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Birdman o (La Inesperada Virtud de la Ignorancia)

7,1
61.865
votos
Sinopsis
Después de hacerse famoso interpretando en el cine a un célebre superhéroe, la estrella Riggan Thomson (Michael Keaton) trata de darle un nuevo rumbo a su vida, luchando contra su ego, recuperando a su familia y preparándose para el estreno de una obra teatral en Broadway que le reafirme en su prestigio profesional como actor. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
10 de enero de 2015
503 de 806 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo acabo de ver la película y he salido desconcertado.

Y es que no lo entiendo. Es cierto que yo, aunque sí que soy MUY asiduo al cine, no soy (ni pretendo ser) un experto de estos que evalúan los planos, la fotografía y el maquillaje de las películas con una bata y una taza de café en su casa. Pero eso no quita que cuando una película recibe buenas críticas, a mí quizá me gustará más o menos, pero al menos comprendo su calidad.

Eso no me ha pasado con esta película. Puedo ver que hay buenas actuaciones... pero seamos realistas: es un peñazo. Me ha aburrido soberanamente y no entiendo ni comparto el revuelo que está causando.

Veo normal que la nominen a no sé cuantos BAFTA y no sé qué premios más, puesto que son premios que otorgan actores y esta película va sobre actores y el mundo que les rodea, y probablemente les pase igual que a mí, que soy médico y si veo una serie o película sobre médicos y es mínimamente seria pues me gusta más que si va de otra cosa... pero lo que sí que tengo claro es que si en Filmaffinity esta película acaba teniendo notaza, una de dos: o sólo la han ido a ver actores y gente del gremio, o hay mucha gente que tiene un ego que no le cabe en la casa, y necesita sacarlo a pasear por los foros porque sino revienta por dentro.

En fin, para mi totalmente soporífera, sobretodo porque lo que viene siendo la trama es muy limitada. No sé si la tendrá o no, simplemente me parece que está hecha para un mundillo muy concreto, y que si no perteneces a él (y menos si la vida de la farándula te la trae al pairo, como a mi) ni puedes entenderla ni te aporta demasiado.

No se la recomiendo a nadie que no sea capaz de pasarse dos horas evaluando los planos y el montaje de la película, ni a nadie que valore un guión mínimamente interesante.
Nilaween
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13 de enero de 2015
290 de 384 usuarios han encontrado esta crítica útil
'Birdman' posee ese aura de exorcismo de las películas de recapitulación y de purga, esas que, en una filigrana meta-referencial, protagonizan actores machacados por el 'mass-media', sepultados por los avatares de la fama, por las veleidades de la industria o por sus propios personajes, a los que acaban debiendo servidumbre para el resto de sus carreras, por la finitud del éxito. 'Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)' es compañera, en malditismo y resignación, en catarsis y síntesis, de la 'The wrestler' de Mickey Rourke, del 'Gran Torino' de Eastwood, el 'Sunset boulevard' de Gloria Swanson, el 'Candilejas' de Chaplin o el 'Río Lobo' de John Wayne... 'Birdman' suena a último puñetazo en la mesa, a testimonio de una carrera, a 'I was here'.

...

'Batman'.

La atadura del éxito, para Keaton, fueron sus dos encarnaciones del superhéroe Batman, en sendas películas de Tim Burton allá por los 90. Papeles que no le proporcionaron la trayectoria ascendente que, a priori, auspiciaban. De ser hombre murciélago a hombre pájaro, además de una consideración evolutiva, hay un guiño meta-fílmico; fue 'Birdman' el título del borrador con el que Bob Kane engendró la idea primigenia del Batman que todos conocemos. [Dato, este último, del que me informó el compañero mustangcillo, pues mi conocimiento del mundo del cómic es limitado]. La sorna en este juego de identidad es, pues, manifiesta.


'La soga', 'Irreversible', 'Enter the void'.

Quiero pensar que la propuesta técnica de 'Birdman' es la respuesta de Iñárritu al artificio pirotécnico y digital que domina la industria del entretenimiento cinematográfico en Hollywood: frente a la banalidad del efecto digital, la pseudo-epicidad excesiva y el montaje fragmentado y caótico, Iñárritu se plantea un verdadero desafío técnico, superior a la inclusión de efectos informáticos en la película o al corte del plano cada 2 segundos. Un plano secuencia (convenientemente trucado, a diferencia de 'El arca rusa' de Sokurov) que no acaba, que levita, se sumerge y emerge, que se mueve transversalmente por tres capas distintas; "escenario", "bambalinas" e "intimidad". 'Birdman' ofrece la intensidad de la cinta de Hitchcock, con la espectacularidad y dificultad de movimiento de cámara de 'Irreversible', unido a la extraordinaria capacidad experiencial, de viaje lisérgico de luces brillantes y profundidades urbanas, de 'Enter the void'. [Desde aquí, una reivindicación a la carrera del cineasta Gaspar Noé que, influido por la cinta austriaca 'Angst', ya consiguió hitos técnicos tan brillantes como el de Iñárritu y, a mi parecer, poco reconocidos].


'Opening night'

Siento debilidad por las películas que juegan con la yuxtaposición de diversos planos de realidad. Uno de los contextos más idóneos para hacer esto, bien lo sabía Cassavetes, es crear una obra cinematográfica en un escenario teatral; rodar en ese laberinto de pasillos y claroscuros que, como arterias, se cruzan y se conectan en torno a un núcleo común; el escenario, auténtico protagonista. La fascinación reside en el juego entre representación fingida y realidad descarnada; que en apenas tres pasos, un actor pase de la entereza de su papel frente a los espectadores, a la inseguridad de una Gena Rowlands sintiendo el peso de su personaje sobre sus propios párpados tras el telón. La inmersión consiste en que sabes que la narración no se ciñe a lo que ocurre, sino que fuera de plano los personajes siguen moviéndose; en 'Birdman', la aparición y desaparición de personajes es tan espontánea, tan libre, que siente uno la viveza del entorno (algo así ocurre en la cinta 'Pulp fiction', aunque sea echando mano de narraciones paralelas e historias cruzadas).


'Los vengadores' y Raymond Carver

La detracción a la dictadura del blockbuster y del taquillazo de temporada, contrapuesta a lo sufrido y voluble de la abnegación artística. De un lado de la balanza, el Birdman tontorrón y complaciente que huele a fama y a recaudación masiva: facturada para facturar. Del otro, el Carver alcohólico y sincero, que escribía emotivas historias de una sencillez y sutileza apabullantes, sobre el mundano: para abrazar lo humano.

¿Cómo Riggan puede crear algo esencial, teniendo la tentación de Hollywood a un lado, y en el otro a una feroz crítica del Times, inflexible y tiránica -y que encara a Riggan con su sospechosa tesitura; la de un fracasado en el Cine que, por ello, busca poder 'ser alguien' en el teatro (el espectador entiende, entonces, su razonable, aunque rígida, postura)-?

La solución:
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Redeker
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10 de enero de 2015
395 de 655 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que tedioso es utilizar la técnica para maquillar, velar u ocultar la falta de ideas o las incongruencias de una trama exangüe, repetitiva, ostentosa, hinchada e indigesta. Porque estamos ante una de las películas más sobrevaloradas de la temporada, donde se confunde pretendida brillantez con falsa pedrería de saldo o bisutería de mercadillo veraniego: brilla, parece querernos seducir, se contonea garbosa pero deja a las claras que aunque la mona se vista de seda, mona se queda. En este caso, las ansias por impactar visualmente (¿celos de Alfonso Cuarón?) acaban por acogotar y lastrar lo que podría haber dado lugar a una película interesante sobre lo que es el estrellato, la popularidad y el talento.

No le faltan virtudes reseñables: sobre todo los actores están perfectos en un ejercicio coral muy elogiable, donde se complementan con envidiable fluidez, complicidad y compenetración. También resalta el reflejo del mundo del teatro, con sus servidumbres, enconos, petulancias, orgullos, egos estratosféricos e inseguridades abisales o arbitrarios críticos prejuiciosos… todos están retratados con cruel malicia, penetrante poder de observación y astuta ironía. Pero el intento de filmar la mayor parte de la cinta en un único (falso y falaz) plano secuencia no es una de sus virtudes, ya que lastra la fluidez narrativa, resulta artificioso y cansa porque hay demasiados momentos de tránsito (para maquillar los ensamblajes ‘invisibles’ o para demostrar un virtuosismo que no es tal). El cine es emoción y esta película no emociona ni a las plañideras de pago.

Por ello, el conjunto me resulta insatisfactorio, como si su director y coguionista hubiera querido abarcar demasiadas cosas, sucumbiendo a su exceso de ambición. Se hace pesada, premiosa, cansina, repetitiva y previsible. Su temática tampoco es nueva (¿qué es talento?, ¿qué es la fama?, ¿están relacionados?) ni se presenta ninguna variación novedosa ni ninguna reflexión original, tan solo asistimos a la enumeración de los consabidos tópicos (éxito mediático frente a talento esforzado, crítica mendaz y recelosa cegada por su vanidad prepotente, fatigosa relación paterno-filial emponzoñada por las ausencias laborales de un padre distraído y narcisista, etc.). Y uno se pregunta qué nos quieren decir o qué nos quieren contar que justifique y compense el precio de la entrada.

Sin llegar a ser un truño, se acerca peligrosamente a serlo. Es pretenciosa, asfixiante y naufraga sobre todo por el tono de jactanciosa importancia y arrogante trascendencia que tiene y los aires de inteligencia autosuficiente y chulesca con que se reviste. El insoportable lastre de la petulancia.
antonalva
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18 de noviembre de 2014
277 de 447 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con el paso de los años se ha popularizado la idea de que todo está ya inventado en el cine, que el cine Norteamericano se roba las ideas del extranjero y las adapta a su cultura, además de su baja capacidad para crear arte en una pantalla gigante.

Si bien es cierto que el realizador es extranjero, en estos momentos no es un orgullo ser Mexicano, el cine de Hollywood sabe como adentrarse a los diferentes públicos, como se dice, la cosa es buscarle.

Birdman es una pasada, por donde se le quiera ver, la fotografía en un 99% cámara secuencia, las actuaciones de Keaton y Norton no recuerdan a sus mejores momentos, sino que pareciese que están en su mejor momento, y el guion, que raya en la perfección absoluta de un escritor que tuvo una idea maravillosa en un sueño y cuando despertó seguía intacta.

Iñárritu escribe un personaje que con el tiempo se hará mítico, un personaje hecho a la medida de un actor que como en la película ha vivido años mejores pero está de regreso con una fuerza atroz.

Michael Keaton, tu persona ha hecho que cada fotograma sea un sincero monólogo de las imágenes públicas necesitadas de atención, hacia los críticos, que sin la capacidad de muchos de nosotros de crear arte, destrozamos una producción de 6 meses en minutos, en una página que parece más de quejas que de análisis.

De esas veces que sientes que la entrada al cine te ha salido muy barata, porque disfruté como enano este hermoso film que saca sonrisas cuando las lágrimas se han agotado. Porque Birdman como Icaro, vuela tan alto cercano al sol. La diferencia es que este no trae alas de cera.
Pridery
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13 de enero de 2015
184 de 280 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siento disentir de la mayoría de la crítica que la condecora como una gran obra. Pero además creo que en este caso público y crítica van a estar opuestos.
De entrada me parece una película sobrevalorada, pretenciosa y aburrida.
Soy admirador del cine de Iñárritu, pero del que hacía cuando colaboraba con él el guionista Guillermo Arriaga, con obras maestras como “Amores perros” o “21 gramos”. Una vez separados, “Biutiful” ya no fue lo mismo.
En este caso a mí no me interesa lo que está contando, me aburre ese culto a la fama de los personajes y si es pretendidamente divertida no me llega la onda.
Si que destaco la parte técnica de la fotografía, con ese plano secuencia continuo, unidos los planos con trucos de cámara y efectos dígitales.
También las interpretaciones están a gran nivel, pero dentro de una historia repetitiva e indigesta no consiguen levantar el vuelo del interés.
Me da la impresión que está pensada para los Oscar y para los profesionales egolatras y frustados.
floro
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