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| 15 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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batidor
bilbao (España)
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Su valoración:  |
18 de Diciembre de 2010 |
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Vaya por delante que la película es excelente, pero siento discrepar con casi todas las críticas de mis colegas de filmaffinity. Y puesto que hay muchas probablemente nadie leera esta, pero no importa.
No comento ni resumo la película porque ya está hecho, y muy bien en muchos casos. Me limito a aquello en lo que discrepo y paso a exponerlo (brevemente, que quien lo lea saque sus conclusiones):
-El protagonista efectivamente tiene una vida cómoda y pasa por la típica crisis de los 40.
Descubre que su vida está vacía y trata de rehacerla (el "amor" por la amiga de su hija es simplemente un accesorio).
-Ha perdido su trabajo, a su mujer y a su hija, es decir lo que define a un hombre (o a una persona mejor dicho) en EE.UU. o en la Conchinchina, supongo.
-Trata de recuperar o rehacer su vida desde el principio, desde cuando era joven, en gran parte por añoranza del pasado (la crisis de los 40, ya se sabe: "recuerde el alma dorimida, avive el seso e despierte, ...... como se pasa la vida, cuán presto se va el placer, como después de acordado da dolor, como a nuestro parecer cualquier tiempo pasado fue mejor").
-Admito que el "enamoramiento" puede ser el desencadenante o el catalizador de gran parte de su "camino de recuperación de la adolescencia": gimnasia para recuperar su físico, porros de adolescente, un trabajo de quinceañero en una hamburgueseria, el deportivo que siempre quiso, las cervezas de las "fiestuquis", incluso se vuelve liberal en su forma de pensar (colega del novio de su hija, corre con los gays del barrio y no le importan ni los cuernos que le pone su señora ni su nuevo cutre-trabajo).
-Peeeeeeero: cuando está a puntito con su amor de neo-adolescente recupera la consciencia, como Don Quijote, da marcha atrás (al menos en lo importante, no sabemos si sus nuevas costumbres persistirían) ¿y qué es lo valora de su vida en esos momentos, que además son literalmente los últimos????. No son las fiestuquis, ni el sexo, ni los porros, son el retrato de su familia, su hija, las estrellas que veía de niño, el coche de su primo (sin ningún deseo de poseerlo, comparad los planos de esta escena y los del que se había comprado y aparcado a la puerta de su casa), la sonrisa de su mujer, su barrio, y la belleza de la bolsa de plástico.
Moraleja: tu vida iba bien, la crisis es porque TU cambias el orden de los valores.
batidor 
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| 32 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Mucho se dijo y muy positivo acerca de American Beauty. Obra de arte, crítica y subversiva, original y única... Con tales precedentes, sentados desde las altas esferas de los sesudos críticos de cine y seguidos a pies juntillas por gran parte de los espectadores, quién soy yo, humilde mortal, para cuestionarlos. Y sin embargo y tras su visionado, no pude dejar de sentirme estafado ni deshacerme de esa sensación de mendacidaz que rodea toda la película. ¿Ataque visceral al "american way of life"? ¿Crítica y ácida? ¿Subversiva? Si lo anterior lo firmara Walt Disney o Bill Cosby, supongo que tendría cierto sentido, pero para un europeo criado en los patrones culturales y sociales del Viejo Continente, la película no deja de ser otra cinta con crítica autocomplaciente que Hollywood nos regala para demostrar lo críticos y abiertos de mente que pueden llegar a ser los tan menospreciados y conservadores norteamericanos. Y es que si reunir unos cuantos tópicos que demuestran que triste es el estilo de vida estadounidense, cuan vacío y superficial resulta no es ser, ni de lejos, subversivo ni radical. Si lo fuera, ¿qué calificativo reservaríamos entonces para creadores como Costa-Gavras, Ken Loach o el gran Todd Solondz? Seguramente, terroristas y se les aplicará el Patriot Act. Solo una secuencia de Happiness contiene más subversión que toda American Beauty.
Ojo, no digo que la película sea especialmente mala. Las actuaciones son acertadas, la realización y puesta en escena de Sam Mendes no están mal, y el guión de Alan Ball, siempre controvertido e interesante, tiene buenos momentos. Pero ya está. No es un ataque directo a nada, ni una mordaz y demoledora crítica. Solo ilustra algo consabido y, creo yo, que no necesita demostración: lo vacuo, banal, materialista e hipócrita del sistema social estadounidense, un sistema que, seamos realistas, se está exportando a todo el mundo, Europa incluida. Tal vez sea yo un ácrata sin perspectiva y esto sea lo máximo que se le puede pedir al cine norteamericano en cuanto a crítica social, pero lo que resulta innegable es que no estamos ante el atentado visual contra el "stablishment" que ciertos sectores (imagino conservadores) han querido ver en la obra. Para eso, ya hay autores con más mala baba y menos espíritu comercial que han convertido el cine en el medio de expresión de la disidencia y que Hollywood por ello nunca producirá y los críticos así como el público en general nunca alabarán. American Beauty no deja de ser parte del mainstream, un producto comercial realizado por y para norteamericanos. De ahí sus carencias.
Gunnar Hansen 
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| 15 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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JuanCádiz
Cádiz (España)
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Su valoración:  |
22 de Mayo de 2007 |
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"Me llamo Lester Burnham. Este es mi barrio. Esta es mi calle. Esta es mi vida. Tengo 42 años. En menos de un año habré muerto, claro que eso no lo sé aún. Y en cierto modo, ya estoy muerto. Aquí me tienen, cascándomela en la ducha. Para mí el mejor momento del día. A partir de aquí, todo va a peor".
¿Qué se puede esperar de un film que comienza con estas palabras? Pues uno intuye que está ante una obra en la que no nos darán el tostón con situaciones empalagosas sólo posibles tras una pantalla. Intuye que aquí veremos mucho más, más real, y todo ello abrigado con un excelente humor ácido. E intuye, que no habrá arrepentimiento por dedicarle toda la atención durante 90 minutos a la pantalla del televisor.
Lo mejor. Que no fallará la intuición.
Lo peor. Que no durase más tiempo; se disfruta de cada minuto.
JuanCádiz 
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| 9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Drodenas
albacete (España)
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Su valoración:  |
7 de Noviembre de 2011 |
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Una dirección magistral de Sam Mendes que nos muestra de una forma sublime la infinita belleza que tiene nuestro mundo y como la sociedad mira hacia otro lado, cada uno en su burbuja con sus "movidas". Utiliza como conejillos de indias a un inspiradísimo Kevin Spacey y a unos magistrales secundarios para mofarse de la sociedad occidental hipócrita y materialista de una manera sarcástica y descarada.
No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Esa venda llamada rutina que los personajes llevan adheridas a sus ojos con "super glue" les impide ver y experimentar la belleza de esta jodida y larga vida. Los personajes divagan de aquí para allá asqueados de sus vidas, todos los ratos que comparten se han convertido en algo monótono e insustancial. No se dan cuenta de esas cosas o situaciones aparentemente nimias e insignificantes, esos pequeños detalles que en realidad nos aportan satisfacción y bienestar. Estos personajes lo tenían todo para ser felices, tenían las herramientas, tenían el escenario perfecto, pero se preocuparon mas en mantener una fachada pulcra y reluciente conforme al ideal de la sociedad y no sanear sus cloacas putrefactas.
Quizás les resulte tan difícil alcanzar la felicidad porque una vez que la consiguen se acostumbran a ella y esta se transforma en una normalidad asfixiante .
American Beauty me hizo aferrarme mucho más al séptimo arte, la película que más me ha emocionado sin duda, con un guión interesantísimo y una gran banda sonora. Soberbia sátira sobre las aspiraciones y el sueño americano. Una de las que será recordada siempre.
¿Cuál es la fórmula para ser feliz, para ver la belleza? Esta es una pregunta retórica. Yo no se la respuesta. Pero pienso que el primer paso para conseguirla es viendo esta obra maestra.
"...cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo"
Drodenas 
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| 12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
14 de Febrero de 2009 |
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Ópera prima del realizador británico Sam Mendes (Inglaterra, 1965), de 34 años, procedente del mundo del teatro. El guión, original de Alan Ball, guionista de televisión, constituye el debú de su autor en cine. Se rueda en escenarios naturales de California (L.A., Sacramento, Long Beach, Torrance, Brentwood...) y en los platós de Warner Studios (Burbank, CA), con un presupuesto de 15 M USD. Nominada a 8 Oscar, gana 5 (película, director, guión, actor y fotografía). Producido por Bruce Cohen y Dan Links para Dreamworks y Jinks/Cohen Co., el film se estrena el 8-IX-1999 (L.A., preestreno).
La acción dramática tiene lugar en L.A. y alrededores, en 1998-99, a lo largo de un año. Lester Burnham (Spacey), de 42 años, rememora desde la tumba el último año de su vida. Recuerda de modo especial a su esposa Carolyn (Bening), su hija Jane (Birch), Ángela (Suvary), la mejor amiga de Jane, su trabajo, el coronel jubilado Fitts (Cooper) y el hijo de éste, Rocky (Bentley). Él se encuentra inmerso en la crisis de los 40 años, se siente cansado y decepcionado. Desea conquistar a una chica joven que despierta en él antiguos ardores sexuales. Su esposa es ambiciosa, trabaja como agente de ventas inmobiliarias y busca una aventura extramatrimonial. La hija, de 16 años, es inmadura, ingenua, inexperta, cerrada y resentida. Estudia bachillerato (High School) y trata con desafecto al padre, porque no es el tipo modélico que ella quiere. Ángela, también de 16 años, es presumida, atractiva, provocativa y frágil. Ricky Fitts, amigo de Jane, pequeño traficante de drogas, es solitario, introvertido y extraño. El coronel jubilado Fitts es autoritario, desconfiado, malpensado y vengativo. De ideas intolerantes y fascistas, es agresivo y violento.
El film suma drama, sátira y crítica social. Desarrolla una sátira mordaz, corrosiva y divertida del mito del sueño americano de la abundancia, la prosperidad, las oportunidades y la libertad. Explora una familia norteamericana de clase media que vive en un lujoso chalé de una lujosa urbanización. Muestra cómo tras unas apariencias de bienestar y felicidad, se oculta una realidad marcada por la desilusión, la insatisfacción y las frustraciones. Consumir bienes y servicios en abundancia no causa la felicidad.
Los valores materiales que identifican el éxito con el dinero (ingresos elevados, niveles altos de consumo, vivienda lujosa ...) no generan situaciones plenas de felicidad. Más bien son fuente de insatisfacción y frustraciones. En este marco, las personas tienden con frecuencia a sustituir unos elementos por otros similares, cuando se sienten insatisfechos: el marido por un amante de éxito, la esposa por una chica joven seductora, el paseo por prácticas de tiro real con pistola, el ocio por el culturismo, el amor por fantasías eróticas, etc. El resultado de los cambios se desvanece con rapidez, de manera que se han de buscar alternativas nuevas.
(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: El protagonista, abrumado por una realidad no satisfactoria se pregunta en silencio cuáles son las fuentes de la belleza, el bienestar y la felicidad. Sin gran esfuerzo ve que la intolerancia y el autoritarismo son causa directa de enfermedad y frustraciones personales y familiares; que la superficialidad general y las suspicacias infundadas generan malentendidos perturbadores y peligrosos; que la violencia engendra dolor y mayor violencia; que la resignación agrava los problemas de relación, etc. Un indicio positivo, de fácil comprensión, viene dado por la imagen que Rocky capta en vídeo: una bolsa de plástico vacía vuela a impulsos del viento. Es una imagen similar a la que sugirió al realizador la idea del film. Lester considera esta imagen hermosa y atractiva: ve belleza en ella. Comprueba que mirarla proporciona satisfacción. Es la imagen de la vida vacía, huera, inútil, egoísta, falsa. Es una imagen de la vida.
La narración es realista con intercalados de fantasía. Los sueños de Lester, fácilmente identificables, muestran a Ángela rodeada de pétalos de rosa rojos. No entran en conflicto con el tono general del relato, más bien lo refuerzan por contraste y lo acompañan. La narración en primera persona por parte del protagonista respira autenticidad y sinceridad. El hecho que hable desde la tumba y que lo haga con parsimonia motivan que el espectador le otorgue credibilidad y confianza, las que nacen de la convicción de que los muertos ni engañan ni mienten. El relato presenta una definición de caracteres bien elaborada y matizada con precisión, ligeramente exagerada para dar justo relieve a los personajes. La cinta es rica en sentido del humor, que maneja en clave trágica, negra, nostálgica, absurda, dramática y agridulce. Un punto culminante de humor tragicómico se da cuando Lester explica cuál es su mejor momento del día. Despliega un extenso repertorio de arquetipos actuales: el fanático, la provocativa, la ambiciosa, la guapa, el triunfador, el reprimido, el tímido, etc.
Trata los temas del amor, la belleza, la libertad, la liberación personal, la búsqueda de la felicidad, la familia, la amistad, la fidelidad, la vida, la muerte, etc. Son notables las interpretaciones de Spacey y Bening y meritorias las de Suvary y Birch, ambas menores de edad durante el rodaje.
La música, de Thomas Newman (Wall•E, Stanton, 2008), ofrece una partitura original, de 19 cortes, vibrante, intensa, rítmica y moderna, interpretada con instrumentos minimalistas. Añade melodías y canciones de gran porte, como “Bali Ha’i” (Hammerstein y Rodgers), “All Along The Watchtower” (Bob Dylan) y “Because” (John Lennon). La fotografía, de Conrad Hall (“Camino a la perdición”, Mendes, 2002), en color y scope, compone imágenes de gran belleza plástica. Identifica el color rojo con la pasión, la lujuria y el peligro. Sugiere que la felicidad se encuentra en el deleite de vivir, hablar, mirar, ver, oír, escuchar, pensar, reflexionar, fantasear, leer, etc.
Miquel 
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