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Las 36 cámaras de Shaolin

6,8
801
votos
Sinopsis
Los patriotas anti-Ching, bajo las órdenes de Ho Kuang-han, se refugian en Cantón haciéndose pasar por maestros de escuela. Liu Yu-te, uno de los pupilos de Ho trabaja como mensajero y espía para los anti-Ching. Pero el general Manchurio Tien Ta descubre a los anti-Ching y ordena matar a Ho y al padre de Liu. Liu escapa al templo de Shaolin con la esperanza de aprender artes marciales y vengar la muerte de su padre. Liu es aceptado ... [+]
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user-icon Skull Kid   Groningen (Países Bajos (Holanda))
Buena
15 de Febrero de 2008
17 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gran película de artes marciales. Las escenas del entrenamiento en el templo shaolin y ver el progreso de Gordon Liu en su aprendizaje es lo mejor sin duda, y las coreografías de las peleas son dignas de verse: muy rítmicas, veloces y bien coordinadas, con mínimos cortes de cámara y un montaje fluido

Lástima que en el último cuarto de la película ésta pierda ritmo. Se meten demasiados secundarios en muy poco tiempo, lo que hace que estos no puedan competir en carisma con el protagonista. Además, todo se acelera demasiado y el duelo final, aunque bien realizado, resulta muy precipitado.

Aún con estos pequeños defectos no defraudará a los amantes de las artes marciales.
Skull Kid
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user-icon Richy   Somewhere Far Beyond (España)
Interesante
18 de Marzo de 2010
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine de artes marciales actual, ya sea oriental u occidental, bebe a grandes tragos de producciones relativamente antiguas como la que nos ocupa. Ha desaparecido toda aquella teatralidad, pero aún se conserva el espíritu coreográfico que hacían de esas películas un entretenido espectáculo visual aunque estuvieran totalmente carentes de guión.

El filme de Chia-Liang Liu se basa en un hecho real que supuso el acceso al kung-fu del pueblo llano, ya que aquella disciplina estaba reservada a los monjes Shaolin. La cinta narra la historia de un joven estudiante cantonés interpretado por Chia Hui Liu (o Gordon Liu) cuya vida cambiará al conocer a los monjes del templo Shaolin. Se interesa en las artes del kung-fu, pretendiendo aprenderlas para vengar la muerte de su familia e intentando convencer a los testarudos monjes de lo necesario de su enseñanza al pueblo, para que pudieran defenderse de los invasores tártaros.

Las secuencias en las que San Te va pasando por todas las cámaras del templo son lo mejor de la película. Unas duras pruebas que va salvando con arte y habilidad, desde las pruebas iniciales de fuerza y reflejos, hasta las de lucha con manos desnudas y diversas armas, donde Gordon Liu demuestra sus avanzados conocimientos en artes marciales. Las coreografías son vistosas y muy bien ejecutadas, como es habitual en este tipo de cine.

El guión es simple pero adecuado para las pretensiones de la cinta. Como si de un western se tratase, la venganza es la excusa perfecta para justificar todo el desarrollo del filme.

Como nota curiosa, Tarantino homenajeó el cine de artes marciales en su "Kill Bill", con detalles como el logo inicial de los Shaw Brothers y la actuación del propio Gordon Liu como Pai Mei. En esas escenas concretas utilizó el "zoom" exagerado como homenaje de aquellas producciones (en "Las 36 cámaras..." se ve muy claramente) que lo empleaban abusivamente para enfatizar una imagen o un personaje concreto.

Película entretenida e indispensable para cualquier fan de las artes marciales.
Richy
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user-icon Kick'Em Ars   Madrid (España)
Interesante
5 de Octubre de 2007
18 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Chia Hui Liu, también conocido como Gordon Liu, es una de las grandes estrellas del cine de artes marciales, sin el renombre internacional de Bruce Lee y Jackie Chan, aunque todos le hayan visto en Kill Bill: Vol. 1 como Johnny Mo y en Kill Bill: Vol. 2 como Pai Mei.

Dirigido por su hermano, Chia-Liang Liu, interpreta un personaje verídico, San Te, un monje budista de los tiempos de la dinastía Ming al que le dio por salir del templo y difundir por los caminos la sabiduría del misericordioso Buda y, de paso, la técnica del mamporro con clase. La trama es harto típica en el género de las artes marciales hecho en Hong-Kong: un tirano abusa, roba y asesina. Un joven siente el ardor de la venganza pero su inferioridad es manifiesta y cualquier intento de rebelión es duramente abatido. Entonces llega el meollo de la película, el intensivo y paciente entrenamiento con un objetivo, lograr la técnica perfecta en la lucha, alcanzar la superación de las limitaciones físicas y mentales, y conseguir la ansiada imbatibilidad. Como colofón, el momento de la venganza, el enfrentamiento con el rival más temible de todos.

Apuntaba TAYLOR_1968 en su crítica de Meng long guojiang, “…un escuálido guión, unas interpretaciones esperpénticas y una palmaria deficiencia infraestructural (…) secuencias absolutamente lamentables” (1). Y bien podrían extrapolarse tales cualidades a la producción de cine de artes marciales en general, bien sea de la Golden Harvest, como aquélla, bien de la Shaw Brothers, como la que nos ocupa.

Pero lo que importa en este tipo de películas es la coreografía. Al principio de la película, Gordon Liu ameniza los genéricos con unas formas, es decir, unas secuencias de pasos y movimientos de Kung Fu que simulan una pelea. En cada antebrazo luce siete aros. Los movimientos de sus brazos crean una murga rítmica. Demuestra que la lucha también se puede escuchar, que tiene ritmo y compás.

En las peleas con rival, las voces y los gritos de los contendientes marcan el tempo de la lucha; la cámara se vuelve nerviosa, combina movimientos y zooms: izquierda, izquierda, derecha, derecha, delante, detrás…, como en una canción; los brazos y las piernas cortan el aire y los zumbidos enriquecen la sinfonía pugilística… Los combates parecen ajenos a la realidad, se estilizan y se transforman en bailes primitivos, enriquecidos con la personalidad histriónica y acrobática del singular Gordon Liu.

(1) http://www.filmaffinity.com/es/review/28460798.html


En spoiler, una exclusiva para Filmaffinity, una edición especial del programa radiofónico SUEÑOS DE CELULOIDE.
(SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama) Ver todo
Kick'Em Ars
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user-icon CitizenCorleone   Las Palmas (España)
Buena
10 de Abril de 2011
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las 36 cámaras Shaolin, producida por la fábrica de sueños del cine de artes marciales, la Shaw Brothers, es una de las películas mas simbólicas, entretenidas y representativas del cine de Kung Fu y uno de los mejores productos de la prestigiosa productora hongkonesa. Dirigido por el coreógrafo Chia-Liang e interpretado por su hermano, la estrella Gordon Liu. El argumento es bien sencillo y la película está dividida en tres partes claramente diferenciadas.


En la primera, una organización anti Manchú es la encargada en Cantón de dirigir las operaciones secretas contra los invasores mongoles, pero éstos últimos son muy fuertes y están muy bien organizados por lo que descubren a la sociedad secreta que trata de derrotarlos y por consiguiente se realizan una serie de ejecuciones para dar ejemplo en la que matan al padre del que será el protagonista de la cinta. Este huye malherido con la intención de entrar en el templo Shaolin del que ha oído que se enseñan artes marciales por lo que piensa que podría volver convertido en un experto y así ejecutar su venganza personal contra los crueles invasores. Con su complicada entrada en el templo y la aceptación del abad para que se convierta en monje comienza la segunda parte de la película, la mas entretenida y la que mas merece atención. En ella nuestro protagonista se somete a un duro entrenamiento en el que tiene que pasar por varias pruebas a lo largo de 35 cámaras diferentes, aprendiendo a utilizar, manos piernas, armas...trabajando y endureciendo el cuerpo y la mente, alternándolas con las enseñanzas del budismo. Contra todo pronóstico nuestro protagonista con una enorme fuerza de voluntad, tiene una habilidad espectacular para aprender Kung Fu, por lo que su aprendizaje se realiza de manera vertiginosa. Tras superar todas las pruebas, la intención de San Te es volver a su pueblo y crear la cámara 36 (con el consentimiento no declarado del abad) para enseñar Kung Fu a sus habitantes y que se puedan defender y echar a los tiranos. En la tercera y última parte, San Te tiene la ocasión de poner en práctica lo aprendido en las 35 cámaras en una serie de espectaculares luchas, venciendo incluso a los lugartenientes mongoles, adquiriendo así el film, la distinción de sencillo western oriental.


El encanto de la película reside en ver el estimulante sistema de entrenamiento de San Te en secuencias como en la que transporta cubos de agua con los brazos extendidos, golpea sacos de arena con la cabeza o aprende a utilizar la espada, la lanza o las piernas en duras pruebas en las que nuestro protagonista nos mostrara sus habilidades acompañado de una genial banda sonora. Puños y patadas, voces de golpe y movimientos que cortan el aire, están en perfecta armonía, juntos suman unas secuencias coreográficas perfectas, con un ritmo y un compás casi musical ayudado por rápidos acercamientos de zoom y una cámara frenética, que juntos llegan a alcanzar el grado de arte visual, a pesar de su sencillo guión.
CitizenCorleone
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user-icon Danyyyy   Valencia (España)
Floja
25 de Abril de 2010
2 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bajo mi parecer uno de los puntos fuertes de este tipo de películas ha de ser el guión, que incluso de una idea simple si está bien trabajada puede dar lugar a una buena historia, para así ir más allá de una mera danza de golpes, las hay que ofrecen ese algo más ("Clanes asesinos", "De profesión invencible", etc.). En el caso que nos ocupa no es que tenga un flojísimo guión, es que además es muy aburrida. No hay tensión, es predecible totalmente, la acción no conecta, los personajes no están cuidados, ni deja huella nada en ella.
Danyyyy
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