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| Smoke |
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| Wayne Wang, Paul Auster |
(1995)  |
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| 14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Una de las películas de mi vida.
Acudí al cine a verla de estreno sin apenas referencias. Recuerdo que acudí solo, un día en que me encontraba verdaderamente triste. Ni recuerdo la razón de mi tristeza, ni por qué no acudí con mi novia de entonces, pero así fue. Y sobretodo recuerdo salir de aquella sala flotando, con una sonrisa en la cara y con una perspectiva de la vida totalmente opuesta a la que me ofuscaba cuando entré en ella. Recuerdo cómo saboreé ese momento, observando a la gente por la calle, sonriendo a la noche, maravillado ante mi propia metamorfosis. La magia del cine. Por que si una palabra define a esta película es ésa; mágica. También fue mi primer contacto con Paul Auster, cuyos libros me deslumbraron más tarde y sigo adorando a día de hoy. Gran parte del mérito es suyo, vista la carrera posterior de Wayne Wang, que jamás ha logrado rozar siquiera la grandeza de esta obra. Y de Keitel y Hurt, por descontado, que redondean aquí dos de las actuaciones más brillantes de sus carreras. La secuencia del relato de Navidad de Keitel debe ser una de las secuencias más especiales que han visto mis ojos. Esos dos tipos ahí sentados, sin probar la comida, fumando como condenados, sonriéndose. Y suena Innocent When You Dream. Por el amor de Dios.
Debía de hacer ocho años que no la veía y nuestro reencuentro no ha podido ser más idílico.
Qué Grande Es El Cine.
Peter Gabriel 77 
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| 10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Dani_Smashing
Vitoria-Gasteiz (España)
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Su valoración:  |
7 de Junio de 2005 |
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Una delicia de película que sólo podía haber salido del guión de un escritor como Paul Auster. Perfectamente rodada, además, y con un Harvey Keitel en uno de sus mejores papeles.
Una historia de historias, en las que lo más importante es el ser humano.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Increíbles la historia del peso del humo (al principio), y la del final...
Dani_Smashing 
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| 6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Redeker
Málaga (España)
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Su valoración:  |
23 de Agosto de 2010 |
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"Smoke" no es sólo cine. Da un pequeño paso más allá. Es vida, en su forma más sencilla y directa. No hay un argumento enrevesado, ni su guión necesita un desarrollo demasiado estructurado. A lo que Wang y Auster nos invitan es a compartir un pedazo de las vidas de sus personajes, a hacer un puzzle formado en torno a sus existencias. ¿Por qué "esos" personajes precisamente? Creo que la respuesta que darían sus creadores sería: "¿Y por qué no?"
En "Smoke" el escenario es un personaje más. O más bien, los escenarios y los personajes son uno. Y el tabaco también lo es, el tabaco es la propia vida, que se consume, pero que se paladea, que se enciende y que se apaga, que se apura hasta el máximo. "Smoke" es una exposición de sentimientos, en plena jungla urbana, heredera en espíritu de otras películas de corte realista, como "Fat city".
No sé cuantas veces me habré preguntado por qué es tan buen actor el puto Harvey Keitel, pero con su papel en "Smoke" ha conseguido que me lo pregunte una vez más. En pocas ocasiones he visto un plantel tan perfecto como el que, con él, forman Hurt, Whitaker y Perrineau.
Tiene dos de las que probablemente sean las mejores escenas del cine de los 90: el momento del álbum de fotos; de cómo Keitel se dedica a congelar el tiempo y a inmortalizar los pequeños detalles y, al final de la película, su particular "cuento de Navidad". Formidablemente dirigidas y de un significado arrebatadoramente emotivo.
Gracias.
Redeker 
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| 9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Pataliebre
Albacete (Groenlandia)
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Su valoración:  |
2 de Mayo de 2006 |
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Antes de que Wayne Wang decidiese estropear su carrera haciendo una película con Jennifer Lopez, el director codirigió junto a Paul Auster, que había escrito el guión, esta genial cinta que recomiendo que la vea todo el mundo.
Cuenta con un reparto antológico. Para comenzar Harvey Keitel, este tío es una especie de Dios que borda todos sus papeles, continuando con el gran William Hurt siempre capaz de sacar lo mejor de sus personajes, Stockard Channing también hace un papelón muy bueno con su parche en el ojo, luego Forest Whitaker uno de los mejores actores negros (obviando su aparición en Campo de Batalla) y el chico, Harold Perrineau Jr., también hace un papel muy bueno. Hasta Ashley Judd en una muy breve aparición hace un papel muy bueno.
El guión es inmejorable. Todos y cada uno de los diálogos son geniales, la película resulta conmovedora y las escenas que se dan en ella son geniales. Y por último, ese Harvey Keitel contando la historia durante unos cuantos minutos, enfocando a su cara, remata una película soberbia y una de las mejores cintas de los 90. Todas las historias que se dan en la película son increíblemente buenas y están bien metidas en la película sin que sobre ni falte nada en ninguna de ellas.
A partir de ahora me bajaré todos los días a hacer fotos a las 8 de la mañana en la misma calle. Durante 5 minutos haré fotos y ninguna de ellas serán iguales, todas serán diferentes.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Menudo pedazo de cuento de navidad y menuda cara que pone Harvey Keitel a William Hurt cuando le dice que la manera en que consiguió la cámara de fotos fue robándosela a la anciana ciega, que pese a que sabe que Harvey no es su nieto, los dos pasan una navidad juntos. Increíble.
Pataliebre 
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| 6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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BGIL77
Valladolid (España)
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Su valoración:  |
23 de Junio de 2007 |
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"Las cosas más importantes de la vida son más ligeras que el aire"
Un escritor obsesionado por la pérdida de su esposa. Un joven que cambia de identidad para cada persona que conoce. Una mujer con una hija en apuros. Un hombre que fotografía todos los días la misma esquina.
Historias inconexas que, por el más puro azar, se unen unas a otras como en una historia sin fin, en torno a un estanco de Brooklyn. Una película que nos habla de la levedad de la existencia, y produce la mágica sensación de ser humo, y flotar.
Un guión maestro de la mano del genial creador de historias Paul Auster (por cierto, su segundo nombre es Benjamin, como el nombre del personaje de William Hurt) y dirigida con mimo por Wayne Wang, además de maravillosamente interpretada por un elenco de actores que funcionan a la perfección en esta película, podríamos decir, coral.
Sin embargo, lo fantástico de la película no es todo eso. Es algo más. Es la sensación que te deja de que esas historias, estructuradas en torno a una tienda en una esquina de Brooklyn, podrían pasar perfectamente con las personas que van al kiosco del final de tu calle. Eso es lo especial, que te sientes parte de la historia.
BGIL77 
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