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El banquero

Drama En los años 60, dos emprendedores (Anthony Mackie y Samuel L. Jackson) traman un ingenioso plan para conseguir acceso igualitario al sueño americano. Nicholas Hoult y Nia Long coprotagonizan este drama inspirado en hechos reales.
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Críticas 7
Críticas ordenadas por utilidad
23 de marzo de 2020
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un famoso exfutbolista, el día de su presentación como jugador dijo: “correré como un negro para vivir como un blanco”. Esta frase bien podría resumir el recorrido vital de Bernard Garrett (Anthony Mackie), personaje sobre la que George Nolfi (guionista de películas como ‘El ultimátum de Bourne’ y ‘Ocean’s Twelve’) construye ‘El banquero’ (estreno de Apple TV+), su tercer y más destacado largometraje hasta la fecha. Nolfi toma una historia potencialmente aburrida para, con un cursillo atropellado de matemática financiera mediante, levantar un drama contundente. Empleando recursos propios de la comedia y el thriller, orquesta una denuncia social muy dura, destacada a partir de elementos pedagógicos bien hilvanados.

América años 50. Garrett y Joe Morris (Samuel L. Jackson) unen esfuerzos para convertirse en empresarios de éxito. Vivir su particular sueño americano. Son personalidades muy diferentes. Morris ha llevado siempre una vida acomodada, ha saboreado el éxito y le va de fábula. Garrett por contra es oriundo de Texas. Para cambiar su destino ha de seguir el consejo que da en ‘Django desencadenado’ el personaje que interpreta Christoph Waltz tras liberar a unos esclavos: ”emprender camino hacia otra zona más progresista de este país”. Una parte dónde al menos, la discriminación hacia los negros no esté respaldada por las leyes.

En la ciudad de Los Ángeles (California) emplearan su talento para triunfar en el negocio inmobiliario. ‘El banquero’ tiene ritmo. Los pormenores de cómo la pareja protagonista cimienta su éxito, están contados con sutileza y gracia. Se aleja del maniqueísmo. Burlar al sistema quizá sea fácil en comparación con la ardua empresa de sortear el comportamiento de una comunidad acostumbrada a la segregación.

Poniendo al límite sus capacidades y apelando a la suerte, su siguiente paso será comprar dos bancos en la América profunda. Prestar dinero a la gente de color para que puedan prosperar. Sin embargo, que dos afroamericanos sean parte nuclear del entramado capitalista es harina de otro costal. Palabras mayores. Nolfi aprovecha el carisma de la pareja protagonista para colocar su mensaje. La socarronería con pies en la tierra de uno y la ambición barnizada de idealismo del otro se complementan a la perfección. Vale en los negocios. También en el cine.

Escrito por Juan Pablo Martínez Corchano para https://rockandfilms.es
Juan Pablo
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18 de julio de 2020
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con un montón de buenas ideas, y desde la discriminación racista de los años 50 - 60 en América, va envolviendo un guión que resulta frío por el tratamiento que hace de un planteamiento en exceso esquemático.

En ningún momento resulta emocionante, ni siquiera llega a intrigar; hacia la mitad ya has descubierto el entramado, y a partir de entonces solo esperas la manera en que avanza sin sorpresas.

Desde hace unos años suelen presentarse en el cine, historias basadas en hechos reales, cuyos acontecimientos pudiera pensarse que han sido "adaptados" para hacerlos mas sugerentes a un espectador que necesita cada vez mayor complejidad, para generar interés.
LEUGIM
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18 de abril de 2020
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una historia real basada en dos empresarios negros en la década de 1960, en la que los bancos no daban creditos a las personas de color, impidiéndoles que pudieran invertir en sus negocios propios o comprarse una vivienda. Narra con mucha fluidez las dificultades que sufrieron estos dos emprendedores  en el estado de Texas cuando compraron dos bancos por medio de un testaferro blanco para cambiar esta practica tan común en aquella  época.

Es la primera película que produce Apple para su plataforma, que se rodeo de cierta polémica en el estreno al ser acusado de abuso sexual su productor, que casualmente era el hijo de uno de los protagonistas reales. Esto ocasiono que sufriera retraso en su lanzamiento e inmediatamente se elimino de los títulos de credito cualquier mención a su nombre.

El primer acto de "El banquero" funciona muy bien con un ritmo muy ágil, en el que se nos van contando como su protagonista Bernard Garrett  era un adolescente negro que crecía a fines de la década de 1930 en Texas, era consciente de que las  oportunidades de progresar eran limitadas y se negaba a ser un limpiabotas.  Es cuando en los años 50 decide mudarse a Los Angeles para hacerse agente inmobiliario. Empieza a compra algún inmueble para se posterior alquiler, es cuando encuentra a su socio comercial Joe Morris con el que tendrá una fructífera relación. La pareja usó a un blanco llamado Matt Steiner para conseguir acuerdos de compra a los que de otra manera les seria imposible por el color de su piel...

El segundo acto es más reivindicativo, trasladando al pueblo natal de Garrett en Texas la historia, ya que estaba muy enfadado por las injusticias que todavía se cometían con las personas de color en aquel estado. Los bancos solo atendían a personas blancas y su idea fue comprar un par de bancos para asegurar fluidez de dinero en la comunidad afroamericana. Aquí es donde se convierte la película en más predecible.

El personaje de Nicholas Hoult es como Eliza Dolittle en "My fair lady", quien tendrá que mejorar sus modales, aprender matemáticas, jugar al golf y toda una serie de habilidades para tener credibilidad en los niveles más altos de sociedad y así poder codearse con ricos influyentes para conseguir hacer negocios. Tanto Hoult como Samuel L. Jackson y Anthony Mackie cumplen muy bien con sus papeles.

La película funciona mostrándonos a estos superhéroes de la vida real que intentaron mejorar las cosas sin conformarse con esta situación tan injusta establecida nadando a contracorriente. 
Destino Arrakis.com
videorecord
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3 de julio de 2020
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Banker (2020), dirigida por George Nolfi, cuenta las penurias de dos hombres negros dedicados a los negocios en el Estados Unidos de los 60s, y cómo el racismo puso un límite a sus ambiciones. Magnética actuación de Samuel L. Jackson.

Por Nicolás Bianchi

Con un trazo suave, pulso elegante y jazz de fondo, Nolfi cuenta la historia de dos empresarios negros devenidos banqueros que durante todo su trayecto, y sobre todo cuando prosperaron, debieron lidiar con el racismo que los limitó en sus ambiciones y proyectos. La película descansa fundamentalmente en el dúo desparejo compuesto por Anthony Mackie, como personaje principal, y Samuel L. Jackson como el más importante de los secundarios.

Bernard Garrett (Mackie) es un joven pobre de Texas, con extraordinaria habilidad para la aritmética y la matemática, que se traduce en un interés tenaz por los negocios, primero, de bienes raíces. El pequeño poblado de Willis no presenta el ambiente ideal para el desarrollo de sus talentos por lo que junto con su mujer y su hijo se mudan a Los Ángeles. Empiezan bien de abajo, alojándose en el cobertizo de un familiar. Pero rápidamente Garrett encuentra un negocio redituable. Su uso de la lógica y su análisis preciso del valor y las posibilidades de las propiedades lo hacen dueño de un edificio. Su educación y estoicismo le permiten soportar la discriminación de los inquilinos y la policía.

El perfil de Joe Morris (Jackson) es sustancialmente distinto. Nacido en una familia con dinero, es propietario de múltiples propiedades, entre ellas un club nocturno en el que parece pasar la mayor parte de sus horas. Morris fuma copiosamente, bebe a discreción aunque no se emborracha y es carismático, astuto y desconfiado. Ambos van a formar una sociedad en la que se complementan en habilidades y personalidades, a pesar de alguna rispidez inicial. Pero para dar el salto los negros necesitan un hombre blanco que les sirva de pantalla, por lo que instruyen a Matt Steiner (Nicholas Hoult), empleado de mantenimiento en el edificio de Garrett.

La secuencia del entrenamiento de Matt es liviana, cómica y entretenida. Garrett le enseña aritmética y finanzas. Morris le pone un profesor de golf y le aporta ese toque de viveza de la que el joven carece. En el fondo persiste una sensación amarga. Los negros deben dotarlo al blanco con parte de sus mejores cualidades porque ellos no pueden comprar el edificio que quieren comprar. No se los venderían, por más que tengan el dinero.

La lógica con la que Garrett encara todos los negocios es la que terminará por denunciar al racismo, que siempre se impone como una pared rocosa. Sus nombres están en los contratos, no hay nada ilegal en que dos negros compren y vendan propiedades, pero necesitan al blanco de fachada porque si no los otros blancos no les venderían lo que ellos quieren comprar. Una vez consumada la operación, ellos pueden asumir las decisiones y Matt continuar como un empleado de privilegio. Su trabajo, en definitiva, es ser blanco.

La lógica choca contra la realidad dura del racismo. No es legal segregar a lo negros. Peor aún, es institucional. Una vez que la empresa de Garrett y Morris crezca lo suficiente y se meta con el entramado social vigente va a caer bajo sospecha. No hay forma, por más inteligencia que se posea, de sortear los límites que impone la discriminación.

El tono de la película, que por momentos cae en ciertas liviandades, se puede justificar en que sus protagonistas son víctimas con un buen pasar. Ricos con el color de piel equivocado. Los mejor ubicados dentro de los oprimidos. Su historia no es de la gravedad que tienen los relatos sobre la esclavitud o la violencia que ejerce la policía sobre los negros en general, pero sobre los pobres en particular, que dentro de esa comunidad son la amplia mayoría. No es el reclamo de los que quieren dar vuelta las cosas el que expresa el film, sino el de los que quieren participar de esa entelequia llamada ‘american dream’.
El Golo Cine
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30 de mayo de 2020
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
De la mano de la compañía de la manzana viene este drama que cuenta una vez más el problema de racismo que sufrieron muchos afroamericanos a mitad del siglo XX en Estados Unidos, pero esta vez desde una forma distinta. Y es que esta vez su delito fue ser más listos que los blancos.

Al igual que los dos protagonistas, esta película va ganando poco a poco a la gente. No tiene interpretaciones impresionantes, no hay escenas antológicas, no hay banda sonora espectacular de esos que la escuches hasta sin ver el filme; va sembrando migas de pan que van atrayendo poco a poco hasta que al final del metraje deja un muy buen sabor de boca. Si tuviese que destacar algo sería el mimo que le ponen en la ambientación.

Por supuesto, se ven los obstáculos que sufrieron la gente de color para poder prosperar, y es una satisfacción ver como ellos dos se rebelan ante el sistema para buscar la igualdad de oportunidades, pero si se ve más allá también hay un mensaje tan importante como el anterior: la ambición pasa factura. Si bien en esta cinta no se aplica del todo negativamente, se ve claramente que cuando se quiere tener más de lo que se puede es cuando empiezan los problemas. Así que tengan cuidado cuando sean ambiciosos, porque no siempre es bueno.

Sería realmente sorprendente que 'El banquero' estuviese en la temporada de premios cuando el Coronvairus permita celebrar los festivales, no obstante no necesitan premios ni nominaciones para valerse por sí misma. No es una obra maestra, sin embargo el poso es más que satisfactorio.

Nota real: 7.5
Michael Myers
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