarra y un par de donostiarras. Una madrileña y un par de madrileños. Un gallego, un tinerfeño... y dos mosquetes en los que aferrarme cuando las fuerzas flaquean. Ellos saben quiénes son. Suficiente.
Hay más compis. Sabeis que os sigo. Estais en Mis Favoritas. Un saludo.
P.d.: No quisiera parecer un celestino, pero... me alegro de ese acercamiento entre T. y K. Aunque sea para echarse los trastos a la cabeza jeje.
Taylor 
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| 12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
1 de Enero de 2006 |
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Escrita y dirigida por Mike Leigh, fue nominada a 3 Oscar (director, actriz y guión original). Ganó el León de oro y el premio a la mejor actriz de Venecia, 3 premios BAFTA (actriz, vestuario y dirección), 6 premios BIFA y otros.
La acción tiene lugar en Londres en 1949-51. Narra la historia de Vera Drake (Imelda Staunton), felizmente casada, madre de hijo e hija (Sidney y Ethel), jornalera de la limpieza, afectuosa y generosa: ayuda a su madre anciana, a un vecino con discapacidad, etc. El marido trabaja en el taller de reparación de coches de su hermano Frank. La película ofrece un fresco realista y veraz, de una familia inglesa trabajadora, equilibrada, estructurada y unida. Exalta la figura de la madre y sus funciones de cohesión familiar. Elogia los valores de la familia: espacio de educación, convivencia, ayuda mútua y desarrollo afectivo. Llevada de su generosidad, atiende desinteresadamente a muchachas jóvenes, sin recursos, víctimas de un embarazo no deseado, con un instrumental no esterilizado. Tras unos 20 años de prácticas, una paciente cae enferma por una infección que precisa atención médica. Dado el carácter ilegal del aborto no practicado en clínicas privadas (con precios de unas 150 libras), Vera es denunciada. Los hechos sugieren, sin énfasis narrativo, la necesidad de la gratuidad del aborto legal para evitar discriminaciones injustas y prácticas clandestinas. Por otro lado, desencadenan un drama que pone a prueba la fortaleza de la família y el temple de Vera. Pocos años después, se estableció en el RU la gratuidad del aborto legal y, posteriormente, en numerosos países se legalizó la interrupción del embarazo en las primeras semanas de gestación (antes del inicio de la vida) y su gratuidad.
La música incluye fragmentos breves de "Salut d'Amour", de Elgar (piano y violín), y de "Calling All Workers", de Eric Coales (coro con voces de soprano grabados en 1940). La fotografía ofrece constrastes de luz, claroscuros y combinacions de luces y sombras. Muestra preferencia por planos próximos (que acentúan el intimismo) y por colores dorados con contrastes negros y compañía de colores neutros. Mueve la cámara con elegancia y precisión. El plano en picado desde la ventana de la casa cuando llega el coche de la policía marca un momento culminante. El guión partió de un esbozo inicial, que completó, en los seis meses de ensayos, con aportaciones de los actores. La ambientación (escenarios, vestuario y mobiliario) es acertada y evocadora. La interpretación de la protagonista es extraordinaria. Le acompañan un elenco de excelentes actores. La dirección mueve a la reflexión, sin presiones ideológicas y sin sensiblería. No oculta su opción a favor del aborto legal limitado y gratuíto.
La película reclama sobre el aborto la prevalencia de la mirada femenina y glosa la necesidad de evitar prejuicios alejados de las indicaciones de la ciencia y de la experiencia histórica.
Miquel 
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| 10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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MrRipley
Madrid (España)
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Su valoración:  |
17 de Enero de 2007 |
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Me gusta que una película que toca un tema tan sensible no sea ningún panfleto en un sentido o en otro. Desde luego, no es una película anti-abortista, pero tampoco lo es pro-abortista, porque realemente el tema es otro. Creo que lo que le interesaba a Mike Leigh, que considero un director demasiado inteligente como para hacer un film de tesis, es lo fácil que es salirse de los límites de lo legal sin apenas ser consciente de ello, o también cómo el mundo personal de alguien con todas las buenas intenciones del mundo, se puede derrumbar de la forma más estrepitosa cuando la sociedad señala como deleznable una actividad en cuya gravedad (más o menos supuesta) nunca se había pensado realmente. Vera Drake practica abortos para ayudar a chicas que no pueden afrontar cargar con un niño, sin considerar realmente las consecuencias legales de dicha actividad... Me encanta ver en la película como abogados o policías no estigmatizan a la protagonista, sino que hasta hasta la tratan con tacto, pero sin embargo la maquinaria legal sigue un curso implacable... Creo que en pocas películas (o libros) he sentido tan palpable la sensación de que, por encima de las personas, de los individuos, existen algo invisible pero a veces mucho más real que ellas mismas: las normas más o menos explícitas, no sólo legales, que las limitan y determinan socialmente. No sé si esto suena un poco fuerte o abstracto, pero la virtud de la película es que se vive como algo muy concreto. O a mi me lo parece.
MrRipley 
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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Elenis
Madrid (España)
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Su valoración:  |
25 de Febrero de 2006 |
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Yo debo de ser muy simple, porque durante toda la película no me pregunté nada de si está "bien" o "mal" lo que hacía Vera Drake: para mí está claro lo que pretendía, y creo que para ella también...
Es una película sencilla, humilde y lenta, pero no se hace pesada. Cuenta con una ambientación extraordinaria y muy buenos actores, sobre todo Imelda Staunton. En cualquier caso, todos los personajes son más que creíbles (adoro a los hijos de Vera) y te "introducen" directamente en su salón.
El director se limita a desarrollar unos ambientes y circunstancias y, a partir de ahí, deja las conclusiones al espectador. Suele basarse en contraposiciones: muy buena la descripción del mundo "femenino" respecto a las actividades "masculinas", de las clases bajas respecto a las altas, de la confrontación entre los conceptos de lo malo y lo bueno...
A pesar de que podríamos decir que Mike Leigh no se moja en exceso (que yo creo que sí, pero con mucha elegancia), la película no me resultó para nada fría. Seguí las emociones de Vera y su familia con mucho interés y esperé el final con el corazón en un puño. Claro que una es bastante sensiblona. ;)
Elenis 
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