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| 20 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Harry Lime
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
29 de Agosto de 2005 |
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El mito artúrico ha sido visitado por el cine, de forma regular, a lo largo de sus más de 100 años de historia, desde el clásico de R. Thorpe, pasando por el “Excalibur” de J. Boorman, hasta llegar al desafortunado “El primer caballero”, por solo mencionar algunos ejemplos. Pero curiosamente, quizás sea la versión cinematográfica del musical de Frederic Loewe y Alan Jay Lerner, “Camelot”, de duradero éxito en los escenarios de Broadway, el que haya sabido captar más fielmente lo que de magia, amor, pasión, fidelidades traicionadas y utopía hay en esta bella historia. Dirigida por un director solvente, a reivindicar, como lo fue Joshua Logan, es indiscutiblemente uno de los últimos grandes musicales del Hollywood clásico.
Sustentada en un sólido guión, el film se desliza de forma milimétrica desde una primera parte, donde la belleza, la utopía y la felicidad inundan la pantalla, hacia una segunda parte más sombría y pesimista donde la pasión culpable de los amantes, cercana al “amor fou”, deviene drama, sentimiento de culpa, dolor y sueños destruidos, manteniendo perfectamente la atención del espectador a lo largo de sus casi tres horas de metraje, que se siente identificado con los personajes y sus sentimientos.
Logan fotografía, de forma inusual para un musical, el rostro de los actores en grandes primerísimos planos, para acercarnos de forma intima a los sentimientos contradictorios que su corazón alberga, consiguiendo del trío protagonista unas interpretaciones soberbias, enfatizando de manera muy especial las miradas y todo lo que a través de ellas expresan. Nunca Richard Harris estuvo mejor en la pantalla, y tanto Vanessa Redgrave como Franco Nero componen unos excelentes y creíbles Jenny y Lance.
Nunca en ninguna versión fílmica el espectador se siente a la vez tan comprensivo con el delito de amor de los jóvenes amantes, como cercano al dolor del Rey Arturo, por su amor y amistad traicionados, por aquellos a quien tanto quiere, y por el fin del gran sueño utópico de Camelot.
Visto después de casi 40 años después de su estreno, “Camelot” no ha perdido ni un ápice de su fuerza visual. Desafía con elegancia todos los intentos vanos de resucitar un género, que como tantos otros da la impresión de que se ha perdido la fórmula para crearlos. Claro que hoy en día no tenemos a unos actores de la talla de Richard Harris, Vanessa Redgrave o Franco Nero, a un gran director como lo fue Joshua Logan, y sobretodo nos encontramos en un desierto donde encontrar un guionista que sepa escribir un film “comme il faut” parece una misión más que imposible.
De la partitura poco hay que añadir, probablemente sea uno de los mejores trabajos del mágico binomio Loewe&Lerner, y con esto esta todo dicho.
Francesc Chico Jaimejuan
Barcelona 29 de agosto de 2005
Harry Lime 
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| 10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Neathara
Saruman hace un orco y luego hace un (Uruguay)
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Su valoración:  |
16 de Noviembre de 2009 |
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Tenía gran interés en ver "Camelot" puesto que es la adaptación de una obra de White que me conmueve y apasiona muchísimo desde que tuve la suerte de dar con ella en una librería de saldos en Madrid, hace ya años. Supongo que ahora estará más que reeditada y disponible, pero de aquella no existía el Amazon y había que apelar a los métodos de caza libresca más artesanales. Métodos que resultaban tan estimulantes como peligrosos: desordenar pilas de libros medio podridos ante la desaprobadora mirada del librero-troll; estar al borde de la muerte por ingestión de una polvareda altamente tóxica; y por último, pero no menos importante, alzar el libro en lo alto de la pila de volúmenes revueltos y contemplarlo relucir cual espada Excalibur que emerge de una mole de páginas sombrías. Lo de relucir es un decir, porque como es sabido, las librerías de viejo son antros sin fuentes de luz que confirman la teoría secreta de que sus dueños son seres misteriosos que han aprendido a leer en la oscuridad y esperan que tú tengas la misma habilidad o en su defecto, una gran formación en braille.
Pero volvamos a "Camelot". No me hacía demasiada ilusión lo de que fuese un musical, porque pensé que esto supondría destacar la parte "ligera" de la obra de White en detrimento de su profundo sentido de la poesía y de la épica. Después de haberla visto, compruebo que se ha conservado la mezcla entre drama, aventuras y comedia. Aunque las canciones sobran. El problema también es que "Camelot" incide demasiado, para mi gusto, en el trío entre Arturo, Lancelot y Ginebra.
Fuera de esto, me quedo con tres escenas: la bellísima obertura en la que Arturo avista Camelot; el reencuentro de Arturo adulto/niño con Merlín y el recuerdo de su aprendizaje con los animales; y finalmente el encuentro de Ginebra con el rey Pellinor, con la famosa conversación en la que este maravilloso personaje añora las bondades de un buen lecho de plumas.
En general, la película detenta un ritmo y unos aciertos algo irregulares y si habría de destacar algo por lo que vale la pena el visionado, es la escenografía: el salón donde se instaura la Mesa Redonda es un delirio prerrafaelita pop cuya magnificencia deja sin habla (todo está cuidado al detalle). El vestuario, sobre todo el que corresponde a Vanessa Redgrave es de una fastuosidad y belleza increíbles: suaves pieles invernales, vestidos de lady of shallott versión Waterhouse, complicadas fantasías medievales, delicados tejidos de malla dorada, coronas de flores, túnicas de caída casi acuática...Las armaduras no se quedan atrás, aunque sin igualar el fastuoso brillo de las de "Excalibur": quizás andaran más cortos del tema lija...
Neathara 
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| 7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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horacio
Madrid (España)
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Su valoración:  |
1 de Octubre de 2008 |
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Desde que comienza te introduces en un paisaje y una atmósfera legendarios, y te sorprende ver cómo el buen salvaje de tantas películas interpretado por Richard Harris se convierte en un tipo sensible, delicado, un hombre dado al amor como primera de todas las causas, y ya te sorprende menos cuando su objeto de deseo y fraternidad es Vanessa Redgrave, tan encantadora, ingenua y perversa como pocas, y luego llega el otro, el guapo de guapos italiano, Franco Nero y la historia se ramifica allí por donde la mayoría sabe ya que muchas veces se ha contado este mítico triángulo amoroso.
Pero son tres en uno, todas las partes confundiéndose con canciones magistrales y una puesta en escena como sólo Joshua Logan es capaz de hacer, el mismo director de tantas películas inolvidables (Picnic, Bus Stop, LA leyenda de la ciudad sin nombre), casi siempre ligadas a su origen teatral. En este CAMELOT, el teatro está muy presente por la estructuración de sus secuencias pero alcanza al cine y lo transmuta en uno de los musicales más hermosos de la época, y eso que en los 60 hubo muchos y muy buenos.
Los actores se comunican extraordinariamente entre ellos y gozan y sufren los avatares del condenado amor entre melodías fascinantes.
Tan hermosa producción tiene una pega que desvelo en el spoiler.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Hay una enorme diferencia entre la primera y segunda parte y el tramo final, algo así como la última media hora o últimos veinte minutos. Como El Rey y yo, West Side Story y unos pocos más: es un sensual musical con un final trágico que uno no quiere que suceda. Hasta el momento final esperas que no acabe así, que el Rey tenga cojones para resistir la traición de su chica con su mejor amigo y solventar todas las presiones para que esto no ocurra... y que partan, en un lance imposible, a convivir los tres compartiendo comida, sueños, risas y cama. A Joshua Logan tampoco le gustaba este trágico final, por otra parte fiel a la historia legendaria, así que en La Leyenda de la ciudad sin nombre se dio el gustazo de que dos machotes como Lee MArvin y Clint Eastwood compartan durante un tiempo el amor fraternal y carnal de la delicadísima Jean Seberg, y santas pascuas. PEro esa es otra historia. Da mucha pena el final de Camelot: pero es lo que hay y también se puede disfrutar porque la tristeza, como en las buenas óperas, siempre es más llevadera ... con buena música.
horacio 
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| 7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Gilbert
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
30 de Junio de 2008 |
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En general no soy muy amante de los musicales, pero el arranque de este es pura delicia. Luego es un poco larguito la verdad, pero la película vale la pena verla sólo por ese comienzo que para mí es uno de los más bellos hechos jamás.
Richard Harris y Vanessa Redgrave son actores, no cantantes, pero madre mía, parecen Adán y Eva seduciéndose en el Paraíso (aka Camelot) a ritmo de miradas y baladas.
Luego la peli decae algo con la entrada de Lancelot, más que nada porque no sé cómo lo ha hecho, pero Joshua Logan consigue transmitirnos algo muy difícil con el romance inicial entre el rey y la reina: felicidad.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Rey Arturo:
It's true! It's true! The crown has made it clear.
The climate must be perfect all the year.
A law was made a distant moon ago here:
July and August cannot be too hot.
And there's a legal limit to the snow here
In Camelot.
The winter is forbidden till December
And exits March the second on the dot.
By order, summer lingers through September
In Camelot.
Camelot! Camelot!
I know it sounds a bit bizarre,
But in Camelot, Camelot
That's how conditions are.
The rain may never fall till after sundown.
By eight, the morning fog must disappear.
In short, there's simply not
A more congenial spot
For happily-ever-aftering than here
In Camelot.
Camelot! Camelot!
I know it gives a person pause,
But in Camelot, Camelot
Those are the legal laws.
The snow may never slush upon the hillside.
By nine p.m. the moonlight must appear.
In short, there's simply not
A more congenial spot
For happily-ever-aftering than here
In Camelot.
Gilbert 
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| 0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Klara
canet (España)
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Su valoración:  |
2 de Enero de 2012 |
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Bueno, la primera parte de la película (la cual dura casi tres horas) me ha parecido pasable, no han reparado en medios (aunque la ambientación, todo hay que decirlo, es un poco tipo "cuento de hadas Disney", todo monísimo y bastante blandito), y los números musicales no están mal (para alguien que no es fan del género) a pesar de la falta de voz de alguno y de que, a medida avanza el metraje, menos espectaculares y más intimistas se vuelven.
El problema es que en la segunda parte se obvia cualquier desarrollo de la historia que no sea el triángulo amoroso entre Arturo, Ginebra y Lanzarote, pasando por encima y/o eliminando personajes muy importantes (el hada Morgana, Perceval, los caballeros, que solo aparecen como una masa sin entidad propia, Merlín, que desaparece ya desde el principio y no se le vuelve a ver el pelo, etc). Esta última parte se hace pesada y larga, porque todo es volver al mismo lío amoroso de los tres protagonistas, sin tramas secundarias de ningún tipo salvo la traición de Mordred, tomada bastante por los pelos. Un film un poco confuso porque ni explora mínimamente el desarrollo del ciclo artúrico, ni acaba de centrarse desde el principio en lo que luego será su único interés (el adulterio de Ginebra); cada parte parece de una película distinta.
Desde luego, no se la recomiendo a los fans del ciclo artúrico, se llevarán un chasco porque no sale casi nada del tema; la desaparición de Merlín de la historia es como hacer "El señor de los anillos" sin que salga Gandalf.
Recomendable para los amantes del género musical con trama amorosa y ambientación de cuento de hadas naif con vestuario espectacular y kitsch.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Y luego, cuando Arturo no está pensando en Ginebra y Lanzarote, toda su obsesión es preparar un sistema judicial muy parecido a los juicios con jurado actuales, con abogados y toda la pesca... Hombre, un poquito de por favor, que no sé a qué viene esta morcilla posmoderna en un mito medieval (y qué aburrimiento de tema, por otra parte, metido de pegote y con calzador).
Klara 
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