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El reportero

Aventuras. Intriga. Drama. Thriller David Locke (Jack Nicholson) es un desilusionado periodista que emprende una peligrosa investigación sobre las intrigas políticas internacionales que facilitan la implantación de regímenes dictatoriales en algunos países africanos, lo que le hará vivir situaciones muy arriesgadas. (FILMAFFINITY)
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Críticas 15
Críticas ordenadas por utilidad
15 de noviembre de 2008
20 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
En una África desconcertante, incomunicada para el extrangero, un reportero huye de su vida sin sentido encarnándose en su compañero de habitación fallecido. Esto sirve de trama para una lenta y desconcertante película que trata de transmitir el desarraigo voluntario de su personaje principal. Jack Nicholson presenta un personaje vacilante, sin futuro, que sabe que ha cometido nuevamente un error fatal, no ser quien debería ser sinó intentar ser quien no es, un valiente traficante de armas que lucha por una causa. Las ausencias cuentan tanto como la presencia en esta película.
Lo mejor, ver una Barcelona que ya no existe, con unos edificios (la Pedrera,...) sucios, habitados por personas normales, con vidas normales y unos hoteles caducos...Y a Joan Gaspar haciendo un guiño en una escena en la recepción de un hotel. Será que ya era de su cadena...
Toni
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30 de abril de 2015
12 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antonioni ofrece una peli de ritmo trabado y algo contemplativo sobre un periodista que decide cambiar de vida. Lo insólito es que lo hace suplantando a un muerto que encuentra en uno de sus viajes y, a la vez, fingiendo su propio deceso. Tal es la mala suerte que esta identidad robada resulta ser la de un traficante de armas con muy malas compañías. El personaje de Nicholson tendrá que huir de dos frentes, los que buscan al muerto sin saber que está vivo (la ex-esposa y compañeros del periodista) y aquellos que buscan al vivo sin saber que está muerto (peligrosos secueaces del crimen internacional). Aparte de lo fenomenal que es ver a Nicholson dando tumbos por la Barcelona setentera durante gran parte del título, incluído el insólito cameo de un chavalote Joan Gaspart cuando era gerente del Hotel Oriente, Antonioni dejó uno de los travellings históricos de la historia del cine que, realmente, es soberbio y espectacular. Esa secuencia final merece todos los parabienes, tanto en la brutal carga de significado sin apenas empleo de palabra, como su técnica o su ánimo pictórico. Ahora bien, aunque merezca la pena para llegar a éste, el resto de la peli es, con las salvedades manifestadas, esencialmente aburrida.
Kris
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14 de marzo de 2021
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película no apta para los todos los paladares por su abundancia en monosílabos, escasez de diálogos y tono lánguido, tristón y existencialista, que contiene un puñado de magníficas escenas, incluyendo por supuesto el mítico travelling del final. Lo cierto es que pese a todo ello creo que le falta algo para ser una obra maestra.

Comienza en África con un tono muy de "El cielo protector" de Bowles (que adaptaría en 1990 Bertolucci), con hoteles infectos y piojosos en el desierto, para luego saltar brevemente a Alemania y, durante la mayor parte de la película, ya en España, desde Barcelona a Almería (el Paseo y el puerto de la capital, Retamar, Vera, Rioja, la carretera de Aguadulce, Sorbas) y Málaga (Marbella) pasando por la ciudad de Murcia, algo que se suele omitir, cuando aparece claramente la calle Correos y la Comisaría de Policía, actualmente aún en pie y activa. Por cierto que la "Osuna" del final de la película no es la real, la de Sevilla, es la almeriense Vera.

Por lo demás, tiene su gracia escuchar a Nicholson chapurreando el español con los nativos del lugar, ya sean barceloneses, malagueños o almerienses, y se deleita uno con el buen uso que le da Antonioni a los paisajes de nuestro país, en esa permanente huida de sí mismo que realiza el protagonista.
Ferdin
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13 de julio de 2011
7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesante película sobre la vida de un listillo y descreído periodista a la deriva que encuentra su momento de matar la zozobra suplantando la personalidad de un muerto. El problema es que todo acto tiene su consecuencia y eso le llevará por una extraña y peligrosa aventura en compañía de una joven heroína a lo largo de la geografía española. Está bastante bien, en la línea de otras películas de Antonioni aunque más contenido que en rarezas como la inclasificable "Blow up", y sobre todo me gusta ese aire de road movie y de cine europeo de los 70, con sus persecuciones en coche y sus noches de hotel. Como curiosidad, el cameo de un jovencísimo Joan Gaspart.
pinfloi
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24 de diciembre de 2015
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
En España, 'El reportero' y, en Hispanoamérica, 'El pasajero'.

Extraño thriller dramático o drama de suspenso internacional, de origen italiano, pero hablado en inglés, coescrito y dirigido en 1975 por Michelangelo Antonioni.

Jack Nicholson es un desencantado periodista que investiga los movimientos armados en Arabia, hasta que un día, de regreso a la miseria del hotel en el desierto, encuentra muerto a su vecino, un hombre de negocios con el que había hecho algo de amistad sin conocer su giro. Entonces intercambia las fotos de sus pasaportes y, luego de un paso por la casa del muerto en Londres, asiste a las citas de su agenda; la primera de ellas tiene lugar en Yugoslavia, donde unos desconocidos le pagan mucho dinero por los papeles que tomó de un casillero en el aeropuerto, manuales de armas para un movimiento clandestino en algún país de Africa. La siguiente cita sucede en Barcelona, donde coincide con una muchacha que había llamado su atención en Londres…

María Schneider es una estudiante de arquitectura en vacaciones turísticas, inteligente, sensible y temeraria, que parece carecer de una vida propia cuando se aventura sin dudarlo a ser compañera incondicional del reportero venido a traficante de armas, cuya esposa también es periodista y lo investiga.

El personaje de Schneider es similar al de 'Último tango en París', pero sin desnudos y con la diferencia de que la cinta de Bertolucci es nihilista, mientras que la de Antonioni es misántropa y, en términos sicológicos, explora la despersonalización con la pérdida de identidad.

La trama es interesante, pero su narración es lenta, monótona y, a ratos, aburrida: largas secuencias en silencio.

Los actores se desenvuelven con naturalidad, como interpretándose a ellos mismos.

Hacia el final, parábola que resume la misantropía de la historia, los personajes y sus autores.

(En Barcelona vemos, "colgado de un barranco", el pueblo blanco de Serrat).

El final es un plano secuencia magistral.
Iván Rincón Espríu
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