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El hombre de la isla de Man

Drama Pete Quilliam (Carl Brisson) es pescador, y su gran amigo desde la infancia, Philip Christian (Malcom Keen), quien ahora ejerce como abogado, viajan a la Isla de Man, donde Philip ha conseguido empleo a su amigo. La hija del empleador es una preciosa chica llamada Kate Cregeen (Anny Ondra) y, al conocerla, ambos amigos quedan prendados de ella, pero ante la efusividad y la atención que ella le presta a Pete, el abogado decide guardar ... [+]
Críticas ordenadas por:
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26 de mayo de 2014
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por esta época, el cineasta estaba dejando de ser una simple promesa para convertirse en palpable realidad, meticuloso y responsable merecedor de la confianza del estudio, la Britsh International Picures. “The Manxman” es el último film mudo de Hitchcock, un melodrama moralista que narra un triangulo amoroso, ambientado en la isla de Man aunque rodado en Cornualles. El pescador Pete Quilliam (Carl Brisson) y el abogado Phillip Christian (Malcolm Keen) se disputan el amor de Kate Cregeen (Anny Ondra), hija de un posadero. Junto a Jack Cox en la fotografía está Michael Powell, que sería luego un gran director. El argumento estaba basado en la novela de Sir Hall Caine.

Aunque Hitchcock no se sintió satisfecho del film, es en mi opinión, un trabajo sólido narrado con sobriedad y precisión, en el que una cierta contención, no excluye, antes al contrario, la presencia de un “oficio” depurado y seguro de sí mismo. Tengo la impresión de que el cineasta no sentía simpatía por el film, debido quizás, a la falta de humor, pero lo cierto es que su seriedad, que alcanza una melodramática contundencia, resulta perfectamente coherente en este caso, es una historia en el que se dan cita el amor, los imperativos éticos, el desequilibrio social y hasta lo inevitable de ciertos odios o egoísmos.

Posiblemente ese pesimismo que se desprendía del film fuera también el principal culpable del poco éxito en taquilla, pero no es menos cierto que ese pesimismo tal vez sea, visto ahora, uno de los apoyos básicos de su modernidad. Además, y después de las comedias precedentes, Hitchcock volvía a huir del encasillamiento fácil. “The Manxman” fue, pues, una bella despedida del cine mudo, el cineasta empezaba ya una nueva etapa, el sonoro llamaba a la puerta. Unos nuevos horizontes artísticos que le encumbrarían como el mejor cineasta británico de la época.
Antonio Morales
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29 de noviembre de 2011
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hall Caine, quien escribió el libro en que se basó esta película, se incomodó con la manera en que se le dió un giro a ciertos aspectos de la trama. Hitchcock por su parte declaró no estar satisfecho con el producto final. Entonces, no podríamos esperar algo mayor. Las expectativas de A.H. estaban más centradas en como le iba a ¨Blackmail¨ su otra película de ese mismo año.

Aquí no habrá asesinatos, persecuciones o intrigas. Sólo la historia de 2 amigos Pete(humilde pescador) y Philip (abogado), ambos se enamoran de Kate la hija del dueño de una taberna. Pete toma la iniciativa y declara sus sentimientos pero el padre de ella le rechaza por no tener él posibilidades de darle una buena vida a su hija. Pete decide embarcarse a tierras lejanas para hacer fortuna y regresar por ella. Antes de partir le encarga a Philip cuide de su amada. Sin embargo Philip y Kate se enamoran. Pete regresará y todo le parecerá como un sueño hecho realidad, sin embargo su felicidad será producto del engaño.

Aclarar que es una película muda, con algunos diálogos escritos, como era costumbre. Destacan múltiples tomas filmadas desde la parte posterior de puertas y ventanas, esto a lo largo de todo el film y repetidamente. Anny Ondra bellísima. Dato curioso: a Ondra no la escuchamos por ser un film mudo obviamente, después Ondra aparece en ¨Blackmail¨(¨Chantaje¨) que ya es un film ¨hablado¨ pero Hitchcock sustituye su voz por la de otra actriz (Joan Barry) al no convencerle el acento checo de ella en el contexto de la historia. Así que no escucharemos su voz. En YouTube sin embargo existe un interesante video original de Ondra ensayando con Hitchcock para ¨Blackmail¨. Si a alguien le interesa buscar como ¨ sound test for blackmail¨

A destacar el escenario de acantilado y playa mientras se reunen Kate y Philip para hablar sobre el retorno de Peter. Ella sube una pendiente mientras la cámara desde abajo retrata su perfil y al fondo el sol. Las enormes rocas tienen huecos naturales, ella está arriba, Philip abajo en la playa. En una especie de ¨Point of View¨ o primera persona, le vemos a él en la playa a traves del hueco en la roca. Luego la toma se invertirá y veremos a ella arriba, a su vez a traves de un hueco en la roca. Esto a los aprox. 00:28:25 a los 00:28: 42. También vale la pena ver una bella toma del rostro de Ondra, 3/4 de perfil y bajo la luz de la luna en un acercamiento a los 01:12:15 aprox.
Ventus
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2 de abril de 2015
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
La isla de Man (Manx) está localizada en el mar irlandés entre Irlanda e Inglaterra. La mayoría de sus habitantes habla en inglés, pero existe un cierto número de personas que habla una lengua de origen indoeuropeo conocida como Manx. A ellos se les llama ‘la gente Manx’, y de ellos hizo parte el novelista y dramaturgo, Thomas Henry Hall Caine (1853-1931), autor que se hizo muy popular con los pasionales triángulos amorosos de los que hablaba en varias de sus novelas, las cuales firmaba solo como Hall Caine. Aunque fue varias veces tentado para que perteneciera a varios grupos políticos de derecha, él solía hacerse a un lado porque prefería la amistad de los que reivindicaban las ideas socialistas.

Entre los libros que publicó Hall Caine, uno de los más vendidos (medio millón de copias) y traducido a 12 idiomas, fue “The Manxman” (1894), aunque más vendida aún sería, “El cristiano” (1897). primera novela inglesa en haber vendido un millón de copias. Esta última, sería la primera novela autorizada por el autor para ser llevada al cine en 1915, y al año siguiente, se haría una primera versión de “The manxman” que obtuvo aceptables resultados.

En 1928, sería el director, Alfred Hitchcock, quien se animaría con una segunda versión cinematográfica de la novela, para lo cual se trasladó a La isla de man, queriendo rodar allí la película… pero su relación con el escritor no consiguió mantenerse en términos cordiales, así que, a mitad de camino, Hitchcock se vio abocado a trasladar el equipo a Cornwall, donde rodó lo que aún faltaba. Después, Hall Caine expresaría su inconformidad con el que fuera el último filme silente de Hitchcock… y el director tampoco quedó contento con el resultado.

A mi manera de ver, ambos personajes pueden ser justificados por diferentes razones. El escritor podría alegar que al filme le falta pasión y fuerza dramática en una historia marcada por el sufrimiento y por un sólido romance de gran intensidad. Y Hitchcock podría argüir que se le fueron las luces en la puesta en escena, pues varias situaciones resultaron decididamente teatrales. Podríamos añadir que, por momentos, la actuación de Carl Brisson resulta un tanto cursi y artificial, pero contra todo, la historia está llena de interés; los tres personajes envueltos en el doloroso conflicto, consiguen ponernos de su parte, metiéndonos en el gran lío de ¿a quién darle la razón? y. además, esa gran altura con la que cada uno maneja las situaciones en las que se ve envuelto, nos da cuenta de unos seres maduros y civilizados que, casi un siglo después de rodado este filme, siguen resultando ejemplares y dignos del mayor aprecio.

La actriz polaca, Anny Ondra, nos atrapa con su encanto y coquetería, y la manera como su personaje (Kate Cregeen) asume los hechos –aunque, ahora, esa suerte de problemas cualquier mujer los enfrentaría con menos escrúpulos-, contiene una innata rebeldía, pero ella se verá doblegada por las convenciones sociales y por el respeto a la palabra que, por aquel entonces, era sagrada para toda persona digna.

Michael Keen, también luce muy ajustado como el abogado Philip Christian (hay alusiones en este nombre), dispuesto a hacer cumplir la ley y por supuesto su palabra, aunque en el fondo quizás sienta que, la palabra más que los hechos, ha pesado en su manera de asumir la existencia. ¡Cuánto me hubiera gustado saber lo que dijo al padre de Kate, en aquella ocasión en que Pete Quilliam le pidió que hablara por él!

Con un poco menos de teatralidad y más pasión, quizás “EL HOMBRE DE LA ISLA DE MAN”, hubiese sido una inolvidable historia de amor. ¡Ah! Y si acaso tienes una novia linda, evita encargar a tu mejor amigo de que la cuide para ti. Esto conlleva una prohibición que suele revertir ciertos impulsos... y podría ocurrir que termine cuidándola para él.
Luis Guillermo Cardona
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30 de enero de 2010
8 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Después del enorme éxito que tuvo Hitchcock con "El Enemigo de las Rubias" a nadie se le ocurrió la idea de que el director británico debería dirigir más films de suspense, así que en su lugar dedicó su filmografía muda básicamente a melodramas y comedias bastante prescindibles en el mejor de los casos. Ésta fue su última obra muda, y por desgracia no fue un cierre bastante memorable de esa etapa.

El clásico triángulo amoroso entre dos amigos que aman a la misma mujer más el típico conflicto entre clases sociales (el pescador que debe ir en busca de fortuna para ser digno de la chica, el abogado que debe decidir entre su carrera profesional o la mujer que ama... ya saben de qué va la cosa).

La sensación que me da la película es que al propio Hitchcock no le interesaba lo más mínimo y que la dirigió entre bostezos mientras pensaba en un próximo proyecto más interesante. Normalmente, aunque las historias fueran malas, en sus anteriores obras siempre colaba algunos trucos técnicos bastante vistosos, pero aquí debía estar especialmente aburrido porque ni siquiera se tomó esa molestia. Una dirección absolutamente plana que no aporta nada a una historia bastante insípida.
Hitchcock, un maestro a la hora de crear escenas de amor aquí se muestra frío y casi ajeno a los protagonistas, y ni siquiera aprovecha los paisajes naturales que le proporciona la Isla de Man ni saca partido del escenario, un pueblo conservador y asxifiante (como sí haría David Lean en la magistral "La Hija de Ryan").

¿Resultado? La más absoluta indiferencia. Si a Hitchcock no le interesaba la película lo más mínimo, difícilmente podría interesarnos a nosotros. No es un bodrio pero desde luego no veo por qué debería interesar a alguien más allá de los fanáticos completistas.
Monsieur Hulot
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20 de marzo de 2020
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Veo con cierta sorpresa la nota tan regular que tiene esta película. Ni siquiera me anima el número de votos: unos trescientos y tantos cinéfilos —pues no otra cosa ha de ser quien visite una obra tan recóndita, en cierto sentido popular, como esta—.

Es cierto que The Manxman puede no estar a la altura de las grandes películas de la etapa americana de Hitchcock, pero tiene algunas cuestiones muy interesantes, tanto técnicas como argumentales. En comparación con las grandes obras visuales del expresionismo alemán —prácticamente coetáneas— y con The Lodger, que Hitchcock estrenó un par de años antes, me queda bastante claro que estamos ante una obra menor. Pero estoy convencido de que Hitchcock también la concebía sin mayores pretensiones.

La propuesta argumental rescata un tema manido en la obra de Hitchcock, a saber: la redención de la culpa, expuesta esta vez a través de la dinámica entre el clásico triángulo amoroso y cuestiones sobre la fidelidad. Nada nuevo bajo el sol, ni siquiera expuesto brillantemente. Pero me parece notable la manera en que Hitchcock hace que la culpa persiga a los personajes durante toda la trama y de forma tan independiente de los motivos: recordemos que la misma trapaza que hace a Philipe calmar la conciencia del pobre Pete en esa maravillosa secuencia en que el médico baja la escalera anunciando el nacimiento de la niña, forma parte de la misma losa que ha de cargar sobre la cabeza del juez cuando acepta esconder a Kate en su despacho, en evitación del denuesto a su orgullo o de la caída prematura en desgracia de la joven. Tanto da, pues lo importante es, como dije, la enorme culpa que se instala sobre todos ellos y la irresistible y casi necesaria necesidad de resolución que sentimos según se aproxima el final de la película.

He mencionado esa maravillosa escena de la escalera, porque es que realmente es un manual de cómo generar tensión sin sonido: el cambio de plano súbito antes de que el médico pronuncie la frase, la mirada atónita e impotente de Philipe que culmina apuntando acusadoramente al padre...

En fin: una película entretenida, interesante y, aunque ni mucho menos la mejor de la etapa muda de Hitchcock, opino que tremendamente infravalorada en filmaffinity.
denebcito
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