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Sly

Sly
2023 Estados Unidos
Documental, Intervenciones de: Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Quentin Tarantino ...
6,4
1.049
Documental Sylvester Stallone lleva casi 50 años entreteniendo a millones de espectadores con personajes míticos y franquicias taquilleras que abarcan desde 'Rocky' a 'Rambo' o 'Los mercenarios'. Este documental retrospectivo ofrece una visión de este actor, guionista, director y productor nominado al Óscar mediante un paralelismo entre su ascenso de la nada y los personajes inolvidables que ha encarnado.
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Críticas 11
Críticas ordenadas por utilidad
7 de noviembre de 2023
17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Después de dedicar una serie documental a Arnold Schwarzenegger, para Netflix llegó también el momento de su archirrival durante los 80 y 90 hasta que empezaron a llevarse bien, Sylvester Stallone.

Un Stallone que, al contrario que el roble austríaco, no tenía muchas apuestas a su favor para triunfar siquiera en la vida. Para empezar, ya nació con un accidente durante el parto que le dejó la boca torcida; después tuvo un padre bastante abusivo hasta llegar a una crisis económica en la que actuaba en lo que buenamente podía como extra (para la historia del cine su papel de matón en el metro en el filme de Woody Allen, 'Bananas')...hasta que llegó 'Rocky' en 1976.

Y es precisamente esa superación de adversidades hasta llegar a ser adorado en el mundo entero lo que hace la historia de Sylvester Gardenzio Stallone (Nueva York, 6 de julio de 1946) digna de ser contada para que los que somos fans y los que puedan venir en el futuro conozcan y puedan inspirarse sobre la trayectoria de uno de los mitos del cine contemporáneo, mal les pese a sus críticos.

El documental le hace justicia a la figura del actor, director, guionista y productor ya que se le conoce más a él que a su faceta artística, cosa que a estas alturas ya no tendría mucho desentrañar porque ya es de sobras conocida. Su historia del padre abusivo no la conocía, por ejemplo, y sus idilios con el polo; es sorprendente también ver a Quentin Tarantino como admirador de 'Sly' dando su punto de vista cuando no es una figura relacionada con el actor en el que uno pensaría de forma automática. Por ejemplo, la presencia de Schwarzenegger sí es normal y hasta sería sorprendente si no hubiese estado, pues la historia de ambos están relacionados al final al surgir casi en la misma época y tocar los mismos palos.

Ciertamente, he echado de menos figuras como Carl Weathers o Dolph Lundgren al ser también parte de la mítica filmografía de Stallone, pero creo que con los testimonios que hay es bastante. Además, el objetivo del documental no es desentrañar toda su trayectoria sino conocerle mejor, o todo lo que haya quedado por tocar después de que la gente le conozca desde hace más de 50 años. Y en ese sentido, cumple sobradamente y es siempre un disfrute verle hablar sobre temas o la vida en general porque es cuando se ve lo realmente listo que es a pesar de la imagen de tarugo que haya podido tener durante parte de su carrera.

Documental recomendable para quien tenga aunque sea un mínimo de simpatía por él y servirá de legado para cuando un día suceda la desgracia de dejarnos y poder decir "yo vi películas de este tío y molaba mucho".
Michael Myers
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8 de noviembre de 2023
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Crecí en los 90 y como la mayoría de críos de esa quinta flipábamos con cada película que salía de acción.
Las había buenas y las había malas pero en términos generales todas eran disfrutables.

Para mi Stallone era un icono y un tío que desde pequeño me generaba simpatía. Aún recuerdo cuando vi por primera vez Acorralado, Rocky y Demolition Man. Tenía obras menores pero ese hombre y su competidor (Schwarzenegger) eran como una religión. Alquilaba cualquier mierda en la que aparecieran estos señores para disfrutar de una sesión familiar de película de mamporros y creo que era uno de los pocos nexos de unión que tenía con los gustos de mi padre, el cual era muy fan de la primera película de Rocky.

Cuando vi que se anunciaba este documental pensé que sería una mirada profunda y detallada sobre el crecimiento de Stallone pero la realidad dista mucho de lo que esperaba.

Creo que el documental falla no contándonos cosas importantes. Se limita a relatar sólo las partes positivas de Stallone sin entrar en detalle en su desesperación por alcanzar la cima. No cuentan su incursión en el mundo del porno ni de que vendió su perro para poder pagar el alquiler cuando estaba escribiendo Rocky, se limitan a retratar sólo la parte amable lo cual dista de darle una tridimensionalidad real al sujeto que retratan.

Creo que como apunta el nombre de mi critica, es un documental con historia pero sin profundidad y sin chicha.

Me esperaba algo menos condescendiente y más personal.


Para pasar el rato está bien pero no aporta una mirada real y completa de quién fue Stallone y de cómo llego a ser alguien con tanto éxito.
requiemforadream
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7 de noviembre de 2023
6 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hace seis meses, Netflix, Schwarzenegger mediante (¿o es al revés?), nos cascó la biografía del austríaco. Una en donde Arnold nos relataba su vida y victorias, ya puestas sobre el papel una década ha. Una obra parcial, con Arnie contando lo que le parecía bien, alterando la realidad a su conveniencia, y reconociendo los polvos que no podía ocultar bajo la alfombra. Sin embargo, aquel trabajo no fue el único sino el primero de lo que, quién sabe, podría ser una serie de documentales sobre los machacas cinematográficos de los 80 y 90. La siguiente entrega, de hecho, ya la tenemos aquí, con su rival en taquilla como foco de interés: "Sly" (2023).

"Sly" es, en esencia, lo mismo que "Arnold" (2023). Una autobiografía, pues la cuenta el caballero frente a la cámara, del hombre que lideró el género de acción ochentera de alta intensidad junto a Schwarzenegger (véase spoiler 1). En ella, Sylvester nos desvela, también de forma cronológica, sus andanzas como actor y la relación tan especial (por mala) que tuvo con su padre (véase spoiler 2).

Ahora bien, y una vez hincado el diente, lo primero que al telespectador le asalta es la sensación, en absoluto imaginaria, de que el documental está sesgado. Sesgadísimo, de hecho. Y no solo porque nuestro asilvestrado cuente las cosas como le viene en gana, sino también porque casi todo el trabajo orbita en torno a tres personajes: Rocky mayormente, Rambo en menor medida, y Barney Ross muy de pasada. Y ni siquiera se puede decir que aborde esas películas con detalle. El resto de sus papeles y obras apenas son citados, con algunas solo mostrándose unos segundos y otras simplemente omitidas (véase spoiler 3). Tanto es así que, si aspira a que este documental le desgrane su filmografía, su técnica, cómo toma decisiones o cómo nacieron sus creaciones, se llevará un chasco. Sly no está por la labor, salvo que se trate del trío calavera.

Otro detalle que tampoco se hace esperar es el egocentrismo de Stallone, en tanto que todo gira alrededor de su persona y sentimientos. Se entiende que es una autobiografía, pero es que este hombre está encantado de haberse conocido y hablar de su filosofía, sus puntos de vista y sus emociones todo el rato. Y, al parecer, todo lo debe haber logrado sin ayuda de nadie, pues apenas se menciona a unas pocas personas a lo largo de su vida.

Otro detalle curioso, y que lo distingue del documental de Schwarzenegger, es su trayectoria. Arnold, antes de actuar, ya había triunfado como culturista, vendiendo productos por correspondencia e invirtiendo en negocios inmobiliarios. El austríaco ya era rico cuando rodó su primer largometraje protagónico no-vergonzante (véase spoiler 4), "Conan, el bárbaro" (1982). Después, y tras vivir una época dorada seguida de vacas flacas, saltó a la política de primer nivel. Arnie, por tanto, ha vivido varias vidas; Stallone, no.

Sly, desde joven, se propuso ser actor y a ello se ha dedicado desde entonces. No obstante, su parálisis facial congénita, su mirada caída y sus aires de malote le cerraron casi todas las puertas. Bueno, eso y que como intérprete era regulín regular, por mucho que nos quiera vender lo contrario. Desesperado, optó por hacerse guionista y vivir de ello, escribiendo los papeles que a él le negaban. Aquella escritura, sin embargo, dio pie a la dirección y a la actuación y, como el hombre escribía lo que el público aplaudía, el éxito acabó llamando a su puerta, permitiéndole saltar años después a la producción. O eso cuenta.

Es decir, que mientras Arnold tiraba de su olfato inversor y se rodeaba de gente brillante de la que poder beneficiarse (directores, guionistas, especialistas en efectos, etc.), a Sylvester no le quedó otra que buscarse las habichuelas por su cuenta, asumiendo multitud de responsabilidades y asfaltando el camino que luego recorrería. En consecuencia, Stallone conoce el cine mucho mejor que Schwarzenegger, aunque no tenga la mentalidad de banquero de éste. Esto, a su vez, impacta en el documental porque, mientras el del roble de Austria quedó dividido en tres partes de una hora para abordar su grandes etapas (culturista, actor y político), el de Stallone es un único metraje de hora y media focalizado en su única trayectoria, la del cine.

Cualitativamente, eso sí, no se puede negar que está relatado con garra, detalle común al de su amigo Arnie. De hecho, los noventa minutos se pasan en un suspiro, lo que es una buenísima señal. Pero no menos cierto es que el telespectador se queda con ganas de saber más de sus roles y de la vida de este hombre, gran parte de la cual deja fuera de plano a conciencia (véase spoiler 5).

Como le ocurría a Arnold, Sylvester altera y censura para dejar claro cómo quiere ser recordado, no temblándole la mano a la hora de borrar contenido. Mucho contenido. Más incluso que en la biografía de Schwarzenneger. Tanto, que hasta el seguidor menos apasionado se dará cuenta de cómo ha enterrado en gran medida sus fracasos, tanto en lo laboral como en lo personal. Y ya lo de reconocer el mérito ajeno, como que no. Uno podría estar tentado a imaginar que la única persona tras la cámara en los sets de rodaje era él (véase spoiler 6).

Como detalle final, una pincelada. Y es que, tras amasar fortunas y cincelar sus nombres en los libros sobre cine, ambos actores han terminado reconociendo, ya en el crepúsculo de sus vidas, que el dinero y la fama están bien, pero saben a poco sin la familia. Un hecho interesante, aunque en absoluto nuevo, que contrasta con esa mentalidad estadounidense basada en trabajar a destajo, y que tantas empresas intentan importar a Europa desde hace años. Ahora, a la vejez, ambos lloran en sus casoplones por no haber estado más con los suyos (véase spoiler 7).

En resumen, otra biografía parcial de Netflix sobre actores de acción de los ochenta. Deja mucho que desear por su poca sinceridad, aunque Sly se empecine en ser abierto con sus emociones. ¿Quién será el siguiente? ¿Willis? ¿Van Damme? ¿Lundgren?
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Jose_Lopez_5
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6 de noviembre de 2023
5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como si de una alegoría de la testosterónica contraprogramación en que anduvieron engolfados Stallone y Schwarzenegger durante dos décadas —el chascarrillo acerca de «¡Alto! O mi madre dispara» («Stop! Or my Mom will Shoot», 1992) nunca pierde gracia, menos aún en la lengua de trapo del «Governator»—, Netflix estrena este documental en torno a la carrera de Sylvester Stallone seis meses después del que le dedicara al austríaco.
Lo primero que llama la atención al comparar ambos títulos es que «Arnold» (ídem, 2023) constaba de tres episodios de una hora, mientras que «Sly» consiste en un largometraje de noventa minutos; de modo que la información viene más comprimida y cribada, quedándonos —buena señal, eso sí— con ganas de, al menos, treinta minutos adicionales.
Tumefacta musculatura aparte, ambas (súper) estrellas comparten una dicción, como poco, estropajosa. La de Stallone, resultado de sus orígenes italoamericanos y una parálisis facial de nacimiento, nos desgrana con hipnótico carisma una carrera que no tuvo un arranque fácil en absoluto. Porque si Schwarzenegger llegó a la interpretación siendo ya un hombre rico y emparentado con los Kennedy, un Stallone de treinta años parecía —igual que el personaje que le daría fama y fortuna— acabado antes siquiera de haber despegado.
En efecto, es en la reconstrucción del proceloso itinerario creativo que desembocaría en «Rocky» (ídem, 1977) donde «Sly» brilla especialmente. Preñado de anécdotas —por ejemplo, la sustanciosa cantidad que le ofreció el estudio a cambio de que renunciase a protagonizarla—, el proceso de escritura —y reescritura «ad infinitum»—, accidentado rodaje, preocupante preestreno y, al fin y contra todo pronóstico, gloriosa «première», logra arrancarnos lágrimas de emoción similares a las que, sin importar el numero de veces que la hayamos visto, nos sigue provocando aquélla.
Es verdad que, tal como me ha parecido leerle a algún crítico a sueldo, «Sly» profundiza lo que el Stallone productor ejecutivo considera pertinente —nada se dice, vaya, de sus pinitos en el cine porno, «El semental italiano» («Italian Stallion», 1970) mediante—. Con todo y con eso, no elude los sonados fracasos de crítica y público, el encasillamiento en papeles escasos de diálogo y pródigos en mamporros —«con un cuerpo como el mío no puedes hacer Shakespeare»—, así como la disfuncional relación con su padre, peluquero de guantazo fácil, y el temprano fallecimiento de su primogénito Sage Stallone.
En suma, recomendable documental donde, de manera sencilla y sin aspavientos melodramáticos, se nos revela el trasfondo humano de uno de los más conspicuos representantes del fascistoide cine de acción de los ochenta. Sorprenden especialmente la sensibilidad y las inquietudes artísticas de un tipo con su fisonomía. Sólo por eso, «Sly» ya merece la pena. Pero es que encima es sumamente entretenida.
Carorpar
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12 de noviembre de 2023
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Terminé de verlo recién.

Elegí para titular esta crítica esa frase que escuché en una película de Disney, la segunda parte de "El Jorobado de Notre Dame" que fue directo a la tele o al videoclub en aquél momento.
Y la elegí porque creo que resume muy bien lo que fue la carrera de este otro ícono de la cultura popular, así como lo dije después de ver la docu-serie de Schwarzenegger: hablamos de su "archirrival", el mítico Sylvester Stallone.

Cómo nadie le daba una sola chance para iniciar su carrera actoral. Y las pocas chances que le daban eran incluso inferiores a la Serie B. Entonces se decidió crear, escribir y protagonizar sus propias historias, en lugar de esperar a que lo llamen para protagonizar historias ya escritas. Así fue cómo nació el personaje que lo lanzaría a la inmortalidad: "Rocky", personaje cuya primera película le terminó ganando el Óscar a la Mejor Película nada menos que a otra obra maestra como "Taxi Driver".

Sin embargo, yo creo que hay algunas diferencias con el documental de Arnold: veo a un Sylvester un poco más condescendiente acerca de su propia vida y carrera, cuando se espera que en este tipo de materiales el protagonista se abra más y deje salir sus sensaciones, miedos e inseguridades, cosa que Arnold sí hace al hablar de sus inicios, su familia, su carrera en las buenas y en las malas y lo que aprendió durante el camino.

Bueno, acá "Sly" parece que sólo trata de hacer hincapié en lo bueno...y apenas roza la superficie de lo malo. Me parece que ahí es donde falla.

Creo que hacer hincapié tanto en lo bueno y lo malo ayuda a solidificar mucho más al personaje al hablar de su propia vida. Es como si Stallone todavía renegase de sus fracasos aún hoy en día, cuando justamente son los fracasos los que nos muestran el camino al éxito, más en un caso como este, donde él literalmente fabricó su propia carrera.

En resumen, es un buen material, sin dudas. Pero creo que le faltó aún más profundidad para ser considerado realmente bueno, al menos en comparación con el de su rival y ahora amigo Arnold.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
MrTincho88
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