arrow

El jardín del diablo

6,6
935
votos
Sinopsis
México, 1850. Para salvar a su marido, atrapado dentro de una mina de oro, una mujer contrata a tres aventureros americanos. La mina se encuentra en una zona sagrada para los apaches: "El jardín del Diablo". (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
1 2 3 >>
27 de julio de 2010
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Henry Hathaway nos brinda un western clásico, con bellísimos paisajes, excelentemente fotografiados, en la época del technicolor y cinemascope. El resultado es majestuoso, sobre todo visto en la gran pantalla, en 1954.
La historía es sencilla y a la vez intrigante, narrada con parsimonia y elegancia; si bien hay momentos en los que el ritmo falla, y el interés se resiente.
El hombre bueno, recto, íntegro (antiguo sheriff) aparentemente sin grandes ambiciones (Gary Cooper) y el hombre débil (Hugh Marlowe), el cazarecompensas, egoista, que va de tentación en tentación.
Con ellos, el personaje maravillosamente interpretado por Richard Widmark, hombre también recto y bueno, pero quizá con menos iniciativa, menos fuerza o menos valor.
Y entre todos ellos, la mujer ambiciosa y honesta interpretada por Susan Hayward.
La película cae, como no, en algunos tópicos del género: Los indios salvajes, malos, malísimos, sin excepción. Son números. Y el mejicano, secundario, sin gran valor, mostrado quizá involuntariamente, como un ser inferior a los valientes americanos.
El maniqueismo hace quizá perder credibilidad al argumento en el cual se dan cita comportamientos complejos de amor, egoismo, pasión por el oro.
Son destacables la filmación de la pelea con los indios en el desfiladero; y la escena final. Las siluetas y el sol rojo.
Rober
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
15 de septiembre de 2011
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al final, es todo lo que queda de este western, el primero, al parecer, rodado en cinemascope. Esto es debido a la endeblez de la historia y a lo poco caracterizado, tópicos aparte, de los personajes. Esta correctamente dirigida y los personajes responden a registros característicos de los actores que los encarnan: Susan Hayward como señora temperamental, Gary Cooper como héroe experimentado y caballeroso y Richard Widmark en el papel de cínico descreído pero con buen fondo.
Los aspectos técnicos rayan a la gran altura de las superproducciones de la época y, si se obvia lo incoherente de la historia, hace pasar un rato entretenido. Pero no está, ni de lejos, entre los mejores westerns de la historia.
iñaki
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
1 de octubre de 2008
13 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estamos ante un western de los que no aparecerán nunca en las listas de las mejores películas del western, pero que cuenta con todos los ingredientes para gustar a todos los amantes de este.
En la dirección Henry Hathaway, un habitual en el género, con grandes títulos en su haber como El póquer de la muerte o Valor de ley.
En el reparto tenemos a Gary Cooper, el eterno Gary Cooper, en un personaje que le viene a la medida.
A Richard Widmark, un habitual del género en un papel secundario pero con sustancia.
Y Susan Hayward. Su personaje, unido al tirón que siempre tiene una mina de oro en los hombres del oeste, hacen de estos pistoleros, unos aventureros improvisados.
El peligro acechante, los indios apaches y la codicia reinante, que en este particular jardín con paisajes para el recuerdo, se puede convertir en su tumba.
JVMarq
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
8 de septiembre de 2011
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Creo recordar que fué el primer Western rodado en el nuevo sistema Cinemascope. sistema panorámico presentado por la Fox en 1953 con La Túnica sagrada. Este fúe el primer atractivo en el estreno de esta película, pero además tanto el guión como la excelente realización del maestro Henry Hathaway son dignos de un notable.
Por otra parte el reparto es excepcional, encabezado por el inolvidable Gary Cooper que solo su presencia ya llena la pantalla, seguido por elenco de actores muy conocidos y que cumplen muy bien su cometido como Susan Hayward, Richar Widmark, etc.
Este film pierde hoy día gran parte de su atractivo, pues posteriormente se realizaron películas del Oeste mejores en todos los aspectos, pero si merece su contemplación por todo lo citado anteriormente, aunque hoy día le falte el sonido estereofonico magnético de cuatro pistas con que fué realizado y que era de gran atractivo y novedad cuando se estrenó en los cines preparados para ello.


José Antonio ZG
Jose Antonio ZG
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
27 de agosto de 2014
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
En plena difusión del formato Cinemascope, la Twenty Century Fox recurriría a este rápido y prolífico director, Henry Hathaway, para encomendarle la filmación de algunas películas cuyo principal objetivo era difundir el formato de la pantalla ancha, respetando las convenciones narrativas del cine de género y “El jardín del diablo” es una de esas películas. Constituye el western número 13 dentro de su filmografía y es una muestra de habilidad del director para definir a los personajes mediante miradas, movimientos y relaciones con el paisaje, de hecho, hay planos que podrían haber sido filmados por Raoul Walsh o Anthony Mann.

Un film pesimista y triste, carente de todo idealismo, donde la belleza del paisaje y la codicia son los dos asuntos principales sobre los que pivota esta película de patrón clásico y espectaculares imágenes. La acción se desarrolla en tierras fronterizas, en un apartado lugar llamado Puerto Miguel: tres aventureros yanquis y uno mexicano aceptan el encargo que les hace una mujer (Susan Hayward) para que vayan con ella, internándose en territorio indio, a través de un paisaje salvaje, para ayudar a su marido (Hugh Marlowe) que ha quedado atrapado en una mina de oro donde ambos trabajaban.

Pero todo espectador de westerns sabe bien que allí donde hay oro y mujeres, además de aventureros, hay también conflicto. En “El jardín del diablo” todos actúan por impulsos y todos son, a la vez, malos y buenos. Apenas se cuenta nada sobre el pasado de los personajes, pero Hathaway se las ingenia bien para familiarizar al espectador con ellos sin forzarle apenas a tomar partido. Se trata de sobrevivir. Y la aventura hermana a todos, buenos y menos buenos, malos y menos malos, en un viaje fantasmagórico a través de paisajes desolados y agrestes espléndidamente fotografiados en un maravilloso tecnicolor. Se trata pues, de un western itinerante, en el que acción y personajes están condicionados por las circunstancias que rodean el viaje, desde los peligros naturales hasta los propios del carácter de cada uno de ellos, y en el que la aventura adquiere una dimensión moral.

De esta manera, el personaje de Gary Cooper, un mercenario codicioso provisto de cierta nobleza interior, se contrapone al de Richard Widmark, ambicioso sin escrúpulos dispuesto a hacer trampas para conseguir sus objetivos. Además, la tensión sexual entre la pelirroja Hayward y el maduro Cooper, latente todo el metraje, añade el imprescindible elemento amoroso al tiempo que se disecciona el matrimonio de la primera, corroído por la mentira y el sentido de la culpabilidad. Es una película mineral que comienza junto al mar y culmina en lo más ato de las montañas, de precipicios angostos, bosques frondosos e iglesias abandonadas. Tiene una tenebrosa banda sonora a cargo de Bernard Hermmann y sólo añadir como epílogo que tiene uno de los finales más antológicos de la historia del cine.
Antonio Morales
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
1 2 3 >>
Preguntas más frecuentes | Política de privacidad / condiciones de uso | Ir a Versión MÓVIL
© 2002-2016 Filmaffinity - Movieaffinity | Todos los derechos reservados