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El viaje de Nisha

7,1
613
votos
Año
2017
País
Noruega
Director
Reparto
Género
Drama
Sinopsis
Nisha, una chica de 16 años, vive en Noruega una doble vida. En casa es la perfecta hija paquistaní, pero cuando sale con sus amigos se convierte en una chica occidental, acorde con la sociedad en que vive. Cuando su padre la pilla con su novio en su habitación, sus dos mundos chocan. Para darle una lección, sus padres deciden mandarla a Paquistán, donde tendrá que adaptarse a aquella sociedad. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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1 de agosto de 2018
17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
No me esperaba un relato de puro terror.
El cartel te vende otra cosa, el argumento también, piensas que quizás verás el típico hermanamiento entre culturas que en el fondo no serán tan diferentes.
Aunque quizás era la idea de Iram Haq: presentar una esperanza y crujirla hasta el fondo, tal y como le sucedió a ella.

'El Viaje de Nisha' no puede escapar de su condición de testimonio, doloroso y real, que a día de hoy sigue pasando a muchas chicas de Pakistán.
Pero eso solo hace aún más duras sus texturas terroríficas, completamente irreales, y progresivamente más hirientes, hasta el punto de que nunca vas a sentir que Nisha en algún lado se sienta completamente segura.
Ya al principio la amenaza de las buenas noches paternas se cierne sobre ella, mientras remonta la calle en tinieblas, para seguir guardando una fachada de "respetabilidad" que a su edad de poco sirve y poco le importa.

Las tradiciones para ella solo son fiestecillas familiares, una canción que bailar o unos parientes que saludar, mientras el whatsapp de ese chico que le gusta late en su sonrisa, sin que hagan mella las miradas de una madre preocupada.

Fue entonces cuando el puñetazo me dolió tanto a mí como a ellos.

Reconozco que al principio me reí, por exagerado, pero pronto entendí que la exageración nunca es desmesurada cuando se defiende una idea del honor diferente.
Nisha entonces pasa a estar controlada, amordazada y sobre todo asustada de esa hostia velada, asomando en los ojos de quien antes la miraba con amor.
La travesía a Pakistán es en si misma un cuentecito de horror: rostros cariñosos apalancados en la indiferencia, la constante sensación de que la salida está cada vez más lejos y la mano, esa puta mano del padre, encadenando su niña para no sentir que ya no le pertenece.

La cárcel de tradiciones y valores se ha vuelto corpórea, aunque Nisha hasta el momento no pudiera verla. Por algo a partir de entonces el plano la cerca, siempre tras verjas o enmarcada, terriblemente sola aunque esté rodeada de personas.
En esa prisión el aprecio y los detalles no valen, se quedan pequeños e insignificantes, a la altura de ese padre que interpreta la comedia más triste del mundo, la de una hija que le sigue queriendo a pesar de todo.
Y a la esperanza de que una mirada enfadada le haga cambiar de opinión se la traga el miedo a unas calles nocturnas intentando escapar, donde cada ruido se cobra un escalofrío desconocido.

Algo de admirar en Iram Haq es que rara vez decide contar la historia desde el odio o la idealización: todo el mundo tiene sus motivos, todos son una familia preservando su estilo de vida, saliendo adelante pese a un sistema podrido y una religión represiva.
Es difícil darle la razón a nadie cuando cargamos tantos siglos de odio al extranjero, rebelación ante los padres, tradiciones bellísimas y generaciones enteras que se quedan en tierra de nadie.
No me sorprende ver que Nisha aprende a disfrutar su cautiverio, me duele pero lo comprendo, y hasta me cuesta llamarlo así cuando veo que hay gente que vive feliz en él (su prima, agradecida presencia, siempre positiva).

Pero nadie debería arrastrar unas cadenas impuestas por otros.
Nisha se da cuenta, cuando el silencio es demasiado grande, cuando los "te quiero" son demasiado pequeños, cuando todos le piden un trozo de sí antes de haberse construido.
Y cuando la puta mano se aferra y aprieta, creyendo que una vida plena para ella es un precio pequeño.

Nunca más.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Charles
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11 de agosto de 2018
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vemos a Nisha correr. La cámara observa a la adolescente de 16 años corriendo a su casa después de una reunión con amigos. Allí, el padre la espera. Se trata de una figura pensativa con una mirada escéptica. En El Viaje de Nisha, rara vez se le otorga un momento de calma a la joven. Correr es una constante y uno de los temas centrales de esta maravillosa producción noruego-alemana-sueca.

Nisha (Maria Mozhdah) vive bien integrada en una ciudad noruega, pero al mismo tiempo en la cultura paquistaní de su familia. Ella se siente como un noruego más. Esto incluye comer patatas fritas y arenques salados o ahumados, y hacer lo típico que hacen los jóvenes europeos cuando salen de casa con amigos: jugar al baloncesto, a veces beber alcohol y tontear con algún chico de su edad de manera bastante inocente.

Una adolescente atrapada entre dos mundos: proviene de una familia culturalmente tradicional y muy conservadora, pero participa en una sociedad liberal occidental. Con sus amigos, disfruta del alcohol y las fiestas, pero en su casa tiene que someterse a las reglas de sus padres estrictamente conservadores.

El gran conflicto con sus padres está pre-programado para Nisha, sin que ella siquiera se dé cuenta. Después de todo, ella tiene una buena relación con ellos, especialmente con su padre. Él está orgulloso de que su hija sea muy buena estudiante. La directora y guionista Iram Haq desde un principio presenta los fuertes contrastes que existen en la vida de Nisha y va preparando de forma sutil al espectador sobre lo que se avecina.

La escena del cumpleaños con música árabe y baile folklórico encuentra una contrapartida en una típica fiesta de adolescentes. En casa, Nisha, a quien le gusta vestir con ropa recortada, debe someterse a ciertas limitaciones sobre su indumentaria. Para ella, el smartphone actúa como un puente entre las dos culturas, en el que se mueve con soltura, naturalidad, de forma descuidada y aparentemente con confianza. Pero la sensación de seguridad es engañosa.

Después de una confrontación con el padre (Adil Hussain), tras ser atrapada con un joven en su habitación, automáticamente la situación explota. Para su padre significa que hubo relaciones sexuales, y la única solución posible es el matrimonio, algo a lo que Nisha se niega. La familia de Nisha se siente deshonrada, teme la muerte social en su entorno pakistaní.

Nisha, que según las ideas de su familia se supone que es una adolescente paquistaní, diferente de los jóvenes “idiotas occidentales”, pierde su libertad y autodeterminación. El hermano y el padre la llevan contra su voluntad a Pakistán, para ser reconducida por el camino correcto a través de parientes.

Hasta aquí no he comentado nada nuevo que no supiéramos de la sinopsis.

El Viaje de Nisha ( “What Will People Say” en inglés / “Hva vil folk si” en noruego, o lo que es lo mismo “Qué dirá la gente” en español) retrata muy claramente la angustia en que se encuentra Nisha, que ama a sus padres y no quiere nada más que reconciliarse con ellos.

El drama muestra también lo difícil que es para los servicios sociales de Noruega hablar con Nisha en una conversación, superar la barrera cultural y comprender su mentalidad.

Iram Haq, se basa en sus propias experiencias para filmar El Viaje de Nisha. Con la edad de 14 años, tras crecer y formarse en Noruega como una adolescente occidental, sus padres la obligaron a vivir un año y medio en Pakistán, país de origen de la familia. De ahí que la directora no tenga una visión unilateral y parcial a la hora de contar la historia de Nisha, sino todo lo contrario, intenta respetar y hacer justicia con ambos mundos para que el espectador pueda comprender mejor las diferentes visiones y posturas. Según sus propias palabras, “quería contar una historia de amor imposible entre estos padres y su hija, que no puede tener un final feliz mientras la brecha entre estas dos culturas sea tan grande.”

Haq trabaja de manera muy precisa y auténtica para contarnos cómo los adolescentes pueden sufrir bajo la tradición, cómo pueden ser limitados en su libertad, pero también cómo las tradiciones pueden amenazar a familias enteras. Al mismo tiempo, nunca se atreve a criticar de forma contundente ciertas conductas, demuestra comprensión por la familia conservadora y permanece firme hasta el final.

Iram Haq se apoya en El Viaje de Nisha en dos magníficas actuaciones: Maria Mozhdah, con apenas experiencia como actriz, y de Adil Hussain, todo un veterano de Bollywood, que participó en “La Vida de Pi” (2012) de Ang Lee.

Adil Hussain tiene una papeleta difícil de solventar pero lo consigue de forma convincente. Retrata a un hombre empujado al límite emocional por el amor hacia su hija y la necesidad de proteger su estatus social. La mayoría de las veces, logra evitar parecer un monstruo furioso, pero la naturaleza de sus acciones es extrema.

Sin embargo, Maria Mozhdah, que protagoniza su primer largometraje, es la verdadera estrella de la película. Interpreta fantásticamente a una chica adolescente atrapada entre la fragilidad y la fuerza, entre la tolerancia y la rebelión. La fuerza de su interpretación crece a medida que la película avanza a una situación cada vez más kafkiana y angustiosa, empujada a encerrarse en un mutismo, y obligada a expresar sus tormentos mediante sutiles juegos de miradas.

El Viaje de Nisha es una película intensa y terriblemente dura sobre la brecha casi insalvable entre la tradición y la modernidad. Su fuerza radica en parte en mostrarnos la ambivalencia del sistema tradicional: la utilización de reglas muy estrictas por un lado coexistiendo con otros momentos más positivos, como la cohesión de la familia. Lo que más importa es cómo otros miembros de su comunidad étnica perciben a la familia, el “que dirá la gente”.

https://cinemagavia.es/el-viaje-de-nisha-pelicula-critica/
Eduargil
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8 de septiembre de 2018
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
A veces hablar bien o mal de una cinta puede deberse a un (pre)juicio político o religioso que te puede convertir en la diana de alabanzas o diatribas por parecer que tomas partido de sus postulados o intenciones, en vez de estar ponderando sus virtudes o defectos reales. Yo al menos trato siempre de diferenciar con claridad entre las intenciones con la que parece haberse realizado y las cualidades artísticas que pueda albergar un filme. Esta prolija introducción se debe a que esta sugerente obra europea sobre el destino de una adolescente noruega nacida de padres paquistaníes puede soliviantar a los musulmanes al tiempo que puede despertar el beneplácito y apoyo de las feministas – pero al mismo tiempo puede desembocar en que seas tachado de islamófobo si alabas su crítica al islam y su maltrato a las mujeres al tiempo que seas etiquetado de machista si no alabas el retrato de las penosas vicisitudes de su atormentada protagonista. ¿Cómo salir del atolladero?

Vayamos por partes. La historia se basa en la propia experiencia autobiográfica de su directora y guionista, ya que ella también fue raptada por su familia con el objeto de llevarla al Paquistán de sus antepasados y así aprendiera a ser una buena mujer sometida a los preceptos coránicos y limpiar ‘el qué dirán’ de la comunidad musulmana en la vivía junto a sus padres en la liberal y acogedora Noruega. Por lo tanto, estamos, por una parte, ante una película de denuncia que muestra el sufrimiento de una adolescente por ir contra lo que la comunidad musulmana exige y proclama: la sumisión de la mujer y su ausencia de opinión en sus propios asuntos. Y también estamos ante una película reivindicativa en cuanto al papel de la mujer, con sus derechos y salvaguardas legales – al menos en Occidente, aunque no llegue a cumplirse en todo su territorio con la misma equidad, ya que los defensores del multi-culturalismo y del relativismo moral, dicen que todas las culturas valen lo mismo y hay que respetar las diferencias de todos y no preferir el liberal hetero-patriarcado cristiano sobre la femenina hetero-sumisión del islam. Arcano difícil de comprender, pero del todo respetable…

Es decir, estamos ante una agria polémica sobre la que su directora toma partido. Y yo, desde mi convicción liberal me adhiero a su denuncia del islam (integrista) y su defensa de la mujer (occidental). Pero en cuanto a los logros cinematográficos mi juicio es menos favorable. Resulta demasiado melodramática, demasiado maniquea y en exceso complaciente con sus loables intenciones. Se producen incoherencias dramáticas y el comportamiento de sus personajes es demasiado rígido. El mensaje atrofia la narración y merma su efectividad.

Interesante pero imperfecta.
antonalva
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2 de agosto de 2018
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Hva vil folk si" , significa en urdu "Qué dirá la gente" (título que se ha respetado también para el mercado internacional en Inglés) aquí se ha optado por "El viaje de Nisha", La película parte de la historia real que le ocurrió a la directora Iram Haq quien con 14 años fue secuestrada por su familia llevándola a Pakistán contra su voluntad.

Rodada en la India ya que la industria cinematográfica allí esta mas desarrollada y habría menos problemas al tocar un tema tan peliagudo en el mundo musulmán, la directora cuenta valientemente una historia de tradiciones familiares, normas sociales arcaicas, valores culturales conservadores y comportamientos que sus padres se esfuerzan por mantener libres de chismorreos. Algo que choca en la cultura occidental.

Conmueve profundamente la historia de esta heroína moderna que lucha con la terquedad de su padre al querer darle un escarmiento por su conducta inapropiada.  Algo que le llevará a tener que decidir si romper con la familia y tomar otro camino. Me recordó al film de Michael Winterbottom en su adaptación Tess titulada Trishna , en la que una joven india interpretada por Freida Pinto soporta una serie de dificultades familiares por razones similares. 
La joven Nisha refleja en su cara perfectamente la angustia y vergüenza a la que está sometida con muy pocos diálogos papel que borda a la perfección Maria Mozhdah siendo esta su primera película. Tiene un final desgarrador y emocionante a la vez que me ha puesto los pelos de punta. Toda una gran historia muy bien contada con dos mundos muy dispares con actitudes hipócritas sobre el sexo y las mujeres que te deja poso.
Destino Arrakis.com
videorecord
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29 de agosto de 2018
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
He de reconocer que, en un principio, tenía pocas esperanzas en esta película. No es la primera ni será la última vez que en el cine se nos intente mostrar la supuesta “realidad” que hay detrás de todas aquellas familias inmigrantes, provenientes de países pobres, en los que todavía persisten una cultura y una religión ya anticuadas y con unos principios obsoletos. En la mayoría de los casos, se refleja una realidad más estereotipada que otra cosa. Pero este no es el caso de este film.

En esta película se narra la historia de Nisha, una adolescente de origen pakistaní de la que, tras ser criada en Noruega, se espera que siga conservando las mismas ideologías y principios que sus padres, aún habiendo crecido en un ambiente radicalmente distinto. Como ya podréis intuir, no saldrán muy bien las cosas.

El hecho que la película sea autobiográfica marca la diferencia con otras películas que han intentado tratar el mismo tema. Sin duda alguna, las vivencias de la misma directora de la película se ven reflejadas, y consigue transmitir cada sentimiento de un modo muy realista, aunque en ocasiones (pocas), pueda resultar algo edulcorada.

Personalmente, como chica árabe, no he podido evitar ponerme en el lugar de la protagonista, lo cual me ha permitido sentir y entenderla muy bien. Con diferencia, lo que más me ha helado la sangre, ha sido el enorme cambio en la relación entre Nisha y su familia. Lo fácil que les ha resultado pasar del amor al odio, por haber “ensuciado su honor”. Sucede tan de repente, que no tienes tiempo para digerirlo.

Cabe destacar también, la excelente actuación de la protagonista, que transmite perfectamente cada emoción, y de algún modo, consigue hacerte partícipe de la historia.

Encuentro muy necesaria la crítica social que intenta transmitir. Sin duda una película que recomendaré.
Ellenweore
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