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Sinopsis
Retrato de la vida de Uxbal: padre abnegado e hijo desamparado. Intermediario de la sombra. Próximo a los desaparecidos. Atraído por los fantasmas. Sensible a los espíritus. Superviviente en el corazón de una Barcelona invisible. Sintiendo que la muerte le ronda, intenta encontrar la paz, proteger a sus hijos, salvarse a sí mismo. La historia de Uxbal es sen... Leer sinopsis completa
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24 de Mayo de 2010
133 de 160 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Son enormes las expectativas con las que uno se enfrenta a “Biutiful”, el cuarto largometraje de Alejandro González Iñárritu, sobre todo por tratarse del primero en el que no cuenta con la colaboración del guionista Guilllermo Arriaga. Buena parte del público que conoce de sobra sus trabajos anteriores se pregunta: ¿En qué cambiará ese estilo tan íntimo y característico donde una serie de historias paralelas marcaban el ritmo y compás de sus películas?
Y, teniendo en cuenta que la elección de nuevos colaboradores para el guión viene de un polémico desencuentro con dicho guionista, la cuestión que se plantea ante todo es: ¿Será Iñárritu capaz de mantener el nivel de sus anteriores películas sin colaborar con Arriaga?
En cierto modo, aunque a una parte importante de la crítica no le haya gustado, lo que ha hecho el director de “Amores perros”, “21 gramos” y “Babel” es de lo más coherente ante tal situación. De alguna forma, al centrarse esta vez en única historia, la de Javier Bardem encarnando a Uxbal, un descarriado padre de familia, le ha cedido el testigo de las historias virulentas y paralelas a Arriaga, que prosiguió con tal estructura narrativa en su ópera prima “Lejos de la tierra quemada”.
Sin embargo, lo que vemos no es un nuevo Iñárritu, sino lo que de verdad es él como director y autor. El tema de la muerte sigue tan vivo como en anteriores ocasiones y hay un retorno a la fotografía de sus inicios, la de “Amores perros”, de una crudeza y realismo importantes. Además de necesaria para adentrarnos en una Barcelona como pocas veces se ha retratado en el cine: la de la clase baja mal viviendo, la inmigración ilegal, o algo tan irrelevante pero significativo como que el protagonista sea del Espanyol y no del Barça.
“Biutiful” es una producción hispano-mexicana, y aún siendo la mayoría del equipo técnico mexicano, los actores son españoles y la ambientación son los de una película española. Y por eso, si uno la compara con el resto de producciones españolas es para echarse a temblar. Esto es cine social del que tanto se imita a un altísimo nivel. Y a no ser que se quiera mirar hacia otro lado, esta película puede recoger “cabezones” de Goya a diestro y siniestro.
Aunque si de algo peca la historia es de no avanzar después de dar una serie de latigazos en un inicio absolutamente demoledor. Tras él, se le concede a un inmenso Bardem (merecidísimo premio a la mejor interpretación masculina en Cannes) el honor de guiarla hacia su fin. Al mismo tiempo, el resto del reparto está también espléndido. Si Bardem es el número uno de los actores españoles, Eduard Fernández está en el “top five”. Y produce hasta alegría ver al fin a unos niños creíbles, que no sean necesariamente tontos por salir en pantalla.
No son pocos los logros de ésta película, pero parece que algunos esperaban algo más. Y eso que no se trata ni de otro Iñárritu ni de otra Barcelona, sino más bien de una faceta representativa de cada uno.
hpBordon  |
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26 de Noviembre de 2010
76 de 92 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Biutiful, es la nueva película de Gonzalez Iñarritu, la primera que escribe, dirige y produce sin la impagable colaboración en la escritura del prestigioso guionista Guillermo Arriaga, sus egos se enfrentaron tras Babel, y sus diferencias se hicieron irreconciliables, por suerte antes nos dejaron un puñado de grandes películas, supongo que es lo que pasa cuando coexisten en el mismo plano un gran director con alma de guionista y un excelente guionista con alma de director.
Iñárritu se separa un poco de las historias cruzadas y corales, para centrarse en la vida de Uxbal, en cuyo pellejo de mete Javier Barden como si actor y personaje se fundieran en la misma persona. Quien es Uxbal? dificil responder... complejo personaje, ambivalente, contradictorio , padre abnegado y cariñoso, esposo impasible de una mujer inestable y bipolar, hermano incomprendido y engañado , hijo sin padres, buscavidas, ex-yonki, delincuente, samaritano, intermediario de la inmigración ilegal, y para completar tan poliédrico cuadro un lucrativo vidente con poderes extrasensoriales. Un felino herido de muerte que sobrevive en una jungla de asfalto, donde la decadencia, la corrupción y la miseria están presentes una sucia Barcelona suburbial, algo así como el espejo cóncavo y grotesco de la sosa y complaciente Vicky Cristina Barcelona.
Y es en este ambiente infrahumano, sórdido y putrefacto donde este Dante se sumerge en los infiernos de la ciudad condal, para mostrarnos con una infinita "fealdad" (irónico titulo) todo lo que rodea a Uxbal, antihéroe que ve como su malvivir cambia cuando se convierte en un muerto en vida que espera su final, y es ahí donde encuentra sentido a su miserable existir e intenta una desesperada redención final.
Entiendo que lo que me cuentan es excesivamente desagradable y sórdido (lugares sucios e inmundos, personas desaseadas y enfermizas, metáfora de lo corrupto y decrepito de esta sociedad inhumana),que refleja una realidad parcial de la vida, pero a la vez terriblemente real y creíble; y entre el drama y la muerte, en contadísimas ocasiones se nos abre una pequeña ventana a la esperanza.
Sin desvelar nada, el final es duro, pero a la vez esperanzador, simple...emociónate, y lo cuenta sin caer en el mayor pecado de este cineasta, su ambición por trascender y cierto gusto por la grandilocuencia, pero aquí es sutil, llano, casi anecdótico, haciendo natural y leve lo inevitable
A enfatizar este ambiente contaminado y desolador, contribuye las música k compone maravillosamente Gustavo Santaolalla, desgarrando el alma en esos acorde de guitarra estremeciendo ,creando una notas tan frías, sórdidas y desapacible como es la cruda historia que se nos cuenta. Una BSO terriblemente bella.
En fin, una historia en carne viva, dura, asfixiante, a la vez necesaria y sin fisuras, que debería verse con el estomago cerrado y el corazón abierto para ser desgarrado por el agudo bisturí de ese cronista de la miseria humana que es Alejandro González Iñárritu.
Eddie Felson  |
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Ivovip
criticoenserio.blogspot.com (España)
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3 de Diciembre de 2010
193 de 335 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Hoy os voy a enseñar a ser un gran director de cine y que te respeten por todo el mundo.
Coge un personaje, cuanto más mono mejor y si es un sex symbol del calibre Gael García Bernal / Benicio Del Toro / Brad Pitt / Javier Bardem pues ya lo flipas. Le ensucias, le pones todo lo feo que puedas. Pero quese le reconozca. Una coletilla puede dar el toque deseado junto a una barba/guarro. Y entonces le pones en un escenario lleno de mierda, de mala iluminación, que se vea la miseria, azulejos amarillentos, chándal del mercata, ules de la posguerra por ahí… Añádele pis. El pis siempre da como más asco y si tiene sangre…. ¡Buah! ¡Eres todo un artista!
Y luego dedícate a hacer sufrir al personaje. De las mayores formas inimaginables, y ruédalo moviendo mucho la cámara. Pero que el personaje sufra con cojones. Cárgate a sus hijos, a su donante de corazón, hasta a la puta madre que le parió. Pero que sufra y llore en pantalla. Graba toda esa miseria: ¡Esto es el show Bussiness! Y que el personaje y sus amigos sean buenos, son el resto los malos, pero que todos sufran ¡Orgía de sufrimiento!
Además pon elementos religiosos por todos lados, que dan ese aire tétrico y costumbrista. (+1 en respeto crítico)
Una vez que has grabado el sufrimiento de un animal y lo has empaquetado de la manera más ruin, asquerosa y maloliente posible hay que vender la tragedia. Pon una voz en off profunda que diga cosas inspiradas del estilo “al morir se adelgaza 21 gramos” o “en el fondo del mar hay todo tipo de criaturas…” o la mejor “al morir las lechuzas sueltan una bola de pelo por la boca” (frase épica donde las haya que pasará a los anales de la historia del cine). Esto dará a la gente para reflexionar. Sé que es una mierda de reflexiones, pero a la gente le gusta creer que les estás haciendo pensar “una bola de pelo… que interesante. En cuanto llegue a casa lo busco en la wikipedia”
Para que esto no parezca una snuff movie de ficción hay que aderezarlo con planos estilizados, unos pajaritos volando en bandadas o unas hormiguitas trepando por un cristal son planos perfectos. Para colmo que alguien con caché te haga la banda sonora ¿a quién coño le importa que Gustavo Santaolalla deba autodenunciarse por plagio? Tiene ese aire intelectual que hará a los aspirantes a bohemios cagarse de gusto en sus gafas de pasta.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler:
Y ya que el final que sea la repanocha de llorar. No tengas piedad, pero dale ese aire de misticismo repitiendo la frase de las lechuzas o del alma. A la gente le encanta, se creen que eso es hacer una película redonda.
Esto es Biutiful un nombre curioso para la película más fea posible (hasta la preciosa Barcelona parece un poblacho mexicano en el objetivo de este tipo). Biutiful es pretenciosa, asquerosa, repugnante, molesta, se regodea en los peores lugares comunes, abusa de los desenfoques de los movimientos de cámara rápidos, de plagiarse a sí misma y a la filmografía de Iñarritu (esa discusión de Bardem en la mesa…) y sobre todo es ruin y miserable.
Dicho lo cual, ¿a quién coño le importa que Bardem esté de Oscar? Es cierto que trabaja de manera alucinante con una mirada serena, profunda y una composición alucinante. Y que la película tiene detalles curiosos como el efecto en los espejos, pero, ¿merece eso dos horas y veinte de sufrimiento prolongado? ¿Qué sentido tiene ver a gente grabada de la manera más fea posible pasarlo mal?
Váyase por ahí señor Iñarritu, algunos ya nos hemos cansado de que nos den gato por liebre con cuatro truquitos que te han ido funcionando.
P.D. ¿Quién coño es ese Spiderman que aparece al final en la casa de Bardem? ¿acaso vivían en la casa de La maldición /el grito y ese es el sentido de meter tan a calzador el asunto paranormal? Estoy confundido
Ivovip  |
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4 de Diciembre de 2010
100 de 153 usuarios han encontrado esta crítica útil.
El que mucho abarca poco aprieta, dice el refrán. Javier Bardem se pasea por Barcelona protagonizando una serie de sketchs, cual José Mota, pero que en este caso no intenta hacernos reir, sino dar pena penosamente.
¿Pero cómo?.... ¿¿¿Cómo???. ¿Cómo es posible tocar cientos de temas (enfermedad terminal, dotes de medium, necesidad de ayuda a las familias en momentos de duelo, explotación y piratería, homosexualidad en sociedades opresoras, exhumación de cadáveres, represión en el franquismo, inmigración ilegal, tráfico de drogas, marginación social, policía corrupta, enfermeras y médicos de trato frío con pacientes graves, trastorno bipolar, abuso de drogas, problemas de pareja, maltrato infantil, traición familiar de estilo tragedia griega, la frivolidad del mundo de la noche, la dificultad para organizarse a la hora de limpiar la casa, el mal control de plagas de un edificio,...) y tocarlos TODOS mal? Tocarlos TODOS de forma superficial y facilona. ¿Se puede hacer una película más demagoga sobre temas tan serios? Seguro que se le olvidó meter el maltrato animal. "Hostia tío, se me ha olvidado meter la escena del perrito que abandonan en la gasolinera y después lo atropella un camión del McDonald's y ya estamos en post-producción". ¿Quién quiere a Guillermo Arriaga teniendo las campañas de Telecinco "12 meses, 12 causas" y un par de revistas de sucesos?
Película excesiva. Parece querer acumular temas graves en lugar de tratar en profundidad alguno de ellos. No creo que una película independiente y con ánimo de agitar la conciencia social consista en tirarte a la cara la mayor cantidad de miserias posible. En este caso, a una velocidad de 20 miserias/hora. Javier Bardem hace lo que puede, pero es que la película no se sostiene. Los actores secundarios, sobre todo Eduard Fernández, (e incluso los niños) también hacen lo que pueden. Pero es que la película no hay dios que la sostenga. En definitiva, trato inmaduro de aspectos sociales y psicológicos difíciles que me deja la sensación de haber visto una película en la que los "artistas del cine" sacan cacho de la miseria humana.
PD: Estoy de acuerdo con otra crítica que hay más arriba, ¿que pinta el tipo ese subido en el armario al final de la película? ¿Ese quién es? Para mi que se te han colado en la casa, Uxbal, que no todos tiene que ser fantasmas. ¿Y por qué no te mueres en un hospital como todo el mundo? ¿Prefieres provocarle un trauma a tu hijita, verdad? Este Uxbal...
JeremyFisher  |
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14 de Diciembre de 2010
51 de 71 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Que cada uno se quede con lo que quiera de “Biutiful” aunque aquí aparecerán dos tipos de detractores: los totales, que son aquellos que siempre han defecado sobre la filmografía del cineasta mejicano y ahora encima pedorrearan el doble por deméritos obvios de una propuesta fea y sin belleza (o la mutilada del título), y los horriblemente defraudados, que somos aquellos que seguíamos a un cineasta, que pese a no superar su mejor película hasta el momento —“Amores perros” —,seguía consolidando posiciones entre los mejores cineastas con vocación de drama, polémica por la vía social y poética. Tal vez los segundos detractores salvemos de la quema la actuación de Bardem, tres planos y un par de secuencias contadas. El resto feo, feo y un millón de veces feo. Perdón, ‘agli’, ‘agli’y un millón de veces ‘agli’.
Desde el arranque, al aparecer los nombres de las productoras, existió cierta confusión idiomática por parte de una espectadora que leyó en voz alta ‘Ménage à Trois’ en vez de ‘Menage Atroz’. Claro, no es lo mismo, como escribir Biutiful en vez de Beautiful. Y precisamente esa diferencia de intenciones y resultados, entre lo que uno ve, piensa y dice, entre lo que parece bello pero finalmente no es bonito, entre lo que es cine social y lo nunca debería ser es el gran resumen y fracaso de la propuesta del director de “Babel”.
Sin la pluma de Guillermo Arriaga (aunque con pluma made in China) el director Alejandro González Iñárritu demuestra ser un despojo que camina deambulando por pasaje que prometió no cruzar. Flashback. La idea. Una fría mañana de otoño. Un desayuno para sus hijos y un CD del Concierto en Sol Mayor para Piano de Ravel. Un enlace con una escucha pasada y emoción en lágrimas. Sus hijos se acordaban del impacto que les había causado la música y pidieron a su padre que la quitara. Esa anécdota, que da origen a “Biutiful”, se deforma en una auténtica chabacanería sonora elevada al enésimo pedo-limonero en la que no se escuchan a los personajes y en las que no se entiende nada de lo que hablan. ¿Merecía la pena? Creo que poco o nada. Nada porque el director nos indicaba con bellas frases y un discurso insuflado de poesía que deseaba apartarse de historias diversificadas en multitud de personajes y diferentes espacios planetarios. Entonces, ¿qué acaba siendo precisamente “Biutiful” sino aquello que pretendía eludir? Contradictoriamente a sus pensamientos, “Biutiful” acaba siendo una lluvia de tropezones sanguinolentos en un orín llamado cine social de pacotilla porque el filme de Iñárritu es tan comprometido como un anuncio de compresas low-cost. Mención especial para la hija de Uxbal, con madre argentina y padre charnego y la niña habla… ¡mejicano! ¿Volvemos a la intercultura intrínseca?
[Si lee el spoiler y es Alejandro González Iñárritu no le espera nada Biutiful]
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler:
El problema de Iñarritu es que sus intenciones quedan difuminadas por pretendidas expansiones anteriores. Si el germen es válido y se pretende ofrecer un único punto de vista…, ¿a qué viene a cuento ‘chinatizar’ el argumento con historias que ni están convenientemente desarrolladas o no dan en ‘chiana’? Que un ‘empresario’ explotador y su adjunto sean gays y estén enrollados ni viene al cuento ni debería estar en el cuento. Tres cuarto de hora de metraje gracias a colear el cine social ortopédico y tríplemente cancerígeno.
La profilaxis social que suele acometer el cineasta queda de nuevo en evidencia por querer hablar de temas que le interesan por recortes de periódicos pero a los que no sabe dotar de entidad ni voz apropiada. La inmigración vista desde un punto de vista visto y requetevisto está vista para sentencia. Ni una tremendista y falsificada persecución policial al top manta digna de un filme americano de los ochenta (falta únicamente un puesto de fruta arrasado por una ‘lechera’) ni esa intranscendente conversación que mantiene Uxbal con un policía sobornado ayudan nada. Nada es lo que parece porque lo que parece es lo que tiene que parecer: su personaje principal es un hipócrita que nos vende lo buen samaritano que es mientras ayuda explotar a inmigrantes y cobra por su don. De Biutiful nada, oigan.
Bardem lleva pañales para no mearse encima aunque era para no echar ni una gota ya que participa en una película donde aparecen grabadoras de CD o DVD ¡con copias ilegales en su interior! Así vemos como su personaje vive del top-manta y el chanchullo y que nunca apoyaría al club de la pancarta ni a la SGAE más pragmática. Para colmo el don del protagonista tiene que ser ofrecido gratuitamente y ‘sin ánimo de lucro’, pero la necesidad hace que la promiscuidad artística se convierta en cobro ‘porque lo necesito y mis hijos tiene que comer’. ¿Será una metáfora del artista y su arte ofrecido al público con ánimo de lucro?
Cierto es que la trama principal está ‘encoixetada’ al drama y tragedia de la enfermedad terminal y que su despedida recuerda al leitmotiv de “Mi vida sin mi”. Pero aquí, gracias al interesante don del personaje es que conoce de la vida después de la muerte. Roto el conflicto existencial queda el familiar. Al igual que Ann, Uxbal quiere dejar a su familia el legado de su paso. Él será lo que sus hijos recuerden de él. Ese anillo que vemos dejar a una mano anónima, que en la penúltima secuencia toma rostro de hija, es la simbiosis de la herencia del recuerdo como modo de sobrevivir a la muerte. Somos y seremos lo que recuerden los que abandonamos en vida. Lo único Biutiful de “Biutiful” junto a su prólogo/epílogo.
Lamentable para el cine social y con escarceo trágico por la vía de la saturación del buen bipolar samaritano. Hipócrita y falsamente moralizadora. Tiene más vocación un episodio de “Entre fantasmas” que toda la pedantería con ínfulas de poesía lírica cubierta de basura que nos muestra Iñárritu.
Maldito Bastardo  |
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