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Election: La noche de las bestias

5,3
7.802
votos
Sinopsis
Han pasado dos años desde que el ex-sargento de policía Leo Barnes (Frank Grillo) decidió no vengarse del hombre que mató a su hijo. Ahora Barnes dirige al equipo de seguridad que se encarga de proteger a la senadora Charlie Roan (Elizabeth Mitchell), una candidata a la Presidencia que reivindica la supresión de La Purga anual, que consiste en permitir, una noche al año, cualquier actividad criminal, incluído el asesinato. Roan ... [+]
Críticas ordenadas por:
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19 de julio de 2016
2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
En los tiempos que corren, no resulta tan descabellado pensar que la Norteamérica que conocemos, acabe en manos de unos Padres Fundadores a los que alude lo que ya se ha convertido en una trilogía sobre La Purga, festividad anual en la que se permite, durante doce horas, con nocturnidad y alevosía, toda clase de crímenes, que desatan la locura y el caos para aquellos que no puedan permitirse un sofisticado sistema de seguridad o un refugio blindado.

Con el control absoluto de su criatura, desde el estreno de la primera cinta en 2013, James DeMonaco, director y guionista, mantiene la fe en la idea original, torna su discurso algo más político, al menos en su tramo inicial, apoyado en muchas de las constantes ya mencionadas con anterioridad, como son el problema racial, y la incapacidad de defensa de las clases sociales más débiles, pero desarrolla lo justo dichos aspectos, más preocupado por el verdadero conflicto visceral, en el que claramente se regodea, conectando con algunos clásicos urbanos de la Serie B de los ochenta, época prodigiosa en la que maestros como John Carpenter, o notables artesanos como Walter Hill, sentaron cátedra.

Protegido por la Bloomhouse, división creada por la poderosa Universal, para dar salida a argumentos turbios, que no empañen en exceso el carácter imperial y clásico de tan legendaria productora, el alma de esta nueva noche de las bestias, encaja a la perfección en el organigrama de dicha marca, cuya premisa básica es trabajar barato, dar al público lo que quiere, y obtener grandes beneficios, fórmula que llevan explotando ya varios años con enorme éxito desde un ya no tan discreto segundo plano.

Así, el protagonismo del film recae en inquietantes máscaras de plástico o cerámica, y toda clase de armas blancas, algunas muy grotescas, unido a fusiles de asalto y disfraces de lo más hilarantes, que en base, devuelven el concepto anárquico que tan buenos resultados ofreció la anterior entrega, convirtiendo este "Election Day" en una secuela potencial de aquella, que en ningún caso, renuncia a ese universo callejero en constante peligro, tan deseado por los amantes del cine de entretenimiento algo extremo.

Finalmente, es muy posible, como comentaba al principio, que los nuevos Estados Unidos que contemplamos en la actualidad, puedan caer en manos de un candidato presidencial desquiciado, que convierta la seguridad nacional en un asunto cercano a esta purga, bastará con que un nuevo atentado alimente el foco del miedo sobre una población cada vez más asustada, y entregue plenos poderes al Donald Trump de turno, será entonces cuando quizá no veamos tan lejano lo que DeMonaco nos ofrece, y su trilogía abrace, con todas las de la ley, al género de Terror en su estado más elemental.



<Lee esta crítica, y muchas más, en Fusion-Freak.com>
alcaide
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20 de julio de 2016
2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
James DeMonaco presenta con ‘Election: La noche de las bestias’ el mejor film de esta “franquicia purgatoria”. DeMonaco vuelve a incidir en “Election” en su tremebunda crítica hacia el sistema que nos domina. El director y guionista neoyorquino no tiene compasión alguna con los poderosos que rigen nuestros destinos (“Los Nuevos Padres Fundadores”, siglas: NFFA) y los vuelve a convertir en figuras esperpénticas que aplastan a los pobres con impuestos, recortes, paro, falta de sanidad, turismo criminal… Todo ello exagerado a los máximos niveles y representado en una rica clase política absolutamente despreciable. Una casta de la que sólo se salva la valiente senadora Ronan, una cruzada dispuesta al cambio.

Nuevamente la violencia nos será mostrada en todo su esplendor y crudeza por un DeMonaco que sitúa de nuevo a los personajes en el ambiente de una ciudad dominada por “los purificadores”, esto es, los partidarios de “la purga”. En esta oscura atmósfera seremos testigos de grotescas ejecuciones (algunos incluso rescatarán a la guillotina francesa), emboscadas, tiroteos, atropellamientos brutales y mucha sangre.
A destacar la terrible y tétrica representación de “los y las purificadores/as” vestidos para matar de las más variopintas formas: bailarinas de ballet, osos de peluche, payasos, novias… hasta míticos expresidentes saldrán a la caza. Todo esto salpicado con un jugosísimo humor negro que nos hará soltar más de una carcajada, y con una tremebundísima y cañera BSO de Nathan Whitehead que contribuye (¡y de qué manera!) a hacer más “disfrutable” la experiencia.

Una experiencia que representará una nueva y terrible odisea nocturna que volverá a vivir el personaje de Frank Grillo. Un Grillo que, para nuestra alegría, está de regreso para ser el valiente caballero de brillante armadura de la senadora Roan (Elizabeth Mitchell). Pero ambos no estarán solos pues DeMonaco nos presentará aquí a nuevos personajes muy bien dibujados e interpretados a los que esta vez Grillo no eclipsa, afortunadamente. Nuevos compañeros que resultan todo un guiño/homenaje a las “minorías” raciales: los afroamericanos y los hispanos.

En definitiva: Resulta poco frecuente que una tercera película se eleve como la mejor de una franquicia… pero esto es lo que ha pasado aquí con “Election”, un film que ha cogido todos los aciertos de “Anarchy”, los ha mejorado y, en consecuencia, el resultado final es superior al visto en su ya disfrutable predecesora.

-Lo mejor: Todos los personajes del film, tanto buenos como malos. Toda la crítica, esperpento y sátira que vuelve a acumular James DeMonaco en el film. La tremenda BSO.

-Lo peor: Lo de repetir constantemente en el título español lo de “La noche de las bestias” ya se hace cansino. Parte del film repite el mismo esquema que “Anarchy” al presentar a unos personajes en odisea nocturna por una ciudad muy caliente. Perder el aire de misterioso justiciero del personaje de Frank Grillo.

-Más en: www.cineycine.com
Cineycine
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22 de julio de 2016
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
No es ningún secreto que la Purga se nutre, en su concepto, de una considerable dosis de sátira casi macarra.
Es decir, si disfrutamos de cada una de sus entregas es sobre todo porque queremos ver cuál es la siguiente barbaridad que van a sacar para impactarnos, ya sea como antinaturales rituales para matar o en la forma de los inquietantes purificadores con sus máscaras a medio camino entre la parodia y lo macabro.
La cuestión ideológica siempre ha estado ahí, y se podría decir que no desarrollarla del todo adecuadamente forma parte de la identidad de la saga, pero tampoco se deja sin tocar en absoluto, porque tanto la primera como la segunda dejaban la cuestión de la moralidad en el aire: nunca se sabe cuán bestias podemos ser si se nos da la oportunidad.

'Election: La Noche de las Bestias', quizá pensando en las próximas elecciones presidenciales que anticipan retazos de este futuro imperfecto, elige meterse de lleno y más que sus predecesoras en el fondo político detrás de la Purga, lo que es una agradable novedad.
La senadora Charlie Roan sufrió en sus carnes el salvajismo de un purificador de la Purga, y eso le dió valentía suficiente para meterse a política en contra de la tradición: por primera vez, la historia abre dos días antes de la noche señalada, dejándonos ver el clima polarizado de un país que no tiene claro cuánto se beneficia de que una noche al año cualquier depravado pueda dejar sus escrúpulos en un cajón.
Y por primera vez también, le ponemos cara a los responsables de eso, reunidos en su despacho de Washington y elegantemente vestidos, ladrando contra quien osa desafiar su poder. La Purga tiene la cara de los ricos y poderosos, porque los desfavorecidos (inmigrantes o pequeños comerciantes) no se benefician de ella en absoluto, no cuando toda su vida puede depender de que puedan defenderse una sola noche.

No deja de ser una reducción enorme que además carece de sutilidad (ni un solo latino o negro malvado, ni un solo rico blanco decente) pero tampoco afecta mucho al conjunto de la historia y la dota de profundidad: vemos caras en ambos bandos, personas y límites que no se deben cruzar, de lo que hasta ahora había sido violencia anónima sin sentido.
Aún así, y lamentablemente, los aciertos de la historia acaban ahí, porque desaprovecha las posibilidades que le brinda una población enloquecida, al borde de la furia porque su fiesta favorita puede cancelarse. Hay retazos de eso en surrealistas momentos como una guillotina decapitando en medio de la calle, o el Lincoln Memorial (símbolo de la libertad y la conciencia social) arrasado a sangre y fuego, dejando claro que la moral de la sociedad actual está tan podrida como sus métodos, pero todo se centra en una machacona persecución de la senadora Charlie a través de las calles mientras está custodiada por Leo Barnes (Frank Grillo, de nuevo haciendo mucho con poco).
Pasar la noche de la Purga viendo a mercenarios perseguir a la senadora y a su jefe de seguridad es desaprovechar todo el contexto de terror que inspira, sobre todo cuando los momentos alejados de ese esquema son tan potentes (y tan aislados, por desgracia).

Una niña rica se viste con sus amigas para purgar, con escotazo y tacones, como si saliera de fiesta pero buscando sangre en sus coches caros. Un grupo de extranjeros se disfrazan de versiones macabras de iconos americanos, y aterrorizan las calles celebrando la grandeza de Norteamérica.
Son imágenes de pesadilla que habrían ayudado a dar potencia a ese esfuerzo de la película por declararse políticamente, pero son tan breves que apenas nos llegan más allá de la novedad inicial, todo para volver a una persecución que carece de esa ironía retorcida porque se asemeja a cualquier historia de acción, y hasta Grillo tiene poco que hacer si ya no es un justiciero de incierta moralidad.

Lo que podría haber sido un buen broche a una interesante trilogía se queda en buenas ideas, que por tomarse demasiado en serio traicionan lo que venía siendo su identidad.
Esa Norteamérica poblada por asesinos en potencia merecía ser más terrorífica, en vez de ser más verosímil. Quizá buscando lo primero se podría haber llegado a lo segundo.
Charles
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23 de julio de 2016
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una vez más, James de Mónaco vuelve a perderse en el fango de lo previsible y lo comercial y deja pasar una gran oportunidad como ya le ocurrió en la primera entrega de esta gran saga, La Purga, para haber hecho una grandísima película que apeteciese ver una y otra vez y en cada uno de los visionados el espectador volviese a sentir la angustia y expectación al sonar la terrible alarma que anuncia que la noche de la purga ha llegado y con cada visionado ser consciente de una vuelta de tuerca más en la analogía con la política y situación social actual.
Pues bien, tengo que admitir, como gran seguidora de esta saga que tantísimo me sorprendió en su primera entrega por su idea tan original e inquietante pero que me dejó con la sensación de poder dar de sí muchísimo más en su puesta en escena y que, en su secuela, como si De Mónaco me hubiese leído el pensamiento supo aportar toda esa resolución, bestialidad y sadismo del capitalismo atroz en el que vivimos, que en esta tercera entrega vuelve a su bipolaridad, tocándole de nuevo la bajada emocional, por no decir el bajón, que es el que a mí me ha producido al verla ya que tenía tantas ganas y tantas expectativas...
En su defensa, como oarte de esta gran saga y por otorgarle cierta justicia, otra vez la parte teórica, el argumento que, posiblemente era el que tocaba. Según la purga se instaura a fuego en la vida de la sociedad americana, ésta se va instaurando a su vez más y más profundamente en el inconsciente colectivo de la sociedad y va adquiriendo más tintes políticos y religiosos ya que tod@s sabemos por experiencia propia lo que a estos dos grandes estanentos sociales de poder les gusta aprovechar cualquier oportunidad u oportunismo para saciar su sed de poder y ambición , en el caso de la política para repartir lo de tid@s entre unos poc@s y en el caso de la Iglesia y la religión, aprovechar las fiestas paganas para llevárselas a su terreno y obtener los mayores rendimientos económicos y subyugar a la plebe a su mandato.
Eso lo mejor....lo peor....la puesta en escena: personajes, tanto los buenos buenísimos como los malos malísimos, aburridísimos, planos, previsibles...echándose de menos la dualidad moral de la segunda entrega y en cuanto al hilo emocional, una falta de angustia, de sorpresa y de sadismo que lleva al aburrimiento hacia la mitad de la película. Mejorable de todas, todas
Amaia
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25 de julio de 2016
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
The purge election year‬ es la tercera peli de esta saga, dirigida nuevamente por ‪James de Monaco‬ .... Bueno su dirección rápida y ágil hace que no haya momentos de aburrimiento, el guionista introdujo elementos más políticos a su interesante creación original. Mantiene la fórmula y aunque ya van tres, esta idea central se presta para muchas más. Entretenida como las a anteriores, con elementos morales, víctimas, buenos contra malos, persecución, etc, no falta elementos de su antigua ecuación. Bajo este enfoque esta nueva entrega da justamente lo que el seguidor de esta serie espera. Nada más.
ecast3
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