Frankenstein de Mary Shelley
1994 

6,2
17.892
Terror. Fantástico
La prematura muerte de su madre durante un parto, arranca violentamente a Víctor Frankenstein de su idílica vida en Ginebra. Desde ese día, la idea de vencer a la muerte será su obsesión y, por ello, decide estudiar medicina en Ingolstadt. Allí conoce al siniestro profesor Waldman, de quien se rumorea que pasó su juventud estudiando la posibilidad de crear un ser humano. Víctor no sólo se interesa por sus experimentos, sino que está ... [+]
30 de mayo de 2011
30 de mayo de 2011
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película entretenida y con actuaciones notables (especialmente la de De Niro, para variar) lo cual le hace llegar al 6. Y habría podido alcanzar una nota más alta de no ser por la obcecación de Branagh por "shakespearizar" (perdóneseme el "palabro") todas y cada una de sus obras. Porque, seamos claros, cuando Branagh se pone a trabajar con material del Bardo de Avon, o con obras originales en las que introduce elementos del mismo, los resultados suelen ser más que satisfactorios. Su Hamlet es un ejemplo bastante claro de esto. El problema, es que aquí estás trabajando con material de una tercera persona, y no una cualquiera. Pues, estamos hablando de Mary Shelley y de su obra más conocida. Si encima llamas a tu película "MARY SHELLEY'S Frankenstein", lo que no puedes hacer es alterar la trama a tu antojo, cambiando partes, inventando otras* y reescribiendo a los personajes a tu antojo. Así, nos queda una especie de híbrido entre teatro y cine que no llega a destacar ni como una cosa ni como la otra y en la que su director y actor principal se autorregocija en exceso y en las partes menos interesantes de la obra ya que, no encontramos aquí al Viktor Frankenstein carcomido por la culpa. En cualquier caso, como ya he dicho al comienzo de mi crítica, la película se deja ver bastante bien y entretiene durante la práctica totalidad del metraje (aunque los que hayan leído el libro se llevarán las manos a la cabeza más de una vez).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
*Totalmente sobrante la parte de la creación del segundo monstruo que el director se saca de la mano sabe dios a santo de que.
P,D: A De Niro tendrían que haberle dado más minutos y alargar sus escenas en el bosque mientras el monstruo observa a la familia
P,D: A De Niro tendrían que haberle dado más minutos y alargar sus escenas en el bosque mientras el monstruo observa a la familia
4 de febrero de 2013
4 de febrero de 2013
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Kenneth Branagh, director obsesionado con adaptar la obra de Shakespeare a la gran pantalla, se atrevió sin alejarse demasiado de su obsesión a realizar una versión fiel de la clásica obra de Mary Shelley “Frankenstein” eligiendo nada menos que a Frank Darabont (“Cadena perpetua”, 1994) para guionizarla.
El mismo Branagh es Víctor Frankenstein, un brillante científico obsesionado por vencer a la muerte después de perder a su madre en un parto. Para ello, se valdrá de los diarios de un eminente cirujano de Ingolstadt, en los que encontrará el camino para crear vida de lo inanimado, una criatura formada por restos humanos formando un grotesco puzzle, a la que logra dar vida. Pero Víctor se arrepiente de haber jugado a ser Dios, y cuando el monstruo toma conciencia de sí mismo y de su situación, ya es demasiado tarde para dar marcha atrás.
No puedo opinar sobre la fidelidad o no a la obra original porque no he tenido ocasión de leerla, pero lo que sí está claro es que el “Frankenstein” de Branagh se ha realizado con unas ansias inconmensurables de alcanzar éxito y gloria, siguiendo además una moda, la de adaptaciones de clásicos, que impuso Coppola con su extraordinaria “Drácula” (1992) dos años antes. Más comercial de lo que suelen ser sus filmes shakespeareanos, “Frankenstein” es un intento de relatar la verdadera historia del mítico monstruo que la Universal explotó tantas veces en un par de excelentes películas (en 1931 y 1933, ambas de James Whale) y otras cuantas de menor calidad. La de Branagh es una obra madura, trágica, de gran calado romántico y de terror victoriano, con un sentido del ritmo casi virtuoso y un desarrollo excelente, lo que la hace altamente entretenida.
El mismo Branagh es Víctor Frankenstein, un brillante científico obsesionado por vencer a la muerte después de perder a su madre en un parto. Para ello, se valdrá de los diarios de un eminente cirujano de Ingolstadt, en los que encontrará el camino para crear vida de lo inanimado, una criatura formada por restos humanos formando un grotesco puzzle, a la que logra dar vida. Pero Víctor se arrepiente de haber jugado a ser Dios, y cuando el monstruo toma conciencia de sí mismo y de su situación, ya es demasiado tarde para dar marcha atrás.
No puedo opinar sobre la fidelidad o no a la obra original porque no he tenido ocasión de leerla, pero lo que sí está claro es que el “Frankenstein” de Branagh se ha realizado con unas ansias inconmensurables de alcanzar éxito y gloria, siguiendo además una moda, la de adaptaciones de clásicos, que impuso Coppola con su extraordinaria “Drácula” (1992) dos años antes. Más comercial de lo que suelen ser sus filmes shakespeareanos, “Frankenstein” es un intento de relatar la verdadera historia del mítico monstruo que la Universal explotó tantas veces en un par de excelentes películas (en 1931 y 1933, ambas de James Whale) y otras cuantas de menor calidad. La de Branagh es una obra madura, trágica, de gran calado romántico y de terror victoriano, con un sentido del ritmo casi virtuoso y un desarrollo excelente, lo que la hace altamente entretenida.

Branagh da a los personajes y las situaciones un encantador aire de tragedia clásica y romanticismo barroco. El mismo Víctor es un hombre tan atormentado como arrebatado por la pasión, cualidad esta última que Branagh ensalza sobremanera en los encuentros entre Víctor y Elizabeth (Elena Bonham Carter) para resaltar de forma más notable la tragedia que se va avecinando. El otro personaje atormentado es el mimo monstruo (Robert DeNiro), incapaz de entender el por qué su creador le ha dado una existencia tan dolorosa y tan fuera de sentido.
El filme, de buena factura y trabajado diseño, presenta una narración sin apenas altibajos de ritmo, incluso en algunos momentos las escenas se suceden sin continuidad saltando entre situaciones que, a pesar de no ser difíciles de seguir, requieren una cierta atención del espectador. El tono de la película se acerca más al cine de acción por lo acelerado de su tempo narrativo, aunque también ofrece momentos de terror clásico y, sobre todo, de tragedia romántica.
El filme, de buena factura y trabajado diseño, presenta una narración sin apenas altibajos de ritmo, incluso en algunos momentos las escenas se suceden sin continuidad saltando entre situaciones que, a pesar de no ser difíciles de seguir, requieren una cierta atención del espectador. El tono de la película se acerca más al cine de acción por lo acelerado de su tempo narrativo, aunque también ofrece momentos de terror clásico y, sobre todo, de tragedia romántica.

Robert De Niro
En las actuaciones, destaca ante todo un sensacional Robert DeNiro haciendo un monstruo de Frankenstein tan memorable como lo fue Boris Karloff en su momento. También destaca la siempre acertada aparición de Tom Hulce, el archiconocido Mozart de “Amadeus” (1984). En un nivel un tanto más bajo, los dos protagonistas, Kenneth Branagh y Helena Bonham Carter, no pasan de estar simplemente correctos, algo que a Branagh se le puede perdonar más por ser también el director de una obra que no es nada fácil dirigir e interpretar a la vez.
A pesar de tener la sensación de haberse quedado algo descolgado de sus gloriosas intenciones iniciales, el filme de Branagh es, cuanto menos, una historia con encanto, muy bien narrada y un tanto incomprendida. Tiene muchos momentos de buen cine, una banda sonora impresionante, y un sentido del espectáculo imprescindible en una cinta de estas pretensiones.
Muy recomendable.
A pesar de tener la sensación de haberse quedado algo descolgado de sus gloriosas intenciones iniciales, el filme de Branagh es, cuanto menos, una historia con encanto, muy bien narrada y un tanto incomprendida. Tiene muchos momentos de buen cine, una banda sonora impresionante, y un sentido del espectáculo imprescindible en una cinta de estas pretensiones.
Muy recomendable.
2 de febrero de 2022
2 de febrero de 2022
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Branagh concibe su 'Frankenstein' desdeñando una progresión dramática sincera. Olvida que el espectador no tiene por qué ser su aliado o su admirador, sino que es un extraño a quien arrebatar y, por ello, le ofrece su película como clímax constante, como si ya contase con su innegociable entusiasmo.
Sus dos horas de tren de la bruja tienen, salvo excepciones como el silencioso parto del monstruo en el aceitillo amniótico resbaladizo ese del que surge —en general, a De Niro le pertenecen todos los momentos de calma y vuelo de la película—, el ritmo de una recta final, el tono de lo culminatorio, la pretensión de un paroxismo impenitente.
Los actores, que tienen un razonable talento pero parecen haber abusado del café negro, no salen del histerismo, incluso en los pasajes románticos y dulces.
La cámara se mueve como loca y sólo encuentra una caligrafía visual reconocible en los momentos de emoción: un travelín circular loco e inexpresivo. Al guion se le endilga cierto resabio teatral, lo cual resultaba simpático en películas luminosas y ligeras del mismo autor, como 'Los amigos de Peter' y 'Mucho ruido y pocas nueces', pero en una película tan enfática como esta suena fuera de lugar, cargante. La música, por su lado, es grandilocuente: no deja respirar a la imagen.
Sus dos horas de tren de la bruja tienen, salvo excepciones como el silencioso parto del monstruo en el aceitillo amniótico resbaladizo ese del que surge —en general, a De Niro le pertenecen todos los momentos de calma y vuelo de la película—, el ritmo de una recta final, el tono de lo culminatorio, la pretensión de un paroxismo impenitente.
Los actores, que tienen un razonable talento pero parecen haber abusado del café negro, no salen del histerismo, incluso en los pasajes románticos y dulces.
La cámara se mueve como loca y sólo encuentra una caligrafía visual reconocible en los momentos de emoción: un travelín circular loco e inexpresivo. Al guion se le endilga cierto resabio teatral, lo cual resultaba simpático en películas luminosas y ligeras del mismo autor, como 'Los amigos de Peter' y 'Mucho ruido y pocas nueces', pero en una película tan enfática como esta suena fuera de lugar, cargante. La música, por su lado, es grandilocuente: no deja respirar a la imagen.

Kenneth Branagh & Helena Bonham Carter
...
Todos estos elementos, unidos, dan lugar a cualquier cosa, a una monster-movie pelma o un drama operístico fallido, pero jamás a una película de terror melancólico, que necesita no ya otros elementos distintos, sino directamente los contrarios.
Gracias.
Todos estos elementos, unidos, dan lugar a cualquier cosa, a una monster-movie pelma o un drama operístico fallido, pero jamás a una película de terror melancólico, que necesita no ya otros elementos distintos, sino directamente los contrarios.
Gracias.
2 de diciembre de 2007
2 de diciembre de 2007
6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
“Frankenstein” de Kenneth Branagh es sumamente intensa y entretenida, claro que hay algunas situaciones donde los detalles están descuidados y dan una ligera sensación de atropello y desorden narrativo. Pero ello se disimula muy bien gracias a la energía y al frenesí constante de la historia que no te suelta hasta el último fotograma.
Además de ello, la cinta posee un maquillaje fuera de serie en el diseño del monstruo (incluso con nominación al Oscar en este rubro), manifiesta una ambientación maravillosa que nos transporta a escenarios sórdidos donde la precariedad y la pésima calidad de vida se tornan angustiantes, despliega una portentosa banda sonora que acrecienta el dinamismo incesante del relato, nos absorbe con una historia que combina en forma interesante el terror más macabro y el romanticismo más bucólico, nos deja una moraleja crítica hacia las responsabilidades de experimentar con temas donde el hombre no está capacitado para abordar debido a las limitaciones impuestas por la naturaleza y el sentido lógico de la vida misma, nos traumatiza con el aspecto psicológico propio del sentimiento de culpa, y atemoriza con la sed de venganza de un ser monstruoso que reniega de su condición de tal y busca al responsable de su maldita existencia.
Además de ello, la cinta posee un maquillaje fuera de serie en el diseño del monstruo (incluso con nominación al Oscar en este rubro), manifiesta una ambientación maravillosa que nos transporta a escenarios sórdidos donde la precariedad y la pésima calidad de vida se tornan angustiantes, despliega una portentosa banda sonora que acrecienta el dinamismo incesante del relato, nos absorbe con una historia que combina en forma interesante el terror más macabro y el romanticismo más bucólico, nos deja una moraleja crítica hacia las responsabilidades de experimentar con temas donde el hombre no está capacitado para abordar debido a las limitaciones impuestas por la naturaleza y el sentido lógico de la vida misma, nos traumatiza con el aspecto psicológico propio del sentimiento de culpa, y atemoriza con la sed de venganza de un ser monstruoso que reniega de su condición de tal y busca al responsable de su maldita existencia.

Una obra bastante fiel a la novela Mary Shelley, que se disfruta por su dinamismo, por las interpretaciones y por su conseguida estética. Además de ser una versión digna y “aggiornada” a los bondades técnicas que suponen los efectos especiales en el cine.
3 de abril de 2008
3 de abril de 2008
6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Huyendo de una perspectiva religiosa de la película, esta refleja de un modo relativamente acertado una faceta inequívocamente humana.
La misma faceta que nos ha hecho descubrir nuevos continentes, nuevas vacunas para enfermedades o incluso lejanas estrellas. Estamos hablando de la naturaleza que nos mueve a descubrir lo desconocido, ese ansia innata que nos empuja a dar luz a las sombras. Fenómeno que sin duda se ve acentuado en algunas personas.
Pero este camino es oscuro y engañoso y en muchos casos podemos ser absorbidos por nuestro descubrimiento.
Nuestro personaje, sin duda, es uno de estos hombres con miras al horizonte.
Un horizonte que puede albergar nuestros más temidos demonios. Como por ejemplo cuando A. Einstein vio como su descubrimiento dio paso a la bomba nuclear.
Y para V. Frankenstein su bomba nuclear fue en forma de monstruo.
La imagen de un monstruo tan horrendo como para que su mismo creador sienta asco al mirarlo, es una metáfora a mi gusto bastante acertada, aunque este mérito se lo otorgo a M.Shelley. Por esta parte me parece que el film se ajusta bastante a la realidad, muestra como el depredador se convierte en presa y se ve desbordado por el fruto de su arduo trabajo.
La misma faceta que nos ha hecho descubrir nuevos continentes, nuevas vacunas para enfermedades o incluso lejanas estrellas. Estamos hablando de la naturaleza que nos mueve a descubrir lo desconocido, ese ansia innata que nos empuja a dar luz a las sombras. Fenómeno que sin duda se ve acentuado en algunas personas.
Pero este camino es oscuro y engañoso y en muchos casos podemos ser absorbidos por nuestro descubrimiento.
Nuestro personaje, sin duda, es uno de estos hombres con miras al horizonte.
Un horizonte que puede albergar nuestros más temidos demonios. Como por ejemplo cuando A. Einstein vio como su descubrimiento dio paso a la bomba nuclear.
Y para V. Frankenstein su bomba nuclear fue en forma de monstruo.
La imagen de un monstruo tan horrendo como para que su mismo creador sienta asco al mirarlo, es una metáfora a mi gusto bastante acertada, aunque este mérito se lo otorgo a M.Shelley. Por esta parte me parece que el film se ajusta bastante a la realidad, muestra como el depredador se convierte en presa y se ve desbordado por el fruto de su arduo trabajo.

Robert De Niro
Por otro lado, la pretensión de hacer creíble que Victor Frankenstein tropieza dos veces con la misma piedra al crear un segundo engendro me resulta algo desconcertante, ya que ambas criaturas se comportan de forma diferente y desmitifica un poco su relación con el primer monstruo.
Finalmente como ya venimos vaticinando, la historia tiene un final dramático y a la vez previsible, aunque no por eso desajustado de la realidad.
Finalmente el hombre sucumbe ante su creación, aquella en la que tanto esfuerzo, amor y tiempo había dedicado.
Lo desconocido ciertamente comporta miedos pero hay quien combate contra ellos y alcanza su objetivo, pudiendo quedar a su merced.
Finalmente como ya venimos vaticinando, la historia tiene un final dramático y a la vez previsible, aunque no por eso desajustado de la realidad.
Finalmente el hombre sucumbe ante su creación, aquella en la que tanto esfuerzo, amor y tiempo había dedicado.
Lo desconocido ciertamente comporta miedos pero hay quien combate contra ellos y alcanza su objetivo, pudiendo quedar a su merced.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana




