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Medea

6,4
874
votos
Sinopsis
Adaptación de la tragedia griega de Eurípides en la que Pasolini muestra la trágica confrontación entre dos culturas incompatibles: el mundo mágico e irracional de Medea y el mundo racional de Jasón. Supuso la única incursión en el cine de la gran diva de la ópera Maria Callas. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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28 de agosto de 2007
29 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
En esta película Pasolini recrea el mito de Medea escrito por Euripides, que mató a la futura esposa de su marido Jasón regalándole un vestido (o un cetro) que hacia arder al que se lo pusiera, y después asesinó a sus hijos para evitar que otras manos más crueles vengasen en ellos la muerte de Glauce, huyendo tras ello a Atenas en el carro de Helios. Pero Pier Paolo la adaptó a su gusto haciendo morir a Medea calcinada junto a sus hijos degollados, dándole poderes suicidas en vez de flamígeros a su maléfico regalo, y además dando a entender que mata a los hijos como venganza hacia jasón…

La pelicula explora sobre todo el universo femenino de Medea, que traiciona su anterior vida y sus creencias de sacerdotisa para huir con Jasón, ayudándole a robar el vellocino de oro. Con la habitual factura de expresiones, de rostros y de miradas del realizador italiano, el film nos va introduciendo en los sentimientos de Medea, una mujer dominada por la pasión, que abandona su vida y sus creencias para seguir a su corazón, y que después es reemplazada por una chica más joven. Desde el momento en que ve entrar en el templo al argonauta, hasta el trágico final, se nos va narrando una historia de amor que mata (otra vez el fatalismo del director) y la de una mujer capaz de quitarse la vida antes que compartir a su esposo y capaz de descuartizar a su hermano Apsirto para poder huir con Jasón. En definitiva, la de una mujer locamente enamorada.

Aunque sale relativamente airosa, Maria Callas canta mejor que actúa, y pese a dejar un par de escenas más que notables (véase cuando le dice adiós por segunda vez a Jasón) a veces se hecha de menos a una actriz profesional. La banda sonora, si se la puede llamar así, se limita a una música con instrumentos de la época que logran mantener tenso y atento al espectador. La mayoría de escenarios y paisajes son realmente impresionantes y llamativos. No se en que países estarán, pero merece la pena verlos.

Una pelicula profunda y elaborada.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Miguel
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4 de marzo de 2009
14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película inspirada en la célebre tragedia de Eurípides (siglo V a. C.), que tengo la suerte de conocer bien (en segundo de carrera tuve que traducirla del griego).

El mito de Medea habla de un tema común en Pasolini: la difícil coexistencia entre la civilización moderna (representada por Corinto) y la barbarie del mundo antiguo (representada por la Cólquide). Es decir, explora la antítesis razón/irreflexión.

En la rocosa y primitiva Cólquide tienen lugar costumbres tan salvajes como un atroz sacrificio humano con canibalismo incluido, dentro de un rito de fertilización: ratas disecadas penden como adornos, entre primarios cánticos y extrañísimas indumentarias.
A esa tosca y basta patria de Medea se le contrapone Corinto, sociedad más refinada pero decadente, egoísta y xenófoba (crítica de la sociedad actual).
La moraleja es que lo irracional prevalece sobre lo cerebral: la erupción de los sentimientos no puede ser dominada por la razón, y el amor es una fuerza destructora (por amor Medea roba y mata).
Ahora que lo pienso, este mito sobre amores y celos violentos casa muy bien con el cine italiano, tan fecundo en cuernos e impetuosas mujeres despechadas.

En la antigua Grecia lo irracional estaba simbolizado (entre otras cosas) por lo femenino y lo extranjero: Medea reúne ambas cualidades, y eso la convierte en paria rechazada por la flamante Corinto, que recela de ella como elemento caótico, descontrolado, animal, vestigio de un mundo antiguo, atrasado y hechicero.
En definitiva, “Medea” trata también sobre el desarraigo y la inadaptabilidad en un mundo que señala al diferente con desprecio.

Aparte de que lo narrado en la primera parte no está en la obra de Eurípides (las peripecias en busca del vellocino las relata Apolonio de Rodas), Pasolini se aleja bastante del dramaturgo ateniense:
- La película es casi muda, frente a los largos parlamentos de Eurípides.
- Se elimina lo más fantasioso del mito (nada de dragones custodiando el vellocino, ni de carros tirados por caballos alados).
- La Medea de Pasolini es más monolítica, sin grandes vacilaciones, lejos del agudo tratamiento psicológico de Eurípides (cuya Medea alternaba la agitación y el furor con el raciocinio y la actitud reflexiva, con momentos en que titubeaba y dudaba de sus funestos planes).
- La narración no siempre es lineal: Pasolini utiliza recursos del cine para darle al último acto un plus de delirio, con saltos adelante y atrás, o repetición de escenas con pequeñas variantes.

La famosa soprano María Callas estaba ya algo mayor para encarnar a la Medea joven, pero cumple. Los demás actores son terribles (se diría que Pasolini buscaba el “rostro” adecuado antes que el “intérprete” adecuado). El vestuario y las localizaciones, de diez.
Sahar
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26 de marzo de 2009
15 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta es una de esas películas que consigue entretenerte por contener una buena historia (claro está que no es de Pasolini) pero que tiene millones de carencias por donde quiera que la mires. Poco se salva, a lo mejor los paisajes y el vestuario, en cuanto a lo demás, no creo que la falta de presupuesto sea una excusa para demacrar una obra de este calibre. A lo mejor mi critica está influenciada por el profundo conocimiento de la obra y por la homónima dirigida por Lars Von Trier en 1987 del guión de Carl Theodor Dreyer, obra que sí que logra captar toda la carga emocional de la tragedia y que cinematográficamente es infinitamente mejor.

La actriz Maria Callas hace una actuación de 5, si hablamos del resto de personajes, suspenden todos. El sonido es completamente falso (se ha de ver en versión original para apreciarlo), todo de estudio grabado tras la cinta, los sonidos de ambiente son prácticamente inexistentes y la presencia de una banda sonora con música de los monjes tibetanos o de instrumentos japoneses de cuerda como si fuesen tocados y cantados insultan la inteligencia del espectador. Aun así y si la vemos desde un punto de vista más permisivo, tiene sus cosas positivas como ponernos en antecedentes sobre la traición de Medea a su pueblos y su fuga con Jasón, así como una muestra de las costumbres y ritos tan "primitivos" que se llevaban a cabo en la época (sacrificios humanos para la fertilidad de la cosecha, azotar a los nobles...). Como ya he dicho el vestuario está bastante logrado y los paisajes bien escogidos, pero eso no salva a una película.

Es en ocasiones confusa, no respetando apenas la continuidad en el tiempo y queriendo mostrar con la cámara ciertos efectismos que no logran para nada su propósito. Las actuaciones son lamentables como por ejemplo los "supuestos " llantos con lágrimas invisibles, o las sonrisas y enfados forzados de Giuseppe Gentile haciendo de Jasón. Me parece bien que escoja a gente no profesional para ahorrar en gastos pero no al primo de su abuela.

Bueno, el 5 se lo doy porque al fin de al cabo, muestra ciertos detalles que te meten algo más en la historia para aquellos que no conocen el mito y como ya he dicho el argumento es interesante, pero me parece una de las peores actuaciones y sonidos que he visto hasta el momento en una película profesional. Como ya he avanzado más arriba, para aquellos que tengan verdadero interés en la "Medea" les recomiendo la obra de Trier (pueden echar un vistazo a la correspiendiente crítica que le he dedicado) que aunque algo más libre en su guión [sobre todo el final] es una lección de adaptar una obra teatral: emociones, actuación, efectismo, paisaje, recursos, fotografía... Lo tiene todo, y ésta muy muy poco.
GoReFaCiO
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27 de noviembre de 2010
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película que describe los devastadores efectos de la pasión en contraposición a la razón y los usos sociales. Pasolini, adaptando la obra de Eurípides, traza una pasión sometida a la fatalidad; la "hybris" clásica como desmesura y violencia representada en la condición “bárbara” de Medea vs. Jasón como la razón práctica y el nepotismo. Entramos en una visión dialéctica de contrarios y ahí hay barra libre en cuanto a los alcances de la propuesta.

Jasón es la Razón, pero atendiendo al director que firma bien podría ser Occidente y el racionalismo burgués en ideología pasoliniana.

Medea como figura epónima de la naturaleza, el instinto… ¿El 3er mundo? Un mundo esotérico, atávico, de raigambre instintiva y ritual.

Es interesante la figura del centauro como visión subjetiva o construcción intencional de Jasón –en la segunda aparición de Quirón, que es diferente a la primera- manifestando que la dualidad entre razón y mito en el personaje del argonauta es parte de una evolución hacia el racionalismo que encaja con la evolución del primer mundo dejando al resto en la estacada.

Por tanto, la lectura del mito según el universo pasoliniano bebe de autores como Marcuse o Fromm o la intelectualidad contracultural de los 60. Se ofrece una visión del espectáculo cinematográfico en general, y Medea en particular, como forma insurrecta contra la cinemagografía aburguesada, lineal, narrativa, introduciendo el psicologismo (pulsiones, libido, eros-tánatos) y la reacción anti-industrial.

De Medea se sirve Pasolini para una reinterpretación atemporal sin ánimo de reconstrucción veraz (¡¡barcos vikingos!!). Visión simbólica de lo artesanal, la ausencia de tecnificación y el proceso cosificador de un pasado y una tierra no evolucionada (Pasado; Tercer Mundo; África). Alegoría de las diferencias sociales en perspectiva universal y melancólica de lo mitológico como imaginario terapéutico que exalta esa Grecia africana, sumeria, etc. Y digo terapéutico porque quizás tenga más fuerza por ahí que en su beligerancia, atendiendo a la decepción ideológica del propio Pasolini que habría de desembocar en Saló, donde incluso el cuerpo desnudo y el erotismo son asimilados por la plutocracia consumista.
Bloomsday
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4 de diciembre de 2015
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Creo que no debemos ver esta película como una adaptación de Eurípides, como a veces se lee: Pasolini recrea un mito cuya antigüedad es mucho mayor que la de la Grecia clásica. Como su antecesor griego (y otros que vinieron después) Pasolini se enfrenta a este material en su condición de hombre de su tiempo; un hombre por lo demás de amplias inquietudes, que está al tanto de los estudios antropológicos sobre el origen y función de los mitos (Frazer, Eliade, Levy-Bruhl), y que concibe el choque entre los griegos civilizados y los bárbaros de la Cólquide con la conciencia crítica de un observador de los procesos y consecuencias del colonialismo europeo contemporáneo. La película muestra con crudeza que el origen del mito de Medea hay que buscarlo en los tiempos en que los primitivos pobladores de Grecia se comportaban como los caníbales polinesios a los que se enfrentaron, hace cien o doscientos años, los modernos argonautas de nuestras metrópolis.

Los estudios antropológicos y mitológicos hablan el lenguaje de la erudición o la fantasía, pero el cine está condenado a lo concreto y Pasolini concibe una especie de documental imaginario en el que los rituales del Neolítico y la Edad del Hierro se ofrecen a nuestros ojos llenos de detalles y color: vestidos y pedrerías, tocados y cornamentas, animales domésticos, estelas, rostros, habitáculos, cuencos en los que se vierte un corazón humano.

Habría que preguntarse por qué Pasolini se acercó al mito de Medea: creo que no le interesó en tanto que exploración personal (al modo de Edipo), sino como metáfora. Jasón recorre la distancia que media entre Quirón y Creonte; entre un país de hombres unidos a la tierra, que habitan dentro de cuevas, en paisajes que son como fragmentos de cuerpos humanos, y otro de ciudades ensimismadas, cercadas por muros tan altos como el cielo. La tragedia de Medea es la de todos los que han abandonado la vida rural para abrazar un sueño de bienestar que nuestra civilización infértil promete y niega sin cesar.

Maria Callas, quizá la mayor actriz trágica del siglo XX, comparece aquí no como actriz, sino como mito viviente: ella es Medea desde la primera imagen en la que vemos su rostro fragmentado, uno solo de sus ojos.

Fragmento del texto publicado en: https://navegandohaciamoonfleet.wordpress.com
el pastor de la polvorosa
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