Y en Nochebuena se armó el belén

4,7
1.156
votos
Sinopsis
Se acerca la Navidad y Maw siente nostalgia por sus dos hijos ausentes. Le escribe a Travis (Terence Hill) pidiéndole que busque a su hermano Moses (Bud Spencer) y se reúnan todos en Nochebuena. Pero Moses se ha convertido en el más tenaz cazarrecompensas del Oeste y anda tras los 5.000 dólares que ofrecen por la cabeza del malvado Sam Stone. Travis salva a ...  Leer sinopsis completa
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user-icon Pas   Vigo (Portugal)
Buena
26 de Diciembre de 2007
42 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Terence Hill estaba semirretirado del cine, viviendo en un rancho, intentando olvidar la trágica muerte de su hijo. Bud había realizado unas cuantas películas en solitario y acudía a numerosos programas de la televisión italiana, e incluso lo pudimos disfrutar en la versión española del "Qué Apostamos". A ambos les quedaba cerrar su brillantísima etapa juntos y por eso cuando Terence llamó a Bud para rodar una película a sus órdenes y volver a sus orígenes del oeste, Bud no lo dudó ni un segundo.

Surge así "Botte di Natale" como su testamento final y como un modo de hacer caja aprovechando el tirón de las navidades, fecha de su estreno y, no se equivocaba Terence, de posteriores emisiones televisivas navideñas que también les permitiesen ir ganando dinerillo en el futuro. Este es el motivo por el que la infancia aparece tanto en la película y el por qué de su orientación claramente infantil en el desarrollo de la misma.

Los dos se merecían una última película que les reportase beneficios. Se lo merecían después de haber creado un tipo de comedia europea, internacional y exportable a cualquier país, como lo demuestra el éxito de su filmografía en países tan diferentes como USA, Alemania, España y, por supuesto, Italia. Es aquí donde destacan como un faro en la comedia europea en los 70 y 80, puesto que las películas de Pajares y Esteso, por ejemplo, sólo las entendería el público español. Su humor, a pesar de nacer en Italia, era universal.

Este es uno de los momentos más flojos de su filmografía a priori. Aunque Terence se conservaba en perfecta forma y todavía podía resultar creíble como galán, Bud estaba demasiado talludito. Pero este hándicap es superado con maestría e ingenio, ya que dada la imposibilidad de montar a caballo, el vehículo de Bud pasa a ser una cómoda carreta. Y Terence resultaba una incógnita como realizador inédito, pero lo llevó con solvencia y demostró todo lo aprendido al haber trabajado con maestros como Visconti, Corbucci o Barboni. Abundan los planos detalle, planos "de autor" de botas caminando, grúas perfectamente integradas en la narración, fotografía impecable... todo para darle un acabado en absoluto televisivo y sí muy cinematográfico, muy western.
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Pas
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user-icon Cinerama   Valencia (España)
Notable
22 de Mayo de 2012
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Tardaron casi 25 años, pero por fin se reunieron Terence Hill y Bud Spencer para rematar la tercera parte de los "Trinidad", aunque fuera de forma oficiosa. Hay que aclarar que la película estrenada en 1972 con el oportunista título de "Y después le llamaron el Magnífico" no tiene nada que ver con las dos anteriores de "Trinidad" y en ella sólo aparece Terence Hill.
Lástima que la reunión de la pareja tardara tanto tiempo. Terence Hill ya no es ningún crío en la película y Bud Spencer aparece ajado, un tanto inexpresivo, con más de 60 años (se tiene que desplazar en carreta, porque ya no puede montar a caballo). Producida por el hijo de Bud (Giuseppe Pedersoli) y escrita por el hijo de Terence (Jess Hill), la película se separa un tanto de su previa trayectoria para ofrecernos un producto a lo Disney, almibarado y familiar, donde el personaje de Bud hasta está casado y tiene 10 hijos...
Lo de ambientarla en navidad fue una hábil jugada comercial de Terence Hill, aprovechando el fenómeno masivo de padres que llevan a sus hijos al cine en esta época del año. Sin embargo, fue un fracaso en taquilla y quizás en ello también tuvo que ver su competencia ese año 1994 con la supertaquillera "El rey León". Como curiosidad, decir que los personajes de Trinidad y Bambino ("El Niño") en esta tercera entrega se llaman respectivamente Travis y Moses, ya que Bud y Terence no tenían los derechos sobre los nombres originales. De hecho, un año después, en 1995, el director de la saga original, Enzo Barboni (EB Clucher), rodaría una tercera parte "oficial" con dos sosias modernos de nuestros héroes: "Trinidad y Bambino... tal para cual", que fue un fracaso más que estrepitoso...
Otra curiosidad es la aparición en un breve papel del hijo de Terence Hill (interpreta al empleado de la oficina postal), que ciertamente tiene un gran parecido físico con su padre...
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Cinerama
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user-icon Alberto Yaya   Santa Fe (Argentina)
Floja
2 de Noviembre de 2011
2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Floja combinación de western con comedia, pues a mi criterio no termina de convencer en ninguno de los dos aspectos.

No es un western intenso ni llamativo, hay muy pocos momentos atractivos y prácticamente ningún pasaje intenso como solemos visionar en el género del lejano oeste. Ni tiroteos, ni duelos, ni persecuciones ni nada que nos estimule y nos entusiasme.

Y como comedia tampoco es efectiva esta oferta, pues las situaciones que se presentan en la historia al principio puede que te resulten divertidas y llamativas, pero poco a poco el filme termina siendo tedioso y redundante, donde ni siquiera hay una chispa cómica ni mucha química en la pareja protagónica como para hacer al menos llevadero el visionado del filme.

Terence Hill se pasa todo el filme sonriendo y dejando en evidencia sus ojos celestes en innumerables primeros planos, mientras que Bud Spencer está muy gordo y casi ni puede moverse, encarnando un personaje muy plano que muy poco humor tiene en sí.

Los gags no son para nada inspirados, el humor y la jocosidad escasean demasiado en una trama que tiene verdaderamente muy poco sentido y coherencia en su desarrollo.

En fin, muchos verán a estos dos actores protagonistas con ojos nostálgicos por sus trayectorias y les perdonarán el pobre estado en que estaban a la hora de rodar este filme. Otros verán en esta cinta cierto homenaje al Spaghetti Western de Leone.
En mi caso veo sólo un fallido western cómico que ni te entusiasma con su acción ni te hace reír con sus intentos cómicos, apenas que te entretiene para no dormirte, aunque en determinados pasajes te aburre ante la falta de inspiración en la confección del argumento.
Alberto Yaya
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user-icon Natxo Borràs   Centelles (Italia)
Pasable
24 de Diciembre de 2012
de usuarios han encontrado esta crítica útil.
Mario Girotti y Carlo Pedersoli, conocidos popularmente al presentarse en sus tremendas películas como Terence Hill y Bud Spencer respectivamente también se dieron cuenta que no todas las parejas cinematográficas duran eternamente, pero tampoco quisieron quedarse cortos con el último evento en que iban a cerrar su filmografía plagada de películas conjuntas en que gozaban de un denominador común: la grasienta gastronomía a base de abundantes cuencos de judías, salchichas y cerveza de tanque, complemento energético para sus eficaces peleas a base de tortas, puñetazos y cuán más cómicos mejor.

Dejaron huella en el spaghetti western pero la comedia los absorbió con la diligencia de directores y paisanos de segunda como Enzo Barboni o Sergio Corbucci… De ellos salieron diamantes en bruto que brillaban por su ausencia de calidad: “Dos Súper Policías” (I Due Superpiedi Quasi Piatti, 1977), “Par-Impar” (Par e Dispari, 1978), entre otras muchas que vendrían engrasando así su mala leche y mal genio basado en un humor muy simple, casi visual pero que no llegaba al “slapstick” deseado, por los ojos avizores de los amantes de la comedia italiana que no tenían bastante con las comedias de Jaimito interpretadas por el olvidado y olvidable Alvaro Vitali.

Ya en los noventa, Hill y Spencer, en la tercera edad próxima, se reunieron de nuevo, a propósito del primero. Y así fue, casi nueve años después de su última gamberrada para reencontrarse con el “western” y el calor navideño de ambientar su aventura, siempre rodeada de risas, jubileo y, sobretodo, niños. Así éste revival, más lucido y entretenido, acaba siendo lo que es: una película del oeste, a medio camino entre “Sonrisas y Lágrimas”, el homenaje a Leone, al cine italiano de caspa y a su presencia, como siempre, respetada por sus actitudes de caraduras y mamporreros amén de su cariñosa rivalidad de “hermanos”, que sustrajeron de uno de sus films pioneros, ”Le llamaban Trinidad” (Lo Chiamavano Trinitá, 1970). Aunque aquí son dos cazarecompensas que deciden hacer un último trabajo antes de ir al encuentro de su madre por Nochebuena.
Natxo Borràs
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