SantoallaDocumental
7,0
2.555
Documental
Martin Verfondern y Margo Pool, una pareja de holandeses, tenía el sueño de alejarse de las restricciones y complicaciones de la vida en Amsterdam y vivir de la tierra en la naturaleza. Cuando, después de dos años viajando por Europa, se asientan finalmente en un pequeño y remoto pueblo en ruinas en la Galicia profunda, su llegada desafía las tradiciones mantenidas por la única familia que queda en la aldea, desencadenando un conflicto ... [+]
31 de diciembre de 2021
31 de diciembre de 2021
59 de 69 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ya conocía desde hace años la historia de Martin Verfondern en Santoalla. Lo que no conocía era su desenlace. Y cuando vi que existía este documental, no me pude resistir a verla aunque no esperaba en absoluto que... (el resto en spoiler, porque es que si no conoces la historia, pues...).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
me fuera a desvelar quién fue el asesino (creía que todavía seguía siendo una desaparición misteriosa).
El infierno son los demás. Nunca una frase vino tan al pelo. Viendo el documental me quedó claro que los vecinos sólo estaban allí por dinero. No les gustaban los animales (Martin hace una grabación espeluznante de una cabra agonizando sin ser atendida por ellos), no les importaba nada el pueblo (a pesar de recibir dinero gracias a los montes comunales, no invertían ni un céntimo en mejorar el pueblo), trabajaban en el campo porque los estatutos estipulan que para recibir el dinero tienen que ejercer una actividad agrícola... En definitiva, una situación peligrosa para una pareja de soñadores acostumbrada a tratar con gente con ideales, desapegada de los bienes materiales y sin miedo a los cambios.
Da la impresión de que los Verfondern se precipitaron al decidirse a quedarse en Santoalla. Según se cuenta, llegaron una noche, montaron la tienda de campaña y durmieron viendo las estrellas... y a la mañana siguiente ya habían decidido quedarse a vivir allí. Así sin más. Sin investigar un poco cómo andaba la cosa por esos lares.
Hay un tópico en mi tierra de que los gallegos son brutos y cerrados de mente. Quizás los modernos ya no tanto, pero me da que los vecinos de Santoalla son un perfecto ejemplo de cómo eran los gallegos antiguamente. Si no, de qué la idea aquella sobre ellos.
A lo largo del visionado me sentía triste, porque veía que Margo sufría... Como no conocía el desenlace, al enterarme de que se descubrió finalmente el cadáver de Martin y se arrestó a los culpables, sentí un enorme alivio (igual que el que debió haber sentido Margo, me imagino).
Y ya eso de que todos los vecinos se acabaron marchando de Santoalla, dejando sola a Margo... ¿Qué queréis que os diga? Nunca la soledad me pareció tan deliciosa y agradable como entonces. Mejor sola que mal acompañada. Nuevamente, nunca una frase vino tan al pelo. Me alegro muchísimo por ella; pese al desgraciado final de su marido, ella por fin pudo vivir en el paraíso que tanto habían soñado ambos, sin tener el infierno a pocos pasos de la puerta de la casa.
Le habría puesto un diez si no fuera porque me pareció que faltaban detalles importantes, como las grabaciones donde Carlos le amenazaba de muerte. Creo que se profundizó poco en los conflictos entre los vecinos, supongo que para no caer en el morbo, pero es que si no conoces bien la historia puedes creer que no era para tanto. Y sí que lo era, mucho.
Por cierto, ¿cómo se les ocurre a los Verfondern sacar una foto en primer plano de un condón? Me hizo mucha gracia verlo, y denota lo originales que eran en cuanto a forma de pensar (además de la de vivir, por supuesto).
El infierno son los demás. Nunca una frase vino tan al pelo. Viendo el documental me quedó claro que los vecinos sólo estaban allí por dinero. No les gustaban los animales (Martin hace una grabación espeluznante de una cabra agonizando sin ser atendida por ellos), no les importaba nada el pueblo (a pesar de recibir dinero gracias a los montes comunales, no invertían ni un céntimo en mejorar el pueblo), trabajaban en el campo porque los estatutos estipulan que para recibir el dinero tienen que ejercer una actividad agrícola... En definitiva, una situación peligrosa para una pareja de soñadores acostumbrada a tratar con gente con ideales, desapegada de los bienes materiales y sin miedo a los cambios.
Da la impresión de que los Verfondern se precipitaron al decidirse a quedarse en Santoalla. Según se cuenta, llegaron una noche, montaron la tienda de campaña y durmieron viendo las estrellas... y a la mañana siguiente ya habían decidido quedarse a vivir allí. Así sin más. Sin investigar un poco cómo andaba la cosa por esos lares.
Hay un tópico en mi tierra de que los gallegos son brutos y cerrados de mente. Quizás los modernos ya no tanto, pero me da que los vecinos de Santoalla son un perfecto ejemplo de cómo eran los gallegos antiguamente. Si no, de qué la idea aquella sobre ellos.
A lo largo del visionado me sentía triste, porque veía que Margo sufría... Como no conocía el desenlace, al enterarme de que se descubrió finalmente el cadáver de Martin y se arrestó a los culpables, sentí un enorme alivio (igual que el que debió haber sentido Margo, me imagino).
Y ya eso de que todos los vecinos se acabaron marchando de Santoalla, dejando sola a Margo... ¿Qué queréis que os diga? Nunca la soledad me pareció tan deliciosa y agradable como entonces. Mejor sola que mal acompañada. Nuevamente, nunca una frase vino tan al pelo. Me alegro muchísimo por ella; pese al desgraciado final de su marido, ella por fin pudo vivir en el paraíso que tanto habían soñado ambos, sin tener el infierno a pocos pasos de la puerta de la casa.
Le habría puesto un diez si no fuera porque me pareció que faltaban detalles importantes, como las grabaciones donde Carlos le amenazaba de muerte. Creo que se profundizó poco en los conflictos entre los vecinos, supongo que para no caer en el morbo, pero es que si no conoces bien la historia puedes creer que no era para tanto. Y sí que lo era, mucho.
Por cierto, ¿cómo se les ocurre a los Verfondern sacar una foto en primer plano de un condón? Me hizo mucha gracia verlo, y denota lo originales que eran en cuanto a forma de pensar (además de la de vivir, por supuesto).
30 de abril de 2017
30 de abril de 2017
46 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
Margo y Martin llegan a Santoalla, un pequeño pueblo español, buscando una vida tranquila y alejada del capitalismo. Allí logran conectarse con la naturaleza, con el trabajo artesanal y con ellos mismos. Sus únicos vecinos son otra familia, una que radica allí desde siempre. Más allá de un primer acercamiento amistoso, ambas familias luego se encontrarán con muchas diferencias.
“El hacía lo que quería y en un pueblo tienes que hacer lo que hace todo el mundo”. Pero “todo el mundo” allí no eran más que esas dos familias. Cuando Martin quiere traer proyectos favorables al lugar, se encuentra rápidamente con el rechazo. Lo nuevo versus lo viejo.
El documental registra el lugar y a sus personajes, siguiendo especialmente los testimonios de Margo, una mujer que se terminó quedando sola. Cuando Martin desaparece de un día para el otro y sin previo aviso, son muchas las posibilidades que se le cruzaron por la cabeza, incluso que quizás se fue, se escapó, tal vez con alguien más. A medida que va relatando y repensando todo, esta increíble enemistad entre las dos únicas familias del pueblo comienza a tomar peso. ¿Sería posible que hayan sido los culpables? ¿Cómo tu lugar en el mundo de repente puede tornarse un lugar de miedo?.
A veces la realidad supera a la ficción. O la vida imita al arte. Lo cierto es que los realizadores van narrando a través de las voces de sus contados habitantes un relato que cada vez se vuelve más extraño y enigmático.
Además de contar una historia tan interesante como atrapante, Santoalla pone en el centro a un personaje femenino como lo es Margo que, además de enfrentar una dolorosa pérdida cuya respuestas le tomó años conseguir, se convirtió en una mujer capaz de llevar adelante la casa ella sola. Sola en el sentido más estricto de la palabra, pues familiares y amigos quedaron en esa vida que ambos decidieron dejar atrás al mudarse y de quedarse en ese lugar que es tanto un hogar como algo hostil.
Un documental modesto en su forma (con una bella fotografía y una banda sonora que intensifica su tono misterioso) y rico en contenido, porque a la larga la realidad no sólo brindó una historia tan propia de película, sino que los realizadores supieron cómo acercarnos a ella de un modo que siempre nos mantenga atentos, enganchados, queriendo saber más. Quizás la resolución se siente apresurada, pero lo cierto es que todo lo que sucede en el medio tomó unos largos y agonizantes años para su protagonista, hasta que obtuvo la respuesta que buscaba.
Publicada en visiondelcine.com
“El hacía lo que quería y en un pueblo tienes que hacer lo que hace todo el mundo”. Pero “todo el mundo” allí no eran más que esas dos familias. Cuando Martin quiere traer proyectos favorables al lugar, se encuentra rápidamente con el rechazo. Lo nuevo versus lo viejo.
El documental registra el lugar y a sus personajes, siguiendo especialmente los testimonios de Margo, una mujer que se terminó quedando sola. Cuando Martin desaparece de un día para el otro y sin previo aviso, son muchas las posibilidades que se le cruzaron por la cabeza, incluso que quizás se fue, se escapó, tal vez con alguien más. A medida que va relatando y repensando todo, esta increíble enemistad entre las dos únicas familias del pueblo comienza a tomar peso. ¿Sería posible que hayan sido los culpables? ¿Cómo tu lugar en el mundo de repente puede tornarse un lugar de miedo?.
A veces la realidad supera a la ficción. O la vida imita al arte. Lo cierto es que los realizadores van narrando a través de las voces de sus contados habitantes un relato que cada vez se vuelve más extraño y enigmático.
Además de contar una historia tan interesante como atrapante, Santoalla pone en el centro a un personaje femenino como lo es Margo que, además de enfrentar una dolorosa pérdida cuya respuestas le tomó años conseguir, se convirtió en una mujer capaz de llevar adelante la casa ella sola. Sola en el sentido más estricto de la palabra, pues familiares y amigos quedaron en esa vida que ambos decidieron dejar atrás al mudarse y de quedarse en ese lugar que es tanto un hogar como algo hostil.
Un documental modesto en su forma (con una bella fotografía y una banda sonora que intensifica su tono misterioso) y rico en contenido, porque a la larga la realidad no sólo brindó una historia tan propia de película, sino que los realizadores supieron cómo acercarnos a ella de un modo que siempre nos mantenga atentos, enganchados, queriendo saber más. Quizás la resolución se siente apresurada, pero lo cierto es que todo lo que sucede en el medio tomó unos largos y agonizantes años para su protagonista, hasta que obtuvo la respuesta que buscaba.
Publicada en visiondelcine.com
21 de septiembre de 2021
21 de septiembre de 2021
25 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Santoalla" es un buen producto. Bien trabajado, bien narrado, bien filmado, bien construido. Mantiene el interés todo el tiempo.
Una pareja de holandeses buscan un lugar donde vivir, fuera del tiempo, empezar desde cero, vivir sin trabas, la libertad lo más pura posible.
El marido holandés, un hombre emprendedor, tozudo, va directo a sus objetivos, no busca "hacer amigos".
En el pueblo, la familia local, tiene sus derechos adquiridos, así lo creen al menos, ello deciden lo que está bien y lo que está mal.
El documental se centra en los hechos que rodearon la desaparición del marido holandés, no sale de ahí. Y es por eso que, en mi opinión, se pierde la oportunidad de hacer un documental sobresaliente.
Y me explico en el spoiler.
Una pareja de holandeses buscan un lugar donde vivir, fuera del tiempo, empezar desde cero, vivir sin trabas, la libertad lo más pura posible.
El marido holandés, un hombre emprendedor, tozudo, va directo a sus objetivos, no busca "hacer amigos".
En el pueblo, la familia local, tiene sus derechos adquiridos, así lo creen al menos, ello deciden lo que está bien y lo que está mal.
El documental se centra en los hechos que rodearon la desaparición del marido holandés, no sale de ahí. Y es por eso que, en mi opinión, se pierde la oportunidad de hacer un documental sobresaliente.
Y me explico en el spoiler.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La carátula de la película reza: "Margo y Martin creían haber alcanzado su utopía...". El documental mantiene una visión negativa, oscura, tenebrosa de la realidad. Y no cabe duda de que los hechos sucedidos merecen esos calificativos. Pero pienso que quedarnos en el dolor, en las sensaciones terribles, nos aboca a no sacar las necesarias conclusiones que permite rescatar una historia como la presente.
Los únicos lugareños que viven en el pueblo escogido por los holandeses, resulta que son una gente asocial, egoísta, maniática, muy chunga vamos. Pero ¿se puede extrapolar esa manera de ser a toda la gente rural? por supuesto que no. Aunque seguro que hay mucha gente así. Pero si analizamos la literatura histórica de la península, podríamos asegurar que lo que ahora abunda, antes no era asÍ (hablo de unos 50 años para atràs, cuanto más nos alejamos, las gentes rurales no estaban tan deterioradas). ¿Qué ha pasado? La modernidad es la responsable, esto es, los nuevos valores, las políticas sociales y agrarias, el aislamiento forzoso, la pérdida de las referencias, a fin de cuentas el nuevo mundo que han creado nuestros gobernantes y quienes sobre ellos han influido.
El pobre Carlos, el tonto del pueblo, fue víctima de su familia. Quién más influyó en él, su hermano, salió de rositas. Otro Puerto Urraco. Da la sensación de que tuvo que haber más gente que conocía la verdad, pero se mantuvieron callados. El sistema judicial parece que no dio una a derechas.
Pero lo que me resulta más criticable de "Santoalla" es que no se desarrolle un poco más el sentir de Margo, la esposa holandesa. Ni la desaparición de su marido, ni el posterior conocimiento de su muerte, ni el aislamiento que vivió en esas circunstancias, ni la soledad en que quedó cuando los lugareños desaparecieron del pueblo, consiguieron que esta mujer perdiera la esperanza, que abandonara el pueblo. En un momento dado, dice que era el sueño de ella y su marido. Pero yo creo que hay más, algo muy grande. Pienso que la verdadera razón que hizo que Margot permaneciera allí fue la fuerza que le dio la naturaleza, de hecho realmente habían alcanzado la utopía. El sueño se había hecho realidad hace tiempo. Pero incluso en los sueños hay peligros, y quizás nuestros amigos holandeses no los tuvieron suficientemente en cuenta.
El final del documental, aunque no desarrollado, es luminoso. A pesar de los escombros, de las sombras, de las grietas en las que se centra el director. Margo lo ha podido vivir, a Martin no le dejaron. Podemos ver la lección: la vida idílica no existe, pero se pueden crear unas condiciones muy favorables para vivir en una armonía aceptable, eso sí, alejados de las condiciones de vida que nos ha impuesto la sociedad moderna.
El ser humano está degradado, en las ciudades y en los pueblos también. Es lo primero que hay que saber antes de emprender una aventura utópica.
Un 7,5.
Los únicos lugareños que viven en el pueblo escogido por los holandeses, resulta que son una gente asocial, egoísta, maniática, muy chunga vamos. Pero ¿se puede extrapolar esa manera de ser a toda la gente rural? por supuesto que no. Aunque seguro que hay mucha gente así. Pero si analizamos la literatura histórica de la península, podríamos asegurar que lo que ahora abunda, antes no era asÍ (hablo de unos 50 años para atràs, cuanto más nos alejamos, las gentes rurales no estaban tan deterioradas). ¿Qué ha pasado? La modernidad es la responsable, esto es, los nuevos valores, las políticas sociales y agrarias, el aislamiento forzoso, la pérdida de las referencias, a fin de cuentas el nuevo mundo que han creado nuestros gobernantes y quienes sobre ellos han influido.
El pobre Carlos, el tonto del pueblo, fue víctima de su familia. Quién más influyó en él, su hermano, salió de rositas. Otro Puerto Urraco. Da la sensación de que tuvo que haber más gente que conocía la verdad, pero se mantuvieron callados. El sistema judicial parece que no dio una a derechas.
Pero lo que me resulta más criticable de "Santoalla" es que no se desarrolle un poco más el sentir de Margo, la esposa holandesa. Ni la desaparición de su marido, ni el posterior conocimiento de su muerte, ni el aislamiento que vivió en esas circunstancias, ni la soledad en que quedó cuando los lugareños desaparecieron del pueblo, consiguieron que esta mujer perdiera la esperanza, que abandonara el pueblo. En un momento dado, dice que era el sueño de ella y su marido. Pero yo creo que hay más, algo muy grande. Pienso que la verdadera razón que hizo que Margot permaneciera allí fue la fuerza que le dio la naturaleza, de hecho realmente habían alcanzado la utopía. El sueño se había hecho realidad hace tiempo. Pero incluso en los sueños hay peligros, y quizás nuestros amigos holandeses no los tuvieron suficientemente en cuenta.
El final del documental, aunque no desarrollado, es luminoso. A pesar de los escombros, de las sombras, de las grietas en las que se centra el director. Margo lo ha podido vivir, a Martin no le dejaron. Podemos ver la lección: la vida idílica no existe, pero se pueden crear unas condiciones muy favorables para vivir en una armonía aceptable, eso sí, alejados de las condiciones de vida que nos ha impuesto la sociedad moderna.
El ser humano está degradado, en las ciudades y en los pueblos también. Es lo primero que hay que saber antes de emprender una aventura utópica.
Un 7,5.
12 de noviembre de 2020
12 de noviembre de 2020
19 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me ha maravillado. No conocía esta historia hasta que he visto este documental y he alucinado al darme cuenta de que a veces la vida es muy injusta.
Cuenta el suceso que ocurrió en una aldea gallega derruida y casi abandonada, habitada solo por una familia. La España profunda, rural, la olvidada, la despoblada...aquella que no interesa a nadie, mucho menos a los políticos.
De esa parte de España se enamoran dos ciudadanos holandeses, que creen haber encontrado allí su tan ansiado paraíso, un lugar donde finalmente establecerse después de haber dado tumbos por medio mundo. Esa aldea es protagonista de la historia, te adentras en ella como si estuvieras allí y vives en tus propias carnes la sensación de soledad, abandono, vestigios de tiempos pasados...
Se dice que en los pequeños pueblos nunca pasa nada hasta que pasa y hasta que llega la prensa y el morbo que genera la desaparición del joven holandés en este caso.
El documental está muy bien montado, ya que recurre a varias fuentes: entrevistas con las dos partes (la familia española y la mujer holandesa) que se realizaron a lo largo de los años (por lo que podemos ver el antes, el durante y el después), reportajes televisivos, grabaciones hechas por el propio desaparecido... Todo ello hace que en las dos primeras partes el enfoque sea muy objetivo, ya que no se posiciona por ninguna de las partes, simplemente cuenta la historia de cómo llegó el matrimonio holandés a Santa Eulalia, por qué decidieron quedarse, qué futuro esperaban allí y en qué circunstancias se produjo la desaparición del joven. Si no conoces los hechos, como era mi caso, mucho mejor, ya que parece una película de misterio. ¿Por qué desaparece? ¿La única familia de la aldea con la que tenían disputas tiene algo que ver? ¿Aparece o está muerto?
Me recordó mucho a lo acontecido en Fago, otro pequeño pueblo en el que nunca pasaba nada y en que un buen día todo estalló y acabó con el asesinato de su alcalde.
Es muy recomendable, además al final de su visionado te deja mucha lecciones a tener en cuenta (quédate con las reflexiones de la mujer holandesa, no tienen desperdicio).
Cuenta el suceso que ocurrió en una aldea gallega derruida y casi abandonada, habitada solo por una familia. La España profunda, rural, la olvidada, la despoblada...aquella que no interesa a nadie, mucho menos a los políticos.
De esa parte de España se enamoran dos ciudadanos holandeses, que creen haber encontrado allí su tan ansiado paraíso, un lugar donde finalmente establecerse después de haber dado tumbos por medio mundo. Esa aldea es protagonista de la historia, te adentras en ella como si estuvieras allí y vives en tus propias carnes la sensación de soledad, abandono, vestigios de tiempos pasados...
Se dice que en los pequeños pueblos nunca pasa nada hasta que pasa y hasta que llega la prensa y el morbo que genera la desaparición del joven holandés en este caso.
El documental está muy bien montado, ya que recurre a varias fuentes: entrevistas con las dos partes (la familia española y la mujer holandesa) que se realizaron a lo largo de los años (por lo que podemos ver el antes, el durante y el después), reportajes televisivos, grabaciones hechas por el propio desaparecido... Todo ello hace que en las dos primeras partes el enfoque sea muy objetivo, ya que no se posiciona por ninguna de las partes, simplemente cuenta la historia de cómo llegó el matrimonio holandés a Santa Eulalia, por qué decidieron quedarse, qué futuro esperaban allí y en qué circunstancias se produjo la desaparición del joven. Si no conoces los hechos, como era mi caso, mucho mejor, ya que parece una película de misterio. ¿Por qué desaparece? ¿La única familia de la aldea con la que tenían disputas tiene algo que ver? ¿Aparece o está muerto?
Me recordó mucho a lo acontecido en Fago, otro pequeño pueblo en el que nunca pasaba nada y en que un buen día todo estalló y acabó con el asesinato de su alcalde.
Es muy recomendable, además al final de su visionado te deja mucha lecciones a tener en cuenta (quédate con las reflexiones de la mujer holandesa, no tienen desperdicio).
6 de marzo de 2022
6 de marzo de 2022
18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Este es un documental que gana muchos enteros si se ve sin conocer esta historia y el desenlace, lo cual fue mi caso. Por ello si aún no la conoces recomiendo ver el documental sin seguir leyendo.
Inicialmente creía que era uno de esos crímenes sin resolver. El resumen y la forma en que se narra da esa impresión. Pero cuando concluye sientes gratitud y alivio por esa pobre mujer.
Va algo mas allá de simplemente narrar hechos y mostrar imágenes. Tiene un ritmo pausado y muestra imágenes bonitas del entorno natural, todo ello sin ser largo (80 minutos). Martin se ve como un tipo interesante y peculiar en esas grabaciones. Una persona que podía darle algo de vida a un entorno abandonado como ese. La otra familia por contra inspira desconfianza desde el primer momento. Y Margo es la que le aporta al documental ese extra para ser algo mas que una simple narración. Su fortaleza a la hora de continuar en esa aldea y decidir quedarse allí a pesar de lo ocurrido es algo que sorprende.
Inicialmente creía que era uno de esos crímenes sin resolver. El resumen y la forma en que se narra da esa impresión. Pero cuando concluye sientes gratitud y alivio por esa pobre mujer.
Va algo mas allá de simplemente narrar hechos y mostrar imágenes. Tiene un ritmo pausado y muestra imágenes bonitas del entorno natural, todo ello sin ser largo (80 minutos). Martin se ve como un tipo interesante y peculiar en esas grabaciones. Una persona que podía darle algo de vida a un entorno abandonado como ese. La otra familia por contra inspira desconfianza desde el primer momento. Y Margo es la que le aporta al documental ese extra para ser algo mas que una simple narración. Su fortaleza a la hora de continuar en esa aldea y decidir quedarse allí a pesar de lo ocurrido es algo que sorprende.
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