Perdición
1944 

8,4
35.998
Cine negro. Intriga. Thriller
Un agente de seguros (Fred MacMurray) y la mujer de uno de sus clientes (Bárbara Stanwyck) traman asesinarlo para cobrar un cuantioso seguro de accidentes suscrito a sus espaldas. Todo se complica cuando entra en acción Barton Keyes (Edward G. Robinson), investigador de la empresa de seguros. (FILMAFFINITY)
27 de agosto de 2019
27 de agosto de 2019
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cine negro en estado puro. Obra maestra del genio vienés, Billy Wilder, -una más- que se visiona sin pestañear. Difícil encontrar un pero como no sea las puertas que se abren hacia fuera -hasta eso tiene explicación. Humo en las habitaciones, todo el mundo con sombrero, poca luz, cortinas. Ese ambiente gris, agorero.
De los mejores guiones de la Historia del cine. Y del cine negro. Todos y cada uno de los actores lo hacen bien, ni falta ni sobra nada. Diálogos excelentes, agudos, rápidos. Barbara Stanwyck encarna a la auténtica femme fatale, lo tiene todo, es la femme fatale por antonomasia, te encandila, te hipnotiza.
Marcó la pauta para todas las películas del género que vinieron detrás.
Nadie debería morir sin ver Perdición.
De los mejores guiones de la Historia del cine. Y del cine negro. Todos y cada uno de los actores lo hacen bien, ni falta ni sobra nada. Diálogos excelentes, agudos, rápidos. Barbara Stanwyck encarna a la auténtica femme fatale, lo tiene todo, es la femme fatale por antonomasia, te encandila, te hipnotiza.
Marcó la pauta para todas las películas del género que vinieron detrás.
Nadie debería morir sin ver Perdición.
11 de julio de 2021
11 de julio de 2021
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Perdición no es una película de cine negro. Es la película del cine negro por excelencia. Nadie puede decir que conoce este género sin haber visto esta obra maestra absoluta. Tiene todas sus características típicas pero esta vez perfeccionados a niveles inimaginables.
Es la historia de un agente de seguros que planea asesinar al marido de una cliente para recibir una doble indemnización. Ahí es cuando el personaje encarnado por Edward G. Robinson empieza a sospechar del asesinato. La historia es aparentemente sencilla, pero el guion verdaderamente complejo la convierte en una maravilla.
La película en sí, es la quintaesencia del cine noir. En cada escena y fotograma se saborea ese toque inolvidable. No se puede hacer más oscuro, atmosférico y maestro. Flashbacks, diálogos fríos, narración fragmentaria, crimen, femme fatale, iluminación expresionista... Un mix perfecto.
Cómo no, creo que esta película no sería la que es sin los actores. Barbara Stanwyck tiene una presencia inigualable, Edward G. Robinson es absolutamente magistral y no hay palabras para MacMurray (simplemente bestial).
Es la historia de un agente de seguros que planea asesinar al marido de una cliente para recibir una doble indemnización. Ahí es cuando el personaje encarnado por Edward G. Robinson empieza a sospechar del asesinato. La historia es aparentemente sencilla, pero el guion verdaderamente complejo la convierte en una maravilla.
La película en sí, es la quintaesencia del cine noir. En cada escena y fotograma se saborea ese toque inolvidable. No se puede hacer más oscuro, atmosférico y maestro. Flashbacks, diálogos fríos, narración fragmentaria, crimen, femme fatale, iluminación expresionista... Un mix perfecto.
Cómo no, creo que esta película no sería la que es sin los actores. Barbara Stanwyck tiene una presencia inigualable, Edward G. Robinson es absolutamente magistral y no hay palabras para MacMurray (simplemente bestial).

Edward G. Robinson & Fred MacMurray
En resumen, una obra maestra redonda. A falta de ver algunas más, es probable que sea objetivamente la mejor película de cine negro jamás hecha. Por lo tanto, esa la hace uno de los cúlmenes de la historia del cine en general. Imprescindible.
17 de junio de 2007
17 de junio de 2007
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
A menudo el cine clásico reduce la mujer a comparsa, florero u objeto sexual, muchas veces incordioso; los personajes de mujer fatal -Barbara Stanwyck en Double Indemnity- resultan fascinantes porque al menos a ellas se les concede el don de la inteligencia: inteligentes y fuertes sí, pero también perversas... Aún con sus discriminaciones de género esta película es una absoluta obra maestra. Desgraciadamente la traducción del título original "Double Indemnity" por "Perdicion" centra la importancia de la trama en la relación fatal hombre-mujer, simplificando el juego del dobleces en el argumento implícito en el título original.
Como las mejores obras del "noir", se difumina el género: por encima del suspense, la visión que imprime Wilder se compromete con el drama humano. El director alteró la narrativa de la novela en que se inspira para contar la trama en flash back, como la confesión a un amigo. Aunque desde el principio conocemos el desenlace, no se pierde tensión ni intriga. Pero lagenialidad reside en que este recurso narrativo prepara en realidad un segundo y bellísimo final. Este no sólo nos hace comprender la motivación íntima del personaje principal, confiriendo a las relaciones humanas la razón de ser del film por encima de la "trama policiaca", sino que nos permite descubrir que habiamos visto dos películas en una.
Como las mejores obras del "noir", se difumina el género: por encima del suspense, la visión que imprime Wilder se compromete con el drama humano. El director alteró la narrativa de la novela en que se inspira para contar la trama en flash back, como la confesión a un amigo. Aunque desde el principio conocemos el desenlace, no se pierde tensión ni intriga. Pero lagenialidad reside en que este recurso narrativo prepara en realidad un segundo y bellísimo final. Este no sólo nos hace comprender la motivación íntima del personaje principal, confiriendo a las relaciones humanas la razón de ser del film por encima de la "trama policiaca", sino que nos permite descubrir que habiamos visto dos películas en una.
29 de octubre de 2007
29 de octubre de 2007
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película me ha maravillado, a decir verdad, no cabía esperar menos del enorme Billy Wilder.
Un clásico del cine negro, negrísimo, que cautiva al espectador nada más empezar, con MacMurray al aparato, con una siniestra confesión. Los films que empiezan por el desenlace eran, por decirlo así, la debilidad de Wilder, ya que hizo lo propio con Sunset Boulevar, otra obra maestra.
Volviendo a la película, ofrece una profunda reflexión sobre la ambición y el deseo, y hasta dónde podemos llegar a infringir nuestras propias normas morales. No hemos de actuar tan impulsivamente, sino reflexionar amigos, reflexionen, como nos propone William.
Me veo obligada a comentar la actuación de Barbara Standwick: sublime. No hay más palabras. Acostumbrada a interpretar papeles de femme fatalle, similares a Philis (véanse: El Gran Flamarion, El Extraño Amor de Martha Ivers...), he aquí su climax en ese roll interpretativo. Es merecedora de un gran aplauso.
Este film es básico para el historial de cualquier cinéfilo/aficionado, véanlo, véanlo, cuanto antes.
Un clásico del cine negro, negrísimo, que cautiva al espectador nada más empezar, con MacMurray al aparato, con una siniestra confesión. Los films que empiezan por el desenlace eran, por decirlo así, la debilidad de Wilder, ya que hizo lo propio con Sunset Boulevar, otra obra maestra.
Volviendo a la película, ofrece una profunda reflexión sobre la ambición y el deseo, y hasta dónde podemos llegar a infringir nuestras propias normas morales. No hemos de actuar tan impulsivamente, sino reflexionar amigos, reflexionen, como nos propone William.
Me veo obligada a comentar la actuación de Barbara Standwick: sublime. No hay más palabras. Acostumbrada a interpretar papeles de femme fatalle, similares a Philis (véanse: El Gran Flamarion, El Extraño Amor de Martha Ivers...), he aquí su climax en ese roll interpretativo. Es merecedora de un gran aplauso.
Este film es básico para el historial de cualquier cinéfilo/aficionado, véanlo, véanlo, cuanto antes.
9 de marzo de 2009
9 de marzo de 2009
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tres pesos pesados son los responsables de ésta obra maestra del cine negro: James M. Cain, autor de la novela “Double Indemnity” (Doble Indemnización, 1943); el especialista en tramas policíacas, Raymond Chandler; y el genial director austríaco, Billy Wilder. Lo que se pone a nuestro alcance, es una telaraña tan fina y cuidadosamente construida, como la mejor red que pueda tejer una viuda negra.
Walter Neff, es un exitoso vendedor de seguros que, buscando renovar unas pólizas de autos conoce a, Phillys Dietrichson, la esposa de uno de sus clientes. Su tobillo lo deja fascinado (bueno, pudo ser cualquiera otra parte de su cuerpo, pero en aquellos años había que acudir a cualquier sutileza para eludir a la absurda censura) y el hombre pronto cae en la trampa que le tiende la guapa señora, valiéndose de su tobillo y otros rubios encantos.
Juntos, se disponen entonces a deshacerse del, según ella, descuidado, maltratador y borrachín marido... y el amigo, Neff, planea una estrategia con la que calcula de tal manera cada paso que ha de seguirse, que todo hace presumir que de aquí resultará el crimen perfecto.
Walter Neff, es un exitoso vendedor de seguros que, buscando renovar unas pólizas de autos conoce a, Phillys Dietrichson, la esposa de uno de sus clientes. Su tobillo lo deja fascinado (bueno, pudo ser cualquiera otra parte de su cuerpo, pero en aquellos años había que acudir a cualquier sutileza para eludir a la absurda censura) y el hombre pronto cae en la trampa que le tiende la guapa señora, valiéndose de su tobillo y otros rubios encantos.
Juntos, se disponen entonces a deshacerse del, según ella, descuidado, maltratador y borrachín marido... y el amigo, Neff, planea una estrategia con la que calcula de tal manera cada paso que ha de seguirse, que todo hace presumir que de aquí resultará el crimen perfecto.

Los hilos del destino intervendrán previamente con el ánimo de sacarlo de aquel oscuro sendero que ha tomado, y Barton Keyes, técnico de reclamaciones de la compañía -quien siente por su vendedor un especial aprecio-, le ofrece un puesto de oficina que, Walter, ni siquiera analiza y lo rechaza de inmediato.
Wilder, con su particular maestría narrativa, nos da cuenta luego de la indefectible crisis de nervios que produce el transgredir la conciencia; el delirio de persecución que pone a sudar ante cada persona que se acerca; y la sensación poco aceptada, pero absolutamente cierta, de que nada se encuentra oculto bajo el cielo.
Pronto, los hilos de la fina telaraña comienzan a ceder... y el cardona, Heyes, hace acopio de toda la sagacidad, la pericia y la malicia indígena que le proporciona el "enanito" que lleva por dentro, y nos sorprende a cada instante con nuevas argumentaciones que ya veremos si lo van poniendo más cerca de la meta.
Wilder, con su particular maestría narrativa, nos da cuenta luego de la indefectible crisis de nervios que produce el transgredir la conciencia; el delirio de persecución que pone a sudar ante cada persona que se acerca; y la sensación poco aceptada, pero absolutamente cierta, de que nada se encuentra oculto bajo el cielo.
Pronto, los hilos de la fina telaraña comienzan a ceder... y el cardona, Heyes, hace acopio de toda la sagacidad, la pericia y la malicia indígena que le proporciona el "enanito" que lleva por dentro, y nos sorprende a cada instante con nuevas argumentaciones que ya veremos si lo van poniendo más cerca de la meta.

Barbara Stanwyck & Fred MacMurray
Billy Wilder, nos brinda un entramado con diálogos elegantes, sutiles y precisos en cada una de las frases que brota de sus protagonistas, y la puesta en escena no descuida detalle alguno para generar suspenso, lecturas de segunda vista, y un clima de intriga que nos mantiene pegados a cada plano que se va sucediendo.
Este es el cine que permanece, que recordaremos siempre, y que no nos cansaremos de recomendar porque cultiva una buena formación; nos permite acceder al entendimiento de la existencia; y nos produce un disfrute incomparable al aguzar nuestra inteligencia.
Billy Wilder, es uno de los grandes… síguele la huella.
Título para Latinoamérica: PACTO DE SANGRE
Este es el cine que permanece, que recordaremos siempre, y que no nos cansaremos de recomendar porque cultiva una buena formación; nos permite acceder al entendimiento de la existencia; y nos produce un disfrute incomparable al aguzar nuestra inteligencia.
Billy Wilder, es uno de los grandes… síguele la huella.
Título para Latinoamérica: PACTO DE SANGRE
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