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Once (Una Vez)

7,3
24.082
votos
Sinopsis
Glen Hansard es un cantante y compositor que interpreta sus canciones por las calles de Dublín, cuando no está trabajando en la tienda de su padre. Durante el día, para ganar algún dinero extra, interpreta conocidos temas para los transeúntes, pero por las noches, toca sus propios temas en los que habla de cómo le dejó su novia. Su talento no pasa desapercibido a Marketa Irglova, una inmigrante checa que vende flores en la calle. Ella ... [+]
Críticas ordenadas por:
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17 de diciembre de 2007
31 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
No es una película perfecta, ni mucho menos, quizá no merezca un 10 por muchos motivos, algunos dirán que se mueve mucho la cámara, otros que hay demasiada música, que los actores no le gustan, que no le gustan las canciones, que no hay una trama de acción, pero cuando salí del cine me dio la sensación que había salido de ver una obra que no olvidaré. Una película con mayúsculas, de las pocas películas que no querrías que acabara nunca. Sales del cine con un sabor agridulce, pero con una sensación de haber visto una pequeña producción que esconde una verdadera joya.

La banda sonora desprende una emotividad y a la vez una fuerza tremendas, las canciones compuestas por Glen Hansard para la propia película son geniales, desde luego es un descubrimiento para mí este músico. Unas canciones sencillas, sin demasiado artificio instrumental, apenas guitarra y piano, con poco más. Unas letras íntimas, con significado, ni siquiera explícitas, maravillosas.

El argumento es tan simple como la búsqueda de esos pequeños que hacen la vida más sencilla y feliz. De como tantas y tantas veces ni siquiera hacemos lo que deseamos, no nos atrevemos a dar ese paso necesario, que no nos arriesgamos a hacer lo que seguramente querríamos hacer por miedo a qué puede pasar si...

Los actores y músicos, dan una credibilidad alucinante para no ser profesionales, desde luego que defienden sus canciones con una sensibilidad y una pasión increíbles. Imposible que actores profesionales lo hubieran hecho mejor, desde luego estoy seguro que la veracidad se hubiera visto perjudicada. Grandes voces, mucha expresividad y una fuerza que desde luego hace que acabes involucrándote y sintiendo como propias las experiencias que viven, y deseando que puedan ser felices.


Lo mejor: el plano secuencia en el que la chica va escuchando el discman mientras se escucha la canción que ha compuesto, es una pasada. Y también la escena en la que por primera vez cantan juntos en la tienda de música, que pone los pelos de punta.

Lo peor: cuando acaba, y la sensación amarga con la que sales del cine.
alcalducho
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7 de septiembre de 2008
43 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil
Qué queréis que os diga... Sí, la peli es modesta, sin pretensiones. Un prodigio de sensibilidad y un magnífico paradigma de cómo se puede trasladar al cine una historia cotidiana sin recurrir forzosamente al típico formato documental. Así y todo, “Once” no ha conseguido ‘atraparme’ y tan sólo ha logrado transmitirme cierto esbozo de tristeza y melancolía a todas luces insuficientes dadas las enormes expectativas depositadas en uno de los productos indie más loados de los últimos tiempos.

Probablemente resulte inapropiado exigirle nervio o pasión a una historia de tales características, pero lo que está claro es que su incuestionable falta de garra acaba desembocando en un clima general de apatía, de apalanque, que favorece la somnolencia y resulta sumamente descorazonador para todo aquel que espere encontrar en “Once” una historia de amor. Porque ojo al dato: “Once” es esencialmente una historia de afinidad musical, de complicidades, de consuelo mutuo. La pareja protagonista emprende espontáneamente una relación de amistad tan tierna y respetuosa como sosona y timorata, y con tanto tanto tiento el romanticismo se fue a tomar viento. Total, que los rebuscados experimentos de Carney acaban por dar a luz un extraño híbrido entre ¿romance? y musical que no consigue exprimir ni lo uno ni lo otro. Glen, el prota, no canta nada mal pero su estilo llega a resultar -como poco- cansino cuando has escuchado diez o doce temas prácticamente idénticos. Yo diría, incluso, que esos temas, lejos de potenciar el elemento visual, generan una atmósfera mustia y tristona absolutamente improcedente en cualquier musical que se precie.

A favor del irlandés añadir que el cierre de la peli es, afortunadamente, correcto y gratificante. Un buen final siempre es de agradecer y dicha circunstancia es la que me conmina definitivamente a regalarle una estrellita extra a su labor.
Taylor
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5 de octubre de 2009
30 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
No te conozco
Pero te quiero
Principalmente por eso
Las palabras caen a través de mí
Y siempre me engañan
Y no puedo reaccionar
Y los juegos nunca cuentan
Más de lo que significan
Acabarán jugando a si mismos.

Toma este bote agujereado y llévalo hacia mi casa
Aún tenemos tiempo
Alza tu voz de esperanza, tienes una elección
Debes hacerlo ahora.

Cayendo lentamente, los ojos que me conocen
Y no puede volver atrás
Atmósferas que me toman y me borran
Y me pintan de negro
Ya has sufrido lo suficiente
Y luchado contra ti misma.
Ya es momento de que ganes.

Toma este bote agujereado y llévalo hacia mi casa
Aún tenemos tiempo
Alza tu voz de esperanza, tienes una elección
Debes hacerlo ahora.

Toma este bote agujereado y llévalo hacia mi casa
Aún tenemos tiempo
Alza tu voz de esperanza, tienes una elección
Debes hacerlo ahora.
Cayendo lentamente, canta tu melodía
Yo la cantaré contigo.

La canción ganó el Oscar. Recompensa para una película independiente rodada en poco más de veinte días y con un presupuesto que no supera a los 150.000 dólares: el filme ha ganado más de veinte millones de dólares en taquilla.

Personajes unidos por una aspiradora que acaban haciendo un dueto en una tienda de instrumentos musicales y entonces salta la chispa.
Filme que justifica la aparición de la música englobada en la historia. Por una letra íntima cantada a oscuras, a un perdido amor y en la soledad de la pérdida aparecen canciones escritas por corazones rotos. Los personajes hablan y se desnudan con las canciones.
¿Un musical sin ser un musical? Posiblemente sea uno de los pocos filmes que no bordan ese pretendido ridículo e inverosimilitud. Aún así la película de John Carney alcanza un punto cursi, tal vez pretendido para amoldar la historia a las situaciones que plantea.
Película viva y revitalizante de improvisación cinematográfica callejera. Merece un visionado. Aunque sólo sea Una vez.
Maldito Bastardo
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26 de mayo de 2008
29 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
La música no tiene fronteras. Habla con el lenguaje de los sentimientos. El mismo lenguaje con el que amamos.
Por eso se llevan tan bien.
Por eso una canción es capaz de hacer que quien la escuche pase de ver a una chica feucha y anodina a mirar a la mujer de la que se esta perdidamente enamorado.
Por eso la música emociona.

Por eso Once enamora.
Favio Rossini
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2 de abril de 2008
23 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Por qué el espectador queda tan conmovido? Sin duda por la fuerza del carácter puramente bondadoso de los personajes. Ese carácter no es el resultado de un empeño, y no hay por tanto beatería ni moralismo: los personajes son así, sin más.
Que el cantante (Glen Hansard) es buena gente lo demuestran varios ejemplos, y se puede contar el primero, que abre la película y da la pauta: atrapa a la carrera a un pobre diablo que le ha robado la recaudación. En lugar de machacarle o llevarlo a comisaría, acaba dándole los euros y un abrazo. No piensa en la represalia, no se distrae: sólo piensa en sacar adelante su música.
Al aparecer la chica (Markéta Irglová), el cantante no ha grabado todavía una maqueta. Canta en la calle sus canciones de remontada y lucha personal. Ella, una inmigrante del Este que vende flores y limpia casas, capta la música y se presenta con su inglés rudimentario.
Empieza un espontáneo ayudarse mutuamente, un rápido descubrimiento de la afinidad a través de la colaboración musical.
Para meterse en esta película hay que dejar a un lado el sentido analítico y los criterios usuales. No hay un planteamiento estético sofisticado. A ratos parece documental o reportaje: muestra a seres vivos, más allá de su condición de personajes, luchando con nobleza por salir adelante. Hay intensas escenas, como la cena a la luz de velas en la que los comensales cantan por turno baladas irlandesas, que serían difíciles de lograr planificándolas...
El hecho de que Glen Hansard se exprese, y a fondo, como cantante, más que como el actor que no es, hace que por momentos la música ocupe demasiado metraje, aun para un film musical. Además, algunas piezas se reiteran en exceso, se diría que para rellenar la carencia de un guión más articulado. Una poda, en busca de mayor concisión, habría beneficiado.
Pero, incluso con sus defectos e imperfecciones, la propuesta de "Once" trasciende: en una sociedad que fomenta la ciega lucha de todos contra todos por la supervivencia, que empuja a la competición feroz y la zancadilla, la historia de estos corazones maltrechos que se reconocen y ayudan generosamente, sin cálculo de beneficio, lanza un emotivo canto a la posibilidad del apoyo mutuo.
Archilupo
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