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El doble más quince

Drama Cuando pasas de los 45 años, puede parecer que ya has hecho todo en la vida: un marido, dos hijos, un perro y una casa bonita con jardín. Pero... ¿eso es todo? ¿Así? ¿Y qué hay de ti en esa ecuación sin nombre? ¿Dónde estás tú y tus deseos? Cuando eres un adolescente, tienes toda la vida por delante. Tiempo para casarte, tener un par de hijos, un gato, y una casa bonita con jardín. Pero... ¿y si no tienes ni idea de qué hacer? ¿no sabes ... [+]
Críticas ordenadas por:
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23 de febrero de 2020
17 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
*Una premisa interesante

El doble más quince se presenta como un road trip a pie en el que Ana (Marbel Verdú), una médica cerca de cumplir los cincuenta años quien siente haber realizado todo menos sus sueños, conoce a Eric (Germán Alcarazu), un adolescente con las ideas muy perdidas y muchos problemas monetarios, en un chat sexual en internet. La manera en que ambos personajes conectan en un principio, únicamente conociéndose por un nombre de usuario y las mentiras que ambos se han contado, dista bastante del tono casi filial que toma la película cuando ambos se ven cara a cara y al mismo tiempo del anticlimático final.

El doble más quince ahonda en los verdaderos deseos de Ana, los cuales están alejados completamente de lo socialmente impuesto, incluso llegando a afirmar no haber querido tener hijos. Esto resulta una idea parcialmente fresca pues pese a todos los avances, la mujer y la maternidad continúan representándose firmemente unidas.

*Una mala ejecución

Aún cuando la primera lectura de El doble más quince resulta curiosa, la ejecución de la idea va en declive desde las primeras escenas.

El problema principal reside en el guion, en la sucesión de acciones y los diálogos. Ninguno de estos se producen de manera natural sino que parecen sumamente artificiales. Es el caso de Ana abriendo un banner de publicidad sexual y registrándose en la página sin ni siquiera titubear, o cuando accede a mostrar su cuerpo en la cámara de la conversación apenas habiendo hablado un minuto. Ya desde el inicio se ve que hay algo que falla en todo ello, y no se soluciona durante el transcurso de la película.

De hecho, escenas como en la que no pueden escoger habitaciones separadas en el hotel resultaban tan esperadas que arrancaron carcajadas en la sala. Así como diálogos casi metidos con calzador con pretensiones de profundidad e intensidad que acaban chirriando por la poca soltura con la que se suceden.

*Bonita fotografía, difícil de ver

La fotografía e iluminación durante la película hacen el intento de actuar como recurso narrativo, experimentando con el color para mostrar unos determinados sentimientos u otros. Y es algo que El doble más quince consigue en parte, pues innegable es que debe haber mucho trabajo tras ello.

Sin embargo, se complica el visionado de la película debido al antinatural desenfoque que impregna la gran mayoría de escenas. Pese a que es posible que se trate con un sentido lógico, quizá para resaltar la presencia de los dos protagonistas en un ambiente en el que no encajan, hay multitud de escenas en las que es necesario entrecerrar los ojos para poder visualizar correctamente la película. El espectador es sacado totalmente de contexto.

*Conclusión

El doble más quince resulta un drama sin pretensiones cómicas que termina haciendo reír al espectador en base a la irracionalidad del desarrollo de la trama. Aunque las actuaciones son correctas, no son suficiente como para cargar con el peso de la película. Es difícil adentrarse y creerse la película cuando la verosimilitud brilla por su ausencia. Quizá si la película hubiese sido llevada a cabo de otra manera, el resultado sería más correcto. De esta manera, El doble más quince es casi un despropósito que no deja lugar a ese tono emocional que podría haberla hecho resaltar.

Escrito por Ana Aliaga Díaz
Cinemagavia
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4 de diciembre de 2019
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vista a primeros de año en el Festival de Málaga y a día de hoy sin fecha de estreno comercial, el film cuenta con un guion y dirección del bilbaino Mikel Rueda (A escondidas).

Nos cuenta la historia de una atractiva mujer, medico de profesión, con una buena posición social y familia estupenda, pero que le falta algo, quizá alguna emoción que la saque de su rutina habitual. No le faltan moscones a su alrededor que le tiran los tejos, pero ella prefiere buscar a alguien más joven, por lo que queda con un menor en una página de contactos sexuales.

Hasta aquí todo bien, pero la historia comienza a hacer aguas por todos los lados, con situaciones poco creíbles para una persona culta como es la protagonista, juntos roban en su supermercado, le cuela en una fiesta para mayores y le da de beber alcohol, para terminar con un final de lo más inverosímil. No me imagino en los tiempos que corren que la historia hubiera sido al revés de un hombre de 45 años con una niña menor.

La magia que tuvo aquella inolvidable película de Robert Mulligan "verano del 42" con una espléndida Jennifer O´Neill, es lo que le falta a esta historia que contada de otra manera podría haber sido más interesante. Nada que reprochar a la magnífica Maribel Verdu, que como siempre con su interpretación consigue sacar lo mejor de esta película tan fallida.
Destino Arrakis.com
videorecord
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25 de marzo de 2019
6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
La sinopsis ya invitaba a ver la película sin que nadie te la recomendara. Además he tenido la suerte que el actor y el director nos recomendaran dejarnos llevar. Es así como se debe disfrutar una película como la que nos entrega Mikel Rueda. Salvo por unas pocas situaciones obvias para el espectador, la película tiene una profundidad en los diálogos elogiables, con interpretaciones muy notables de Germán y de Maribel. Alguien la ha definido como "Road Movie andando", y es una definición muy adecuada. Ritmo pausado pero sin parar, teniendo una primera escena de presentación maravillosa, en cuanto a ritmo y silencios. Los planos secuencia y los efectos de cámara son otros de los alicientes para tomarte el sorbo lentamente. ¡Disfrútenla!
KOSTAINEN
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5 de marzo de 2020
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Arriesgada y sensible película cuya gracia reside en un argumento de muy difícil ejecución: la relación entre una mujer de edad madura y un adolescente. La principal virtud de la película es la sensibilidad con que se culmina la película. Lejos de resultar grotesco o peligroso, el final de la "cita" entre Ana y Erik -tras todo un paseo plagado de confesiones y filosofía en el que se conocen y conectan a pesar de la diferencia generacional- resulta entrañable y sensible. Todo un logro para la difícil papeleta de resolver la historia, que se presta a la lógica dificultad de una cuestión que bordea la catástrofe por lo delicado del tema. Esto, en mi opinión, resulta muy valiente por un lado y muy inteligente por el otro, porque los personajes se plantean perfectamente para encajar en la historia. Ana es una mujer exitosa en su vida personal y profesional. Sin embargo, se siente frustrada en algunos aspectos, lo que la lleva a una relación peligrosa que no imagina "tan" peligrosa hasta que coincide con Erik. Erik es un joven prematuramente maduro por los problemas que arrastra. Mientras otros jóvenes juegan a los videojuegos, él debe resolver problemas propios de una persona adulta. Todo ello va encajando como piezas de un puzzle que finalmente deja ver una bonita historia, de muy difícil resolución y por ello muy valiente. Como dicen otras críticas, algunos giros del guión resultan predecibles (la habitación del hotel, el chat, la fiesta, la rueda pinchada, etc), pero no esconden el buen trabajo de Mikel Rueda. Me quedo con un detalle: la propia Maribel Verdú quiso rodar la historia por su confianza en el director y el guión. Prueba de que estamos no ante una simple película más, sino de una historia valiente que merece la pena ser valorada. La particular fotografía, con planos desenfocados, es llamativa, pero no me atrevo a valorarla. Sí valoro la actuación de ambos protagonistas, así como de los actores secundarios. Verdú, como siempre, estupenda. Destaco el plano final de la actriz. Me llama más la atención el no tan veterano Germán Alcarazu, que arregla su personaje con donosura y prestancia. Un buen candidato a los Goya. Espero que El doble más quince sea reconocida como merece en la próxima gala de los premios Goya, y en otros premios (¿quizá ser candidata española a los Oscar?) Sin duda lo merece.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
DJ_Theo
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22 de febrero de 2020
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por una cara tenemos a Ana (Maribel Verdú), doctora, casada y madre de dos hijos, hastiada de su rutina, sin tiempo para ella misma. Por la otra cara tenemos a Eric (Germán Alcarazu) que, con problemas económicos familiares, trabaja en sus ratos libres en una página de sexo virtual. En el chat se conocen y se citan durante un fin de semana. Comparten experiencias y confidencias, pasean, filosofan e intiman. Y con eso, intercambian sus edades.

A través del diálogo, ambos consiguen conocerse y cruzarse las edades. Ana rejuvenece y se transforma en una adolescente emocionalmente inestable: miente por miedo a la situación, se esconde o se suelta la melena en una fiesta. Eric se hace mayor, deja citas sobre la muerte y el tiempo, ejemplificadas en una a lo Benjamin Button “Sería mejor que empezáramos a vivir con 80 años y en nuestra jubilación estuviésemos más guapos, más ágiles y más enérgicos”.

En el universo visual de la película no cabe otro espacio en la imagen que planos medio, corto y detalle de los protagonistas; el resto, el espacio que les rodea, sea cual sea, se nubla, casi siempre desenfocado. La borrosidad de la imagen nos sugiere que nada importa: todo está en sus cabezas, miradas y cuerpos. En focalizarse en tan solo ellos dos, el tu a tu, aumenta la importancia de cada gesto y cada palabra.

Es una película de diálogo y requiere de sutileza tejiendo lo que dice y muestra. Sin embargo, dice demasiado y muestra demasiado poco. Cuando se introducen detalles de la vida de los protagonistas de una historia cualquiera, éstos ganan en profundidad y nos permite como espectadores conocerlos de tal modo que los veamos únicos, con una personalidad que los hace ser ellos. No es el caso. Todo lo nuevo que aprendemos de ellos proviene de lo que hablan, no del lenguaje no-verbal. A sus escenas paseando en silencio juntos les falta sustancia; carece de atención a las particularidades de cada uno. Ante la falta de desarrollo de los caracteres, la narración no anda equilibrada en ritmo e historia y se impregna de clichés.

‘El Doble Más Quince’ es cine romántico independiente que se queda a medio camino de una premisa inicial prometedora.
edgar_33
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