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Waterloo

6,9
905
votos
Sinopsis
Famosa producción de Dino de Laurentiis sobre las guerras napoleónicas. Cuenta con un extenso reparto de primeras figuras de la época, miles de extras del ejército soviético. Fue dirigida por Sergei Bondarchuk, que dos años antes había conseguido el Oscar a la mejor película extranjera para la Unión Soviética con "Guerra y Paz", una adaptación de la novela homónima de Tolstói. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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22 de febrero de 2010
33 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
El 18 de junio de 1815 Napoleón se lo jugaba todo en Waterloo. Acababa de regresar del exilio y las grandes potencias europeas le habían declarado enemigo número uno. Necesitaba a toda costa un Austerlitz, un éxito arrollador para afianzar su posición. Pero ese día se enfrentaba al ejército británico comandado por Lord Wellington, mientras que el maltrecho pero aún peligroso ejército prusiano se encontraba cerca del campo de batalla.

Todo esto nos cuenta esta interesante película sobre una de las batallas más famosas y decisivas de la historia de Europa. Los actores Rod Steiger y Christopher Plummer dan vida a unos creíbles Napoleón y Wellington, respectivamente, y es en ellos donde recae todo el peso interpretativo de la película. Por otro lado, asombra la puesta en escena y el gran despliegue de miles de efectivos que conforman los ejércitos en contienda, siendo un placer contemplar los continuos planos largos de los regimientos avanzando hacia el combate. La carga de los coraceros al mando del mariscal Ney contra los cuadros ingleses es simplemente espectacular. Todo ello, además, sin ningún efecto especial.

No obstante, quizás es el abuso de los planos largos lo que hace que se eche de menos una mayor profundización en la batalla, faltando primeros planos que muestren la dureza y violencia de la lucha. Aun así, "Waterloo" es una interesantísima película histórica, además de ser muy entretenida. Respeta todo lo que aconteció aquel día, abordando, aunque a veces de manera muy general, todos los momentos clave de la batalla, como el asalto al castillo de Hougoumont o la llegada de los prusianos. A pesar de que todos conozcamos el desenlace de la batalla, el director sabe mantener la tensión hasta el último momento, pues el resultado de Waterloo fue hasta el final incierto.

Ante la falta de interés de la industria cinematográfica por este tipo de películas, toca reivindicar “Waterloo” más que nunca. No estaría mal que James Cameron se dejara de tantos avatares y con los presupuestos que maneja se pusiera a revisar las guerras napoleónicas. Anda que no serían taquillazos una actual visión de Waterloo o una epopeya sobre la campaña de 1812.
besgowski
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19 de agosto de 2007
26 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Recreación exaustiva del célebre enfrentamiento de 1815, que dispone de unos medios suficientes para dejar patente la enormidad de hombres que se empleaban en dichas contiendas. La elección de los actores es correcta, aunque quizá Rod Steiger exagere un poco en su papel de idolatrado Napoleón, y Christopher Plummer haga el flemático retrato de Wellington de manera muy similar a como se han descrito a los oficiales británicos en tantas películas de la posterior época victoriana.

A pesar de ello, se agradece a ambos su capacidad de llenar la pantalla con personajes reconocibles en una película en la que el peor defecto proviene de la indiferencia que producen los demás roles que se distribuyen en el metraje... sean soldados rasos (intentando dar una reflexión de lo que les acontece), o generales, dado que no se les dedica más que el tiempo justo para enlazar las distinas fases de la batalla.

Sí hay tiempo sin embargo para el enorme número de extras, la sabia disposición de los mismos para su "multiplicación" sin necesidad de imágenes por ordenador, y la evolución del enfrentamiento paso a paso, filmando Hougoumont, los Scots Greys, Ney y los cuadros británicos, La Haye Sainte, la Guardia Imperial...

Todo ello hace que esta película de guerra sea buena para los amantes del género donde predomine el plano general, y sólo pasable para los que busquen una película bélica de plano corto, ya que el verdadero protagonista, da nombre al largometraje.
Ángel
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21 de junio de 2009
18 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Waterloo te sumerge en el más clásico cine bélico: grandes escenarios, cientos de extras y enormes ejércitos creados sin efectos informáticos, unas buenas interpretaciones y la recreación paso a paso de la batalla en cuestión.

Las principales figuras, Napoleón y Wellington, merecen una cantidad enorme de primeros planos, merecidos por ser los artífices en una época de grandes hombres donde el individuo quedaba reducido a un número sacrificable en aras del objetivo inmediato.

La explicación de la batalla está muy lograda: Hougoumont, la carga de los Scott Greys, Ney y la defensa en cuadro, la granja de La Haye Sainte y el ataque de la Guardia Imperial.

Los prusianos con sus banderas negras y la frase de Blücher amenazando con fusilar al que tuviera piedad, a falta de comprobar si realmente dictó esas órdenes, parece más bien un recado a los alemanes invasores de 1941 (tengamos en cuenta que Bondarchuk es soviético y la película es una co-producción con la URSS).

En resumen, una genial película histórica y bélica, con magníficas escenas y un colorido que te sumerge en el campo de batalla de Waterloo.

Por cierto, que la influencia de la pintura del siglo XIX en algunas escenas de la película es sumamente gráfica, por ejemplo durante la carga de los Scott Greys a cámara lenta (claramente es el cuadro de Lady Blutter) o el paso del barranco por la caballería de Ney ("El barranco de Waterloo", de Ulpiano Checa).
gableleig
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4 de abril de 2010
13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
114/38(31/03/10) Monumental recreación sobre una de las batallas más épicas e importantes de la historia. Una colosal superproducción europea dirigida por un maestro de la logística, el ruso Sergei Bondarchuk, que dos años había dirigido la espectacular adaptación de la novela de Tolstoi ‘Guerra y paz’. Dino de Laurentis le dio la oportunidad de realizar la más descomunal representación de una batalla jamás filmada y a fe que lo consiguió, nunca se había visto en pantalla tal desmesura, una puesta en escena sublime, más de 30.000 extras de extras (la mayoría soldados rusos, un par de divisiones) puestos al servicio de una puesta en escena magna, con unos planos generales grandiosos extraordinarios, la carga de los coraceros galos comandados por Ney contra las formaciones en cuadro británicas resulta bestial de lo soberbia que es. Bondarchuk se inspira en grandes obras pictóricas para recrear la contienda, ejemplos son el cuadro de Lady Blutter y ‘El barranco de Waterloo’ de Ulpiano Checa, nada subliminares en el film, de ellos se aprovecha el fotógrafo Armando Nannuzzi para los colores y el brillo, excelente trabajo, así como la épica música del maestro Nino Rota adorna bellamente la obra. Como defecto habría que decir que le falta sangre, le falta carnicería, no es que yo sea un morboso esto se le supone a una lucha tan encarnizada como esta, le ha faltado más arrojo y valentía en que se palpará el infierno de la Guerra para entender mejor al soldado inglés que en medio de las hostilidades arroja su fusil y grita <Nunca nos hemos visto, como podemos matarnos los unos a los otros?>. El argumento se nos presenta como el duelo entre dos ególatras enemigos, Napoleón (gran Rod Steiger) y el Duque de Wellington (gran Christopher Plummer), se hace un análisis superficial de sus personalidades, a medida que sueltan diálogos lapidarios, vemos el carisma magnético que irradiaba el enano cabrón (como define Arturo Pérez-Reverte a Napoleón), Rod Steiger lo encarna de forma majestuosa sin caer en la caricatura, acosado por el fantasma de su hijo secuestrado en Austria y acosado por una enfermedad, ejemplo de cita memorable cinéfila < Nunca interrumpa a su enemigo mientras está cometiendo un error. Eso es de mala educación.>, así como Plummer realiza un trabajo espléndido con su composición de un flemático inglés que se el horror de la contienda como si de una partida de ajedrez se tratara, dejando para el final una frase que pide mármol <Frente a una batalla perdida, lo más triste es una batalla ganada>. Como defecto sería su carácter casi académico, parece hecha para ser únicamente un espectáculo cuasi documental con grandes citas, pero le falta alma, me deja frío, no me emociona, no me describe el porqué del comportamiento de Napoleón, resulta un tanto artificial, lo que ocurre es que en lo que es buena la película es descomunal.
Continua en spoiler sin spoilers
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
TOM REGAN
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15 de julio de 2009
14 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pués si, para mi esta es la mejor película de guerra que he visto en mucho tiempo. No obvio las enormes y grandiosas obras como son "Salvar al Soldado Ryan" de mi admirado Spielberg "Cartas desde Iwo Jima" de mi director favorito Clint Eastwood, ni la "Cruz de Hierro" de Sam Peckimpah, así como otros muchos títulos como "El Día más Largo" "La Chaqueta Metálica" "Apocalipse Now" y un largo etc de películas.

Pero esta, pués para mi tiene un algo especial. Y me parece que es la sensación de estar inmerso en la batalla. Es una película que mantiene el pulso narrativo y la tensión dramática constantemente. Desde el 1º momento se está en tensión, con el arresto de Napoleón, y así durante toda la película, haciendo un fiel retrato del Imperio de los 100 Dias de Napoleón.

Y bueno ¿que decir de los actores? Rod Steiger haciendo de Napoleon es sublime, transmitiendo todo el genio, la personalidad y forma de ser de tan controvertido, amado y odiado personaje. Cristopher Plummer está sublime haciendo de Sir Arthur Wellesley, el Duque de Wellington, el personaje rebosa flema británica por todos lados, siempre con un omnipresente gesto altanero y chulo, pero sin perder la caballerosidad ni los modales.

Y los 10 minutos que sale Orson Welles, haciendo de Luis XVIII, vibrantes.

Luego tenemos la genial banda sonora de Nino Rota, que ayuda a mantener la tensión y el drama en los combates. Además la fotografía es genial, calcando con las imágenes del film cuadros de la época, o imágenes descritas en obras literarias como los miserables (vease la carga de los Scotts Greys o cuando un Lancero Polaco abate de un sablazo a un gaitero)

Sergei Bondarchuck, no escatima ni en extras ni en gastos. Más de 30.000 extras movilizados (un par de divisiones del ejercito soviético fueron utilizadas para esto) uniformes completamente detallados y fieles, con decir que en algunas tomas aparecen en el fondo algún soldado y paras la imagen y se puede inspeccionar todos los detalles del uniforme y ver que son correctos, además de ser de uno de los regimientos participantes en la batalla.

Las escenas de guerra son sublimes, desde las tomas aéreas mostrando las formaciones en cuadro de la infantería británica, a la carga de los coraceros franceses o el momento cumbre de la película, cuando carga la vieja guardia de Napoleón.

El único defecto que puede tener la película, es que quien conozca la historia de la batalla, pués sabe el final. Pero por lo demás, una brutal, desgarradora, sublime, obra maestra y en definitiva, la mejor película bélica e histórica jamás hecha para mi gusto.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
JCR
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