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Uno de los nuestros

Thriller. Drama Henry Hill, hijo de padre irlandés y madre siciliana, vive en Brooklyn y se siente fascinado por la vida que llevan los gángsters de su barrio, donde la mayoría de los vecinos son inmigrantes. Paul Cicero, el patriarca de la familia Pauline, es el protector del barrio. A los trece años, Henry decide abandonar la escuela y entrar a formar parte de la organización mafiosa como chico de los recados; muy pronto se gana la confianza de sus ... [+]
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Críticas 315
Críticas ordenadas por utilidad
3 de agosto de 2008
337 de 372 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una escena dentro de un coche. Tres hombres.
Uno conduce, los otros dos descansan. Se escuchan unos golpes, ¿que pasa?, ¿He atropellado a alguien?. Un pinchazo, puede que sea un pinchazo. Para y lo comprobaremos.
Ahí esta el problema, en el maletero.
Sigue vivo, pero por poco tiempo.
Así comienza una de las mejores películas de la historia del cine.
Con una escena, que sin desvelar nada, puedo decir que será clave.

"Que yo recuerde desde que tuve uso de razón quise ser un gangster." - Henry Hill.

Una de las frases que han quedado marcadas a fuego, en todos los que la vemos como una obra inigualable.
Que yo recuerde desde que vi uno de los nuestros quise ser un gangster.
La película tiene escenas esplendidas y planos maravillosos.
Sin pensar demasiado; la entrada al club de Henry y Karen con ese plano secuencia.
Scorsese puro, sin cortar. Y así será durante el resto de la película dejando, el mejor retrato de todo ese mundo oscuro de la mafia.

Para definir a los personajes no hace falta hacerlo en profundidad.
Paúl Cicero es el gran jefe, que no habla mas de lo necesario, con su sola presencia basta para mantener la calma en cualquier situación y su rostro hace el resto.
Sorvino deja un personaje sublime, solo con gestos.
Henry Hill y Tommy DeVito eran dos jóvenes que crecieron, metiéndose en ese ambiente, vendiendo tabaco y haciéndose hombres para convertirse cada uno en polos opuestos, pero amigos.
Joe Pesci, merecido oscar por un personaje absolutamente maravilloso, y Ray Liotta en el personaje de su vida. Encarnando con toda la fuerza necesaria y sabiendo llevar un rumbo que Scorsese marco con precisión.
Jimmy Conway como decirlo, Jimmy era de esa clase de hombres que en las películas siempre están del lado de los malos.
De Niro, como siempre un personaje de los que hacen que el cine sea algo grande, y que como en otras ocasiones, merecía el oscar.

Pero un dialogo habla mas de ellos que cualquier cosa que yo pueda escribir. Así que ahí va la definición perfecta:
-Ahora cavarás el hoyo tú solo, vas a cavar el hoyo y lo vas a hacer tú solo, no pienso ayudarte.
-A mi que coño me importa, claro que lo haré yo solo, ¿crees que será el primero?, ni que fuera el primero que cavo.

Martin Scorsese consiguió hacer, en mi humilde opinión, la película perfecta sobre la mafia, y eso no era nada fácil, viendo que ahí siempre estaba presente la sombra de El Padrino. La épica de la magia hecha cine, con humor negro y buen ritmo narrativo, con pulso, con fuerza, con garra.
Haciendo que una situación atípica se convierta en algo de lo mas normal.
Sobretodo me enamoro el uso que hace Scorsese de la voz en off, que había usado previamente, y volvería a usar después de forma brillante con Casino. Pero es en Uno de los nuestros, donde se alcanza el súmmum.
Recomiendo verla y que cada uno vea si miento o tengo razón al decir que es, una obra maestra irrepetible.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
JVMarq
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29 de mayo de 2006
192 de 231 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde que tuve uso de razón, simpre he querido ser un Gangster... Una película que se disfruta en todo momento. ¿Cómo puede Scorsese plasmar tan bien esas situaciones entre mafiosos?, de las cuales te desternillas porque parece que las estés viviendo tu mismo.
Hablando de mafiosos, joder que mafiosos. Una de las mejores parejas para estos papeles (Robert DeNiro & Joe Pesci) que dejan frases como: "DeNiro-Vas a cavar el hoyo, vas a cavar el hoyo y lo vas a hacer tu solo"- "Pesci-Como si fuera el primero que cavo". Y que decir de Ray liotta que junto con Scorsese crea un personaje de los que mejor le he visto interpretar. Detalle: Los papeles que interpreta la madre de Scorsese me parecen geniales.

El ritmo de la pelicula te atrapa en un sinfín de detalles que no puedes dejar de admirar. Un tipo de ritmo que se centra en una historia, y va contando pequeños detalles y anécdotas que son los que realmente hacen la pelicula. Este modo de rodar lo llevaron acabo entre Scorsese y Nicholas Pileggi (Autor del libro)y que también utilizan en "Casino"(1995) para volver a hacer otra pelicula de las que se recuerdan.

Aunque "Casino" la considero otra de mis peliculas favoritas, prefiero "Uno de los Nuestros" ya que tiene algo de familiar que te atrapa y que sólo Scorsese puede hacernos ver con ese estilo suyo. Una película que te llena cuando terminas de verla. Banda sonora muy buena. Maldita sea, qué esperabais es Scorsese...
Mario Ace
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9 de diciembre de 2007
116 de 126 usuarios han encontrado esta crítica útil
Para mí "El padrino" representa la cumbre de las películas de gangsters. En ella se utiliza el marco de la mafia para narrar una espectacular tragedia griega, colosal, épica, que se ha hecho un hueco imborrable en mi memoria. No creo que "El padrino" sea la principal influencia de "Uno de los nuestros", pero siempre que veo esta última tengo la sensación de que se trata de una revisión de aquella, despojándola de toda historia y haciendo todo un recorrido por los entresijos de la mafia. Y el resultado es monumental.

Dejando de lado las cuestiones morales, Scorsese utiliza ese estilo poderoso, atractivo, fascinante para bucear por el reverso y el anverso de un imperio basado en el poder que tristemente ofrece la sangre, en lujos y derroches que se sustentan en incumplir unas cuantas leyes; en definitiva, en vivir de puta madre a costa de que otros no vivan tan bien.

Para esta guía, Scorsese coge como conejillo de indias a uno de los integrantes, un perfecto Ray Liotta, y a través de él nos muestra todas las vivencias en este submundo, y todo lo que esto comporta. Para meternos en la historia, se emplea una espléndida banda sonora, un apabullante montaje con la precisión de un reloj suizo, y, sobre todo, la fuerza del retrato de estos cabrones, sobre todo de De Niro y Joe Pesci, que tan pronto se nos hacen simpáticos como se vuelven aborrecibles.

No hay preocupación por describir personajes, algunos por sus miradas lo dicen todo (absolutamente genial la escena de De Niro sentenciando a un pobre diablo con una mirada y unas caladas, y de fondo “Sunshine of Your Love”). Barroca, excesiva, minuciosa, larga, trepidante, genial, por completo imprescindible. Ojalá Scorsese recupere su genio de películas como ésta y vuelva el gran cineasta. Una de mis películas favoritas.
GVD
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10 de marzo de 2014
63 de 72 usuarios han encontrado esta crítica útil
La primera traza psicológica de Henry Hill, protagonista de 'Goodfellas'.

"Desde que tengo uso de razón, siempre quise ser un gángster"

Y, probablemente, ninguna más. Tampoco es la pretensión de Scorsese, por lo que no se puede tachar como defecto cierta linealidad psicológica en los personajes. La ambición, que es universal, vertebra la película, únicamente, y los personajes giran, como bobos, en torno a ella. La codicia puede dirigirse hacia un objeto u otro, más o menos peligroso pero, en última instancia, es común y susceptible de dominarnos.

En este caso, el deseo de Henry Hill consiste en ser reconocido como un gángster. Los gángsters, ya sabemos, no guardan colas.

¿De qué esta hecha dicha ambición? De nada que no sea un espejismo.

...

Siempre la he considerado una película malinterpretada, en líneas generales.

1.
Hace poco, hojeé un libro en Fnac. Su contenido era la enumeración de las 10 o 20 películas favoritas de una serie de personajes públicos. Políticos, ministros, empresarios... Gente gorda y lustrosa. Me llamó la atención ver que un título, irónicamente, se repetía una y otra vez: 'Uno de los nuestros'. En algunos casos, como en el del ministro Wert, en primera posición. Imagino que todos ellos se vieron más o menos reflejados en la vacuidad de los personajes de esta película, y admiraron la forma en que trepan hasta arriba la pared del precipicio, aún a riesgo de caer por el otro lado.

Como escribía Camus en 'La caída', contemplar el ajusticiamiento de un criminal reafirma la sensación de inocencia del que observa. Seguramente estos tipos, alguno que otro bien metido en oscuros tejemanejes, se sintieron aliviados porque, al fin y al cabo, ellos no han corrido la misma suerte que el personaje de Joe Pesci.

2.
A casi cualquier joven o adolescente al que le he preguntado por qué le gusta 'Uno de los nuestros', me ha respondido que la mafia es fascinante. Con 'El precio del poder', 'El padrino' o 'Érase una vez en América', pasa algo similar. Parecen más o menos ajenos al término del periplo, marcado por la decadencia y la pérdida irremediables, o quizás ven la derrota final como un apéndice moralista que de ninguna forma invalida el frenesí de placeres materiales con el que, anteriormente, han disfrutado. Parece ser que estas películas gustan porque los mafiosos gustan. O sea, gustan por su apariencia.

Yo me pregunto... ¿puede gustar a alguien este puñado de seres malvados, egoístas, crueles y otra vez malvados? Scorsese tiene parte de culpa, claro, nos contagia de ese hechizo con escenas como la del plano secuencia en la entrada al bar. Todos querríamos entrar en un mundo tan opulento de esa manera tan embaucadora, ¿no?

No obstante, 'Goodfellas', para mí, es un atinado muestrario de vanidades, anhelos y superficialidades que, de alguna forma u otra, comparte el 99% de la población; y en dicho porcentaje van incluidos los dos polos que he mencionado antes; el de los peces gordos que ya han triunfado, y el de los jóvenes que a ello aspiran. Todos babean, o babearon, ante la posibilidad de poder repartir propinas de 50 euros sin que su patrimonio lo note.

Unas muestras de siniestra superficialidad en la película.

1. Dan un golpe, consiguen una copiosa cantidad de dinero, y nadie es capaz de contener las ganas de despilfarrarlo inmediatamente en coches horteras o abrigos de piel.

2. Entran en la cárcel, pero mientras haya marisco fresco y alcohol, parece dar igual. Lo malo de estar en prisión no es la desposesión del ejercicio de la libertad de movimiento, sino la posibilidad de 'dejar de tener cosas'.

3. Henry Hill implorándole a Paulie, derrotado por completo. Paulie le escucha, más o menos afligido, pero dándole la vuelta a las salchichas.

4. Joe Pesci se carga a un camarero, por algo tan trivial como servir con lentitud.

5. Las aduladoras carcajadas, de pelotas absolutos, con que Liotta y De Niro celebran las estupideces de Joe Pesci.

Al final, cuando pasan los fantasmas de la delación y de la bancarrota, da uno cuenta de que todo ha sido una hermandad sin lazos reales: un matrimonio sostenido únicamente porque ella se puso cachonda al tomar el arma entre sus manos.

...

Así es como yo veo 'Goodfellas'. Scorsese siempre ha mostrado mucho interés por retratar personajes devorados en algún punto intermedio entre la moralidad que se exigen y las pulsiones naturales que sienten. Desde el Harvey Keitel que se debatía entre el amor y sus creencias religiosas en 'Who's that knocking at my door?', hasta el Griffin Dunne de la cómica 'After hours', ¿acaso en ella no había un timorato y ejemplar empleado de una gran empresa que, por una vez, decidía sumarse al jolgorio nocturno, con desastrosos resultados? Aquí, la moralidad la pone el espectador (o debería).

Uno lo corrobora con ese final, con ese escupitajo a lo Irvine Welsh, un rotundo 'viviré como un gilipollas el resto de mi vida'. Así estamos, Henry.

Gracias.
Nuño
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30 de diciembre de 2007
68 de 84 usuarios han encontrado esta crítica útil
No alcanza la grandeza ni la magnitud de “El Padrino” y “El Padrino II”, pero le falta poco, muy poco. “Uno de los nuestros” es un peliculón incuestionable, un auténtico monumento al universo de la mafia que, lógicamente, forma parte ya -con derecho propio- de esa mítica antología del más puro y genuino cine negro.

Resulta absurdo y gratuito rezar las excelencias de esta peli. Cualquier cinéfilo de tres al cuarto sería capaz de reconocerlas y flipar con el genio de Scorsese. Con su ritmo trepidante, con su prodigiosa capacidad narrativa, con su impecable aprovechamiento de recursos como la voz en off o la banda sonora, con la determinante elección de sus estrellas... Proclamar todo ello resulta casi ridículo, salta a la vista. Sin embargo, “Uno de los nuestros” atrapa y fascina porque alcanza un nivel de complicidad con el espectador absolutamente rotundo. Asistimos a la ascensión, auge y declive de Henry Hill (formidable Ray Liotta), sumergiéndonos decididamente con él en ese submundo al margen de la ley con sus propios ciclos, objetivos, operativas, tradiciones y códigos de honor manifiestamente estipulados.

Y, por si fuera poco, el inefable Martin nos recompensa con todo aquello que los amantes del cine de mafiosos anhelamos hallar en una peli de mafiosos: glamour, tacos, gomina, trajes y zapatos caros, algo de sexo, arrogancia, violencia, sangre, spaghettis y salsa de tomate. Mucha salsa. En abundancia.
Taylor
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