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Tres anuncios en las afueras

7,8
5.446
votos
Sinopsis
Mildred Hayes (Frances McDormand), una mujer de 50 años cuya hija ha sido asesinada, decide iniciar por su cuenta una guerra contra la policía de su pueblo al considerar que no hacen lo suficiente para resolver el caso y hacer justicia. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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19 de enero de 2018
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Curiosa mezcla de géneros, melodrama, comedia negra, cine de denuncia, lo mejor para mí además de su ritmo, son los personajes, empezando por la protagonista, que es un ser bastante desagradable, aunque de alguna forma logra no caer mal, pese las barbaridades que hace.
Muy interesante el rol de Sam Rockwell, que en cierta medida se termina robando la película.
La historia en si es contradictoria, por un lado sostiene que la venganza es inútil, y por el otro apoya el ojo por ojo.
Creo que al intentar al final por intentar ser originales, terminan no digo arruinando, pero si ensombreciendo una interesante propuesta.
Excelentes interpretaciones de todo el elenco, destacando el trío protagonico.
Manuel
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14 de enero de 2018
9 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Todos los años me pasa: una película bendecida unánimemente por la crítica y favorita para los Oscar me parece burda y tontorrona. Me ocurrió con “Dallas Buyers Club”, “Her”, y últimamente con las obras del aclamado Damien Chazelle “Whipash” y “La La Land”. Este año le toca a “Tres anuncios en las afueras”.
Y eso que la trama encaja de maravilla con mis gustos literarios y cinéfilos. Adoro a Flannery O´Connor – hay un guiño a su obra al comienzo de la cinta-, a Cormac McCarthy y Donald Ray Pollock y sus maneras de retratar esa América profunda habitada por paletos miserables y malsanos. Me encantan los Coen de “Fargo” y “No es país para viejos”. Pero, a diferencia de todos ellos, Martin McDonagh no sabe contenerse y a medida que avanza la cinta, siento hartazgo ante tanta desmesura, los presuntos mordaces diálogos me parecen insustanciales -hay excepciones- y la posible sátira paródica del mundo rural deviene esperpento disparatado y sin gracia. Probablemente el ejercicio de inmolación que supone mostrar una sociedad tan zafia - el éxito del palurdo presidente actual se fundamenta en el voto rural- le da ese aura de progresía expiatoria que gustará en los círculos de Hollywood.
Nada que objetar a la estupenda interpretación de Frances McDormand, brillante - una vez más- en el papel de madre coraje desesperada, y tampoco desentonan en absoluto el resto del reparto , Woody Harrelson, Sam Rockwell…
De todas formas, atendiendo a las puntuaciones que le otorgan, también en Filmaffinity, va a resulta que el cateto soy yo. En fin, yo doy mi opinión. Una película mediocre.
floren
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6 de enero de 2018
6 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
02/02(02/01/18) Brillante tercer largometraje del irlandés Martin McDonagh (producida, escrita y dirigida por él), ha pulido su obra más madura y equilibrada, mordaz dramedia que se te quedará por siempre, comedia negra, o drama sobre el dolor y la ira con mucho humor, todo se mezcla en simbiosis fabulosa, deriva en un fresco punzante de la América profunda, con notorios efluvios a los Coen, en que se puede ver como una especie de tríptico con las recientes del año pasado “Hell or high water” y “Manchester by the sea”, donde se tratan temas similares, una ácida reflexión sobre nuestras ansias de justicia vengativa, una radiografía que deconstruye los mitos de la América rural, la de “rednecks” y “trash White”, muestra personajes en su escaparate típicos del entorno, tallados geosocialmente en un entorno donde reina la “tiranía” (o sea, violencia) policial, el racismo, la homofobia, el machismo, el alcoholismo, y toda intolerancia posible (también a los enanos), pero que al escarbar en ellos el realizador los dota de alma, de debilidades, de virtudes, de capacidad de evolucionar, de sobre todo dimensión humana, haciéndonoslos cercanos en sus tonalidades grises. En su superficie un relato sobre una tragedia que a través de una “madre coraje” se hace un lienzo de con varias capas de análisis, donde la profundidad nos hace calarnos un relato poliédrico. Argumento que hunde sus fauces en los sentimientos de culpa que nos hacen buscar chivos expiatorios a nuestros errores. Desarrollando una cinta que desborda agilidad, con diálogos procaces, frescos, réplicas y contrarréplicas vibrantes, donde los tacos son tsunami, y con un monólogo abrasador de la “heroína” contras la Iglesia Apoteósico.

Film que con gran inteligencia navega entre la crudeza de violaciones, palizas brutales, cáncer, maltrato machista, rostros quemados, con mucha sangre, con racismo, venganzas, y ello entrelazado a un nihilismo humorístico turbador que delinea un micromundo de personajes imperfectos, donde los buenos y malos no existen, es la complejidad y ambigüedad humana la que sobresale, se expresan entre diálogos más afilados que una Katana Hattori Hanzo, y con sus acciones viscerales, las que salen del fondo del corazón (sin filtros), llegando en el desarrollo a emocionar, pero sin caer en sensiblerías, los protagonistas se muestran como personas duras que deben (todos) convivir con el dolor.

Un libreto excelentemente estructurado, sabiendo sorprender, cogiendo estereotipos y sabiendo retorcerlos, al principio creemos que Mildred es una Madre Coraje víctima de un entorno rural amodorrado, pero las cosas conforme avanzan nunca son lo que parecen, el sheriff a priori es un tipo rudo, el ayudante un racista violento redneck, pero nada es lo que parece, no hay blanco o negro, la vida se mueve en grises y hay el realizador es un cirujano consumado proyectando las contradicciones, para ello está fenomenal el uso que hace de la bandera USA como fondo paradójico en algunas secuencias, queriendo enraizarnos en este mundo cerrado tan montañés estadounidense.

Es un retrato de personalidades poliédricas, con sus virtudes y sus enormes aristas: Destaca por supuesto la “heroína” Mildred Hayes, una guerrera, una estoica Madre Coraje, lenguaraz en su obsceno lenguaje, decidida, autosuficiente, una especie de pistolero en el oeste luchando contra el sistema, moviéndose entre lo conmovedor y lo repelente, y siempre hacia adelante, siempre creyendo en sus convicciones, nada le tuerce. Y todo ello encarnándolo con un brío y electricidad majestuoso por Frances McDormand, su mejor actuación en su exitosa filmografía, sublime el modo de modular dolor y causticismo nihilista, con una mirada penetrante, con una oralidad ametralladora, utilizando los insultos cual cowboy en el wild west, mujer dura que deja traslucir grietas de fragilidad(es bello momento en que habla con un ciervo). Le ayuda su imagen sin aparente maquillaje, siempre con un mono de trabajo y un pañuelo en badana en la cabeza, cual uniforme de batalla, emitiendo poderío y seguridad en sí misma, su pose imperturbable es el espejo de su dolor, y ello en una evolución sutil, remarcada en su sonrisa final. Una fuerza desatada de la naturaleza que arrolla la pantalla en el soliloquio (jaque mate) al cura que pretende reprenderla. Supongo que el Oscar de este año tiene ya su nombre (y aún no la han nominado), cuidado miembros de la Academia si no queréis carteles a las puertas de vuestras casas; Como antagonista está el ayudante del sheriff, Jason Dixon, tipo zafio, inculto, odioso, homófobo, racista, violento, un clásico redneck, un perdedor que aún vive con su madre, tipo que en su ignorancia cree defender a su jefe con sus impulsos básicos. Encarnado por un titánico Sam Rockwell, dotando a su rol de patetismo, de ira, de energía constante, de ira, de instintos primarios, moviéndose entre lo jocoso y lo deplorable, el actor (en su mejor actuación hasta la fecha) sabe dosificarlo con rayos de humanidad, con una transformación muy bien llevada, maravillosa interpretación teniendo una fascinante y perturbadora química con McDormand (Mildred “Sigues en el negocio de torturar negros”, la respuesta de Dixon es impresionante “No es políticamente correcto decir eso. Se dice negocio de torturar gente de color”), siendo el culmen esa última charla en el coche (spoiler); El jefe de Policía Willoughby que en principio lo esperas como un facha despótico, nos hace un zasca a exponerlo como un tipo comprensivo, atento, cariñoso con su familia, y que sabe convivir dignamente con un cáncer. Woody Harrelson está notable emitiendo tolerancia, sabiduría, incluso en su tramo final ternura, convirtiéndose con el devenir del relato en la brújula moral de la historia, con narración omnisciente añadida; Del poder en la delineación de personajes habla el modo en que sabe dar a secundarios su minuto de gloria que aprovechan luciéndose (no puedo extenderme por falta el límite de caracteres).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
TOM REGAN
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7 de enero de 2018
5 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
El ganador de un Oscar por el cortometraje "Six Shooter" (2004), el británico Martin McDonagh, prosiguió su filmografía con los largometrajes, manteniendo en las narraciones su peculiar sentido de humor negro, y concediendo a los personajes protagonistas una dudosa linea de conducta a la hora de conseguir un objetivo, siempre involucrados en alguna actividad ilegal o medida inapropiada. Primeramente con "Escondidos en Brujas" (2008), luego con "Siete Psicópatas" (2012) y ahora con Tres Anuncios en las Afueras.

Una estupenda Frances McDormand en su mejor papel en la pantalla desde "Fargo" (1996), interpreta a Mildred, una madre que acaba tomando una actitud inusitada tras meses de espera y de ver como la investigación por la muerte de su hija no avanza y todavía no hay rastro del culpable. Siete meses atrás, Mildred perdió a su hija víctima de un brutal crimen que sacudió la ciudad. Como el caso estaba siendo dejado de lado tanto por los medios de comunicación como por la propia policía, ella decide alquilar tres vallas publicitarias para presionar al sheriff (Woody Harrelson), que aparentemente parece estar demasiado relajado y poco involucrado en la resolución del asesinato.

Sin embargo, el Sheriff Willoughby reacciona y se reúne con Mildred para explicarla que lo ha intentado todo, además de pedirla que retire los carteles porque no se siente con fuerzas para batallar ya que se muere de cáncer. Mildred se niega, una decisión que, en un principio, pudiera verse como de una mujer sin corazón, fría, enseguida comprenderemos que la realidad es muy diferente, simplemente no puede permitirse el lujo de ser amable. Vemos a una mujer que lo ha perdido todo, a su hija, a su marido, ahora saliendo con una estúpida adolescente de 19 años y, a su hijo, enojado, porque las vallas le han vuelto a reabrir las heridas por el recuerdo de su hermana. De ahí que, a nuestra anti heroína Mildred, solo le quede la ira y mantener el asesinato de su hija públicamente.

El siempre carismático Woody Harrelson, interpreta al poli bueno, el jefe de policía Willoughby, una figura incorruptible de Ebbing, ciudad pequeña perteneciente a Missouri. Por lo tanto, es visto como un hombre ejemplar y muy respetado por los habitantes de la localidad, por lo que el gesto de Mildred, se convierte en todo un escándalo público y desata la ira de la comunidad y de su ayudante, el oficial Dixon, interpretado extraordinariamente por Sam Rockwell (el poli malo). La interpretación de Woody Harrelson brilla a una gran altura aunque ligeramente por debajo de Rockwell y McDormand.

Dixon es un sujeto torpe, racista, homófogo y completamente inmaduro. Sam Rockwell aporta profundidad a un personaje que sería un arquetipo de villano en cualquier otra película. Sin embargo, Martin McDonagh consigue realizar un increíble ejercicio de contorsionismo en el guion para jugar de manera prodigiosa con la evolución y el desarrollo de este personaje, como si se tratara de un fascinante truco de magia. La presencia de Sam Rockwell centra toda la atención de la pantalla cuando McDormand no aparece en escena.

Tres anuncios en las afueras atrapa al espectador desde un inicio por su impecable desarrollo narrativo. Apenas se siente el peso de la película en las espaldas de la actriz Frances McDormand, a pesar de que acapara cada plano, cada escena con su espectacular interpretación, debido a que está muy bien arropada por un vasto elenco de buenos actores. Alejada de lo políticamente correcto, Mildred es todo un ejemplo de mujer batalladora que cree en sus convicciones y no teme nada.

Los personajes de McDonagh están maravillosamente dibujados, todos, incluso los personajes secundarios, son ambivalentes, tridimensionales y van más allá de los clichés con los que inicialmente fueron creados. A través de diálogos absolutamente magníficos, inteligentes y dolorosamente honestos.

La venganza puede traer consecuencias inesperadas. Mildred Hayes ha sido violentada y debe ser expiada. No utiliza armas para castigar a los perpetradores, sino tres grandes vallas publicitarias. Ella no utiliza las balas para combatir sino las palabras. Las comparaciones con thrillers donde el tema de la venganza está encima de la mesa son obvias, sin embargo McDonagh intenta transmitir en Tres Anuncios en las Afueras un sentido de la venganza diferente a lo acostumbrado en películas sobre este género. Durante mucho tiempo, el cine estadounidense nos ha enseñado que la violencia es la mejor arma para hacer justicia. Martin McDonagh no está muy convencido de ello y encontró una manera magistral de compartir sus dudas.

Al mismo tiempo, Tres Anuncios en las Afueras, es una película donde se hace una sutil crítica al abuso de poder de las fuerzas policiales estadounidenses, las cuales parecen demasiado ocupadas haciendo la vida imposible e insoportable a las personas de color, en lugar de preocuparse por mantener la ley y el orden. El personaje que mejor encarna la ambigüedad de la relación de los estadounidenses con su fuerza policial es el interpretado por Sam Rockwell que aparece  (al principio al menos) como un individuo particularmente detestable.

Martin McDonagh siempre da el tono correcto en su acto de equilibrio narrativo, por lo que ni una sola de las chispas humorísticas parece fuera de lugar o inapropiada.

Al principio, Tres Anuncios en las Afueras es irónico, mordaz e incluso con escenas que provocan risas, mostrando el ser bondadoso de los habitantes de Ebbing. Posteriormente, la película se convierte en el pensamiento lógico de la inutilidad de la violencia. Para llegar al final, donde varios personajes soportan un dolor emocional y físico extremo. En el desagradable y sangriento desenlace hay momentos de expiación y redención.

https://cinemagavia.es/tres-anuncios-en-las-afueras-pelicula-critica/
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Eduargil
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5 de enero de 2018
4 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
En un pueblo pequeño de Estados Unidos una joven es asesinada sin que la policía, seis meses después, tenga ninguna pista del suceso. La madre hará todo lo posible por que el caso se reabra y se encuentre al culpable.

Es refrán popular el dicho de que madre no hay más que una y padres treinta y tres, pues bien, esta película es un claro ejemplo de ello. Una madre, Frances McDormand, que se pelea con medio pueblo para que el rastro de su hija no se borre y un padre, John Hawkes, que está más preocupado de liarse (por decirlo de forma suave porque no se si los niños leen este blog) con una chica de la edad de su hija que de hacer nada para encontrarla. Y lo que podía haber sido un relato dramático y tenso sobre la pérdida de un ser querido, se convierte por arte y magia del director, el inglés Martin McDonagh, en un film disparatado e igualmente tenso, porque la soga de la madre pone firme y ahoga a todo el que la prueba, mezclando género dramático con thriller y momentos de humor negrísimo. Un tufillo a los hermanos Coen es palpable en el metraje (y digo tufillo porque pienso que han caído en gracia más que ser gracisoso) y todos los personajes son exagerados y estridentes, no se salva ni el apuntador. Aunque dentro de esta cuadrilla de tuercebotas, destaca el policía interpretado por Sam Rockwell que sin duda protagoniza los momentos más disparatados, divertidos (y racistas), ganándose al espectador con esos andares de abuelo culón. En resumen, un drama puede ser retratado de dos formas totalmente opuestas: o haciendo llorar al espectador o sacándole la carcajada. La primera suele ser facilona a poco que des con la tecla pero para la segunda…!No hay nada más difícil en el mundo que hacer reír¡ Y yo aquí me río a medias aunque reconozco que hay momentos de cine de muchos kilates y que la idea de los tres carteles ya de por sí merece una película.

Sacapuntas de oro: Que los personajes de la madre y del policía ( y su madre) den para un spin-off o una segunda parte…y hasta aquí puedo leer. La gruesa ironía que envuelve todo.

Sacapuntas de madera: Que por momentos se pase de rosca y de disparatada. Que los personajes del hijo y del padre estén absolutamente desaprovechados. Que la policía en ningún momento muestra dedicación alguna por el caso. Que los subtítulos no traduzcan todos los matices de la lengua original.

Nota: 6 Sacapuntas
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
edusaenz
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