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Tres anuncios en las afueras

7,6
36.228
votos
Sinopsis
Mildred Hayes (Frances McDormand), una mujer de 50 años cuya hija adolescente ha sido violada y asesinada, decide iniciar por su cuenta una guerra contra la Policía de su pueblo, Ebbing, al considerar que no hacen lo suficiente para resolver el caso y que se haga justicia. Su primer paso será contratar unas vallas publicitarias denunciando la situación y señalando al jefe de policía, William Willoughby (Woody Harrelson), como ... [+]
Críticas ordenadas por:
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6 de enero de 2018
24 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
02/02(02/01/18) Brillante tercer largometraje del irlandés Martin McDonagh (producida, escrita y dirigida por él), ha pulido su obra más madura y equilibrada, mordaz dramedia que se te quedará por siempre, comedia negra, o drama sobre el dolor y la ira con mucho humor, todo se mezcla en simbiosis fabulosa, deriva en un fresco punzante de la América profunda, con notorios efluvios a los Coen, en que se puede ver como una especie de tríptico con las recientes del año pasado “Hell or high water” y “Manchester by the sea”, donde se tratan temas similares, una ácida reflexión sobre nuestras ansias de justicia vengativa, una radiografía que deconstruye los mitos de la América rural, la de “rednecks” y “trash White”, muestra personajes en su escaparate típicos del entorno, tallados geosocialmente en un entorno donde reina la “tiranía” (o sea, violencia) policial, el racismo, la homofobia, el machismo, el alcoholismo, y toda intolerancia posible (también a los enanos), pero que al escarbar en ellos el realizador los dota de alma, de debilidades, de virtudes, de capacidad de evolucionar, de sobre todo dimensión humana, haciéndonoslos cercanos en sus tonalidades grises. En su superficie un relato sobre una tragedia que a través de una “madre coraje” se hace un lienzo de con varias capas de análisis, donde la profundidad nos hace calarnos un relato poliédrico. Argumento que hunde sus fauces en los sentimientos de culpa que nos hacen buscar chivos expiatorios a nuestros errores. Desarrollando una cinta que desborda agilidad, con diálogos procaces, frescos, réplicas y contrarréplicas vibrantes, donde los tacos son tsunami, y con un monólogo abrasador de la “heroína” contras la Iglesia Apoteósico.

Film que con gran inteligencia navega entre la crudeza de violaciones, palizas brutales, cáncer, maltrato machista, rostros quemados, con mucha sangre, con racismo, venganzas, y ello entrelazado a un nihilismo humorístico turbador que delinea un micromundo de personajes imperfectos, donde los buenos y malos no existen, es la complejidad y ambigüedad humana la que sobresale, se expresan entre diálogos más afilados que una Katana Hattori Hanzo, y con sus acciones viscerales, las que salen del fondo del corazón (sin filtros), llegando en el desarrollo a emocionar, pero sin caer en sensiblerías, los protagonistas se muestran como personas duras que deben (todos) convivir con el dolor.

Un libreto excelentemente estructurado, sabiendo sorprender, cogiendo estereotipos y sabiendo retorcerlos, al principio creemos que Mildred es una Madre Coraje víctima de un entorno rural amodorrado, pero las cosas conforme avanzan nunca son lo que parecen, el sheriff a priori es un tipo rudo, el ayudante un racista violento redneck, pero nada es lo que parece, no hay blanco o negro, la vida se mueve en grises y hay el realizador es un cirujano consumado proyectando las contradicciones, para ello está fenomenal el uso que hace de la bandera USA como fondo paradójico en algunas secuencias, queriendo enraizarnos en este mundo cerrado tan montañés estadounidense.

Es un retrato de personalidades poliédricas, con sus virtudes y sus enormes aristas: Destaca por supuesto la “heroína” Mildred Hayes, una guerrera, una estoica Madre Coraje, lenguaraz en su obsceno lenguaje, decidida, autosuficiente, una especie de pistolero en el oeste luchando contra el sistema, moviéndose entre lo conmovedor y lo repelente, y siempre hacia adelante, siempre creyendo en sus convicciones, nada le tuerce. Y todo ello encarnándolo con un brío y electricidad majestuoso por Frances McDormand, su mejor actuación en su exitosa filmografía, sublime el modo de modular dolor y causticismo nihilista, con una mirada penetrante, con una oralidad ametralladora, utilizando los insultos cual cowboy en el wild west, mujer dura que deja traslucir grietas de fragilidad(es bello momento en que habla con un ciervo). Le ayuda su imagen sin aparente maquillaje, siempre con un mono de trabajo y un pañuelo en badana en la cabeza, cual uniforme de batalla, emitiendo poderío y seguridad en sí misma, su pose imperturbable es el espejo de su dolor, y ello en una evolución sutil, remarcada en su sonrisa final. Una fuerza desatada de la naturaleza que arrolla la pantalla en el soliloquio (jaque mate) al cura que pretende reprenderla. Supongo que el Oscar de este año tiene ya su nombre (y aún no la han nominado), cuidado miembros de la Academia si no queréis carteles a las puertas de vuestras casas; Como antagonista está el ayudante del sheriff, Jason Dixon, tipo zafio, inculto, odioso, homófobo, racista, violento, un clásico redneck, un perdedor que aún vive con su madre, tipo que en su ignorancia cree defender a su jefe con sus impulsos básicos. Encarnado por un titánico Sam Rockwell, dotando a su rol de patetismo, de ira, de energía constante, de ira, de instintos primarios, moviéndose entre lo jocoso y lo deplorable, el actor (en su mejor actuación hasta la fecha) sabe dosificarlo con rayos de humanidad, con una transformación muy bien llevada, maravillosa interpretación teniendo una fascinante y perturbadora química con McDormand (Mildred “Sigues en el negocio de torturar negros”, la respuesta de Dixon es impresionante “No es políticamente correcto decir eso. Se dice negocio de torturar gente de color”), siendo el culmen esa última charla en el coche (spoiler); El jefe de Policía Willoughby que en principio lo esperas como un facha despótico, nos hace un zasca a exponerlo como un tipo comprensivo, atento, cariñoso con su familia, y que sabe convivir dignamente con un cáncer. Woody Harrelson está notable emitiendo tolerancia, sabiduría, incluso en su tramo final ternura, convirtiéndose con el devenir del relato en la brújula moral de la historia, con narración omnisciente añadida; Del poder en la delineación de personajes habla el modo en que sabe dar a secundarios su minuto de gloria que aprovechan luciéndose (no puedo extenderme por falta el límite de caracteres).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
TOM REGAN
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13 de enero de 2018
23 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
He titulado este comentario “Cómo triunfar en publicidad” haciendo referencia a un film británico, prácticamente desconocido en nuestro país, que en 1989 dirigió Bruce Robinson, con el título original de “How to Get Ahead in Advertising”, no ya porque en su trama se toque el tema de la importancia de la publicidad, que no ha sido demasiado explotado en el cine, como también ocurre en el film presente, si no porque también define, sin que tenga que resultar necesariamente peyorativa, la estupenda artimaña publicitaria que “Tres anuncios en las afueras” ha empleado en su promoción y que, dicho sea de paso, empieza a ser habitual en películas de aspecto independiente, pero que en el fondo no lo son tanto. “Tres anuncios en las afueras”, cuyo título original es tanto más original como peculiar (“Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”) es una coproducción entre Estados Unidos y Reino Unido, a pesar del “localismo” que pueda resultar eso de Ebbing, Missouri, como reza su título en inglés. Está distribuida por Fox Searchlight, lo cual le da bastante capacidad de cobertura y su modesto presupuesto, sabiamente administrado, ya la ha hecho rentable, y eso que acaba de ser premiada en los Globos de oro y ser nominada para los BAFTA (incluyendo en la categoría de mejor film británico), todo en espera de las futuras nominaciones al “Oscar”, todo un negocio al que le queda camino, aunque supongo de debe estar pululando en las redes, ya que su estreno en España se produjo ayer, día doce, y ya contaba con más de mil quinientos votos y cerca de cuarenta comentarios de usuarios que no todos consiguieron verla en el Festival de San Sebastián, uno de los certámenes por donde fue exhibida.

Adentrándonos en lo que es el film en sí, y sin caer en el “spoiler” como veo que muchos ya han hecho, lo cual le puede restar interés a la hora de verla a quienes aún no lo han hecho, he de decir, lo primero, que me ha parecido una película interesante, con ciertos elementos muy destacables, pero que en conjunto, al menos en mi humilde opinión, no pasa de ser una más, muy cuidada, con ciertas influencias del cine de los hermanos Coen pero no comparable a los títulos más logrados, como por ejemplo “Fargo”, donde su acción también acaecía en la América profunda y también estaba protagonizada por su misma actriz, Frances McDormand, por la que consiguió un justificado “Oscar” a la mejor actriz, hazaña que podría repetir con este film gracias a una estupenda actuación, o al menos así los primeros pronósticos ya lo señalan. Otra cosa es que, en esta ocasión, sea del todo merecido aunque, insistimos, se trate de una notable labor.

Los actores que la secundan están muy bien, como Woody Harrelson o especialmente Sam Rockwell. Pero en su “cásting” hay desaciertos. Si el exmarido de la protagonista se nos presenta liado con una más joven que él, creo que ha sido un error la elección de Abbie Cornish como Anne, la esposa de Willoughby. Alguien de más edad habría sido más creíble. También en la elección de ciertos personajes secundarios, si hubieran estado más liberados del aspecto “friki- jocoso” y se hubiera optado más por una imagen “friki- rústica” más real, sin más, el objetivo de Martin McDonagh habría sido más redondo y menos evidente, pretendiendo en muchas ocasiones una cierta comicidad asegurada.

Su guión, con buenos diálogos aunque con partes más interesantes que otras, con ese afán de pretender sorprender al espectador, da la impresión, de no definirse del todo como thriller, ni como una crítica todo lo ácida que podía haber sido y ni como drama, aunque lo que cuenta es muy serio. Por ello su guión será uno de lo galardones que tendrá asegurado, porque sigue la moda de no cerrar la historia que se nos cuenta, no sé si con la finalidad de pasar a ser serie o hacerle una secuela si se le antoja a los responsables.

Ben Davis a la fotografía hace un buen trabajo, aunque no opta por dar el aire de “western” que muchos pretenden ver en la película. Carter Burwell, que también ha colaborado con los Coen, ha hecho un buen trabajo a la música, aunque haya pasado desapercibido para algunos premios. Nos llama la atención que en un año que ha presentado su notable labor en “Wonderstruck: El museo de las maravillas” o por esta película, le hayan ignorado injustamente.

Desde hace tiempo queda claro, como por ejemplo pasaba en “La rubia fenómeno” de Cukor (1953), la importancia que puede adquirir un anuncio publicitario, aunque sea en una valla y ni siquiera un spot televisivo. En este caso, como hemos dicho, una vez más queda patente, no ya por la historia que se nos cuenta, si no porque su campaña, perfectamente orquestada, que será capaz de arrastrar a muchos espectadores y convertirse en uno de los films más rentables del año, y que en otras circunstancias eso hubiera sido una misión más que imposible, aunque desde luego preferimos que sea esta y no una vulgaridad más de mamporros o héroes de cartón piedra la que haga caja.
Maggie Smee
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22 de febrero de 2018
20 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una vez más, leo lo que dicen los críticos y los usuarios de Filmaffinity y me parece haber visto otra película.

El film comienza prometedor, pero a los veinte minutos comienza a desinflarse y se va arrastrando con situaciones que no tienen ningún sentido. Mi empatía con el personaje de la madre es nulo, en ningún momento me atrapa la historia. Pero a un cuarto de hora para el final parece que va a dar un giro la historia, por fin comienza a interesarme y... (ver spoiler).

Tan sólo se libra de la quema Peter Dinklage (el enano de Juego de Tronos) y la madre del policía, que está fantástica en su papel.

Total, una decepción más.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ottis B Driftwood
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7 de enero de 2018
11 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mildred Hayes es la madre coraje, vestida con un mono de trabajo, de América y Martin McDonagh, guionista y director de Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, papel hecho por y para Frances McDormand. Con aires del John Wayne de Centauros del Desierto de John Ford, McDormand construye un personaje carismático, agrio y valiente como pocos vistos, sobre todo en el género femenino. No es para menos la gran interpretación de Sam Rockwell, como el agresivo policia racista y lector de cómics a tiempo parcial y su evolución emocional dentro de la historia. La colección de personajes deja su poso.

Comedia negra, aderazada con humor ácido y con envoltorio de drama, narrada con inteligencia y diálogos punzantes, que atraparán sin remedio al público por su ritmo. Sin obviar la exquisita dirección de McDonagh, (ese plano secuencia de la paliza al gerente de los carteles por parte de Dixon, simplemente fantástico). No deja de ser una historia desgarradora, contada en tono de Western moderno por estética y música.

Evoluciona en matices de guión. Aunque el humor ya lo tiene desde los primeros compases, la muerte y el suicidio están representados de forma socarrona, va creciendo con el ritmo de la historia y la evolución de los propios personajes. Es algo que también se percibe en el cine de los Hermanos Coen como Fargo o Nebraska de Alexander Payne, más recientemente.

TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS es una de las películas del año. Retazos de los Coen en un drama de la América profunda, con tintes de comedia negra, a ratos más divertida de lo que cabría esperar, con aire de Western moderno. Frances McDormand y Sam Rockwell tremendos.
Paco Garrido
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14 de enero de 2018
43 de 81 usuarios han encontrado esta crítica útil
Puro artificio de epidérmica critica social preparado para cosechar premios (tampoco hay mucho donde elegir), además poco creíble, con todos los clichés de rigor: rudos polis racistas, un enfermo de cáncer, población suspicaz y llena de prejuicios, avispados publicistas, inverosímil folletín servido en bandeja para que se luzca la Mc Dormand, por cierto , alarmantemente demacrada y envejecida.
Otra cosa, el mal gusto y el efectismo gratuito ya habitual en los últimos años: esputo de sangre en plena jeta de la Mc Dormand ( ya sabemos que el poli está mal, pero se lo podían haber ahorrado...la novia jovencita con la que sale el marido "huele a mierda" (¡qué finura, qué delicadeza de lenguaje la de la Mc Dormand!), los curas, claro está, bajo su máscara hipócrita ocultan al infame pederasta (! qué original!), vamos, que no te tragas nada,
y la sensación de que esta película ya las visto otras veces, a saber , aquellas que tienen como protagonista al desesperado que clama sus derechos enfrentándose a un sistema negligente y hostil.
No me creo nada, nada me conmueve, todo se desmorona en este pestiño que huele a refrito de los Coen ( por lo menos Fargo sí me parece una buena cinta) y las roads movies de asilvestrados y casi desérticos paisajes con la música country de rigor, como bien se ha señalado en otra reseña, con atmósfera similar a una reciente película, Comanchería .
No sé qué demonios ven los críticos en este tan adocenado producto prefabricado para las próximas nominaciones de una Academia con el últimamente habitual menú entre las candidatas del drama homosexual, del supuestamente rutilante musical o las road movie de rigor, ( ya se sabe, la rentabilidad de las modas) como esta película olvidable.
Por otro lado. las elogiadas actuaciones , tampoco es para tirar cohetes, la Mc Dormand con cinta en la cabeza a lo Rambo y ese rictus desabrido de fémina ajada me da risa o el poli enfermo , Harrelson, de facciones desencajadas y andar pesado me invita a pensar en una mala parodia de Marlon Brando en El Padrino.
Nada nuevo, todo chirría en su inane estridencia y se olvida como una traca final de fuegos de artificio.
Mis tres anuncios:
1º. No es necesaria la sangre para mostrar los efectos devastadores de una enfermedad terminal, ni soltar tacos gratuitamente.
2º Evitar manidos tópicos, por ejemplo, esos estereotipos del poli racista, el cura pederasta, sino más bien profundizar coherentemente en la ambigüedad de la conducta humana, inquiriendo sus recovecos...
3º Quédese en casa, hace mucho frío..
pakos
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